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Afortunadamente Cercas escribió este artículo ayer, antes de la movida venezolana. Su columna se llama "palos de ciego", por tanto no es necesario que os lancéis en tromba con verdades absolutas:https://elpais.com/eps/2026-01-03/guerra-en-la-paz.htmlCitarGuerra en la pazNo lo sabíamos, pero ahora todo indica que uno de los próximos objetivos rusos será la UE; es decir: seremos nosotrosQuien no lo ve es porque no quiere verlo: una guerra entre democracia y autocracia se libra en el mundo (o como mínimo en Occidente, o como mínimo en Europa), lo que explica que tanta gente sienta que vivimos una coyuntura semejante a la de los años treinta. Y con razón: contra lo que dice Perogrullo, la historia siempre se repite, solo que nunca se repite de manera idéntica; lo hace con máscaras distintas. En los años treinta el frente de la guerra entre democracia y autocracia estuvo durante tres años en España; hoy el frente está en Ucrania (muchos republicanos que pelearon contra Franco no creían en la exigua democracia española, como no creen en la exigua democracia ucrania algunos ucranios que pelean contra Putin; pero unos y otros defendieron o defienden la democracia, nos defienden a todos). En los años treinta las democracias occidentales abandonaron a la república española, y el resultado fueron 40 años de dictadura y una guerra mundial; ahora las democracias occidentales no han abandonado a Ucrania: algo es algo. En los años treinta la punta de lanza del autoritarismo era Hitler, cuyas intenciones estaban claras desde el principio; ahora la punta de lanza es Putin, cuyas intenciones estuvieron desde el principio claras, como llevan años advirtiéndonos quienes mejor lo conocen. En 2015, Svetlana Alexiévich, autora de un libro magistral sobre la caída de la Unión Soviética (El fin del ‘Homo sovieticus’), afirmaba que Rusia “es una amenaza para todo el mundo civilizado, el triunfo de una filosofía incluso más peligrosa que la soviética; están listos para entrar en cualquier conflicto armado, a solucionarlo todo a través de la guerra, a aplastar al otro. Chechenia, Georgia, Siria, Crimea, Ucrania… No sabemos cuál será el próximo país al que Putin envíe el ejército”.No lo sabíamos hace 10 años, pero ahora todo indica que uno de los próximos objetivos rusos será la UE; es decir: seremos nosotros. No lo digo yo: lo repiten responsables europeos de primera fila, como el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, o el jefe del Estado Mayor francés, general Fabien Mandon, que auguran un ataque frontal ruso hacia 2029. Los oblicuos ya han empezado: Moscú emprendió hace tiempo una guerra híbrida contra países europeos fronterizos (y no fronterizos), con drones sobrevolando infraestructuras vitales, explosivos enviados a aeropuertos y ciberataques y campañas de desinformación destinados a sembrar el caos y favorecer a sus comparsas europeos, como la AfD, el partido de extrema derecha alemán. “No estamos en guerra”, ha declarado Friedrich Merz, canciller de Alemania. “Pero ya no estamos en paz”. Y lo peor es que, a diferencia de lo ocurrido en los años treinta, ahora Europa no puede confiar en un Estados Unidos que, con Trump al frente, por momentos deriva hacia la autocracia, o coquetea con ella: lejos de combatir a Putin, Trump se ha aliado con él y con el nacionalpopulismo europeo para desarticular la UE, convertirla en una colonia libre de trabas para los negocios de sus oligarcas (“Hay que abolir la UE”, proclama Elon Musk) y acabar con el fortín más sólido de la democracia en el mundo, o al menos el único que puede hacerle frente —de ahí que esté obsesionado con él—, el pilar básico de un orden internacional regido por las normas del derecho y no por las de la fuerza, que son las que él pretende instaurar.¿Puede hacer algo la UE ante esta múltiple ofensiva contra ella (con China al fondo)? No solo puede: debe hacerlo; y, además, sabe lo que hay que hacer (solo falta hacerlo): de entrada, respaldar a Ucrania, aplicar los informes Letta y Draghi para concluir el mercado único y mejorar la competitividad, y emanciparse del todo y cuanto antes de Estados Unidos; luego, o mientras tanto, construir una Europa federal, capaz de conciliar la unidad política con la diversidad lingüística y cultural y de convertirse así en el proyecto político más potente, revolucionario y ambicioso de nuestro siglo, el único que puede garantizar, como en los años treinta, la victoria de la democracia sobre la autocracia. Quien no lo ve es porque no quiere verlo.Primero* se llevaron a los ucranianos,pero como yo no era ucraniano, no me importó.Después se llevaron a los gazatíes,pero como yo no era gazatí, tampoco me importó.Luego se llevaron a los venezolanos,pero como yo no era venezolano, tampoco me importó...* aunque antes fueron los yugoslavos...La narrativa de la guerra entre bloques: anglo vs. Rusia vs. China se deshace como un azucarillo cuando se ven claramente las componendas que establecen entre ellos (yo no miro en Ucrania y tú no miras en Venezuela). La narrativa nacionalista de yanquis, rusos y chinos se ha convertido en un un discurso sofístico, destinado a taladrar los cerebros de sus semianalfabetos ciudadanos. La rueda de prensa de Trump de hoy es un magnífico ejemplo de esos razonamientos primarios que apelan a la seguridad y a la reapropiación de lo que les fue (supuestamente) robado.Es cierto que el discurso nacionalista del P.C.Chino es más elegante, más sutil... Pero esconde la misma trampa: usar el patrioterismo para esconder la rapiña de las élites (nuevos ricos chinos, oligarcas rusos, empresones yanquis...)Cuando Cercas habla de democracia vs. autocracia es fácil criticarle si tomamos democracia como sinónimo de que todos votan. No, democracia europea hace referencia a individuos que viven en polis y no aceptan las imposiciones de ninguna fuerza exterior. Democracia europea hace referencia a isonomía, igualdad ante la ley para todos los ciudadanos. Democracia europea hace referencia a isegoría, derecho igual de todos los ciudadanos a usar la palabra y participar en la asamblea pública. Sumadle si queréis una cierta separación de poderes que simplemente apuntale esa igualdad de base entre ciudadanos.Da bastante igual que la realidad actual europea no sea esa democracia utópica. Lo importante es que ese ideal es lo que define Europa, no hay otro motivo para llamarnos así. No somos una nación, a diferencia de los estadounidenses, los rusos y los chinos.
