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Autor Tema: PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026  (Leído 432076 veces)

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tomasjos

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #1560 en: Hoy a las 12:05:28 »
Los banqueros avisan: "Nubes de tormenta: los mercados de deuda están al borde del abismo" https://share.google/th4nlw4SD13gO94a0



CHINA Y EEUU EMPUJAN LA DEUDA GLOBAL
Los banqueros avisan: "Nubes de tormenta: los mercados de deuda están al borde del abismo"
Lo dice un informe de la patronal bancaria mundial que lleva por título: “Nubes de tormenta: Los mercados de deuda están al borde del abismo”. La deuda ha aumentado en un trimestre en 4,4 billones de dólares, hasta el 305% del PIB
Foto: Fachada del Banco de España. (Jesús Hellín / Europa Press)
Fachada del Banco de España. (Jesús Hellín / Europa Press)
Por Carlos Sánchez Diseño: Blanca Casanova
06/05/2026 - 11:00
No lo dice cualquiera. Lo refleja un informe de la patronal bancaria mundial que acaba de hacerse público y que lleva por título un mensaje inquietante: “Nubes de tormenta: Los mercados de deuda están al borde del abismo”. Sus datos no dejan lugar a dudas. La deuda global aumentó durante el primer trimestre de este año en algo más de 4,4 billones de dólares, hasta alcanzar los 353 billones, lo que representa un nuevo máximo histórico en términos absolutos. De esta cantidad, el 31% (108,5 billones) corresponde a los estados, mientras que las familias son las menos endeudadas (18,4%).
¿Qué significa esto? Ni más ni menos que el endeudamiento, en términos relativos, representa ya el 305% del PIB del planeta, ligeramente por encima del trimestre anterior, aunque lejos del máximo histórico alcanzado durante la pandemia, cuando llegó a situarse en el 340% del producto interior bruto. Lo que muestran los datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) es una aceleración desconocida desde el segundo trimestre de 2025. La causa principal tiene que ver con el comportamiento de las dos primeras economías del mundo, China y EEUU, que han tirado de deuda para financiar sus cuantiosas inversiones en inteligencia artificial, renovables o gasto militar. China, incluyendo la deuda pública de todos los subsectores, ha alcanzado una deuda global equivalente al 340,9% de su PIB, mientras que EEUU acumula un 332,5%. En ambos casos, salvo el sector no financiero chino, es el Estado quien más se ha endeudado. La deuda global, según la patronal bancaria mundial, incorpora tanto el endeudamiento público como el privado, incluyendo las corporaciones financieras, las empresas y los hogares, aunque la aceleración tiene que ver, fundamentalmente, con la de carácter estatal. En el caso de China, el incremento hunde sus raíces en la acumulación de deuda por parte de las empresas chinas no financieras —en su mayoría estatales—, que superó significativamente el endeudamiento soberano. Buena parte a causa de la crisis inmobiliaria.
Mercados emergentes
Fuera de estas dos economías, la deuda en los mercados maduros disminuyó ligeramente, mientras que la deuda total en los mercados emergentes, excluyendo a China, aumentó modestamente hasta un récord de 36,8 billones de dólares, siendo los gobiernos los responsables de la mayor parte de este incremento. Los incrementos más pronunciados durante este periodo se observaron en Noruega, Kuwait, China, Baréin y Arabia Saudí, registrando cada uno aumentos superiores a los 30 puntos porcentuales del PIB. Destacan, por lo tanto, los países de Golfo Pérsico, ahora envueltos en un conflicto armado con Irán, lo que les obligará a aumentar su endeudamiento para financiar el incremento del gasto militar. A la luz de estos datos, lo que sostienen los autores del estudio es que “los riesgos son reales”. Principalmente, a causa de factores estructurales, más que coyunturales. En particular, debido a fenómenos como el envejecimiento de la población, el incremento del gasto en defensa, las necesidades de seguridad y diversificación energética, la ciberseguridad y el gasto de capital relacionado con la inteligencia artificial. Todos estos factores concluyen, elevarán los niveles de deuda pública y corporativa a medio y largo plazo. Otro factor que influirá es la guerra de Oriente Medio, que añadirá presión y obligará a los estados a gastar más en seguridad y defensa. Pero, sobre todo, aumentará la inflación, lo que afectará a las políticas fiscales de los Estados, ya que los gobiernos estarán obligados a mitigar el aumento de los precios de la energía y los alimentos con ayudas presupuestarias. En definitiva, mayores déficits que impulsarán al alza el endeudamiento público. En particular, en los países emergentes, cuyo espacio fiscal es sensiblemente menor que en las economías avanzadas.
