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JUEVES, 25 DE AGOSTO DE 2011Mensaje en una botellaQuerido lector,Siento de verdad que tengas que leer estas líneas. Has llegado aquí porque estás desesperado, y porque necesitas entender. Entender qué es lo que ha pasado. Entender por qué tu vida se ha ido al garete, y por qué todo el mundo parece estar volviéndose loco. Probablemente aparte de una explicación buscas un consuelo, y quizá también una solución. Yo no podré darte ninguna de esas dos cosas, o quizá sí pero no de la manera que te imaginas. Y sin embargo soy la última cosa que te queda. Soy tu última esperanza. Y soy muy poca cosa en realidad.Lo primero sería entender qué ha pasado. Por qué tu mundo se ha desmoronado. Sí, ya lo sabemos, la economía va mal, el paro aumenta, hay disturbios en la calle y cada vez más recortes y menos prestaciones por parte de las cada vez más inoperantes y vacías instituciones, pero eso es lo que los economistas llaman el "cuadro macroeconómico". Seamos sinceros, a ti lo que te preocupa es lo tuyo: qué va a ser de ti y de tu familia. El cuadro microeconómico. Y tienes razón; todas esas zarandajas llenas de siglas (PIB, IPC, IBEX35...) y de expresiones extrañas (tipos de interés, deuda soberana, hacer default o suspensión de pagos...) no tienen en realidad la más mínima importancia. Son nombres con los que la gente importante y los telediarios quieren cartografiar el desastre. Pero, en realidad, por más que llenen el telediario de repuntes, aversión al riesgo de los inversores, reducción del déficit, balanza de pagos o de otras cosas esotéricas lo cierto es que están como tú. No tienen ni idea de qué es lo que está pasando. Estamos todos en un barco que se hunde y el capitán está tan aterrado e impotente como nosotros. Así que lo primero y más justo es explicarte por qué está pasando lo que está pasando, con palabras sencillas, sin entrar en grandes explicaciones teóricas ni hacer indigestas ensaladas de datos.Yo no puedo darte los detalles exactos de la evolución de las cosas porque no los tengo ni creo que se puedan tener, pero sí que te puedo dar las líneas generales de por dónde han ido e irán las cosas y, créeme, hasta ahora se están cumpliendo muy bien. En realidad, el curso general de los acontecimientos es muy simple. Es tan simple que los niños y los viejos lo entienden con dos o tres frases. El problema somos el resto de la población, los que estamos en la edad adulta y con la responsabilidad de hacernos cargo de la sociedad; y como asumo que tú estás ahí tendré que usar algo más que dos o tres frases. Unas cuantas más, de hecho. La cosa es evidente, pero estamos educados para que el concepto sea inaceptable, así que como un ordenador que falla nos reiniciamos continuamente en busca de otra explicación, de algo que case con nuestros esquemas mentales. Porque la simple y llana verdad es inaceptable. Y esa simple y llana verdad es que el crecimiento, el crecimiento en general, ya sea de la economía, de la población, del bienestar, etc ya no es posible. No sólo ya no es posible, es que estamos condenados a decrecer durante un tiempo, durante una laaarga temporada. No por elección, no por conciencia y todas esas cosas que dicen los grupos ecologistas, no. Decrecemos porque no queda más remedio. A la fuerza. Por narices.¿Alguna vez te planteaste por qué crecíamos? ¿Por qué la economía crecía -el PIB aumentaba cada año, decían? ¿Por qué la población crecía? ¿Por qué nuestro nivel de vida mejoraba? Todo esto pasaba porque teníamos muchos recursos; no sólo muchos, sino que cada año teníamos más. Hemos tenido más comida, más agua, más energía, más coches, más electrodomésticos, ... No sólo más, sino cada vez mejores, y han aparecido cosas nuevas y más maravillosas: ordenadores potentísimos que caben en una maleta, teléfonos inteligentes que van en nuestro bolsillo y nos indican en el mapa dónde estamos y a dónde vamos, medicamentos que curan males antes incurables, aviones que nos transportan de una a otra parte del mundo, tomates en invierno y naranjas en verano... Bien es verdad que una parte de la Humanidad, la mayoría de hecho, no