ESTÁN DESEANDITO DEL 'PLATEAU', CONFIADOS EN QUE NO EXISTE EL DÍA DE LA ESTAFA.—
El 'plateau'
Fischer es el padre de formulación contemporánea de la Teoría Cuantitativa del Dinero. Una teoría que se resume en la ideíta de la «degradación monetaria por 'la impresora'», que tanto gusta al funesto socialismo-de-derecha heterodoxo falsoliberal apegado a la estafa del Ladrillo (en las redes, Rallo, Lacalle, Vidal, Cava y un largo etcétera de economistitas de tirantes elásticos, pajarita de gomas y tonillo categórico).
En 1929, Fischer dijo:
—Los precios de los activos han alcanzado lo que parece ser un 'plateau' permanentemente alto.
¿Era un gancho? No exactamente. Era un primogancho.
El mecanismo de cuerda
Todo artefacto necesita de remontaje, un conjunto de piezas (trinquete, barrilete...) que permite acaparar y retener energía para liberarla de forma racionada a través del mecanismo de escape.
Incluso los artefactos con rotor 'automático' necesitan de movimiento 'manual'.
El Día de la Estafa
Toda estafa es combinación de una retórica engañosa y un daño económico: engaño + daño.
Toda estafa tiene su Día de la Estafa: hay un momento en el que no hay gancho capaz de impedir que el cerebro primitivo del primo emerja a la superficie.
Ese día más les vale a los estafadores quitarse de en medio.
Cuando una estafa es masiva y se extiende por décadas, a los ganchos que alcanzan más notoriedad, además de dinero, les dan premios por decir:
—Hay que ver lo bien que les sientan sus trajes de emperador a 'los mercaos y los activos'.
La matanza del cerdo
La fiesta de San Martín se celebra a principios de noviembre, fecha señalada en muchos pueblos españoles para la carnicería. El cerdo no es el pavo inductivista de Russell. El cerdo sabe más cosas.
El chorizo
Toda estafa termina con los trinquetes y barriletes desaparecidos o, si no, desparramados.
El chivo y el turco
En el ritual judío del Yom Kipur, se cargan los pecados en un chivo y se le lleva al desierto. En las ferias medievales, se usaba como blanco la talla en madera de la cabeza de un turco.
Dan avisos que no hacen falta. Preparan el 'no si ya te lo decía yo'. Nadie quiere ser ni chivo expiatorio ni cabeza de turco. Pero hay quienes ya no tienen esa posibilidad. Están demasiado comprometidos.