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How London unwittingly killed housebuildingA perfect storm of policy and regulatory headwinds has slowed new construction to a trickle© FT montage/Getty ImagesIn order to alleviate its acute housing affordability crisis, London has been set a target of building 88,000 new homes per year over the next decade. Last year construction started on just 5,891 — 94 per cent below target, a 75 per cent year-on-year decline, the steepest drop in the country, the lowest tally since records began almost 40 years ago and the lowest figure for any major city in the developed world this century.Housebuilding debates can quickly descend into battles between competing diagnoses from left and right, with greedy developers pitted against social housing. But here the crunch is afflicting both market and public sector actors alike, with both sides citing the same issues. New starts by private developers were down 79 per cent over the past two years, compared with collapses of 85 and 94 per cent for affordable and council housing respectively, with work started on just 100 council-funded homes in 2024-25 by one estimate.The most acute issue is a rapidly and hugely increased regulatory toll in the wake of the 2017 Grenfell Tower fire. This has taken two forms: significant costs of upgrading existing homes to new standards, and the introduction of a new body — the Building Safety Regulator (BSR) — which has added a lengthy and exacting step between planning approval and starting construction, with inadequate resources quickly creating a logjam.This has placed a particular squeeze on the finances of affordable housing providers, who cite “additional costs and delays as a result of new building safety regulations” as a key reason for low build rates, leaving £120mn worth of council-funded homes on hold. Tens of thousands of provisionally approved homes in the capital are waiting on supplementary review by the BSR, which green-lights only a third of cases and takes an average of eight months to do so. These delays — at a point when developers have typically already poured large sums into a project — add huge financing overheads, in some cases expanding projects’ overall cost by more than 15 per cent.Adding to these are enhanced environmental regulations that are far more stringent than those in other European countries and levies requiring developers to invest in local infrastructure. Planning applications for London apartment blocks now frequently include hundreds of documents and thousands of pages, and the combined impact has sent housebuilding costs rising far more quickly than underlying construction inflation, and far more steeply than in other cities internationally.A less discussed factor has been the drying up of overseas and other buy-to-let investment in London property, always a critical source of financing for a market where artificial space restrictions such as the greenbelt mean most development must be high-rise, capital-intensive and financially risky.Such investors are frequently blamed for worsening affordability, but a 2017 report led by the LSE’s Kath Scanlon found that these investors “had a positive net effect on the availability to Londoners of new housing, both private and affordable”, warning that “there would be real costs to the London housing market if overseas investment . . . began to feel unwelcome”. That is precisely what has happened over a decade of increased charges on owners of second homes and foreign investors.A third factor is increasing demand for brownfield sites for non-residential uses such as logistics warehouses, and a fourth is stagnating incomes and rising mortgage rates imposing a ceiling on locals’ capacity to pay the higher rents or prices needed to make elevated construction costs viable.The result is 281,000 unbuilt homes where approval has been received but construction is financially unviable. In one emblematic case, a developer bought a dilapidated London warehouse, received approval to convert it into 56 homes, but withdrew when it became clear the project would make a loss due to spiralling financing costs during the protracted BSR review process. It was sold to a self-storage company for whom the economics were more favourable, just one of a slew of recent examples of logistics firms buying homebuilding sites.Most steps that led here could be defended in isolation. Nobody is against high building standards, safety or support for local infrastructure. But botched implementation and a failure to anticipate how policies would interact have created a perverse situation where it is no longer economical to build homes in one of the world’s most prosperous and desirable cities.