ha tenido jamás acceso a tales maravillas, pero para los que hemos vivido aquí ha sido un tiempo glorioso. Un sueño de progreso continuo y rápido que ha durado muchas décadas, hasta el punto que casi ha desaparecido la memoria de un mundo pasado donde las cosas iban más lentamente y la vida era más difícil. Crecíamos, cada vez éramos más poderosos, la gente tenía trabajo, se compraban casas (a veces con piscina y todo), dos coches, varios ordenadores y se iba a la Rivera Maya en verano y a Praga por Semana Santa. Llegó un momento en que pensamos que todo esto era fruto de nuestra inteligencia y nuestro esfuerzo, y pensamos que teníamos garantizada la continuidad de estas cosas, que teníamos derecho a ellas. Pero no prestamos atención a un detalle fundamental. Mientras nuestro progreso material se aceleraba también lo hacía nuestro consumo de materias primas, de todas las materias primas: petróleo, carbón, gas, uranio, hierro, cobre, aluminio, oro, plata, estaño, litio, cobalto, fosfatos... Porque nuestro progreso era material y se basaba en la materia; necesitábamos más materiales para construir cada vez más cosas, cada vez mejores. Estábamos tan seguros de que siempre iríamos a mejor que montamos un sistema económico y financiero basado en el crédito. Crédito viene del latin credere, creer; el que concede crédito cree que el que lo recibe podrá devolverlo; no sólo eso, sino que podrá devolver más de lo que recibe, que podrá abonar un interés. Es decir, que no sólo podrá generar la riqueza suficiente en el futuro, sino que además lo hará a un ritmo creciente, creciente de una manera muy rápida (los matemáticos dirían exponencial), un porcentaje cada año. El problema es que cuando la deuda ya es muy grande hasta un pequeño porcentaje implica incrementar en muchos millones la deuda total. Pero en fin, nuestro sistema económico ha funcionado así durante más de un siglo y de vez en cuando requiere hacer tabla rasa -las crisis-, se reinicia pero después vuelve a funcionar. Pero esta vez no. ¿Qué falló?Fallaron los recursos. El planeta es finito; grande, pero finito, así que la cantidad de materiales que hay en él es finita. Este problema no es demasiado grave con respecto a los metales si se usan de manera que se puedan reciclar (aunque como nunca se puede reciclar al 100% siempre surgirían problemas en el muy largo plazo), pero es crítico con las materias energéticas porque se queman en su uso, se consumen y nunca más pueden volverse a utilizar: sólo quedan las cenizas. Así que tal manera de hacer las cosas sólo puede durar un tiempo, hasta que se acaben el petróleo, el gas, el carbón y el uranio que proporcionan más del 90% de toda la energía que se consume en el planeta Tierra. Así que a principios del siglo XXI, con reservas de estos combustibles para varias décadas, decían, teníamos que empezar a pensar verde y poco a poco irnos pasando a las energías renovables. Eso decían. Pero era mentira.Por razones profundas que tienen sus raíces en la Geología y en la Física, resulta que no se puede extraer el petróleo, el carbón, el gas y el uranio a la velocidad que nos dé la gana. Bueno, sí que se puede, pero haciendo las cosas de manera tan brutal y gastando tanta energía que al final el combustible recuperado no nos daría tanta como la que hemos gastado, y entonces no tiene sentido hacer minas de ese tipo. Por tanto, si queremos ganar energía en la extracción, sacar más energía que la que empleamos en nuestras minas y perforadoras, hemos de aceptar que no siempre saldrá lo mismo, no siempre tendremos la misma cantidad de energía. Un geólogo muy reputado, un tal Marion King Hubbert, estudió esto en los años 50 del siglo pasado y llegó a una conclusión: cualquier pozo o mina sigue una cierta curva de producción; al principio se extrae poco cada año; después, va aumentando durante los años hasta llegar a su máximo o cenit; y después, inexorablemente, disminuye. Con más tecnología se puede mejorar la eficiencia y aumentar el ritmo de subida durante un tiempo, pero a costa de acelerar el ritmo de bajada después. El caso es que la producción de materias primas no es constante. Al principio