[Hoy,
otro grandísimo día.
«
La Corte Suprema de EE.UU. ha anulado los aranceles globales impuestos por el presidente Donald Trump, por no estar amparados por la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional. La decisión ha sido adoptada por mayoría cualificada de 6-3».
La reacción del payaso naranja horripilante no se ha hecho esperar: «
¡Que se desclasifiquen los papeles de los ovnis!».]
[Dos nuevos conceptos relacionados con el Enfoque de la Renta:
HOMOPLOUTÍA y
ÉLITE HOMOPLÓUTICA, del griego, 'homo-' (igual) y '-ploutía' (riqueza): nuevos ricos vía las dos rentas primarias (Trabajo y Capital) simultaneadas. La homoploutía sería hija del popularcapitalismo. En nuestra modesta opinión, la homoploutía número uno sería el Ladrillo, falso ahorro del pobre (asalariado). La número dos, los supersalarios.
La idea viene de este artículo:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/roiw.12659Resumen de ChatGPT:
«
Homoploutia: Top Labor and Capital Incomes in the United States, 1950–2020, por Yonatan Berman y Branko Milanovic, publicado en
Review of Income and Wealth (Series 70, Number 3, September 2024).
— Idea central.— El artículo estudia la evolución de la homoploutía, un concepto que describe la situación en la que las mismas personas se encuentran entre las más ricas tanto por ingresos laborales como por ingresos de capital. Este fenómeno
cuestiona la división clásica entre trabajadores y capitalistas.
— Definición y medición.— Los autores miden la homoploutía como la intersección entre el 10 % superior de perceptores de ingresos de capital y el 10 % superior de perceptores de ingresos laborales (indicador H10,10). En un capitalismo 'clásico', esta intersección debería ser pequeña; cuanto mayor es, más se diluye la separación entre capital y trabajo en la cúspide de la distribución de ingresos.
— Evolución histórica (1950–2020).— Usando tres grandes bases de datos (LIS, DINA y SCF+), el estudio muestra que:
• En 1950, solo alrededor del 10 % de quienes estaban en el top 10 % de ingresos de capital también estaban en el top 10 % de ingresos laborales.
• Tras un aumento moderado en los años 1960 y una ligera caída hasta mediados de los 80,
la homoploutía crece con fuerza desde 1985.
• Hacia 2018–2020, cerca del 30 % de los grandes perceptores de ingresos de capital también se encuentran entre los mayores perceptores de ingresos laborales.
• Este grupo homoplóutico está completamente contenido dentro del decil superior de ingresos totales.
— Factores explicativos.— El análisis empírico muestra que:
• La homoploutía está fuertemente asociada con el
aumento de la desigualdad en los ingresos laborales, más que con el simple aumento de la participación del capital en el ingreso nacional.
• Posibles mecanismos incluyen el ahorro e inversión de altos salarios, la transmisión intergeneracional de ventajas (educación,
herencias) y el mayor atractivo de los altos salarios para personas ya ricas en capital.
— Impacto sobre la desigualdad total.— Un resultado clave del artículo es que:
• El aumento de la homoploutía
explica aproximadamente el 20 % del incremento de la desigualdad interpersonal de ingresos en EE. UU.
desde 1986.
• En términos concretos, contribuyó en unos 2 puntos porcentuales al aumento de la participación del decil superior en el ingreso total.
• Este efecto es independiente del aumento de la participación del capital y de la mayor desigualdad dentro de los ingresos laborales y de capital.
— Conclusión.—
El capitalismo estadounidense contemporáneo difiere sustancialmente del modelo clásico: una parte creciente de la élite económica combina altos ingresos por trabajo y por capital. Esta élite homoplóutica refuerza la desigualdad, reduce la relevancia de la dicotomía capital–trabajo y plantea nuevos retos para el análisis económico y el diseño de políticas fiscales».
Centrándonos en los supersalarios, según nuestras estimaciones, el número de contribuyentes
en España, actualmente (2026 T1), sería
17.000 personas. Cuantitativamente no parece importante. Pero cualitativamente es devastador para la superestructura ideológica (vid. el referéndum que hubo en Suiza contra los supersalarios —iniciativa Minder, 03/03/2013—), algo que hemos analizado largamente en este impagable blog.