Jon González@Jongonzlz11hInteresante este alarde de sinceridad en materia de pensiones de dos de los responsables de la Seguridad Social de anteriores gobiernos tanto de PP como de PSOE. Lo que subyace:"Las pensiones están garantizadas". Pero no es una garantía 'financiera', es una garantía política.El baby boom concentra voto, participación y capacidad de presión. En una democracia envejecida, eso importa más que cualquier cuadro actuarial. El sistema se ajustará para sostener el nivel de las pensiones actuales porque existe un bloque electoral decisivo que no permitirá su deterioro. Y se hará a costa de todo lo demás si es necesario. Punto.Esto no digo yo; lo están diciendo ellos, leed la noticia. ¿Dónde se aplicará entonces el esfuerzo? Tres puntos (se les escapan unos cuantos):1) Los jóvenes, durante su etapa activa, sufrirán mayores imposiciones al trabajo, especialmente por aumentos adicionales de las cotizaciones.2) Cuando les llegue el momento de jubilarse, lo harán en peores condiciones que las actuales y más tarde.3) La contributividad de esas pensiones (la relación entre lo cotizado y lo percibido) se reducirá, para "achatarlas" (mayores mínimas, menores máximas).Y al final invocan a la 'solidaridad generacional' exigida, en un contexto demográfico que ha invertido las tornas.No estamos ante un colapso del sistema. Estamos ante una redistribución política del ajuste. Las pensiones no se sostienen porque cuadren las cuentas, sino porque cuadran los votos.La pregunta no es si las pensiones están garantizadas. La pregunta es ¿para quién, en qué condiciones y a qué precio? Es la ruptura del contrato social.CitarEl Confidencial@elconfidencial12hExministros del PSOE y PP avisan de que la edad de jubilación deberá retrasarse para sostener las pensiones.El aumento del gasto en pensiones obligará a adoptar más más ajustes a futuro, incluyendo la subida de las cotizaciones dozz.es/tad1e1Feb 13, 2026 · 9:22 AM UTC
El Confidencial@elconfidencial12hExministros del PSOE y PP avisan de que la edad de jubilación deberá retrasarse para sostener las pensiones.El aumento del gasto en pensiones obligará a adoptar más más ajustes a futuro, incluyendo la subida de las cotizaciones dozz.es/tad1e1
A mi también me gusta leer a asustadisimos aunque ppcc era más interesante, y he disfrutado mucho de muchas lecturas estos últimos 20 añitos, pero acertar, lo que se dice acertar, ni las dos veces del reloj este averiado en 20 años. Ni autonomizazo, ni ladrillazo, ni pensionazo,,,no recuerdo el otro,,, ni salgan de la Bolsa pero ya ya ya,,, ni ná de ná,,, decir que el PP no es capitalista ni de derechas es una obviedad como un castillo que se sabe desde siempre y decir que el PSOE y sus s :-\89j)m8ocios impresentables es la solución ya es para echarse las manos a la cabeza carcajada incluida,,, pero vamos, que me gusta leerle y esperemos que algún día esta indecente estafa que es la vivienda acabe, pues también. No olvidar que se sustituirá por otra estafa, probablemente igual o peor
[Están pasando cosas.— Bad Bunny, Super Bowl 2026:• Todos los países de América en español, menos 'United States'...https://www.youtube.com/shorts/diAqvrMPZQQ• La bandera de España en el min 01:20...https://www.youtube.com/watch?v=G6FuWd4wNd8Y en México, Zunzunegui...https://www.youtube.com/shorts/BT56Ld4klzk
El gran ‘apagón’ inmobiliario ya está aquí: este año vencen 630.000 contratos de alquiler y la incertidumbre es máximaNumerosos propietarios pondrán fin en los próximos meses a contratos con rentas de la pandemia. Los expertos dan consejos a los inquilinos en un mercado cada vez más desbocadoUn hombre se detiene a mirar anuncios en una agencia. Ricardo Rubio (Europa Press / Getty Images)Es un año crítico para muchos propietarios e inquilinos. En 2026 vencerán más de 630.000 contratos de alquiler firmados en 2021 que afectan a 1,6 millones de personas. Son más del doble que los finalizados en 2025, en torno a 300.000, según datos del Ministerio de Derechos Sociales y Consumo, que sostiene que en 2021 se cerraron más arrendamientos que en 2020 y 2022. Cinco años después, llegan a su fin —también los suscritos en 2019 con grandes tenedores y vigencia de siete años—.En plena pandemia, muchos de estos acuerdos se cerraron a la baja y hoy están más baratos que el precio de mercado. Hasta un 50% según Consumo. “La actualización anual de esos alquileres en los últimos cinco años se ha limitado a los incrementos recogidos por el IPC o el Índice de Referencia de Arrendamientos de Vivienda (IRAV). Un aumento muy inferior al experimentado por el mercado, con subidas medias del 30% al 40%”, señala Mercedes Robles, directora general de Arrenta, correduría de seguros inmobiliarios. Y avisa: “La situación se agravará en 2027, cuando finalizan otros 600.000 contratos”.De cara a los propietarios, en las próximas semanas o meses se abre un nuevo escenario para los que alquilaron sus casas en aquel momento. “Será la oportunidad de poder resolver el contrato que tienen en vigor y poder firmar uno nuevo, con nuevas condiciones económicas, a un valor de mercado de 2026”, apunta Elena Herranz, abogada de Legálitas. Precisamente para evitar estas subidas, el Gobierno estudia una penalización en el IRPF a los caseros que las acometan.Montserrat Acebes, letrada sénior de Vilches Abogados, explica los dos caminos que pueden tomar los propietarios: “La recuperación de la posesión del inmueble para destinarlo a otros fines o generar un nuevo contrato de alquiler con condiciones