Guerra en la pazNo lo sabíamos, pero ahora todo indica que uno de los próximos objetivos rusos será la UE; es decir: seremos nosotrosQuien no lo ve es porque no quiere verlo: una guerra entre democracia y autocracia se libra en el mundo (o como mínimo en Occidente, o como mínimo en Europa), lo que explica que tanta gente sienta que vivimos una coyuntura semejante a la de los años treinta. Y con razón: contra lo que dice Perogrullo, la historia siempre se repite, solo que nunca se repite de manera idéntica; lo hace con máscaras distintas. En los años treinta el frente de la guerra entre democracia y autocracia estuvo durante tres años en España; hoy el frente está en Ucrania (muchos republicanos que pelearon contra Franco no creían en la exigua democracia española, como no creen en la exigua democracia ucrania algunos ucranios que pelean contra Putin; pero unos y otros defendieron o defienden la democracia, nos defienden a todos). En los años treinta las democracias occidentales abandonaron a la república española, y el resultado fueron 40 años de dictadura y una guerra mundial; ahora las democracias occidentales no han abandonado a Ucrania: algo es algo. En los años treinta la punta de lanza del autoritarismo era Hitler, cuyas intenciones estaban claras desde el principio; ahora la punta de lanza es Putin, cuyas intenciones estuvieron desde el principio claras, como llevan años advirtiéndonos quienes mejor lo conocen. En 2015, Svetlana Alexiévich, autora de un libro magistral sobre la caída de la Unión Soviética (El fin del ‘Homo sovieticus’), afirmaba que Rusia “es una amenaza para todo el mundo civilizado, el triunfo de una filosofía incluso más peligrosa que la soviética; están listos para entrar en cualquier conflicto armado, a solucionarlo todo a través de la guerra, a aplastar al otro. Chechenia, Georgia, Siria, Crimea, Ucrania… No sabemos cuál será el próximo país al que Putin envíe el ejército”.No lo sabíamos hace 10 años, pero ahora todo indica que uno de los próximos objetivos rusos será la UE; es decir: seremos nosotros. No lo digo yo: lo repiten responsables europeos de primera fila, como el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, o el jefe del Estado Mayor francés, general Fabien Mandon, que auguran un ataque frontal ruso hacia 2029. Los oblicuos ya han empezado: Moscú emprendió hace tiempo una guerra híbrida contra países europeos fronterizos (y no fronterizos), con drones sobrevolando infraestructuras vitales, explosivos enviados a aeropuertos y ciberataques y campañas de desinformación destinados a sembrar el caos y favorecer a sus comparsas europeos, como la AfD, el partido de extrema derecha alemán. “No estamos en guerra”, ha declarado Friedrich Merz, canciller de Alemania. “Pero ya no estamos en paz”. Y lo peor es que, a diferencia de lo ocurrido en los años treinta, ahora Europa no puede confiar en un Estados Unidos que, con Trump al frente, por momentos deriva hacia la autocracia, o coquetea con ella: lejos de combatir a Putin, Trump se ha aliado con él y con el nacionalpopulismo europeo para desarticular la UE, convertirla en una colonia libre de trabas para los negocios de sus oligarcas (“Hay que abolir la UE”, proclama Elon Musk) y acabar con el fortín más sólido de la democracia en el mundo, o al menos el único que puede hacerle frente —de ahí que esté obsesionado con él—, el pilar básico de un orden internacional regido por las normas del derecho y no por las de la fuerza, que son las que él pretende instaurar.¿Puede hacer algo la UE ante esta múltiple ofensiva contra ella (con China al fondo)? No solo puede: debe hacerlo; y, además, sabe lo que hay que hacer (solo falta hacerlo): de entrada, respaldar a Ucrania, aplicar los informes Letta y Draghi para concluir el mercado único y mejorar la competitividad, y emanciparse del todo y cuanto antes de Estados Unidos; luego, o mientras tanto, construir una Europa federal, capaz de conciliar la unidad política con la diversidad lingüística y cultural y de convertirse así en el proyecto político más potente, revolucionario y ambicioso de nuestro siglo, el único que puede garantizar, como en los años treinta, la victoria de la democracia sobre la autocracia. Quien no lo ve es porque no quiere verlo.
https://elpais.com/economia/negocios/2026-01-03/bienvenidos-en-2026-a-la-economia-en-forma-de-k-por-que-la-ia-nos-hara-mas-productivos-y-mas-desiguales.htmlBienvenidos en 2026 a la economía en forma de K: por qué la IA nos hará más productivos (y más desiguales)La inteligencia artificial apuntalará este año un modelo de crecimiento que exacerba las disparidades y aumenta los desequilibriosMadrid - 03 ene 2026 - 17:50CETEl año que acaba de comenzar pondrá una vez más a prueba la resiliencia de la economía mundial ante las transformaciones que está sufriendo el orden global. Si todo lo relacionado con el comercio dominó la primera mitad de 2025 —con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su política de aranceles recíprocos anunciada el 2 de abril en el mal denominado Día de la Liberación—, la inteligencia artificial (IA) se convirtió en el tema predominante del segundo semestre. Y todo apunta a que así seguirá siendo en 2026. No tanto por la posible burbuja de la inversión en modelos de inteligencia artificial y en centros de datos (con el consiguiente riesgo de estallido), sino por el modelo económico que la IA está conformando, y sus implicaciones sobre el crecimiento, las finanzas y la política.La IA tiene el potencial de transformar el rendimiento y las estructuras económicas a largo plazo. Los expertos también advierten de otro efecto de esta tecnología: disparar las desigualdades y abrir paso a una economía en forma de K. Muchos incluso comparan el boom actual de la IA con otros eventos disruptivos, como el uso generalizado de la electricidad o la aparición de internet de los años noventa. Sin embargo, el alcance de su impacto es incierto. El premio Nobel de Economía Daron Acemoglu calcula que la productividad podría aumentar una décima al año durante una década como consecuencia de la adopción generalizada de la IA; Capital Economics cifra la ganancia en 1,5 puntos porcentuales anuales en ese mismo periodo, mientras que la consultora McKinsey lo eleva a 3,5 puntos al año. