Si vas al centro no será en coche. Esto es lo que planea la DGT
Las últimas declaraciones del máximo responsable del organismo han dejado muy claro cuál es el camino que pretenden seguir en los próximos años.
Fran Cabrera · 2026.02.10
Si pensabas que comprarse un coche eléctrico es el pasaporte definitivo para moverte por el centro de tu ciudad sin problemas, las últimas declaraciones del director de la DGT sugieren que no va ser así. Todo apunta a que el plan que se está preparando no tiene nada que ver con el tipo de combustible que uses, sino que es algo mucho más drástico.
Hasta ahora, nos han vendido la idea de que la clave estaba en las emisiones. Nos han vuelto locos con las etiquetas ambientales, obligándonos a mirar si nuestro coche es C, Eco o Cero. Pero la realidad que se está cocinando en los despachos de la DGT va mucho más allá de si echas humo por el tubo de escape. Ahora dicen que el problema no es solo la contaminación, sino el espacio disponible en las ciudades.
La muerte del coche privado en el centro
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| Fuente: Agencias |
Seguro que has escuchado mil veces que el futuro es eléctrico. Pues bien, para la DGT, el futuro en el centro de las ciudades no es eléctrico, es que no haya ni un coche privado. Pere Navarro ha sido tajante al afirmar que al centro de la ciudad no se va a ir ni con un coche eléctrico, ni con un diésel, ni con uno de gasolina. Da igual que te hayas gastado cincuenta mil euros en el último modelo de cero emisiones para poder aparcar en la puerta de tu tienda favorita. La intención es que dejes el coche en casa, o mejor dicho, en las afueras.
Esta visión supone un giro de guion importante. Durante años nos han animado a renovar el parque móvil bajo la promesa de ciertas ventajas. Pero ahora parece que esas ventajas tienen fecha de caducidad. La idea que manejan desde la DGT es que el centro debe quedar reservado solo para el transporte público y los servicios de movilidad compartida. Es un ataque directo a la libertad de movimiento individual tal y como la conocemos hoy en día.
Saludos.
No se imaginan lo que siento cuando leo estas cosas. Reestricciones que nadie ha pedido y nadie ha votado, en beneficio de ¿quién? ¿por qué? ¿control? ¿dejar el centro libre para los que puedan pagarse un taxi?
Le tengo especial cariño a Pere Navarro, un maldito hipócrita que persigue a los automovilistas como si les odiara, al que encima cazaron las cámaras de televisión circulando permanentemente por encima de los límites de velocidad (esa que tanto mata, dice él). Por supuesto esto fue en el coche oficial, con su chófer oficial. Un tirano regulatorio al que me daría miedo verle con una gorra de plato.