sube y sube rápidamente, exponencialmente, al igual que los intereses de nuestras deudas, al igual que nuestro PIB. Pero tarde o temprano llega a su techo, a su máximo, a su cenit. Y malas noticias: aunque varía de unos minerales a otros, eso pasa típicamente cuando se ha extraído más o menos la mitad del recurso. A partir del cenit la producción va bajando, al principio muy poco a poco, hasta el punto de parece que la producción, simplemente, se ha estancado; pero después la caída se acelera y la producción decae muy rápido, exponencialmente. Y aunque nunca llega a desaparecer del todo, en la práctica al cabo de pocos años, pocas décadas a lo sumo, la producción es tan marginal que en la práctica no podemos contar con ella, sobre todo si queremos mantener lo que tenemos. Nuestra economía que debe crecer exponencialmente para poder pagar nuestras deudas que crecen exponencialmente.Esto fue lo que pasó, querido lector. El cenit de producción del petróleo fue en 2005, el del carbón en 2011, el del uranio en 2015 y el del gas natural en 2025. Este blog está lleno de datos y referencias que avalan lo que digo, no tienes por qué tomar mi palabra por cierta. Compruébalo. Posiblemente cuando leas este artículo habrán pasado algunos años, y si la información está aún accesible podrás verificarlo. Quizá las fechas finales bailen de unos años, pero eso no cambia nada. Cuando yo escribí esto, el 25 de Agosto de 2011, las principales fuentes de energía del planeta estaban mostrando síntomas de agotamiento, de final de un ciclo. Del final del crecimiento.A fin de cuentas, ¿no es dejar de crecer parte de un proceso natural? Cuando somos niños crecemos y crecemos hasta llegar a adultos, y ahí paramos de crecer. Y eso es lo sano y lo saludable; ¿qué pasaría si creciéramos sin cesar? Pues con nuestra sociedad pasa lo mismo; de hecho es análoga a un ser vivo. Al principio nos regíamos por las reglas del cowboy que sólo ve ante sí extensas praderas por recorrer y conquistar. Pero ahora somos muchos, somos 7.000 millones de habitantes en este planeta y sólo tocamos a un pañuelo de tierra cultivable, a un cuadrado de 40 o 50 metros de lado por persona en esta roca aislada en medio del espacio. Ya no podemos tener la economía del cowboy que no puede abarcar los límites con su vista, sino la de la nave espacial Tierra en la que todo se recicla y se regula para garantizar la supervivencia de sus tripulantes.¿Lo hicimos? ¿Cambiamos del modo "verdes praderas" al de "nave espacial"? No, claro que no. Décadas de enseñanza económica en las grandes facultades no permitían que nuestros expertos económicos, los asesores de las grandes corporaciones y los Gobiernos, pudieran entender un concepto en el fondo tan sencillo y evidente. Encima, las grandes y complejas instituciones que hemos creado tienen mucha inercia y estaba, cómo olvidarlo, esas deudas que teníamos, esos créditos que se basaban en que creíamos que podríamos generar riqueza y, no sólo eso, crecer para poder pagar el interés. Así que desde que hacia 2005 se empezó a hacer patente que en nuestro gigantismo estábamos empezando a comprimirnos bajo la bóveda celeste del Planeta Tierra hemos estado trampeando y jugando a hacer algo mientras perdíamos el tiempo pretendiendo que lo ganábamos. En 2008 la compresión fue tan fuerte que el sistema hizo crack y por un momento se habló de refundar el capitalismo, de cambiar las reglas, de repensarlo todo; por un momento hubo miedo de que todo se hundiese y por eso se habló de cambiarlo todo. Pero la inercia mental, la imposibilidad de aceptar que no podamos seguir creciendo, la identificación falsa del crecimiento económico con el propio bienestar, hizo que al final creásemos más deuda para salir del hoyo de 2008. Es decir, creímos que en el futuro generaríamos más riqueza y la cogimos prestada del futuro para tapar los agujeros de hoy. Sin darnos cuenta que hicimos más grandes los agujeros del mañana.Querido lector, si has llegado aquí posiblemente has perdido tu trabajo, o tienes miedo de perderlo próximamente. Si aún lo conservas prácticamente con seguridad te han reducido el sueldo; si ha pasado el tiempo