Impresiones veraniegas (y 3)
Lo prometido es deuda, y ya aposentado en mi castillo familiar, les relato la última parte de mi periplo veraniego.
En primer lugar viajamos al pueblo de mis ancestros familiares, de interior, sin rio, montes ni nada que se le parezca, viviendo de la agricultura de secano, allí reside mi hermana todo el año, en la casa que fue de mis padres y anteriormente de mis abuelos. Primera semana de agosto, poca gente, ya no quedan casi abuelos a los que llevar los niños en vacaciones, ni en muchos casos niños a los que llevar, en todo caso al perrijo o similares; para un pueblo de poco menos de 1000 habitantes, !!!14 bares!!!, la mayoría de ellos llevados por inmigrantes sudamericanos, ocho cervezas y tres tapas en uno de ellos 48 euretes de nada, algo de gente antes de comer, luego el resto del día vacios, del mercadillo semanal solo queda nacional el de los encurtidos y dos de los de la fruta, el resto vendedores sudamericanos o magrebíes -los de la ropa-.
Comimos un día en un pueblo vecino, en la única casa de comidas que queda en 15 kms a la redonda -si hay algún restaurante con ínfulas a 40/50€ el cubierto-, lleno hasta la bandera, menú del día muy aceptable por 14€.
En un pueblo medio muerto, que vive de las subvenciones agrícolas de la UE y de alguna granja de pollos, precios estándar como en todo el territorio nacional, por cierto el monte mas próximo, abandonado con los restos de la última corta de pinos desparramados por el suelo -al parecer no se pueden recoger para leña por no se que gilipolleces, hay que triturarlos y dejarlos para compost, lo que nadie hace-, sin contar con las tonterías -este año se han suspendido-, de sembrar el 5% anualmente y dejarlo perder para que los animalitos puedan comer, en fin, próximo coto de caza mayor para que los ricachones puedan matar bichos.
Mi segunda estación de penitencia ha sido en el pueblo de la parienta, también localidad interior, pero pueblo turístico con historia y dentro de la red de los pueblos mas bonitos de España; entre semana -segunda de agosto-, los restaurantes medio vacíos -menú mas barato 22€ bebida aparte, los restaurantes con ínfulas arrancan a partir de 60€ cubierto-, la gente sube, pasa el día y se trae la nevera, como mucho se toman una cerveza en la calle principal. A inicios de la tercera semana, vienen las fiestas anuales que son prácticamente toros en la calle, sin comentarios, toros con las patas rotas arrastrándose, vaquillas agonizando, mientras cuatro cafres -no son mas- jalean el espectáculo, eso si, esa semana se gasta lo que haga falta, hay que estar borracho todo el tiempo que se pueda.
Una vez terminada la segunda estación, pasamos a la tercera; este año decidimos coger un crucero, la mujer quería uno de esos grandes, así que allá fuimos, barco enorme, relativamente nuevo, y bastante bien mantenido. No ha sido barato precisamente, cogimos en teoría un camarote premium, que resultó ser marxista -de mis hermanos favoritos-, pero con balcón, allí estábamos como piojo en costura o herramienta en estuche. Aglomeraciones para todo, la comida de los buffets rancho -solo decir que un día pusieron alitas de pollo fritas entre los manjares y había peleas por hacerse con alguna de ellas-, en el restaurante -con múltiples horarios dado que no cabíamos todos-, de nuevo como piojo en costura, y la comida mala y escasa. En resumen, un horror del que se salva alguna escala, algún guía muy profesional y las pobres personas que limpiaban los camarotes, muy profesionales y trabajadores, el resto para olvidar, por último, los viajeros unos tiesos, que no gastaban nada que no hubieran contratado previamente, como muestra en el barco había unos restaurantes de pago y todos los días los encargados de ellos hacían razzias por el barco pra conseguir clientes, con escaso o nulo éxito al parecer.
Si, nos lo hemos cargado todo, y todo por lo mismo, la avaricia, las falsas expectativas, el "lujo" asequible -de gente que en su vida sabrá que el verdadero lujo es estar tumbado bajo una encina en mitad del monte, oyendo como cantan las chicharras mientras un vientencillo te acaricia-, vamos que tenemos ya un presente de m... y un futuro de lo mismo elevado a la enésima potencia.
Recuerden, tengan mucho cuidado ahí fuera, NHD, pero ni un duro, el crédito se agota, las deudas hay que pagarlas, y estamos en manos de en el mejor de los casos de inútiles, y en el peor de facinerosos.
Un saludo