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PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026 por pollo
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Autor Tema: PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026  (Leído 637103 veces)

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asustadísimos

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2205 en: Ayer a las 15:25:42 »
Continuación de...
https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2646.msg259578#msg259578

2006-2010 ES IRREPETIBLE.—

Intentan hacernos creer que en 2026-2030 va a pasar lo ya mismo que en 2006-2010, cuando el 'Turning Point' y el 'Pinchazo de la Burbuja', por lo que estaríamos entrenados y sabiendo que 'nunca pasa nada':
• 11 M (ahora no serían los indignados, sino los libertarios)
• 'Plateau' (no 'turning point')
• 'Estallido' de la burbuja (no pinchazo)
• Recesión
• La culpa es del PSOE (intervencionismo)
• Salva el PP (mercado)
• Rescate UE
• Congelación de valores de catálogo
• Reestructuración (ahora sería inmobiliaria, no hipotecaria)
• Después, nueva era dorada.

Jajá, jajá, jajá.

Empiezan mal los mistificadores. Se han hinchado a decir que «no hay nada que temer porque esta vez, a diferencia de 2008, no hay burbuja de crédito hipotecario».

Habría que precisar. No tienen nada que temer quienes no han participado en el timojuego de dinero sin trabajar, ni a crédito ni a tocateja.

Pero a nosotros nos toca añadir la coda:

Esta vez no hay HIPOTECÓN... es solo la ESTAFA que ha sido siempre.

Ahora no puede echársele la culpa a la banca o al banco central. Es más, el grueso del desquicie valorativo actual ha sucedido con el crédito restringido, en el marco de un endurecimiento de la política monetaria que ha resucitado el rentismo financiero.

Además, en España, no estamos todavía en recesión, entendida en sentido amplio.

Falla, pues, el segundo pilar del pocobajismo. N. B.: El pocobajismo tiene:
• tres pilares:
— bajar baja poco
— la banca y el banco central tienen la culpa
— hay zonas y zonas
• tres operaciones:
— expansión
— inflación
— Stajanov.
 
La verdad es que no estamos en ningún pocobajismo. Estamos en el mierdismo: «Bendita mieda que es todo, que pone en valor mi mierda».

Ahora que 'ya está pasando', para nosotros, los estructuraltransicionistas, tan importante es decir estafa como hipotecón.

Detectamos que los mistificadores ya han empezado a decir que sí que hay burbuja, en el sentido de separación de los precios respecto de los fundamentales, aunque sea por motivos psicológicos (expectativas).

Hipotecón no es sinónimo de expansión del crédito hipotecario.

Hipotecón es sinónimo de expansión desequilibrada del crédito hipotecario, un auge insostenible, un sobrecalentamiento, y, además, provisto por los bancos de depósitos.

Ahora no hay hipotecón. No. Ahora hay chiringuitos, fondos, socimis y dinero a tocateja.

Es la ESTAFA sin hipotecón.
« última modificación: Ayer a las 16:27:58 por asustadísimos »

tomasjos

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2206 en: Ayer a las 16:01:09 »
Tomasjos, entiendo que cada uno tiene sus tendencias políticas, pero de verdad que no veo como un cambio de gobierno afectaría al desarrollo de lo que tiene que ocurrir. Al fin y al cabo la historia tiene leyes objetivas, ¿no?

Por otra parte, ¿qué diferencia hay entre el PSOE y el PP? Elena Salgado, Pedro Solbes, Carlos Solchaga, Miguel Boyer podrían haber sido ministros del PP y nadie habría notado nada.

Es más, yo creo que es mejor que gobierne el PP para zanjar la burbuja de una vez por todas. Por un motivo que no es político sino sociológico: Con el gobierno actual muchísima gente entendería  que es normal que con un gobierno de comunistas corruptos e independentistas se vaya todo a la mierda. Pero confiarían en una recuperación, como ya ha ocurrido una vez.

Si El Pisito se va a la mierda con un gobierno del PP se acabó.

Pero si el razonamiento es incorrecto se agradecen los comentarios.
Un saludo.

Neutron_mortgages, es cierto que la historia tiene leyes objetivas, pero también es verdad que pueden atrasarse o acelerarse por la acción de los dirigentes. Que Roma iba a caer era de manual, pero hombres como Diocleciano  o Valentiniano I contribuyeron a retrasar lo inevitable.