incluso te lo habrán bajado varias veces mientras los precios de las cosas básicas subían. El caso es que no estás pasando un buen momento, y en tu familia las cosas no están mucho mejor. Cuando esto escribo, en Agosto de 2011, anticipo que este otoño será complicado, será un otoño negro: se aplicarán más recortes, veremos más caídas de las bolsas, la recesión de las grandes economías será inminente y habrá más tensión en las calles. Estamos esperando la nueva tormenta y el daño que dejará tras de sí. Para ti, querido lector, eso formará parte quizá de tu pasado, y tú ya sabrás cómo habrá acabado todo... si es que se puede decir que haya acabado nunca. Porque la realidad es que esta crisis económica no puede acabar; busca en el blog, lee los datos. No acabará hasta que no volvamos a encontrar un nuevo suelo firme donde asentarnos; de momento sólo podemos esperar caer y caer.¿Quiero decir eso que no hay esperanza? No, por supuesto que no. Pero tenemos que comprender que tenemos que cambiar. Toda la sociedad ha de cambiar. Porque tenemos que organizarnos de otra manera, dejar de ver la cubierta de nuestra nave como la pradera inacabable que hace tiempo que dejó de ser. Habrá quien te diga que estamos abocados al apocalipsis y la destrucción total. No les hagas caso. Es el típico caso de profecía autocumplida: si creemos que todo se irá al garete entonces todo se irá al garete. Pero si comprendemos lo que pasa, si entendemos que el problema no es el partido A o B, ni el dirigente Fulanito o Menganito, sino la concepción misma del sistema económico, estamos a tiempo de revertir la situación. Esencialmente nuestro problema es de crédito, de creer en una determinada cosa. Muy bien, creamos otra, otra muy diferente.Tenemos medios técnicos para proporcionar energía sin basarnos en combustibles fósiles y el uranio. No podremos producir tanta energía de manera sostenible (las grandes instalaciones industriales de hoy en día sólo pueden mantenerse gracias a los combustibles fósiles), seguramente a largo plazo no podremos producir ni el 10% de todo lo que consumimos hoy en día, pero probablemente eso es más que suficiente. Pero tenemos que prepararnos ordenadamente para ello, hemos de organizarnos. Y antes de pensar en energía, pensemos en aquello que realmente necesitas tú y tu familia, querido lector. De momento agua, comida y dónde cobijarte. Tener un trabajo, un trabajo digno con el cual mantenerte y contribuir al mantenimiento propio y de tu comunidad. Y hablando de la comunidad y de tu propio interés en realidad, tenemos que mantener limpias nuestras calles y nuestra agua para evitar que proliferen las infecciones. Tenemos que ser capaces de producir medicamentos simples, como los antibióticos, para poder tratar las enfermedades más comunes; algunos los podremos derivar directamente de las plantas, como hacíamos antaño. Tenemos que preservar la energía en primer lugar para mecanizar el campo y aumentar su productividad, pero hemos de cultivar de manera sostenible, sin esquilmar los terrenos. Tenemos que organizar la producción de los bienes necesarios pero no malgastando nada, ni materiales ni energía. Hemos de mantener las casas calientes en invierno y frescas en verano pero sin atosigarlas con humos tóxicos. Hemos de enviar a nuestros hijos a las escuelas para que aprendan a vivir en un mundo diferente del actual, y a nuestros enfermos a hospitales lo más dignos y adecuados que podamos.Tenemos mucho trabajo que hacer. Necesitamos muchas manos. Deja de lamentarte por lo que has perdido y trabaja por lo que necesitamos ganar entre todos.Quizá te preguntes qué fue de mi en concreto. Si tuvimos suerte, quizá conseguimos, yo junto con otros locos que intentamos concienciar a la sociedad, que mucha gente, la suficiente, leyera y entendiera este mensaje, y actuara en consecuencia. Sé que es poco probable, pero como es lógico tenía que intentarlo: por eso envié este mensaje dentro de esa botella. Quizá no pudimos evitar que la degradación económica y societaria continuara, pero a pesar de ello yo tuve suerte, en este caso en singular, y pude adaptarme en mi entorno y sobrevivir. Quizá no y hace tiempo que estoy muerto; espero que no, la verdad, porque quiero conocer a mis nietos. En todo caso, poco importa lo que me pasó o pasará a mi. Ahora se trata de saber qué te pasará a ti, querido lector, y a tu familia. Sé valiente y escribe tu propia historia.S.s.s.,AntonioPublicado por AMT en 10:43