distintas”. También, “la renegociación de las condiciones para establecer una nueva relación contractual con el ya arrendatario, posiblemente más ajustada a la realidad actual del mercado”.Para los inquilinos llega un momento extraordinariamente complicado. Terminan sus contratos y se adentran en una jungla, en un mercado enloquecido, con precios prohibitivos, oferta muy escasa y criterios de selección draconianos. El vencimiento masivo de esos contratos plantea un panorama desolador: “Se estima que un porcentaje de inquilinos se nieguen a abandonar los inmuebles impulsando los procesos de desahucio”, cree Robles. El abogado Emilio Rojas, del despacho que lleva el mismo nombre, añade: “La retirada de pisos de alquiler por parte de los propietarios fomenta los contratos en fraude de ley y precios inaccesibles para los inquilinos que no se quieren marchar, aunque haya finalizado su contrato”.Conocer los derechos y plazos legales de las dos partes es fundamental para saber cómo hay que actuar. Si el propietario quiere dejar de alquilar su vivienda debe preavisar formalmente al inquilino cuatro meses antes de que el contrato finalice. Esto es así para todos los alquileres firmados a partir del 6 de marzo de 2019 — para los contratos suscritos entre el 6 de junio de 2013 y el 5 de marzo de 2019, el plazo de preaviso es de 30 días—.Esta comunicación es esencial, tanto en la forma como en el fondo, ya que si al casero se le olvida, lo hace fuera de plazo, con errores o por cauces inadecuados, el contrato se prorrogará de forma automática. En este sentido, la LAU entiende que existe una voluntad de continuar con la relación arrendaticia.Si esto ocurre, comienza una fase de prórrogas legales forzosas por plazos anuales, hasta un máximo de tres años adicionales, a menos que sea el inquilino quien no quiera renovar. “Son tres años más hasta que el contrato cumpla ocho, hasta 2029, en las mismas condiciones que las pactadas en el contrato de origen”, cuenta Elena Herranz. Durante este periodo, “el propietario pierde la facultad de recuperar la posesión del inmueble y debe esperar al siguiente vencimiento”, recuerda Acebes.Si se cumplen esos ocho años —o diez con persona jurídica— y el casero no avisa — en este caso ya no son 40 días, sino 30—, el contrato entra en régimen de tácita reconducción. “Se prorroga tácitamente y nace un contrato nuevo regulado en el Código Civil y así continuará mientras que ninguna de las partes lo de por finalizado”, explica Emilio Rojas. A partir de entonces, el contrato se prorroga mensualmente si la renta es mensual, o anualmente si está pactada anualmente.Los despachos de abogados coinciden en el canal que han de emplear los propietarios: burofax con acuse de recibo y certificación de contenido. “Para que la notificación de no renovación tenga plena validez legal debe ser fehaciente. Este concepto jurídico implica que debe quedar constancia expresa de la comunicación, del contenido y de las fechas de envío y recepción”, indica la abogada de Vilches, despacho especialista en Derecho inmobiliario. Es decir, debe figurar el nombre del remitente y del destinatario, la dirección exacta de la vivienda, referencia del contrato, el día que fue firmado y el día de la fecha de salida. “La literalidad del preaviso debe ser clara y contundente: la inequívoca voluntad de no continuar con el contrato”, sostiene Rojas.Sin embargo, todos los letrados identifican varios errores recurrentes. “Avisar telefónicamente al arrendatario y entrar en una negociación para firmar un nuevo contrato de arrendamiento con nuevas condiciones económicas y, en dicho intervalo de tiempo no hacer el preaviso escrito y no poder acreditar que se le preavisó con la antelación suficiente”, señala la abogada de Legálitas. Otro error es hacerlo por WhatsApp, por mail o confiar en acuerdos verbales.ProteccionesEl inquilino debe estar alerta de todas estas cuestiones, sobre todo si no quiere abandonar la casa. Es importante saber que la prórroga automática es una figura legal diseñada para proteger a este colectivo y que, aunque el contrato indique una duración de un año o dos, tiene derecho a permanecer hasta un mínimo de cinco mediante prórrogas obligatorias para el arrendador.Si no recibe la comunicación o es defectuosa, el inquilino tiene pleno derecho a continuar en la vivienda con las mismas condiciones contractuales. Ahora bien, si el acuerdo vence y el casero ha manifestado en tiempo y forma su voluntad de no continuar con la relación, debe abandonar la vivienda y entregar las llaves.Legalmente, debe hacerlo en la misma fecha en que el contrato se extingue. Si no cumple voluntariamente, el casero debe iniciar un proceso de negociación extrajudicial y posteriormente un procedimiento judicial de desahucio por expiración de plazo y reclamación de cantidades.Rojas explica dos excepciones. El inquilino puede solicitar una prórroga extraordinaria de un año siempre que este acredite estar en situación de vulnerabilidad social o económica mediante informe de los Servicios Sociales y que el propietario sea gran tenedor. “El inquilino podrá también negociar basándose en su buen historial de pagos, mantenimiento y estabilidad para evitar subidas abusivas”, indican en Arrenta.El segundo derecho que puede exigir el inquilino es una prórroga extraordinaria de tres años en las zonas tensionadas, con las limitaciones que procedan en la renta, salvo que el arrendador haya solicitado la recuperación de la vivienda por causa de necesidad.