[A tomasjos, por el comentario
https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2638.msg254801#msg254801.
¡Cuidado! El artículo del enlace fundamenta el éxito de la ultraderecha en «
lo que nos han quitado». ¿Pero
quiénes son ellos? ¿Y qué es lo que nos han quitado?
No hay que ser marxista para identificar «
ellos» con la burguesía o la oligarquía o, mejor aún, el imperialismo. O, a corto plazo, con el Ladrillo y demás opresiones, como la precariedad laboral.
Aquí es donde está la trampa. Para la ultraderecha
«ellos» serían los inmigrantes.
Pero esto es harto conocido. Y el artículo va más allá: deja «
lo que nos han quitado» en una nebulosa. Sin embargo,
el sentido común dice que, sobre todo para un joven, es la vivienda. Y el manipulador lo siente así. Por eso incluye una asqueante frase-juicio de valor: «...
lo cierto es que no hay un problema de vivienda; hay un problema sistémico en el que la vivienda juega un papel importante». 'Lo cierto', dice, el muy cabrón.
¡A la mierda!
La ultraderecha sube porque el capitalismo popular es historia y el modelo de sustitución,
el modelo de capitalismo centralizado, tiene dos versiones: la democrática y la autoritaria. La democrática es percibida como blandurria y lenta. Y, a la juventud —y a los estafadores profesionales—, les urge acelerar el único cambio posible que hay (el otro cambio, el rojo, es sociológicamente imposible —esa es una de las consecuencias fatídicas del artefacto popcap socialdemócrata—). La quintaesencia de este giro electoral a la ultraderecha es el llamado 'aceleracionismo' (
https://es.wikipedia.org/wiki/Aceleracionismo).
¿Acaso no está el sector diciendo que el «falta oferta» va para años? ¿Acaso no dicen los comemierdas del Ladrillo que nanay a la corrección valorativa que corresponde al reequilibrio con los salarios y demás precios de la economía —recorte por encima de la mitad de los precios actuales—?
Vamos a acabar a hostias y comiéndonos unos a otros porque los manipuladores están llevando la cuestión al falso dilema «o Pisito o Pensiones», cuando lo que procede es
represión simultánea de los dos grandes rentismos aproductivos: inmobiliario y financiero. Digo simultánea porque otra trampa es preservar las rentas inmobiliarias a costa de las financieras.
Lo que dicta la razón es que los comunicadores, en vez de manipular (alineándose con la ultraderecha y preservando el timojuego del Ladrillo), difundan las ideas de la
Imposición Negativa sobre la Renta, aunque no se atrevan a defender la solución perfecta: que las pensiones se calculen personalizadamente considerando el resto de rentas obtenidas por el pensionista y en sede de la liquidación anual por el IRPF: de modo que a un superaccionista de un empresón que paga buenos dividendos o a un exprimeinquilinos profesional, la pensión les salga cero o simbólica; y, por contra, a un jubilatilla que vive de alquiler o que es dependiente, la pensión les salga normal y decente.]