[ESTAFA.— Para estafar un millón por un ático y otro por el sobreático hay que tener un catálogo con pisitos a 4 y 5 millones. Además, hay que tener una legión de ganchos que estén diciendo todo el día que «el dinero es basura» o que «tienes que resignarte, vago de siete suelas» o que la culpa la tienen factores intemporales o de evolución lentísima («falta oferta por las regulaciones», «la Policía es mala», etc.). Las estafas son así. Lo sabe nuestro cerebro primitivo. En esta estafa se estafa a estafadorcillos, como en el timo de la Estampita, solo que mucho más grave porque se juega con una necesidad básica del ser humano.
En España, en epicentro se encuentra en Madrid. Es así. Yo no descubro nada. Lo dicen los estafadores mismos: «Madrid lo traga todo». Madrid, en este sentido, es como Londres, pero en cutre.]