El estudio admite que a corto plazo la inflación mitiga el peso del endeudamiento en relación al PIB, pero “el alivio no será sostenido si la inflación se arraiga”, recuerda. Entre otras razones, porque si el conflicto de Oriente Medio persiste, las presiones inflacionarias prolongadas se trasladarán a los costes de endeudamiento, ya que los bancos centrales tendrán razones para elevar los tipos de interés, como, de hecho, ya se observa en la curva de rendimiento de la deuda pública. EEUU paga ya hoy por su deuda (bono a 10 años) un 4,42%, mientras que la rentabilidad del bono alemán se sitúa en el 3,07%.
Las crisis
La parte positiva es que el apetito por el riesgo de los inversores “se mantiene firme en medio de la incertidumbre geopolítica”. De hecho, pese a la mayor volatilidad, el impacto del conflicto de Oriente Medio en los mercados más allá de la energía ha sido hasta ahora limitado y de corta duración, mientras que los contagios a los mercados de deuda y crédito se han mantenido contenidos. El sentimiento de los inversores también está siendo resistente, recuperándose con relativa rapidez en comparación con episodios de estrés anteriores, como la crisis arancelaria del año pasado y la guerra entre Rusia y Ucrania. Ahora bien, pese a la relativa tranquilidad en los mercados, los banqueros privados advierten que los conflictos actuales forman parte de una tendencia más amplia de intensificación de las tensiones geopolíticas que en ocasiones acaban en guerras. Con el tiempo, sostienen, es probable que las implicaciones a largo plazo se hagan más evidentes, “lo que impulsa a los gobiernos y las empresas a priorizar la resiliencia de las cadenas de suministro y a forjar nuevas alianzas y rutas comerciales”. Se pone como ejemplo la reciente decisión de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de abandonar la OPEP, el cartel del petróleo, en aras de arrimarse a la estrategia de EEUU en la región. Estos cambios, dice el estudio, “conllevan importantes implicaciones fiscales, con consecuencias significativas para los tipos de interés y la dinámica inflacionaria”.
Entre las señales más claras se destaca la diversificación de divisas al margen del dólar, que estaría “en el punto de mira”. La demanda internacional de bonos gubernamentales japoneses y europeos se ha fortalecido, mientras que la demanda de bonos del Tesoro de EEUU se ha mantenido en general estable este año. Se espera que la relación deuda/PIB de EEUU continúe aumentando, como muestran las proyecciones recientes de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que indican un deterioro en la situación fiscal a largo plazo. Para Europa y Japón, los analistas de IIF esperan que las ratios de deuda sigan una trayectoria más moderada, incluso con la continua expansión fiscal. Sin embargo, se espera que todas las principales regiones afronten un aumento de los gastos por intereses en los próximos años, si bien el mayor incremento se producirá en Japón. La proporción de emisiones denominadas en dólares por parte de prestatarios —quien solicita el préstamo— no estadounidenses se ha mantenido relativamente estable en torno al 12% de la emisión global en los últimos años. Por el contrario, las emisiones denominadas en euros por parte de prestatarios fuera de la zona euro han continuado su ascenso gradual, acercándose al 6% en los primeros cuatro meses de 2026, lo que apunta a una mayor demanda de activos denominados en euros en comparación con los activos en dólares. Dicho esto, el estudio concluye que, a pesar del aumento de los niveles de deuda pública estadounidense y la moderación de la demanda internacional, los mercados de bonos del Tesoro de EEUU “no muestran señales de una inminente crisis de liquidez y siguen atrayendo flujos de inversión de inversores nacionales, incluidos bancos y fondos de cobertura”.

« última modificación: Hoy a las 12:07:41 por tomasjos »
La función de los más capaces en una sociedad humana medianamente sana es cuidar y proteger a aquellos menos capaces, no aprovecharse de ellos.

Ceterum censeo Anglosphaeram esse delendam

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