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene en un informe que el PIB potencial global puede llegar a crecer cuatro décimas más en la próxima década si la automatización de tareas y la innovación disparan la productividad de forma generalizada. Son, en todo caso, cálculos a medio y largo plazo. Pero nadie considera que su impacto vaya a ser nulo.De momento, la IA ya ha impulsado la inversión en tecnología hasta superar los niveles de los años noventa, según Ben May, director de Investigación de Oxford Economics. Hablamos de cifras astronómicas de inversión en semiconductores avanzados, centros de datos, infraestructuras de servicios en la nube, redes, energía y refrigeración… Desde 2023 los gigantes tecnológicos han duplicado su inversión hasta alcanzar los 400.000 millones de dólares. Y no se van a quedar ahí. Los planes anunciados por estas compañías en las últimas presentaciones de resultados apuntan que la inversión rondará los 530.000 millones en 2026. Unas cantidades que dominan el crecimiento de la economía. Fitch Ratings calcula que la inversión en tecnología representó el 90% del incremento del PIB de EE UU en el primer semestre de 2025 y el boom de los valores relacionados con la IA en la Bolsa habría añadido cuatro décimas al gasto en consumo de los estadounidenses, que a su vez representa dos tercios del PIB.Una fase más vulnerable“Esas estimaciones son las que han provocado una andanada de comentarios sobre cuándo estallará la burbuja y lo que puede dejar tras de sí”, explica Carl Benedikt Frey, profesor asociado de Inteligencia Artificial y Trabajo en el Oxford Internet Institute. El peligro, señala May, reside en cómo se financia esa inversión, que ha pasado de hacerse con el flujo de caja a financiarse con cargo a deuda, lo que sugiere que la inversión en lo relacionado con la tecnología y la IA entra en una fase más vulnerable y de mayor riesgo, aunque el apalancamiento en el sector es todavía bajo. En todo caso, es importante distinguir entre el comportamiento de la IA en Bolsa y su impacto en la economía. “Parte del patrón normal de adopción de nuevas tecnologías es que las inversiones masivas se concentran en determinadas empresas. A medida que el precio de la tecnología baja, algunas de esas empresas fracasarán y los mercados de valores se corregirán”, sostiene Jennifer McKeown, economista jefe de Capital Economics. Es decir, no se puede descartar una corrección bursátil en 2026 de los valores tecnológicos sin que ello afecte a la trayectoria a medio y largo plazo de la IA. Aunque la historia demuestra que los shocks bursátiles se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban, más aún si se trasladan al sector financiero. Ese es uno de los riesgos temidos para 2026.Al mismo tiempo, China ha invertido más de 250.000 millones de dólares desde 2019, según datos del Insituto de Inversión de Unicredit, para triplicar su capacidad de producción de semiconductores, alcanzando los tres millones de discos al mes (el 20% de la capacidad mundial) y avanzando en chips que utilizan tecnología inferior a la desarrollada por EE UU, pero que le permite reducir su dependencia y construir un ecosistema resiliente. Y lo está consiguiendo.Con todo, esos niveles de inversión ocultan una realidad más profunda —y seguramente más certera— de la economía: la inteligencia artificial está apuntalando un modelo de crecimiento con forma de K, donde la economía claramente se bifurca entre quienes se benefician de la inflación de activos (acciones al alza, propietarios de vivienda, inversores en tecnología) y de la alta productividad, frente a los hogares que sufren el efecto acumulado de la inflación de precios, peor comportamiento del mercado laboral y ven deteriorarse su poder de compra. Un modelo en el que los ricos son cada vez más ricos y las clases medias se suman a las más pobres en sus dificultades para llegar a fin de mes. La economía en forma de K se ha convertido en una característica definitoria del mundo poscrisis y la IA, aunque no ha creado las disparidades, sí ha servido para amplificarlas.Es en EE UU donde más claramente se ha plasmado esa nueva economía en forma de K. Los expertos calculan que en el conjunto de 2025 la mitad del crecimiento se debió a la inversión en IA, a costa de desplazar al resto de la economía: concentración de la financiación, presión sobre los costes energéticos y una desaceleración general de la actividad no tecnológica. La tasa de desempleo viene aumentando (del 4% en enero al 4,6% en noviembre) pese a la solidez de la economía. La construcción de centros de datos coexiste con despidos en el sector industrial, el comercio y las pymes, lo que aumenta la sensación de crecimiento sin trabajo.Poder adquisitivoSin embargo, el deterioro del mercado laboral no afecta al nivel general de consumo de los hogares: el gasto de las familias con más ingresos está compensando la caída del consumo en los hogares con menor renta. Dos ejemplos: Coca-Cola y Delta Airlines están registrando una fuerte demanda de sus productos premium (aguas embotelladas con electrolitos o leches mejoradas con proteína o calcio, la primera; billetes de primera y business, la segunda), mientras se ven forzados a adoptar medidas como reducir el tamaño de los refrescos más habituales para compensar la caída de sus ventas o cubren a duras penas los asientos más económicos en los mismos vuelos. Un comportamiento que se ha trasladado directamente a la economía. Según la consejera delegada de Best Buy, Corie Barry, el 40% de los consumidores estadounidenses con mayor poder adquisitivo generan dos tercios del consumo total. El 60% restante se dedica a buscar ofertas para sus compras diarias y depende en mayor medida de la salud del mercado laboral.También ahí empieza a haber señales. Un informe de UBS cita el recuento de la empresa de recolocación Challenger, Gray y Christmas de los despidos relacionados con la sustitución de trabajadores por IA este año en EE UU: hasta octubre, ascendían a algo más de 48.000 de un total de 1,1 millones. Una cifra que puede parecer pequeña, pero que indica una dirección clara. La tasa de paro juvenil en Estados Unidos se ha disparado hasta rondar el 9%. Otro de los riesgos temidos para 2026.Bank of America extiende el modelo en K a la economía global, que seguirá creciendo este nuevo año, pero de forma cada vez más desigual, con regiones dinámicas mientras otras permanecen atrapadas en un crecimiento estructuralmente bajo. Estados Unidos y China lideran el crecimiento, mientras que Europa sigue quedándose rezagada, claramente en el desarrollo de la IA. Entre los integrantes de la parte alta de la K, los países que producen materias primas esenciales para la nueva economía digital, como el cobre, el litio o las tierras raras, mientras que países que dependen del turismo masivo (impulsado por las clases medias) se sitúan más cerca de la parte baja. Además, mientras el exceso de liquidez global está disparando el precio de los activos, la incertidumbre derivada de la geopolítica se ha convertido en la norma y no en la excepción, lo que favorece que haya shocks de oferta más frecuentes. Si a todo ello se le suma el boom de la IA, se generan dinámicas de consumo en forma de K, a la que contribuye el efecto riqueza del rali en las Bolsas y otros activos que exacerban la desigualdad de rentas. Nuevos elementos a tener en cuenta y que obligan a las autoridades a rediseñar sus políticas tradicionales.Consolidación fiscalUn importante aspecto lo señalaba José Ramón Díez, director de Economías y Mercados Internacionales de CaixaBank Research, en una nota reciente: “En caso de éxito (de la IA), a lo que probablemente nos abocará es a una mayor presencia del capital en la producción y una proporción menor para el trabajo, lo que puede suponer un obstáculo adicional para las políticas de consolidación fiscal, pues es más difícil gravar el capital —porque es más móvil— que las rentas del trabajo”.No es una cuestión menor en un momento en el que los riesgos fiscales derivados de una senda insostenible de las finanzas públicas en muchas economías desarrolladas, junto a un aumento del gasto en defensa, el coste de las pensiones por el envejecimiento y el pago de la deuda, seguirán acechando a los mercados en 2026.Con esos mimbres, el crecimiento global mantendrá previsiblemente un ritmo similar al de 2024 y 2025, cuando registró incrementos del 3,3% y del 3,2%, respectivamente, según datos del FMI. De