Otro ejemplo, en el 43 se sabía que el Eje iba a perder la guerra, pero la declaración de Totalkrieg por parte de Goebbels, y la resistencia fanática nazi retrasó dos años el final. Sin embargo, Stauffemberg, de haber triunfado, habría acelerado el final de la guerra con menos muertes y destrucción.

En nuestro caso, semejante al anterior, lo inevitable sería, no solo el desplome del ladrillo sino de todo el modelo civilizatorio anglo, con su epónimo, Estados Unidos, en favor del modelo de capitalismo centralizado que viene de Eurasia. Sin embargo, una victoria del PP, y peor aún, de la resistencia fanática del "hacer haga" de los anglófilos españoles con Aznar a la cabeza, retrasaría a costa de mucho dolor, ese cambio de modelo. Mucho dolor porque tratarían de mantener al coste que fuera, el modelo muerto, exacerbando las desigualdades que genera, además de colocarnos al lado del bando perdedor, el anglo, en un vano intento de dar la vuelta a la situación sumando fuerzas con este último- no en vano los intereses de la facción anglofila, su presente y futuro económico y posición dominante están unidos a esa subordinación a Washington y Londres . Sin embargo, con toda la corrupción que se quiera, que no la niego, lo único que esta haciendo bien Sánchez es colocarnos del lado del ganador en esta III Guerra Mundial, a la que no le puede quedar mucho antes de la implosión estadounidense, que debería empezar en las midterms. Si se aguanta hasta abril o mayo del próximo año, probablemente los anglófilos no tendrán ya el apoyo del otro lado del Atlántico, que tendrá sus propios problemas ,con lo que no podrán evitar el cambio de modelo y la muerte definitiva no solo del ladrillo, sino de toda la "civilización" popularcapitalista que adopto Europa y el mundo anglosajón.

Además, una vez agotado el PSOE, desaparecerá como traidor que ha sido a la clase trabajadora, y habrá una nueva formación auténticamente socialdemócrata que represente los intereses de las clases trabajadoras - se que suena naif, pero será necesario siempre esa formación - y comparta el gobierno con una derecha depurada de neoliberalismo y de anglófilos.

Esas son las razones por las que pienso que esto tiene que aguantar.
La función de los más capaces en una sociedad humana medianamente sana es cuidar y proteger a aquellos menos capaces, no aprovecharse de ellos.

Ceterum censeo Anglosphaeram esse delendam

tomasjos

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2207 en: Ayer a las 16:15:03 »
Cuando escribí el post anterior no sabía lo que pongo en este otro.

Sumar atribuye el caso Zapatero a una confabulación de PP y Vox: "Qué hicieron en la Embajada de EEUU" https://www.vozpopuli.com/espana/politica/enrique-santiago-atribuye-el-caso-zapatero-a-una-confabulacion-de-pp-y-vox-que-hicieron-en-la-embajada-de-eeuu.html



Sumar atribuye el caso Zapatero a una confabulación de PP y Vox: "Qué hicieron en la Embajada de EEUU"
Lejos de centrarse en el operativo policial de Ferraz, el portavoz de IU trató de desplazar el foco hacia la derecha política y hacia una presunta injerencia exterior


El portavoz de IU en el Congreso, Enrique Santiago, encuadrado en Sumar elevó este miércoles el tono contra la oposición y deslizó la existencia de una supuesta operación política y judicial en torno al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. En plena sacudida por el registro de la Unidad Central Operativa (UCO) en la sede federal del PSOE en Ferraz, Santiago apuntó directamente al PP y a Vox, a cuyos dirigentes exigió explicaciones por sus recientes visitas a la Embajada de Estados Unidos en Madrid.

El diputado de Izquierda Unida compareció ante los medios en los pasillos del Congreso poco después de que agentes de la Guardia Civil accedieran a la sede socialista para recabar documentación vinculada a la investigación que instruye el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. Sin embargo, lejos de centrarse en el operativo policial, el portavoz de Izquierda Unida trató de desplazar el foco hacia la derecha política y hacia una presunta injerencia exterior.


