He estado pensando en las conversaciones de estos días en el foro, hablando de la guerra, de los costes infladísimos de occidente, de la burocracia, de las mordidas, etc.
He recordado la historia del Merkava, el tanque israelí. Tras la guerra con Siria, donde Israel perdió muchísimos tanques y tripulaciones, se le encargó a un general que desarrollara la nueva generación de tanques. Tenían que ofrecer mucha protección a la tripulación, ser rápidos y baratos de reparar y poder rodar por el terreno durísimo de la región. El resultado fue el Merkava, que ha ido evolucionando con los aprendizajes de cada batalla.
Hay muchas cosas que me gustan de Israel. Seguro que tienen sus corruptelas políticas. De su "política exterior" no digo nada porque no puedo estar más en desacuerdo, pero sí me gusta como optimizan sus recursos para todo. Un país de 10 millones de habitantes que puede desarrollar tecnología puntera, construir tanques de última generación por la mitad de precio o menos que un equivalente europeo o americano (no entro en cuál es superior, hablo de todos los tanques de la misma generación), y esa percepción (que será real o no, pero yo lo percibo así) de que el bien común parece estar por encima del enriquecimiento individual.
En España a la gran mayoría de nuestros políticos durante el COVID literalmente se la sudaba bloquear mascarilas para la población porque no eran "las suyas", por las que se llevaban una comisión muy jugosa. Lo peor es que lo asumimos como normal y no llegó a pasar nada realmente gordo (en un momento de supuesta emergencia nacional).
A pesar de los ánimos de asustadísimos estoy muy desmotivado con nuestra Europa burocrática y regulatoria. Creo que todo funcionaría muchísimo mejor con una cuarta parte de la burocracia y sanciones muy severas para los que se la salten.