[A pianista:
Entiendo lo que dices, pero yo no usaría los adjetivos legitimadores 'legal y democrática' para referirme a la estafa del Ladrillo, sino los deslegitimadores 'impune y popular'.
En efecto, la estafa se protege bajo un manto de aparente legalidad o virtud, y es masiva, en el sentido de que es aceptada y tolerada socialmente por casi todos; pero ni es legítima, lícita o justa ni está alineada con la superestructura del sistema y los verdaderos intereses del pueblo; antes al contrario, degenera el sistema, corroe el Capital con agujeros de activos ficticios y sobrendeudamiento, devalúa el Dinero y quebranta el Trabajo organizado en Empresa.
Es cierto que la estafa parece reglamentaria y ejemplar: no solo goza de normas hechas a su medida, sino que además se ha estado presentando durante cuatro décadas como un modelo a seguir. Pero corresponde a los estafadores, ganchos y jugadores el cinismo de defender que la estafa es edificante y pedagógica o una lección de vida para todos. A nosotros nos toca lo opuesto: denunciar la apariencia de institucionalidad y proclamar su nulidad de pleno derecho y su violencia.
Ninguna estafa es ineludible ni fraternal. Solo son meritorias o laureadas en la cueva de Alí Babá. Esta, en particular, se utiliza por el enemigo de la Nación.
Finalmente, además de 'impune y popular', funciona 'consentida y cotidiana'. En su caso, debiéramos decir solo que «la estafa del Ladrillo parece legal y democrática, pero es ilegítima y tiránica».
Los términos 'legal y democrática' no deberían usarse ni siquiera irónicamente para describir esta estafa, porque precisamente esos adjetivos son los que los estafadores, ganchos y jugadores utilizan para autolegitimarse. Usarlos, incluso con ironía, puede ser contraproducente porque operan en el mismo campo semántico que la propaganda de la propia estafa. La ironía puede no ser clara para todos y terminar validando, aunque sea superficialmente, el marco conceptual de la estafa. Nuestra tarea crítica es desmontar la apariencia, desvelar la esencia detrás de la apariencia.]