“Deben explicar qué hacían todos la semana pasada en la Embajada de Estados Unidos”, afirmó Santiago en referencia al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; al presidente de Vox, Santiago Abascal; y a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. Según sostuvo, las reuniones podrían estar relacionadas con una supuesta coordinación política o judicial en torno a las investigaciones que afectan al entorno socialista y al propio Zapatero.

El portavoz de IU fue más allá y sugirió que la oposición podría estar utilizando la situación para “blanquear” actuaciones destinadas a esquivar las sanciones impuestas por Estados Unidos. En su intervención dejó caer que determinados movimientos políticos podrían responder a intereses ajenos a España y vinculados con decisiones adoptadas por Washington en materia internacional.

Sumar no se pronuncia por los registros
Las declaraciones llegan en uno de los momentos más delicados para el PSOE desde el inicio de la legislatura. La UCO registró desde primera hora de la mañana la sede de Ferraz dentro de una investigación secreta sobre una presunta trama de amaño de contratos públicos en el seno de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Los agentes también actuaron en los domicilios del exdirigente socialista Santos Cerdán y del empresario Javier Pérez Dolset, además de en dependencias vinculadas al exvicepresidente andaluz Gaspar Zarrías.

La causa judicial permanece bajo secreto desde diciembre y gira alrededor de una presunta red de adjudicaciones irregulares articulada desde la SEPI. Entre los investigados figura la exmilitante socialista Leire Díez, detenida meses atrás junto al expresidente de la SEPI Vicente Fernández y el empresario Antxon Alonso.

Los investigadores sospechan que el grupo, conocido internamente como “Hirurok” —“los tres” en euskera—, habría utilizado contactos dentro de empresas públicas para manipular adjudicaciones y obtener comisiones millonarias. La investigación de la Guardia Civil apunta a cinco contratos públicos presuntamente amañados entre 2021 y 2023, con un volumen de mordidas superior a los 700.000 euros.

Pese a la gravedad de las diligencias, Enrique Santiago evitó pronunciarse de forma contundente sobre el registro de Ferraz y se limitó a señalar que habrá que esperar al avance de las actuaciones judiciales. Aun así, reconoció que la financiación ilegal constituye una “línea roja” para Izquierda Unida y dejó abierta la puerta a revisar la continuidad de la coalición de Gobierno si se acreditaran irregularidades.

Con todo, el dirigente insistió en que el “verdadero problema” reside en los contactos de los principales dirigentes de la derecha con la legación diplomática estadounidense. Unas acusaciones que elevan la tensión política en pleno terremoto judicial sobre el PSOE y que sitúan el foco en una supuesta confabulación entre PP, Vox y actores internacionales alrededor del llamado “caso Zapatero”.

« última modificación: Ayer a las 16:45:11 por tomasjos »
La función de los más capaces en una sociedad humana medianamente sana es cuidar y proteger a aquellos menos capaces, no aprovecharse de ellos.

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2208 en: Ayer a las 16:54:23 »
https://www.eleconomista.es/vivienda-inmobiliario/noticias/13938642/05/26/la-caida-sin-fin-de-los-precios-de-la-vivienda-se-convierte-en-la-mayor-pesadilla-de-la-indestructible-economia-de-nueva-zelanda.html

Citar

Vivienda - Inmobiliario
La caída sin fin de los precios de la vivienda se convierte en la mayor pesadilla de la 'indestructible' economía de Nueva Zelanda
El 'efecto riqueza' está afectando al consumo y a la inversión de la economía
Con un elevado porcentaje de propietarios, la caída del precios castiga la economía
El mercado parece haberse congelado en algunos puntos: ni se vende ni se compra


27/05/2026


La subida del precio de la vivienda se ha convertido en la gran amenaza para la economía de cientos de miles de familias en buena parte del mundo desarrollado. Hasta hace muy poco Nueva Zelanda era un claro ejemplo, es más, era uno de los más llamativos, puesto que este pequeño país situado en las antípodas de España fue escenario de uno de los mayores booms inmobiliarios del mundo. El boom ha terminado, lo que a primera vista parece algo positivo (por fin la vivienda empieza a caer de precio), pero sin embargo ahora se encuentra ahora atrapada en una prolongada crisis del mercado de la vivienda, dejando al descubierto hasta qué punto la economía del país dependía de la continua subida del precio de las casas. El desplome, provocado por años de crecimiento de la oferta, el aumento de los costes de financiación y una menor inmigración, está frenando el crecimiento económico, golpeando la riqueza de los hogares y cambiando la forma en la que la población percibe la vivienda.