No se nos olvide que las élites no existen realmente. No son una clase social ni siquiera un bloque. Son individuos, de su padre y de su madre, con egos descomunales, y en permanente lucha (rotación) entre sí, como describía Pareto a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
En España acabamos de tener un ejemplo sonado: el basta ya dado don Sááánti al portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, el Sr. Ortega Smith. Pero hay ejemplos todos los días en las grandes empresas. Véase el relevo del consejero delegado del banco Sabadell, que por cierto se ha ido 'homoploutizado': «
Sabadell premia a González-Bueno con una subida de sueldo del 45% tras vencer en la OPA del BBVA [en contra de los planes de las autoridades monetarias]
. En los dos últimos años, en los que se ha desarrollado la OPA, ha multiplicado por 2,7 veces su salario».
Ya que ha salido Pareto, recordemos que su idea central es que la sociedad se mueve por instintos inconfesables, a los que llama
residuos, justificados con explicaciones artificiosas, que llama
derivaciones, que son administradas por
élites rotantes en dos tipos de circulación: la individual (cambio gradual) y, de vez en cuando, la colectiva (reemplazo total por una contra-élite, normalmente, a hostia limpia).
Lo que hemos vivido en la transición estructural del popularcapitalismo a la era cero no ha sido ninguna rotación colectiva de élites, pero sí ha sido y es una rotación gradual paretiana, con modulación de 'residuos y derivaciones' (p. ej., ya no hay día en el que no salga por la televisión que el Ladrillo es un abuso impresentable; otro ejemplo, nosotros mismos, que nos hemos pasado al 'Argumento Estafa').
En este sentido, qué estúpido ha sido el PP trayendo de su pésimo pasado reciente, para la nueva era cero, al señor gallego ese con tantas oes, el del barcóo del narcóo, el señor de la tilde innecesaria. Un triste que en su día fracasó en Madrid, en su Cóorreóos, por cierto, actual sede de defenestración del portavoz de Vox. El PP va de tristes, como la innombrable que no hay día que no invoque la alegría que le falta, la pobretona desplumada por un ático de película, de película de lo que el viento se llevó versión gore.
Por cierto, el Tribunal Supremo ha tasado en 79.942,70 euros las costas del proceso judicial que llevó a la condena del ex fiscal general del Estado por revelación de secretos, conocidos por todos, relacionados con el confeso 'desconfesado' pareja de la presidenta de la comunidad autónoma de Madrid. Son los honorarios legales del abogado del ofendido, que ascienden a ¡¡¡64.778,78 euros!!!, más el IVA (13.603,32 euros), y los honorarios de la procuradora (1.560,38 euros). ¡¡¡Es ocho veces el importe de la indemnización a la que fue condenado!!! No sabía yo que el dinero valiera tan poco... para este abogado, que justifica lo caros que son sus servicios porque el caso tiene «evidente complejidad», así, con el adjetivo delante del sustantivo. Dice que ha calculado su minuta siguiendo los criterios del Colegio de Abogados, con un incremento del 60% porque el procedimiento se sustanció en el Tribunal Supremo. Sin embargo, el contexto institucional nunca significa dificultad jurídica adicional alguna. Operar una apendicitis es lo mismo, se trate de quien se trate. Voy a ser elegante y voy a calificar estas costas como desorbitadas. Están recurridas. A ver qué pasa. El caso este, tan fútil, le estaría saliendo al ex Fiscal General del Estado por su sueldo neto de un año y medio. ¡Todo por una 'himbersión'!
¡Con lo bien que funcionaría ahora una derecha tranquila!, y liberal clásica —no falsoliberal neoliberal—, bienestarista —pro vivienda social y pro pensiones y subsidios— y tradicional —ni atea ni antibodas—. La derecha actual española es ladradora porque es caniche, que diría el amigo Prada. No me hagan caso que yo soy marxista-leninista-pensamiento Mao Tse Tung, je, je.]
[No hay que tolerar que se denigre a
España, a la UE o al euro, ni siquiera como recurso retórico. Ni Sááánchez ni leches.]