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Marc Vidal, inversor: "El 85% de los jóvenes vive con sus padres y no es por los salarios ni por el precio de la vivienda, sino por el tipo de nóminas que tienen"El experto económico explica que la mayoría de jóvenes no puede emanciparse debido a un mercado laboral basado en sectores de baja productividad que impide la mejora de los salarios(...) Según Vidal, el principal obstáculo no son únicamente los salarios bajos, un problema común en otros países donde los jóvenes sí se emancipan antes. La raíz del problema reside en el tipo de nóminas y en la especialización de España en sectores que no pueden crecer en productividad como la hostelería, los cuidados, el comercio minorista o la pequeña industria básica.Estos sectores, explica el analista, tienen "un techo de productividad incorporado en el propio origen". Pone como ejemplos que "un camarero puede atender más mesas, pero tiene un límite" o que "un auxiliar de enfermería no puede cuidar a 20 pacientes a la vez". La conclusión de Vidal es clara: "cuando la productividad no sube, pues los salarios tampoco pueden subir de una forma sostenida".(...)Una reflexión final compartida por Carlos Herrera resume la cuestión central del debate. No se trata de un problema de acceso a la vivienda, sino de la remuneración que reciben los trabajadores. "El problema no es el precio de la vivienda, el problema es el precio del trabajo", sentenció el comunicador.
Desamparo...https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/salida-de-emergencia/audios/marc-vidal-inversor-85-jovenes-vive-padres-no-salarios-precio-vivienda-tipo-nominas-laborales-20260526_3370876.htmlCitarMarc Vidal, inversor: "El 85% de los jóvenes vive con sus padres y no es por los salarios ni por el precio de la vivienda, sino por el tipo de nóminas que tienen"El experto económico explica que la mayoría de jóvenes no puede emanciparse debido a un mercado laboral basado en sectores de baja productividad que impide la mejora de los salarios(...) Según Vidal, el principal obstáculo no son únicamente los salarios bajos, un problema común en otros países donde los jóvenes sí se emancipan antes. La raíz del problema reside en el tipo de nóminas y en la especialización de España en sectores que no pueden crecer en productividad como la hostelería, los cuidados, el comercio minorista o la pequeña industria básica.Estos sectores, explica el analista, tienen "un techo de productividad incorporado en el propio origen". Pone como ejemplos que "un camarero puede atender más mesas, pero tiene un límite" o que "un auxiliar de enfermería no puede cuidar a 20 pacientes a la vez". La conclusión de Vidal es clara: "cuando la productividad no sube, pues los salarios tampoco pueden subir de una forma sostenida".(...)Una reflexión final compartida por Carlos Herrera resume la cuestión central del debate. No se trata de un problema de acceso a la vivienda, sino de la remuneración que reciben los trabajadores. "El problema no es el precio de la vivienda, el problema es el precio del trabajo", sentenció el comunicador.