Punto de inflexiónSALIR DEL SISTEMA O COMBATIR EL SISTEMAAnte el colapso social y civilizatorio que se va expresando con diversas intensidades según los “barrios” y el punto de partida en que se halle cada lugar, parece haber tres o cuatro posturas definidas para enfrentarlo, por lo menos entre los asiduos del blog y el propio autor.Una, podría llamarse la variable tecno-optimista, con diversos grados y matices, que se funda en la idea de tener “tiempo” restante antes de la aparición de “cisnes negros” y colapso total y la posibilidad de mediante el ahorro, medidas de racionalización, control poblacional y el desarrollo de tecnologías aún en ciernes, resolver el problema del cuello de botella energético al que se ve abocada la humanidad.Otra, es aquella que postula una vuelta masiva al campo y formas de vida pre-industriales y pre-urbanas, con un hincapié muy acentuado en la iniciativa y fortaleza individual acompañadas del desarrollo de pequeñas comunidades neo-rurales autorreguladas, autosuficientes, con una estructura legal y social basada en un equilibrio espontáneo de los integrantes producto de la disuasión ejercida por las posibilidades autodefensivas de cada miembro o pequeño grupo. También se basaría la cohesión y armonía grupal en una bonhomía intrínseca de sus miembros, fundamentalmente hombres y mujeres fuertes, bondadosos, ecuánimes, esforzados, generosos y virtuosos en general.Una tercera, entiende que la salida pasa por una disminución de los núcleos urbanos, haciéndolos más autosuficientes mediante la planificación de economías y servicios de escala local, con integración de la agropecuaria dentro del núcleo urbano o a distancias próximas al mismo. Con mantenimiento de las instituciones y legalidad democráticas mejoradas, con un estricto control ciudadano y con un desarrollo masivo de fuentes energéticas alternativas y sustentables.Una cuarta postura (minoritaria en este blog) es la de qué como todo está perdido y nada de lo que hagamos solucionará la debacle por venir, lo mejor es quemar las naves, aprovechar al máximo los últimos estertores de los años de energía barata y sus bondades, y “marcharse” dejando un cadáver joven y bonito, además de ahíto de consumo.Estas categorías no son cerradas ni absolutas, hay posturas que podrían ubicarse entre medio de dos o más de ellas y alguna otra que no se incluye en ninguna de las enumeradas.Las posturas negacionistas no las he tenido en cuenta.Pero creo que, básicamente, la mayoría podemos vernos reconocidos en alguna de ellas, y seguramente si pusiéramos nombres de comentaristas al lado de cada una, coincidiríamos en los nombres. En mi opinión, la cuarta postura no es útil para el análisis, ya que no conlleva ningún esfuerzo de resolución o análisis y por el contrario colabora a acelerar los tiempos del desastre. Queda por ver si las otras pueden tener similar efecto anticipatorio.Creo que entre el tecno-optimismo u optimismo histórico de la 1º categoría y la alternativa individual neo-rural, se ubica aquella que se inclina por el mantenimiento de la ciudad empequeñecida como elemento aglutinador, con mayor eficiencia energética y medio más propicio para el mejor mantenimiento de todo lo positivo de nuestra civilización, la cultura, la salud, el comercio de excedentes, la atención de emergencias…integrando formas de producción de alimentos ,insumos y servicios más locales y con cobertura energética mediante formas de generación renovables, sobre todo la solar.En cualquiera de las posturas hay una posición con relación a la forma de organización social, la legalidad y el estado, distinguiéndose fundamentalmente dos, el repudio del estado como herramienta esclavizadora y otra en la que el estado cambia de signo y se transforma mediante una revolución, generando un esquema democrático renovado como expresión cabal