hecho, pese a los numerosos shocks que ha afrontado desde la pandemia, el PIB mundial ha demostrado ser muy estable en estos años. Para 2026, sin embargo, las fuentes de ese crecimiento habrán cambiado. La economía en EE UU recuperará impulso una vez que la incertidumbre arancelaria se va disipando, los ingresos de los hogares se benefician de las rebajas de impuestos contenidas en la Big Beautiful Bill, y los estímulos fiscales y el abaratamiento de las condiciones financieras permitan que la recuperación se extienda más allá de la inversión en IA.En Europa, si finalmente se materializan los compromisos adoptados en 2025 y el impulso fiscal en Alemania para financiar el gasto en defensa e infraestructuras se concreta, el impulso arrastrará al resto del continente, que cuenta además con España como el otro motor de crecimiento. Berlín aumentará su déficit hasta el 1% del PIB, según cálculos del FMI, el mayor estímulo fiscal desde principios de siglo, excluida la pandemia. La debilidad industrial de la eurozona persiste, pero el abaratamiento de los costes energéticos ofrece cierto alivio.China, sin embargo, empezará a notar los efectos de la denominada política “antiinvolución”, la estrategia nacional impulsada el año pasado para combatir la competencia excesiva y el exceso de capacidad en las industrias, frenando las guerras de precios, restaurando los márgenes de beneficio y promoviendo la calidad por encima de la cantidad. Algunos indicadores ya registran las primeras señales de ese impacto. Fitch advierte de que la inversión (que representa el 40% del PIB chino) lleva cayendo en términos anuales y de forma ininterrumpida desde junio, un hecho sin precedentes fuera de la pandemia de la covid-19. Esa caída, unida a la debilidad del consumo de los hogares, pone en evidencia la creciente dependencia de la política fiscal para sostener el crecimiento del PIB.De ahí el fuerte deterioro de las finanzas públicas de China. Si el déficit público de EE UU ronda el 6,8% en 2025 y se prevé que ascienda al 7,4% en 2026, el déficit chino habría pasado del 6,4% en 2024 al 8,4% en 2025 y seguirá en esos niveles, según los expertos, en 2026. Como consecuencia, solo el aumento de deuda necesario para financiar los déficits de las dos principales economías mundiales será equivalente al 4% del PIB global.Se esperan asimismo cambios en el ranking de las economías mundiales. En febrero, la India presentará una nueva serie del PIB con datos revisados de 2022 y 2023, y todo apunta que la situará por delante de Japón como cuarta economía mundial y camino de superar a Alemania como la tercera para 2028, gracias, entre otros, al crecimiento de la economía digital. Las previsiones apuntan a un crecimiento del subcontinente del 10% en 2026 y del 10,5% en 2027.En este escenario, el ciclo de relajación monetaria que se inició con las bajadas de los tipos de interés a mediados de 2024 está cerca de llegar a su fin, aunque, como en las carreras, la última milla siempre es la más difícil de recorrer y el BCE, la Fed y el Banco de Inglaterra, principalmente, tendrán que calibrar los riesgos en sus últimos recortes. Pero el mayor desafío, sin duda, procede de la sustitución de Jerome Powell al frente de la Fed el próximo mes de mayo. El presidente de EE UU, Donald Trump, ya ha dejado claro que busca alguien de su máxima confianza parea acelerar las rebajas de los tipos, lo que pone en riesgo la independencia del mayor banco central del mundo y, con ello, la credibilidad de la propia política monetaria. A ello se suma la innovación monetaria (el dinero privado en forma de stablecoins y los nuevos criptoactivos), que está redefiniendo el ámbito de intervención para los actores económicos, sobre todo los bancos centrales, contribuyendo a crear un entorno más fragmentado y menos predecible.Sin embargo, como recuerda Neil Shearing, economista jefe del grupo Capital Economics, los economistas suelen ser tradicionalmente bastante pesimistas, cuando la realidad es que las economías suelen comportarse mejor de lo previsto y adaptarse con rapidez a los cambios inesperados. Seguramente 2026 no vaya a ser la excepción.
Hoy amanecemos con la noticia que Torre Sevilla ha sido vendida por CaixaBank por 132 millones de euros .... se la adjudicó hace años con un valor de 300 millones.... .
https://archive.is/lNwQTCitarhttps://elpais.com/economia/negocios/2026-01-03/bienvenidos-en-2026-a-la-economia-en-forma-de-k-por-que-la-ia-nos-hara-mas-productivos-y-mas-desiguales.htmlBienvenidos en 2026 a la economía en forma de K: por qué la IA nos hará más productivos (y más desiguales)La inteligencia artificial apuntalará este año un modelo de crecimiento que exacerba las disparidades y aumenta los desequilibriosMadrid - 03 ene 2026 - 17:50CETEl año que acaba de comenzar pondrá una vez más a prueba la resiliencia de la economía mundial ante las transformaciones que está sufriendo el orden global. Si todo lo relacionado con el comercio dominó la primera mitad de 2025 —con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su política de aranceles recíprocos anunciada el 2 de abril en el mal denominado Día de la Liberación—, la inteligencia artificial (IA) se convirtió en el tema predominante del segundo semestre. Y todo apunta a que así seguirá siendo en 2026. No tanto por la posible burbuja de la inversión en modelos de inteligencia artificial y en centros de datos (con el consiguiente riesgo de estallido), sino por el modelo económico que la IA está conformando, y sus implicaciones sobre el crecimiento, las finanzas y la política.La IA tiene el potencial de transformar el rendimiento y las estructuras económicas a largo plazo. Los expertos también advierten de otro efecto de esta tecnología: disparar las desigualdades y abrir paso a una economía en forma de K. Muchos incluso comparan el boom actual de la IA con otros eventos disruptivos, como el uso generalizado de la electricidad o la aparición de internet de los años noventa. Sin embargo, el alcance de su impacto es incierto. El premio Nobel de Economía Daron Acemoglu calcula que la productividad podría aumentar una décima al año durante una década como consecuencia de la adopción generalizada de la IA; Capital Economics cifra la ganancia en 1,5 puntos porcentuales anuales en ese mismo periodo, mientras que la consultora McKinsey lo eleva a 3,5 puntos al año. