PROFUNDICEMOS EN EL PORQUÉ DEL 17%.—
Hemos observado durante estos años que los estafadores del Ladrillo abusan del +17% al poner sus falsos precios, es decir, sus valores de catálogo.
¡Y cuelan!, es decir, los primos los pagan y las autoridades aceptan los correspondientes Balances inflados, sometidas a
quien manda en el capitalismo: el anticristo. Pero el anglo nunca regala nada y, si puede, te quita el agua, directamente o a través de falsos profetas:
https://www.youtube.com/shorts/XEDfRpuRRq0Recordemos que la estafa del Ladrillo consiste en que, cuando compras vivienda pagas dos cosas: 1.º Vivienda (activo real). 2.º Lo que le sobra al precio (activo ficticio), que funciona como un tique para participar en un timojuego de dinero sin trabajar cuya retórica engañosa es la metafísica ofertademandista.
La destrucción del Capital & Dinero que supone el desarrollo y maduración social del estafa del Ladrillo no es nada comparado con la
degeneración psicosocial que conlleva este estúpido 'todos pobretones y estafadorcillos'.
Uno de los aspectos más siniestros es que el Ladrillo se ha convertido en
el mejor de los anticonceptivos: el actual nivel de valores de catálogo es incompatible con tener y criar hijos.
La vivienda ha pasado a ser solo asequible en grupo. Proliferan, así, por un lado, la sexualidad alternativa y el 'tuputamadreliving'; y, por otro, los pisos patera. Yo he vivido nueve años en una vivienda señorial de Madrid (señorial sin garaje, ja, ja, ja) que era tan idónea para albergar células islamistas que, al final, hubo no una, si no dos. Por aprendiz de muyahidín, salía tirada de precio cada habitación-residencia de oración e instrucción.
Con el Ladrillo, acaba apareciendo
la impotencia, porque al cerebro humano no le interesa la verdad, sino sobrevivir, de modo que reacciona a esta macroestafa
inhibiendo su naturaleza: ¡que trabaje, emprenda y tenga hijos o relaciones su puta madre!
Pero, ya sabemos: «
bajan, perdemos 'equity'». Y, como tienen la sartén por el mango del Registro de la Propiedad, la vivienda inasequible se convierte en lentejas: si quieres las tomas o, si no, las dejas. O, como me dijo en cierta ocasión una madrileña cercanísima a uno de los grandes trabajadores-directivos del IBEX-35: «
Si no te gusta, coges y te vas».
¿Pero por qué 17%, y no 15% ni 20%?
Lo primero que hay que decir es que, si los 'precios' suben el 17% es porque previamente los timadores suben un 17% sus valores de catálogo a ver si pican primos, cuyo cerebro no funciona en 'modo consumo', sino en 'modo ahorro-inversión'.
Es evidente que los timadores tienen la necesidad de dar un porcentaje de subida epatante para el primo, para convencerle de la fortaleza del 'mercado', en realidad, de la fortaleza del propia estafa.
¿Pero, insisto, por qué 17%, siempre 17%?
Es
la heurística del Anclaje. Tendemos a basar estimaciones en un punto de referencia inicial y nuestras decisiones se ven influenciadas por él (ancla).
Se presenta un número preciso no redondo, es decir, no terminado en cero o cinco, este se convierte en un ancla en nuestra mente.
El 17% es un ancla muy robusta porque es un número bidigital, no es redondo y, aun siendo alto,
El estafador usa el 17% porque:
• le permite '
jugosas plusvalías';
•
suena bien a cifra lógica bien calculada, haciendo que sea más difícil para nuestra mente racional cuestionar si un 10% hubiera sido más razonable;
• no parece inadministrable, si se cree que el dinero vale poco o que va a valer menos.
Finalmente, hay quienes pagan muy alegremente el 17% porque su dinero no es totalmente suyo:
roban o defraudan.
¿Qué se les ocurre en relación con el apocalipsis mundial en que se ha convertido el pacto fáustico social de
la estafa del 'Ladri17o'?