[No es tan verdad que el mundo sea tan distópico como cacarean algunos, normalmente comemierdas.
Hay que ver a
Trump, Milei, Ayuso... como los
residuos del 'todos capitalistitas', no como los artífices de la suelta de un nuevo nuevo modelo distópico de sustitución o protagonistas de un cambio a mucho peor. Antes al contrario, representan el apego al modelo muerto.
Sonroja escuchar: «
Hay que ver, Marujita, cuánto están cambiando las cosas con Trump, Milei, Ayuso...».
No. Las cosas están cambiando a pesar de Trump, Milei, Ayuso... Y no están cambiando a peor, sino a mejor. Parece que son ellos los que están marcando el antes y el después, e imponiendo su irracionalidad. Pero, no. Son histriones donnadies a los que les han tocado estas circunstancias históricas. Eso sí, ellos lo están haciendo tan mal en sus ámbitos que la vacuna va a ser potentísima.
Se creen importantes y forcejean contra la realidad. Pero como pasa en toda crisis estructural,
inmediatamente después del umbral crítico todo intento por volver al pasado aumenta las fuerzas por el cambio en marcha.
Si no fuera por el sufrimiento que provocan, habría que rezar para que Trump, Milei, Ayuso... aguantaran todo lo que fuera posible porque cuanto más lo hicieran, más atrás dejaríamos la pesadilla.
Lo peor podría habría pasado. ¿O no ven a Trump, Milei, Ayuso... un poco boxeadores sonados?]
[Hoy tenemos dos aportaciones bestiales, traídas, ¡cómo no!, por Derby y Cadavre Exquis: el caso de la socimi Macc (Cerberus) y la 'revolución', ¡ja!, que vive la comunicación inmobiliaria:
https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2638.msg255530#msg255530https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2638.msg255519#msg255519En la primera hay una frase divertidísima. Resulta que Cerberus ha decidido abandonar el barco español, como ya sabemos, ponerle un lacito y colocárselo a 'himbersores' (membrillos) o al Estado y su flamante 'twin peaks' (Casa 47 y fondo soberano).
La noticia se refiere a una socimi que se llama Macc.
En general, estas movidas son, ¿cómo llamarlas?, «
operaciones de puesta de lacito».
Antes de ponerle el lacito a la mierda —no digo que en este caso lo sea, hablo en general—, evidentemente, toca
vaciar: quedarse con las joyas, que se separan, una por una, no en globo.
Pero, también, toca
liquidar la deuda dura, la que se tiene con los pocos grandes acreedores, casi siempre bancos al sol regulatorio (son operaciones de desagüe de segundo orden, de 'desagüe redesaguado'), muchas veces terceros de verdad.
Así mismo, hay que anestesiar a los actuales 'himersores' de 'private equity', los
partícipes minoritarios, dándoles dividendos (reparto beneficios por alquileres y por «
lo que ya me dan por el pisito, Marujita», porque se aprovecha para hacer colar una revalorización contable). Pero, ¡ojo!, estos dividendos también los cobran los partícipes de referencia.
Para liquidar la deuda dura, por así llamarla, y para repartir dividendos, evidentemente, hay que
endeudarse de nuevo. Pero, ahora, se hace de forma degradada. Ya no hay grandes bancos o, si los hay, hay pactos de reboninado. Suele haber deudas que pueden perderse en la maraña del holding de referencia, pero normalmente, al final, lo que hay son 'himbersores' membrillos del 'private debt' (los que gustan ir a la Deuda de terceros, no a su Capital, verdaderos carroñeros o, si no, supermegahipermembrillos).
Probablemente, el patrimonio neto habrá menguado después del tejemaneje. La razón: nadie se cree el nivel de precios que se maneja. Por eso, la operación se cierra con una
reducción de Capital, reducción que estará muy cercana, je, je, al importe de la participación que tenían los partícipes de referencia que dicen adiós.
La situación final es: los de siempre, fuera; y con las joyas en sus bolsillos particulares; el patrimonio social, menor; más deuda en proporción al Capital; y un colectivo de 'himbersores' dividido entre los que se han quedado con la sociedad, los nuevos membrillos que entran al Capital (pocos, y normalmente con la vista puesta en dar el pase inmediato) y los que, vía nuevas deudas, han financiado el enjuague, que puede que cobren intereses en la medida en la que, en efecto, haya alquileres.
Pues bien, la frase divertida de la información es la siguiente: «
... el fondo ha conseguido recapitalizar [ja, ja, ja, ¡una sociedad que reduce Capital!]
su filial de cara al proceso de venta, ya que al estar más endeudada [ja, ja, ja, más endeudada y con menos Capital, es decir más subcapitalizada],
facilita que los inversores tengan que poner menos 'equity' [ja, ja, ja, 'himbersores' con menos 'equity', «bendita mierda que es que la mierda no valga nada que no tenemos pagar por ella tanto dinerito para creernos ricos, Marujita»]...».
Y aquí es donde entra la segunda noticia, que se refiere a no sé qué 'rrebolhusiont' (cinco faltas de ortografía, que diría Dalí), en materia de información, que estaría viviendo el sector inmobiliario. Te lo lees, que está bien escrito, y descubres que «
un sector que antes vendía 'location, location, location', ahora vende 'value, value, value'», ¡ja, ja, ja!
Qué enfermos estamos.]