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene en un informe que el PIB potencial global puede llegar a crecer cuatro décimas más en la próxima década si la automatización de tareas y la innovación disparan la productividad de forma generalizada. Son, en todo caso, cálculos a medio y largo plazo. Pero nadie considera que su impacto vaya a ser nulo.De momento, la IA ya ha impulsado la inversión en tecnología hasta superar los niveles de los años noventa, según Ben May, director de Investigación de Oxford Economics. Hablamos de cifras astronómicas de inversión en semiconductores avanzados, centros de datos, infraestructuras de servicios en la nube, redes, energía y refrigeración… Desde 2023 los gigantes tecnológicos han duplicado su inversión hasta alcanzar los 400.000 millones de dólares. Y no se van a quedar ahí. Los planes anunciados por estas compañías en las últimas presentaciones de resultados apuntan que la inversión rondará los 530.000 millones en 2026. Unas cantidades que dominan el crecimiento de la economía. Fitch Ratings calcula que la inversión en tecnología representó el 90% del incremento del PIB de EE UU en el primer semestre de 2025 y el boom de los valores relacionados con la IA en la Bolsa habría añadido cuatro décimas al gasto en consumo de los estadounidenses, que a su vez representa dos tercios del PIB.Una fase más vulnerable“Esas estimaciones son las que han provocado una andanada de comentarios sobre cuándo estallará la burbuja y lo que puede dejar tras de sí”, explica Carl Benedikt Frey, profesor asociado de Inteligencia Artificial y Trabajo en el Oxford Internet Institute. El peligro, señala May, reside en cómo se financia esa inversión, que ha pasado de hacerse con el flujo de caja a financiarse con cargo a deuda, lo que sugiere que la inversión en lo relacionado con la tecnología y la IA entra en una fase más vulnerable y de mayor riesgo, aunque el apalancamiento en el sector es todavía bajo. En todo caso, es importante distinguir entre el comportamiento de la IA en Bolsa y su impacto en la economía. “Parte del patrón normal de adopción de nuevas tecnologías es que las inversiones masivas se concentran en determinadas empresas. A medida que el precio de la tecnología baja, algunas de esas empresas fracasarán y los mercados de valores se corregirán”, sostiene Jennifer McKeown, economista jefe de Capital Economics. Es decir, no se puede descartar una corrección bursátil en 2026 de los valores tecnológicos sin que ello afecte a la trayectoria a medio y largo plazo de la IA. Aunque la historia demuestra que los shocks bursátiles se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban, más aún si se trasladan al sector financiero. Ese es uno de los riesgos temidos para 2026.Al mismo tiempo, China ha invertido más de 250.000 millones de dólares desde 2019, según datos del Insituto de Inversión de Unicredit, para triplicar su capacidad de producción de semiconductores, alcanzando los tres millones de discos al mes (el 20% de la capacidad mundial) y avanzando en chips que utilizan tecnología inferior a la desarrollada por EE UU, pero que le permite reducir su dependencia y construir un ecosistema resiliente. Y lo está consiguiendo.Con todo, esos niveles de inversión ocultan una realidad más profunda —y seguramente más certera— de la economía: la inteligencia artificial está apuntalando un modelo de crecimiento con forma de K, donde la economía claramente se bifurca entre quienes se benefician de la inflación de activos (acciones al alza, propietarios de vivienda, inversores en tecnología) y de la alta productividad, frente a los hogares que sufren el efecto acumulado de la inflación de precios, peor comportamiento del mercado laboral y ven deteriorarse su poder de compra. Un modelo en el que los ricos son cada vez más ricos y las clases medias se suman a las más pobres en sus dificultades para llegar a fin de mes. La economía en forma de K se ha convertido en una característica definitoria del mundo poscrisis y la IA, aunque no ha creado las disparidades, sí ha servido para amplificarlas.Es en EE UU donde más claramente se ha plasmado esa nueva economía en forma de K. Los expertos calculan que en el conjunto de 2025 la mitad del crecimiento se debió a la inversión en IA, a costa de desplazar al resto de la economía: concentración de la financiación, presión sobre los costes energéticos y una desaceleración general de la actividad no tecnológica. La tasa de desempleo viene aumentando (del 4% en enero al 4,6% en noviembre) pese a la solidez de la economía. La construcción de centros de datos coexiste con despidos en el sector industrial, el comercio y las pymes, lo que aumenta la sensación de crecimiento sin trabajo.Poder adquisitivoSin embargo, el deterioro del mercado laboral no afecta al nivel general de consumo de los hogares: el gasto de las familias con más ingresos está compensando la caída del consumo en los hogares con menor renta. Dos ejemplos: Coca-Cola y Delta Airlines están registrando una fuerte demanda de sus productos premium (aguas embotelladas con electrolitos o leches mejoradas con proteína o calcio, la primera; billetes de primera y business, la segunda), mientras se ven forzados a adoptar medidas como reducir el tamaño de los refrescos más habituales para compensar la caída de sus ventas o cubren a duras penas los asientos más económicos en los mismos vuelos. Un comportamiento que se ha trasladado directamente a la economía. Según la consejera delegada de Best Buy, Corie Barry, el 40% de los consumidores estadounidenses con mayor poder adquisitivo generan dos tercios del consumo total. El 60% restante se dedica a buscar ofertas para sus compras diarias y depende en mayor medida de la salud del mercado laboral.También ahí empieza a haber señales. Un informe de UBS cita el recuento de la empresa de recolocación Challenger, Gray y Christmas de los despidos relacionados con la sustitución de trabajadores por IA este año en EE UU: hasta octubre, ascendían a algo más de 48.000 de un total de 1,1 millones. Una cifra que puede parecer pequeña, pero que indica una dirección clara. La tasa de paro juvenil en Estados Unidos se ha disparado hasta rondar el 9%. Otro de los riesgos temidos para 2026.Bank of America extiende el modelo en K a la economía global, que seguirá creciendo este nuevo año, pero de forma cada vez más desigual, con regiones dinámicas mientras otras permanecen atrapadas en un crecimiento estructuralmente bajo. Estados Unidos y China lideran el crecimiento, mientras que Europa sigue quedándose rezagada, claramente en el desarrollo de la IA. Entre los integrantes de la parte alta de la K, los países que producen materias primas esenciales para la nueva economía digital, como el cobre, el litio o las tierras raras, mientras que países que dependen del turismo masivo (impulsado por las clases medias) se sitúan más cerca de la parte baja. Además, mientras el exceso de liquidez global está disparando el precio de los activos, la incertidumbre derivada de la geopolítica se ha convertido en la norma y no en la excepción, lo que favorece que haya shocks de oferta más frecuentes. Si a todo ello se le suma el boom de la IA, se generan dinámicas de consumo en forma de K, a la que contribuye el efecto riqueza del rali en las Bolsas y otros activos que exacerban la desigualdad de rentas. Nuevos elementos a tener en cuenta y que obligan a las autoridades a rediseñar sus políticas tradicionales.Consolidación fiscalUn importante aspecto lo señalaba José Ramón Díez, director de Economías y Mercados Internacionales de CaixaBank Research, en una nota reciente: “En caso de éxito (de la IA), a lo que probablemente nos abocará es a una mayor presencia del capital en la producción y una proporción menor para el trabajo, lo que puede suponer un obstáculo adicional para las políticas de consolidación fiscal, pues es más difícil gravar el capital —porque es más móvil— que las rentas del trabajo”.No es una cuestión menor en un momento en el que los riesgos fiscales derivados de una senda insostenible de las finanzas públicas en muchas economías desarrolladas, junto a un aumento del gasto en defensa, el coste de las pensiones por el envejecimiento y el pago de la deuda, seguirán acechando a los mercados en 2026.Con esos mimbres, el crecimiento global mantendrá previsiblemente un ritmo similar al de 2024 y 2025, cuando