En una sociedad donde buena parte de la población es propietaria e casero, la caída del precio de la vivienda se convierte en una bendición para los nuevos compradores (inmigrantes que llegan, jóvenes que se emancipan...) y para los inquilinos, pero al mismo tiempo puede ser una pesadilla para esa otra parte del país que había comprado vivienda para obtener una renta extra o impedir que la inflación erosionase su poder adquisitivo. Desde 1992 hasta hoy, la economía de Nueva Zelanda solo se ha estancado o retrocedido en dos años (2008 y 2020). Este país parece indestructible en términos económicos, sin embargo, la caída de precios de la vivienda está generando un estancamiento de la actividad casi inédito.

Como explican desde la agencia Bloomberg, la caída del precio de la vivienda está generando auténticos estragos en la economía del país. La corrección del mercado está generando pérdidas para propietarios como Rochelle Hikuroa, que compró una casa en Wellington en 2023 convencida de que era un camino hacia la prosperidad. Pero con un bebé en camino, ella y su pareja decidieron vender la vivienda y mudarse a su ciudad natal en Australia. No recibieron ninguna oferta y ahora alquilan la propiedad, aunque la renta mensual no basta para cubrir la hipoteca. "Estamos en una situación en la que nos encantaría vender la casa, pero no podemos", afirma Hikuroa, de 38 años. "Piensas que estás haciendo lo correcto: entrar en el mercado, pagar la hipoteca. Pero estamos atrapados".

Nueva Zelanda, un país de apenas cinco millones de habitantes, es un ejemplo extremo de lo que sucede cuando un boom inmobiliario llega a su fin. Los precios caen y eso termina contribuyendo a un malestar económico más amplio. Sus problemas reflejan el dilema al que se enfrentan gobiernos de todo el mundo de cómo hacer que la vivienda sea más asequible sin destruir riqueza ni perjudicar a la economía.

Ese equilibrio está en el centro del debate inmobiliario en EEUU o en España, donde el presidente Donald Trump y Pedro Sánchez en España han convertido el acceso a la vivienda en una cuestión clave. Canadá, cuya economía depende enormemente del sector inmobiliario al igual que Nueva Zelanda, ha sufrido una desaceleración similar tras la pandemia, afectando a la construcción y al crecimiento económico. El Reino Unido lucha por contener unos precios que siguen deteriorando la accesibilidad a la vivienda. Australia, inmersa en una crisis inmobiliaria histórica, empieza también a notar una desaceleración del mercado a medida que la inflación y los altos tipos de interés dañan la demanda.

Para los responsables políticos, las opciones son duras, por un lado está permitir que los precios caigan y asumir el golpe sobre el crecimiento y la riqueza de los hogares; dejar que el mercado mantenga los precios elevados y condenar a toda una generación a quedarse fuera; o intentar un aterrizaje suave mediante tipos más bajos y más oferta de vivienda, un equilibrio que hasta ahora ha resultado muy difícil de lograr.

En Nueva Zelanda, el precio medio de la vivienda ha caído un 16% desde el máximo de 2021 y hasta un 27% en Wellington, una de las regiones más afectadas. Los daños colaterales se acumulan. Más de 2.200 constructoras han quebrado desde 2022. Las viviendas en venta se acumulan mientras los vendedores son incapaces de "aceptar la realidad del mercado", al tiempo que los compradores esperan descuentos mayores. Entre el 15% y el 20% de las viviendas vendidas en Auckland y Wellington durante el primer trimestre se cerraron con pérdidas.

"Si miras nuestra historia, hemos tenido periodos en los que los precios subían o se mantenían planos", explica Bernard Hickey, veterano analista inmobiliario neozelandés. "Pero nunca habíamos vivido una situación como esta, con precios planos o cayendo durante más de cuatro años. No solo es algo inusual, es políticamente peligroso y tóxico para un país acostumbrado a que el precio de la vivienda siempre suba".