de los deseos y decisiones de la mayoría, con un desarrollo del asamblearismo como modo extendido de ejercicio de poder popular.Me parece importante debatir las distintas posturas, ya que ubicarse en una u otra tiene consecuencias directas sobre la actuación de cada uno. Y una consecuencia que considero fundamental es accionar política y socialmente, o no, para combatir la situación actual a la vez de encarar simultáneamente los cambios necesarios para enfrentar una realidad de declive energético y colapso.El siguiente párrafo de "Crisis civilizatoria y desafíos para las izquierdas", prólogo de Miriam Lang al muy interesante documento MAS ALLA DEL DESARROLLO , me parece que es una buena guía para situarse en las tareas de todo aquél que quiera tener una incidencia en el devenir de los hechos:“Sobre esta base, las izquierdas plurales, más allá de criticar y resistir la arremetida depredadora del capitalismo actual, tienen la tarea de elaborar nuevas propuestas y visiones, de interpelar aquel imaginario colectivo que aún anhela la simple inclusión en el modo de vida de consumo desmesurado, de resquebrajar su hegemonía. La tarea de plantear nuevos debates, acerca de qué podrían significar, desde otra perspectiva, conceptos tan vitales como la felicidad o la calidad de vida, y de transformar otro mundo en algo imaginable”.Mi reflexión tiene como acicate responder algunas preguntas que me parecen importantes:¿Vale la pena combatir políticamente el status quo imperante?¿Es válido luchar por cambiar el sistema?¿O lo que hay que hacer es reunir el dinero para comprarse unas tierras, armas, semillas y esperar el colapso mientras crecen nuestras lechugas?En resumen y en un tono más en sintonía con muchos de los comentarios:La opción es SALIRSE DEL SISTEMA o COMBATIR AL SISTEMA DESDE DENTRO DEL MISMO?No dejan de resonarme en los oídos las críticas desde muchos sectores a los que denunciamos el Peak oil y sus consecuencias, acusándonos de incitar al inmovilismo y a la resignación ante la situación político-social actual, dándole aire al poder para seguir medrando a costa de las mayorías.Un saludoMartinV
1. Sistemas dinámicosLa dinámica de sistemas es una disciplina relativamente nueva, que ha conocido un desarrollo importante en los últimos años gracias a la informática.Su objetivo es modelizar, simular y tratar de comprender el funcionamiento de sistemas complejos, donde se dan fenómenos de retroalimentación (es decir, donde un fenómeno es a la vez “causa” y “efecto” de otros).La mentalidad sistémica rompe con la linealidad del pensamiento causa-efecto y explora la forma en que múltiples fenómenos interaccionan entre sí.La metodología sistémica se usa cada vez más en el análisis de sistemas ecológicos, sociales, económicos, empresariales...etc. para la toma de decisiones.Conceptualmente, un sistema dinámico es un conjunto de agentes, que realizan intercambios cuantificables entre sí (materia, información, energía...etc.) de acuerdo a unas reglas o “leyes” que regulan su comportamiento.
Escasez de recursosDiversos estudios apuntan a la escasez de recursos naturales con la que nos tendremos que enfrentar en relativamente poco tiempo.Los informes sobre los problemas medioambientales parece que ya hacen mella en los políticos, al menos sobre algunos políticos retirados que ya no dependen de los votos. Un grupo de 40 líderes mundiales que incluyen a Bill Clinton o a Nelson Mandela advierten que la humanidad necesitará el equivalente en agua de 20 ríos Nilo para 2025 para poder abastecer de comida a una cada vez numerosa población mundial.Factores como el cambio climático reducirá el suministro de agua a algunos países superpoblados como China e India en un plazo inferior a las dos décadas.El líder canadiense Jean Chretien dijo que el futuro impacto político de esta escasez de agua puede ser devastador. Un ejemplo lo tenemos ya, según él, con el río Jordán en Oriente Medio.Según el estudio del InterAction Council, el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas debería considerar este problema del agua como una de sus preocupaciones más importantes.Cada año el ser humano usa 2800 kilómetros