registró incrementos del 3,3% y del 3,2%, respectivamente, según datos del FMI. De hecho, pese a los numerosos shocks que ha afrontado desde la pandemia, el PIB mundial ha demostrado ser muy estable en estos años. Para 2026, sin embargo, las fuentes de ese crecimiento habrán cambiado. La economía en EE UU recuperará impulso una vez que la incertidumbre arancelaria se va disipando, los ingresos de los hogares se benefician de las rebajas de impuestos contenidas en la Big Beautiful Bill, y los estímulos fiscales y el abaratamiento de las condiciones financieras permitan que la recuperación se extienda más allá de la inversión en IA.En Europa, si finalmente se materializan los compromisos adoptados en 2025 y el impulso fiscal en Alemania para financiar el gasto en defensa e infraestructuras se concreta, el impulso arrastrará al resto del continente, que cuenta además con España como el otro motor de crecimiento. Berlín aumentará su déficit hasta el 1% del PIB, según cálculos del FMI, el mayor estímulo fiscal desde principios de siglo, excluida la pandemia. La debilidad industrial de la eurozona persiste, pero el abaratamiento de los costes energéticos ofrece cierto alivio.China, sin embargo, empezará a notar los efectos de la denominada política “antiinvolución”, la estrategia nacional impulsada el año pasado para combatir la competencia excesiva y el exceso de capacidad en las industrias, frenando las guerras de precios, restaurando los márgenes de beneficio y promoviendo la calidad por encima de la cantidad. Algunos indicadores ya registran las primeras señales de ese impacto. Fitch advierte de que la inversión (que representa el 40% del PIB chino) lleva cayendo en términos anuales y de forma ininterrumpida desde junio, un hecho sin precedentes fuera de la pandemia de la covid-19. Esa caída, unida a la debilidad del consumo de los hogares, pone en evidencia la creciente dependencia de la política fiscal para sostener el crecimiento del PIB.De ahí el fuerte deterioro de las finanzas públicas de China. Si el déficit público de EE UU ronda el 6,8% en 2025 y se prevé que ascienda al 7,4% en 2026, el déficit chino habría pasado del 6,4% en 2024 al 8,4% en 2025 y seguirá en esos niveles, según los expertos, en 2026. Como consecuencia, solo el aumento de deuda necesario para financiar los déficits de las dos principales economías mundiales será equivalente al 4% del PIB global.Se esperan asimismo cambios en el ranking de las economías mundiales. En febrero, la India presentará una nueva serie del PIB con datos revisados de 2022 y 2023, y todo apunta que la situará por delante de Japón como cuarta economía mundial y camino de superar a Alemania como la tercera para 2028, gracias, entre otros, al crecimiento de la economía digital. Las previsiones apuntan a un crecimiento del subcontinente del 10% en 2026 y del 10,5% en 2027.En este escenario, el ciclo de relajación monetaria que se inició con las bajadas de los tipos de interés a mediados de 2024 está cerca de llegar a su fin, aunque, como en las carreras, la última milla siempre es la más difícil de recorrer y el BCE, la Fed y el Banco de Inglaterra, principalmente, tendrán que calibrar los riesgos en sus últimos recortes. Pero el mayor desafío, sin duda, procede de la sustitución de Jerome Powell al frente de la Fed el próximo mes de mayo. El presidente de EE UU, Donald Trump, ya ha dejado claro que busca alguien de su máxima confianza parea acelerar las rebajas de los tipos, lo que pone en riesgo la independencia del mayor banco central del mundo y, con ello, la credibilidad de la propia política monetaria. A ello se suma la innovación monetaria (el dinero privado en forma de stablecoins y los nuevos criptoactivos), que está redefiniendo el ámbito de intervención para los actores económicos, sobre todo los bancos centrales, contribuyendo a crear un entorno más fragmentado y menos predecible.Sin embargo, como recuerda Neil Shearing, economista jefe del grupo Capital Economics, los economistas suelen ser tradicionalmente bastante pesimistas, cuando la realidad es que las economías suelen comportarse mejor de lo previsto y adaptarse con rapidez a los cambios inesperados. Seguramente 2026 no vaya a ser la excepción.
2025 ha sido un año increíblemente complicado para el mercado de la vivienda, y Madrid no es una excepción.Lo que hoy te voy a contar probablemente contradiga lo que estás escuchando en medios generalistas, porque sí, en Madrid hay barrios que han subido más de un 10%, un 15% e incluso un 20% solo en 2025, pero también hay barrios que se han abaratado. Y no lo digo yo, lo dice la fuente más fiable que tenemos hoy en España: el Portal Estadístico del Notariado, que refleja precios reales de compra. No son anuncios de portales inmobiliarios, son los datos de las compraventas reales con precios firmados ante notario.Esta información es valiosísima, pero la plataforma donde están los datos, pus es un poco básica y no te deja comparar fácilmente entre barrios; solo puedes consultarlos uno a uno. Así que para que no tengáis que hacer eso, ya lo he hecho yo por vosotros. He hecho una tabla con cada dato de Madrid Capital y he analizado los resultados. La información que he extraído es muy interesante y creo que os va a sorprender. Vamos a ver datos también a nivel general en España, así que no os lo perdáis también, porque al final del vídeo os voy a dejar una reflexión personal sobre cómo veo el sector inmobiliario para este año 2026.Bien, en primer lugar, empezaremos a ver los barrios que han subido más de un 20% entre noviembre de 2024 y octubre de 2025. Como en este portal los datos se recogen por código postal, los voy a mencionar así, y a continuación os diré el barrio o barrios que están incluidos en ese código postal, porque sabéis que no coinciden exactamente. En el puesto número cuatro, con una subida interanual de un 20,8%, tenemos el 28012, que corresponde al distrito Centro, concretamente a la zona de Embajadores, Lavapiés y Cortes-Huertas. Aquí, el precio medio de las operaciones ha sido de unos 400.000 €, con un precio medio por metro cuadrado de 5.320 €.En el puesto número tres y número dos, muy muy igualados, están el 28013 y el 28005, con subidas respectivas del 21,15% y 21,16%. Y estas zonas, ¿qué son? Pues casualmente también corresponden al distrito Centro: a la zona de Sol y Ópera y a la zona de Puerta de Toledo, Embajadores y Acacias. Estamos hablando de que la vivienda en parte del distrito Centro y del distrito de Arganzuela se ha encarecido más de un 20% en solo 12 meses. Esto es una auténtica locura. En ambos códigos postales tenemos un precio medio por metro cuadrado muy similar, entre 5.400 € y 5.500 €, pero en la zona de Sol y Ópera, el precio medio de las operaciones ha sido en torno a 600.000 €, con viviendas de unos 110 m² de media. Y en el caso de Puerta de Toledo, Embajadores y Acacias, la vivienda media que se ha vendido ha sido de unos 70 m², y por eso ha dejado un precio medio por operación de unos 390.000 €.Ojo a estos datos, porque si nos metemos en Idealista y vemos el precio medio de los anuncios publicados en Acacias, por ejemplo, tenemos un precio medio de unos 6 € por metro cuadrado. Es decir, el precio anunciado es un 20% superior al precio real de cierre de los últimos 12 meses en esa misma zona. Por esto es tan importante contar con datos reales, que son los que