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Autor Tema: El jardín de Epicuro  (Leído 19490 veces)

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Re:El jardín de Epicuro
« Respuesta #30 en: Agosto 30, 2020, 15:53:07 pm »
Socialistas liberales, demócratas liberales, creyentes liberales, nacionalistas liberales...

https://elpais.com/ideas/2020-08-30/a-lo-mejor-eres-liberal-y-ni-siquiera-lo-sabes.html

Citar
A lo mejor eres liberal y ni siquiera lo sabes
Para el filósofo Michael Walzer, el adjetivo “liberal” define a ciudadanos de mentalidad abierta, tolerantes, alejados del dogma. Y el término es aplicable a múltiples ideologías
(...)
No hace mucho, el escritor conservador Bret Stephens definía el populismo como el triunfo de la democracia sobre el liberalismo. Creo que a lo que se refería era al triunfo de la democracia mayoritaria sobre sus restricciones liberales. La democracia liberal establece límites al gobierno de la mayoría, normalmente con una Constitución que garantiza los derechos individuales y las libertades civiles, establece un sistema judicial independiente que hace que se respete esta garantía y abre el camino para una prensa libre que pueda defenderla. Las mayorías solo pueden actuar, o actuar legítimamente, dentro de unos límites constitucionales. Al igual que todo lo demás en la política democrática, los límites se debaten tanto en el plano legal como en el político. Pero estas controversias no se zanjan por la regla de la mayoría, sino mediante procedimientos mucho más complejos.

(...)

Los nacionalistas son personas que ponen en primer lugar los intereses de su país. Los nacionalistas liberales hacen eso y, al mismo tiempo, reconocen el derecho de otras personas a hacer lo mismo (...) Reconocen la legitimidad y los legítimos intereses de las diferentes naciones. Del mismo modo que los demócratas liberales ponen límites al poder de las mayorías triunfalistas y los socialistas liberales ponen límites a la autoridad de las vanguardias obsesionadas con la teoría, los nacionalistas liberales ponen límites al narcisismo colectivo de las naciones.

Nosotros, los defensores del adjetivo “liberal”, no negamos que las mayorías tengan derechos, ni que las teorías sobre la sociedad y la economía sean útiles desde un punto de vista político, ni que la pertenencia nacional sea un valor genuino. Pero defendemos a las minorías frente la tiranía de la mayoría y a los activistas corrientes frente a la arrogancia de la vanguardia. Y defendemos a los países que necesitan Estados frente a cualquier Estado nacional enemigo (kurdos, palestinos y tibetanos, por ejemplo, frente a Turquía, Israel y China, respectivamente). Pero lo hacemos sin negar los derechos nacionales de turcos, israelíes y chinos.

En cambio, quienes se autodenominan “cosmopolitas” condenan todos los nacionalismos y niegan el valor moral de la pertenencia a un país. ¿Puede existir un cosmopolitismo liberal? Puesto que los filósofos cosmopolitas reconocen un mundo de individuos portadores de derechos, seguramente se les debería llamar liberales. Pero la mayoría de estos individuos conceden un gran valor a su pertenencia particular y se identifican a sí mismos como franceses, japoneses, árabes, noruegos, y no como ciudadanos del mundo. A mi parecer, la negativa a reconocer estas identidades y a valorar el pluralismo que emana de ellas es iliberal. Un Estado global y cosmopolita tendría que reprimir de un modo brutal la identidad nacional o la lealtad étnica de (casi) todo el mundo. Para evitar la brutalidad, los cosmopolitas liberales deberían hacer las paces con los nacionalistas liberales. La paz se llama internacionalismo

(...)

La mayoría de estos posibles usos del adjetivo “liberal” no son relevantes hoy en día. Pero aquellos con los que empecé no solo me parecen relevantes, sino de una trascendencia fundamental para la política contemporánea. Necesitamos demócratas liberales para combatir el nuevo populismo; socialistas liberales para combatir el frecuente autoritarismo de los regímenes de izquierdas; nacionalistas liberales para combatir los nacionalismos actuales, xenófobos, antiislámicos y antisemitas; comunitaristas liberales para combatir las pasiones exclusivistas y el fiero partidismo de algunos grupos basados en la “identidad”; y judíos, cristianos, musulmanes, hindúes y budistas liberales para combatir el inesperado regreso del fanatismo religioso. Estas son algunas de las batallas políticas más importantes de nuestra época, y el adjetivo “liberal” es nuestra arma más importante.

« última modificación: Agosto 30, 2020, 23:04:46 pm por puede ser »

 


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