cúbicos de agua dulce procedente de ríos y lagos. Con mil millones de personas más para 2025, la agricultura mundial necesitará de otros 1000 kilómetros cúbicos de agua anuales para alimentarlas. Esa cantidad de agua es el equivalente a 20 veces la que aporta el Nilo o 100 veces la que aporta el río Colorado.La mayor demanda se dará en China, India y EEUU debido al aumento de la población y al crecimiento económico. Para 2030 las demandas de agua dulce de sólo China e India excederán las reservas actuales.El cambio climático agravará el problema y las sequías e inundaciones serán más frecuentes.UN-Water coordina los esfuerzos de las Naciones Unidas sobre asuntos relacionados con el agua y ha organizado un congreso de políticos para el 25 de septiembre para buscar formas que hagan concienciarse sobre este asunto.El informe señala conflictos políticos que ya tienen una componente relacionada con el agua, como la lucha por los acuíferos entre palestinos e israelitas, entre Irán y Afganistán sobre río Hirmand o entre Egipto y otras naciones por el Nilo.Una manera sencilla de ahorrar agua es arreglar las cañerías que la transportan. Se calcula que un 40% del agua corriente municipal se pierde antes de llegar a las viviendas. Otra es elegir el tipo de cultivos más adecuados. En casos como Israel, en donde el agua escasea, es mejor plantar olivos o palmeras datileras que naranjos.El informe dice que las mejoras en el abastecimiento de agua hará que las naciones necesiten 11.000 millones de dólares cada año. Se estima que por cada dólar gastado en este sentido se recuperan de 3 a 4 en la economía.En la actualidad mil millones de personas no disponen de agua dulce y 2000 millones sólo tienen acceso a agua no potable. Cada día mueren 4500 niños por enfermedades derivadas de la mala calidad del agua.Por otro lado, el economista y ecólogo Kenneth Hermele señala que la superficie finita del planeta limitará pronto la comida que comemos, el ganado que tenemos, el combustible que quemamos, el papel de nuestros libros o el algodón de nuestra ropa. Se necesitará todas estas cosas y más para los 9000 millones de personas que seremos dentro de poco.En su tesis Hermele trata de demostrar que la lucha por la tierra se está intensificando rápidamente. Este investigador ha estado realizando estudios de campo en Brasil, donde la caña de azúcar se ha venido cultivando para obtener etanol desde hace 40 años. Según él, incluso en un país tan grande como Brasil no hay tierra de cultivo suficiente para obtener biocombustibles, comida o ganado sin que afecte a la biodiversidad o al clima. Según Hermele lo mejor sería preservar los bosques para poder estabilizar el clima.Aunque la caña de azúcar no crece en la selva, los cultivos de caña reemplazan los cultivos se soja que se trasladan a lo que era previamente selva amazónica o a pastos para el ganado de la misma procedencia.La pugna por tierras de cultivo se ha intensificado fuertemente en años recientes. Los países ricos toman el control de la tierra de cultivo de los países pobres a través de acuerdos. El resultado es la desaparición de los recursos ecológicos de estos países pobres, la deslocalización en ellos de industrias contaminantes o directamente se les usa como vertedero de productos peligrosos.“Uno de los resultados de esta lucha por la tierra es la reaparición del fenómenos de acaparamiento de la tierra”, dice Hermele. Añade que los acaparadores de la tierra cubren un amplio espectro, desde gobiernos de países a compañías de fondos de pensiones que usan la tierra de los países en desarrollo para especular. El patrón tiene reminiscencias de la división colonial del trabajo.Hace unas semanas se lanzó la voz de alarma debido a que ya hay algunos países africanos en los que el 50% de la tierra de cultivo está en manos extranjeras, principalmente de China.Kenneth Hermele sostiene que Robert Malthus (1766–1834) podría tener razón al final.Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=3921http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=twenty-more-niles-needed-to-feedhttp://www.lunduniversity.lu.se/o.o.i.s?id=24890&news_item=5910