Cita de: Derby en Hoy a las 16:31:39Desamparo...https://www.cope.es/programas/herrera-en-cope/salida-de-emergencia/audios/marc-vidal-inversor-85-jovenes-vive-padres-no-salarios-precio-vivienda-tipo-nominas-laborales-20260526_3370876.htmlCitarMarc Vidal, inversor: "El 85% de los jóvenes vive con sus padres y no es por los salarios ni por el precio de la vivienda, sino por el tipo de nóminas que tienen"El experto económico explica que la mayoría de jóvenes no puede emanciparse debido a un mercado laboral basado en sectores de baja productividad que impide la mejora de los salarios(...) Según Vidal, el principal obstáculo no son únicamente los salarios bajos, un problema común en otros países donde los jóvenes sí se emancipan antes. La raíz del problema reside en el tipo de nóminas y en la especialización de España en sectores que no pueden crecer en productividad como la hostelería, los cuidados, el comercio minorista o la pequeña industria básica.Estos sectores, explica el analista, tienen "un techo de productividad incorporado en el propio origen". Pone como ejemplos que "un camarero puede atender más mesas, pero tiene un límite" o que "un auxiliar de enfermería no puede cuidar a 20 pacientes a la vez". La conclusión de Vidal es clara: "cuando la productividad no sube, pues los salarios tampoco pueden subir de una forma sostenida".(...)Una reflexión final compartida por Carlos Herrera resume la cuestión central del debate. No se trata de un problema de acceso a la vivienda, sino de la remuneración que reciben los trabajadores. "El problema no es el precio de la vivienda, el problema es el precio del trabajo", sentenció el comunicador.Tócate los coj... Marc Vidal. Así que la productividad de ciertas profesiones no puede subir, por lo que los sueldos tampoco. Así que aceptamos que una parte de la población que ya ha llegado a su límite de productividad nunca pueda acceder a una vivienda (porque el problema no es el precio de la vivienda ¿verdad?).Espero que el día que necesites que te cuiden tengas dinero ahorrado para pagar en base a tus necesidades, porque como vivas en una gran ciudad con escasez de cuidadores te vas a enterar de lo que es "el precio del trabajo", miserable. Que diga eso precisamente en España donde vivimos de hostelería, pymes, servicios y comercio minorista, y donde SIEMPRE se ha vivido bien trabajando en uno de esos sectores. Que un camarero en los 80 pudiera tener piso propio, una familia y vacaciones ¿qué era Marc Vidal? ¿su productividad era más alta? ¿su sueldo?Está todo infectado. Qué falta hace una buena purga de hijos de..
Europe’s banks embrace AI — and confront the price of dependence on US techCitarSynopsisThe finance industry is rapidly adopting AI, but soaring costs for computing power and AI assistants like Claude are creating financial strain. This is prompting a shift towards building in-house models and potentially industry consolidation, as firms question the long-term pricing and dependence on US tech giants.The finance industry’s love of artificial intelligence has reached fever pitch — even in Europe, that traditional tech laggard. Beyond headline-grabbing announcements at HSBC Holdings Plc, or tin-eared ones from Standard Chartered Plc, ask any fund manager, banker or trader and you’re likely to hear stories of increasing adoption and experimentation.Examples range from the humdrum to finance’s brainier realms: Compiling analyst recommendations into a personal automated rating system; training a chatbot in portfolio allocation ideas that don’t just give the same idea in three different ways; and the heavy lifting on writing code for whizzy quant traders.But if there’s a catch right now, it’s cost. Supply constraints are pinching all parts of the AI ecosystem, particularly computing power. Users of Anthropic PBC’s popular AI assistant, Claude, are grumbling about soaring prices. Even Anthropic’s recent deal with SpaceX to increase its processing capacity hasn’t fully absorbed demand from its customers for expensive, computation-hungry tasks. Ergo, the price keeps going up.Financiers’ gripes about the cost of Claude — a favorite for banker geeks — are starting to sound like those from the tech industry. The bill is on track to rise from tens of thousands of dollars for a single firm to several million.Rampant demand from white-collar types is, of course, a good problem to have for companies like Anthropic who can impose price rises that might start to justify the AI industry’s epic losses and hype-fueled valuations. Dario Amodei’s company is on track for its first profitable quarter and is mulling a stock-market listing as early as October.But the rapid adoption of AI agents, which can perform tasks independently, and their soaring expense create new quandaries for finance customers even as they can see the advantages. This adds to pressure on a firm’s profitability and is driving cost cuts in other parts of these businesses. It creates fears, too, of being handcuffed to particular AI companies as core IT skills shift to outside suppliers, usually American.No