estamos viendo en este vídeo.Déjame en los comentarios si quieres que haga otro vídeo con las zonas que considero que más potencial de revalorización tienen para comprar en 2026, porque desde luego no tienen por qué ser las mismas, ya que depende de muchos factores.Bien, y en el puesto número uno, como la zona que más ha subido de precio en los últimos 12 meses, como digo, con esos datos reales entre noviembre de 2024 y octubre de 2025, tenemos al código postal 28046, con una subida del 21,89%. Este código corresponde a la zona de Chamartín por Castilla y Nueva España, y aquí el precio medio por metro cuadrado ha sido de 6.714 €, y el importe medio de las compraventas ha sido de casi 1.000.000 €, con inmuebles de unos 150 m² de media.Vamos a comentar también datos interesantes de otras zonas, y por supuesto vamos a ver en qué barrios el precio ha caído, que los hay. Pero antes vamos a dar un poco más de contexto a estos datos. En el caso de Chamartín, que es el número uno en revalorización, vemos que en años anteriores ya llevamos una subida del 7,84% y del 15%. El 99% de las compraventas de este último año en Chamartín han sido de viviendas de segunda mano, con una edad media de los compradores de 50 años, y un 70% de compradores físicos frente al 30% de compradores jurídicos, es decir, de empresas. Además, los compradores han sido en más de un 92% nacionales, y de los extranjeros, la nacionalidad con más peso ha sido la china. Tiene bastante sentido que se haya despertado mucho interés en esta zona, porque va a estar pegada a la operación de Madrid Nuevo Norte, que es el plan que va a convertir esta zona en un punto estratégico. Lo primero porque va a consolidar el norte como el distrito financiero, además convirtiéndolo en uno de los más punteros de España, con una muy buena conexión por tren con el aeropuerto y también porque va a ser una zona residencial que va a testear ese modelo de ciudad de los 15 minutos que ya os expliqué en el canal. Si no lo habéis visto, os dejo por aquí el vídeo.Por cierto, hablando también de compradores físicos y empresas, os cuento cuáles han sido los datos en toda España para que los tengamos en cuenta a la hora de comparar. En todo el territorio nacional, en estos últimos 12 meses, hemos tenido 592,000 compraventas, con una subida en el precio del 7,12%. Las compraventas han sido en un 91% de viviendas de segunda mano y solo un 9% de obra nueva, en un 75% de pisos frente a casi el 25% de casas, con un precio medio de 18,86 € por metro cuadrado y una superficie media de venta de unos 113 m² por inmueble, con un 89% de compradores físicos frente al 11% de compradores jurídicos. Algo que desmonta un poco esa teoría de que las empresas son las que están comprando las casas. Un dato a resaltar: la edad media de los compradores es de 48 años, aunque tampoco es que haya variado mucho en los últimos años.Y en cuanto a quién compra en España, pues vemos que en un 80% son compradores nacionales y en un 20% son extranjeros, con Reino Unido a la cabeza, seguido de Marruecos, Italia, Alemania y Rumania. Y volviendo a las zonas de Sol y Ópera y Puente de Toledo, Embajadores y Acacias, en los dos años anteriores hubo una subida del 15% acumulada ya. Pero hay un dato que sí que me ha llamado la atención y es que en la zona de Sol y Ópera, los compradores jurídicos han llegado a ser un 40% en este último año, mientras que en Arganzuela han sido de un 20%. En general, tenemos que en los barrios donde el precio medio de las operaciones ha sido más alto, es decir, en las zonas más prime, el porcentaje de compradores jurídicos es de un 20% o más. Pasa, por ejemplo, en Chamberí con un 36% y pasa en Salamanca con un 44%. Y esto tiene sentido, y es que muchas veces los grandes capitales operan a través de sociedades por los beneficios fiscales, aunque realmente esas viviendas vayan a tener igualmente un uso residencial.Tengo que decir también que hay otros dos códigos postales que han tenido subidas sustancialmente mayores, pero no los he incluido porque he visto que el número de compraventas ha sido muy bajito, por lo que creo que estos datos están distorsionados, por eso no los he tenido en cuenta. De todas maneras, os lo voy a mencionar para que lo sepáis. Se trata de la zona de Cuatro Vientos y Avenida de La Peseta, donde solo ha habido 268 compraventas y el porcentaje de obra nueva es de casi el 24%, así que casi seguro que esas promociones de obra nueva están desvirtuando la estadística y nos dan esa subida interanual del 25,46%, que ya os digo que no me parece fiable. Y la otra zona es Ciudad Universitaria, donde la subida interanual es, atención, de un 55,45%, pero con solo 115 compraventas y donde el año anterior hubo una caída en el precio de casi un 18%. Así que muy probablemente haya ocurrido algo, porque son datos muy raros, no hay obra nueva en absoluto, además, por lo que no me parece que podamos sacar una conclusión sustancial de ellos. Quizás sea, por ejemplo, que haya muy poca oferta y por eso haya tan pocas operaciones.Y ahora nos dirigimos al otro extremo de la tabla y vamos a ver qué dos zonas en Madrid han caído de precio en los últimos 12 meses. En segundo lugar, tenemos el código postal 28034, que corresponde a la zona de Fuencarral, Tres Olivos y Begoña. Aquí, el precio ha caído un 1,12% después de haber subido el año anterior casi un 16%. El importe medio ha sido de 500.000 €. Los que conozcáis bien la zona, decidme en comentarios por qué creéis que ha bajado el precio.Yo considero que puede ser porque cerca están Valdebebas, Sanchinarro o Las Tablas, que quizá están atrayendo más a los compradores, por ser urbanizaciones más nuevas que el comprador de la zona norte puede valorar más. Y en el número uno, como la zona que más se ha devaluado en el último año, con una caída del 9,51%, ha sido el código postal 28032, que corresponde a Vicálvaro, Valdebernardo y parte de Alsacia. Ojo, porque aquí el año anterior también cayó un 0,16%. En este último año, el precio medio ha sido de 2.600 € por m² y el importe medio de la compraventa ha sido de 246.000 €.¿Por qué considero yo que puede estar ocurriendo esto? Pues yo lo leo más bien como que se ha acabado el efecto de obra nueva. Y es que en años anteriores, entre 2019 y 2022, había muchos compradores que no podían entrar en Sanchinarro o en Valdebebas y miraban a Valdebernardo como alternativa. Sin embargo, ese efecto ya ha terminado. De hecho, las compraventas han caído con respecto a años anteriores y es que ahora también están entrando en juego todos los nuevos barrios de los desarrollos del sureste, que ya están ofreciendo obra nueva, como Los Berrocales, Valdecarros, Los Cerros y Los Aijones.Entonces, para que veáis cómo allí donde hay obra nueva, el precio de las viviendas de la zona tiende a bajar o, al menos, se frenan las subidas, porque se destensa esa zona. Entra nueva oferta en el mercado y eso hace que los precios se regulen a medida que oferta y demanda se casan.En general, como habéis visto en este vídeo, las subidas en Madrid han sido una locura. La media en Madrid capital ha sido una subida del 10,36% y, si hablamos de toda la Comunidad de Madrid, ha sido del 8,83%. Pero, como os digo, en algunos barrios hemos llegado a ver apreciaciones de más de un 20%, que es una auténtica barbaridad.Desde luego, estamos llegando a unos precios que, cada vez, para