wonder the boss of StanChart touched a nerve with his ill-judged comments about “lower-value” human capital giving way to financial and investment capital as part of the bank’s AI push. It could be construed as salaried employees paying the price for the technology’s increasingly high costs. As one analyst put it to the bank: “The AI companies of today are not making any money and are spending a lot… Is it a problem that we don’t really know how they’ll be charging in a year or two from now?”The behavior of banks and other financial users are likely to evolve. Indeed, we may already be moving away from a “token-maxxing” mindset — whereby heavy spending on AI processing power is a badge of honor regardless of whether it’s wasted — into a more grown up phase, according to users and analysts. I’ve been told of several examples where financial services are shifting to building in-house models for tasks that don’t need an all-knowing external LLM.“Not every task needs a frontier model,” says Christopher Tozzi, author of a history on open-source software. That might encourage some surprise corporate thinking. Maybe “lower-value” humans who can build and maintain a chatbot that’s cheaper than an outside one will have a valuable skill.Finance firms might even do the unimaginable and club together, to better absorb AI costs from without and to share expertise on in-house models. This industry has never been good at sharing tech or data, with banks and asset managers usually trying to get one up on their rivals. Nor has it been good at cross-border mergers that make sense but are politically difficult, such as UniCredit SpA’s tilt at Commerzbank AG. Maybe AI is the catalyst that will revolutionize capital allocation and finally consolidate the industry, especially in Europe’s overbanked parts. Perhaps UniCredit’s boss Andrea Orcel should show German Chancellor Friedrich Merz the banks’ expected AI budgets.For now, few anticipate that Anthropic’s or OpenAI’s competitive moats will be crossed anytime soon. AI evangelists are probably right that the fear of missing out is strong enough today that any chance of an edge against a competitor will keep the finance crowd spending. Tech expenditure by governments and companies is set to rise almost 8% in 2026, the biggest increase in years, according to Forrester data. There are some parallels with cloud computing, where firms started building some stuff in-house without doing too much harm to the profits of Silicon Valley and Seattle. And, of course, AI is deepening Europe’s geopolitical dependence on US tech giants such as Amazon.com Inc.But having seen some users successfully experiment with creating their own models, reducing though not eliminating the spending burden, I do wonder if this time there will be more pressure to avoid outsourcing too much too quickly. Lost in the furor around Bill Winters’ AI comment was a more cautious line: “We are... being very, very thoughtful on the cost of AI.” If that encourages more European corporate self-help, so much the better.
SynopsisThe finance industry is rapidly adopting AI, but soaring costs for computing power and AI assistants like Claude are creating financial strain. This is prompting a shift towards building in-house models and potentially industry consolidation, as firms question the long-term pricing and dependence on US tech giants.
Blackstone toma el control total de Quasar, el vehículo inmobiliario que heredó Santander de Banco PopularEn agosto de 2017, Santander anunció el acuerdo de venta del 51% a Blackstone de la carteraSede de Blackstone. EFELa semana pasada, la sociedad Project Quasar Investments 2017 SL informó en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) que pasaba a ser una sociedad con un solo socio, Quasar Investment Sarl. Esta es la sociedad a través de la cual Blackstone controla su participación. El diario ‘Expansión’ informó primero de esta noticia.A mediados del año pasado, se hizo público que en 2024 Santander había reducido su participación en Quasar al 2,94%. Esta reducción de la participación se produjo en el marco de una ‘operación acordeón’ realizada por la sociedad para sanearse económicamente, que consistió en una reducción de capital y una ampliación de capital simultánea, de modo que Blackstone, que ya poseía el 51%, alcanzó más del 97%.En agosto de 2017, Santander anunció el acuerdo de venta del 51% a Blackstone de la cartera de inmuebles adjudicados, créditos dudosos procedentes del sector inmobiliario y otros activos relacionados con la actividad inmobiliaria procedentes del Banco Popular, en una operación que constituyó una de las mayores de la historia inmobiliaria española.El valor de los activos traspasados a Quasar fue de unos 10.000 millones de euros en aquel momento, un valor que se había reducido a unos 3.158 millones de euros en 2024, según las cuentas anuales de Quasar, las últimas disponibles.Para la creación de Quasar, ambos socios realizaron una aportación de capital de 2.928 millones de euros, mientras que se pidió un préstamo de 7.332 millones.