más gente no tienen sentido, más aún si tenemos en cuenta la pérdida de poder adquisitivo tan bestial. Las cosas se están poniendo muy feas y estamos viendo diferentes dinámicas dentro de la ciudad. Por una parte, las zonas más céntricas, especialmente las zonas más "prime" de la capital, que lideran las subidas, porque están siendo, en parte, refugio para grandes capitales, muchos comprando como sociedad, y en gran parte por el gran foco internacional que hay sobre Madrid ahora mismo como ciudad de moda a nivel europeo. Y por otra parte, también subidas de precio generalizadas en 53 de los 55 códigos postales de Madrid capital, más de la mitad con subidas de doble dígito.Creo que, cada año que pasa, estamos pisando un nuevo terreno inexplorado en el mercado por muchos motivos y ninguno de ellos está atajando, más bien todo lo contrario. Así que para este año nuevo veremos muy probablemente nuevas subidas tanto en Madrid como en el resto de capitales que están teniendo un comportamiento muy similar, aunque en algún momento esas subidas se acabarán estabilizando cuando las manos más fuertes del mercado ya no puedan o no quieran seguir asumiendo estos precios.Aún así, con la falta de oferta acumulada y con la tensión cada vez mayor en el mercado del alquiler, considero que estamos lejos de experimentar verdaderas caídas. Probablemente los primeros síntomas de agotamiento los veremos con incrementos más ligeros o nulos, pero no con depreciaciones sustanciales.No todo es malo, lógicamente. Lo importante es tener los datos reales, como los que hemos visto hoy, y saber analizarlos para encontrar oportunidades. De hecho, tengo algunas teorías de fenómenos que están ocurriendo en Madrid y estos datos me los han confirmado. Así que dime en comentarios si te gustaría que hiciera un vídeo con las zonas donde veo seguro comprar en 2026 en Madrid, las zonas que veo que a la larga se van a revalorizar porque aún tienen margen de mejora.Esto es todo por hoy. Desearos, por supuesto, un muy feliz año 2026. Espero de corazón que este sea el año en el que muchos de los que me veis y estáis buscando comprar vivienda, lo consigáis. Para los que necesitéis una ayudita, ya sabéis que abajo os dejo el enlace para las asesorías privadas conmigo. En la descripción tenéis toda la información. No os olvidéis de dejar un like, que ya os digo yo que vídeos como este llevan mucho trabajo de investigación. Pero bueno, espero que os haya gustado y nos vemos, como siempre, en el siguiente vídeo.
https://x.com/KobeissiLetter/status/2007500910277325260https://x.com/KobeissiLetter/status/2007505650738442482https://x.com/KobeissiLetter/status/2007524361851256957https://x.com/KobeissiLetter/status/2007542354249695419Saludos.
En este año 2026 que acaba de empezar cualquier persona podrá disfrutar de una serie de bienes que le serán garantizados de forma gratuita. No tendrá que pagar nada por ese sol que cada mañana alumbrará la ventana anunciando un nuevo día cuya luz habrá tenido que recorrer unos 150 millones de kilómetros en ocho minutos solo para despertarle. De momento el aire de la atmósfera le saldrá gratis total, ya sea el que baja de la cumbre de una sierra nevada, o el que transporta la brisa en alta mar o el que llega del bosque perfumado por los álamos y las plantas silvestres. Realizar ejercicios de respiración, llenar los pulmones y llevar ese aire tan puro hasta las entrañas es un modo de espiritualidad, un auténtico regalo del que nadie le pedirá factura. También será totalmente gratuito contemplar las nubes tumbado en una hamaca. Se trata de un gran espectáculo si se tiene en cuenta que ninguna nube ha repetido exactamente su forma desde que el mundo existe. En las noches de verano tendido en la arena de la playa, al mirar el cielo estrellado, si uno es joven podrás soñar y si es viejo le bastará con recordar, dos placeres muy hondos sin coste alguno. El mar se hallará a su entera disposición y también el canto de los pájaros, el sonido de la lluvia en los cristales, el aroma de hierba mojada después del aguacero y todas las flores de primavera, la variedad de colores rojos y amarillos del otoño, la leña de encina que arde en invierno en la chimenea. Tal vez en el futuro, cuando se descubra toda la capacidad de energía vital que tiene el sol, la humanidad se alimentará de las propiedades de esa increíble bomba de hidrógeno y entonces podría cumplirse aquello de la Biblia: “Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. Fijaos en los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos”. Mejor, imposible. Feliz año nuevo.
Rubio sets out US demands for Venezuela’s remaining leadersWashington is controlling Caracas through naval embargo on oil exports, secretary of state saysMarco Rubio speaks at a press conference on Saturday after Venezuelan leader Nicolás Maduro was captured by the US © BloombergMarco Rubio laid out a series of demands that Washington expects Venezuela’s remaining rulers to meet after the US captured the country’s president Nicolás Maduro, saying it would weigh its next steps with Caracas based on whether the conditions were met.In an interview with CBS on Sunday, the US secretary of state declined to offer more detail of how the US planned to “run” Venezuela, as Donald Trump had pledged on Saturday.Rubio said American control was currently being exercised through its naval embargo on oil exports but Trump retained the “optionality” to take further action if needed.He said the US expected to see “changes” in Venezuela, including that the oil industry needed to be “run for the benefit of the people”, a halt to “drug trafficking” and “gang problems”, the removal of Colombian militant groups Farc and the ELN, and that its rulers should “no longer cozy up to Hizbollah and Iran in our own hemisphere”.“We are going to judge whoever we’re interacting with moving forward by whether or not those conditions are met,” Rubio said.The US secretary of state said he spoke to Delcy Rodriguez, Maduro’s second-in-command who has assumed power in Caracas, on Saturday but he did not describe the nature of their conversation.“We’re going to make an assessment on the basis of what they do, not what they say publicly in the interim, not what they’ve done in the past in many cases, but what they do moving forward,” Rubio said of the remaining leadership in Venezuela. “So we’re going to find out.”On Saturday, Trump dismissed the possibility that the US could rapidly back Maria Corina Machado, a Venezuelan opposition figure and Nobel peace prize winner, as the next leader of the country, or Edmundo González, who is widely considered to have won the 2024 election.Rubio said he had “admiration” for both Machado and González but there had to be a “little realism” about Venezuela holding new elections and becoming a democracy.“They’ve had this system of Chavismo for 15 or 16 years, and everyone’s asking why 24 hours after Nicolás Maduro was arrested, there isn’t an election schedule for tomorrow?” Rubio said.“Of course we want to see Venezuela transition to a place completely different than what it looks like today. But obviously we don’t have the expectation that’s going to happen in the next 15 hours,” he said. “What we do have is an expectation is that it moves in that direction. We think it’s in our national interest, and frankly, in the interest of people of Venezuela.”