Una economía dependiente de la vivienda

Durante muchos años, la economía neozelandesa parecía inseparable de su mercado inmobiliario. Hickey ha llegado a describir el país como "un mercado inmobiliario con trozos de economía pegados alrededor".

Como ocurrió en buena parte del mundo, la demanda inmobiliaria se disparó durante la pandemia de covid-19, impulsada por unos tipos de interés extremadamente bajos y por el estatus de esta economía como refugio seguro a nivel regional (instituciones fuertes, una economía muy sólida y gobiernos relativamente estables) y global, lo que atrajo incluso a multimillonarios como Peter Thiel o Larry Page, según señalan desde la agencia Bloomberg. En 2021, el precio de la vivienda subía cerca del 30% anual, situando a Nueva Zelanda en lo más alto del ranking de Bloomberg Economics sobre países con mayor riesgo de burbuja inmobiliaria.

Los compradores corrían desesperadamente por entrar en el mercado realizando operaciones sin demasiado análisis comprando propiedades para invertir, segundas residencias, cualquier cosa con cuatro paredes. Las visitas estaban abarrotadas, las subastas llenas hasta la bandera y muchas viviendas se vendían mediante ofertas cerradas, obligando a los compradores a jugárselo todo a una sola propuesta.

Los precios llegaron a equivaler a 8,3 veces la renta media de los hogares en el pico de 2021, según la consultora Infometrics. Tradicionalmente, una vivienda se considera asequible cuando cuesta unas tres veces los ingresos familiares. El Gobierno neozelandés sufrió una enorme presión política para enfriar el mercado inmobiliario, aunque tenía pocas herramientas. El banco central empezó limitando los préstamos con bajos requisitos de entrada y, en octubre de 2021, inició una agresiva subida de tipos ante el repunte de la inflación, elevando las tasas oficiales en doce ocasiones.

La mayoría de los neozelandeses firman hipotecas a tipo fijo, pero por menos tres años, por lo que quedan rápidamente expuestos a los nuevos tipos de interés. Como consecuencia, las subidas de tipos se trasladaron rápidamente a las cuotas hipotecarias, hundiendo la demanda. El cambio ha sido brutal para profesionales como Alison Hawkes, asesora inmobiliaria en Wellington. "Hubo una época en la que habría vendido hasta una caja de cartón al borde de la carretera: cualquiera compraba cualquier cosa con tal de entrar en el mercado", explica. "Ahora la gente es mucho más exigente y cautelosa".

La crisis está destruyendo además el llamado 'efecto riqueza'. Cuando los precios de las viviendas subían, los propietarios se sentían más ricos y gastaban más dinero: reformaban cocinas, arreglaban jardines o mejoraban sus casas. Ahora, con los precios cayendo, esa confianza se ha evaporado y el consumo ligado a la vivienda también.

El constructor Paul Webster-Young asegura que solo la perseverancia le ha permitido sobrevivir estos tres años. El empresario, de 49 años, dirige Twin Solutions al norte de Auckland y nunca había visto una situación tan dura en sus 25 años de experiencia.

Antes del covid empleaba a nueve trabajadores; hoy solo tiene tres. Los proyectos que antes llegaban de forma constante a través de arquitectos prácticamente han desaparecido, mientras el sector atraviesa lo que algunos describen como su peor crisis en medio siglo. Ahora la mayoría de los encargos provienen de antiguos clientes que solo pueden permitirse proyectos pequeños: ampliaciones en vez de grandes reformas.

"Algunos trabajos que aceptamos ahora ni siquiera los habría mirado hace tres años", asegura. "Antes hacíamos reformas de entre 800.000 y un millón de dólares neozelandeses. Ahora estamos haciendo trabajos de entre 120.000 y 180.000". Y ni siquiera esos proyectos son seguros. "El año pasado tenía dos obras de unos 350.000 dólares listas para firmarse y ambos clientes fueron despedidos", recuerda.

La vivienda y su impacto

Para los neozelandeses, esta crisis está provocando una reflexión más profunda sobre cómo se crea riqueza y hasta qué punto la economía debería depender de la vivienda. Karen Silk, subgobernadora del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda, cree que el ajuste podría acabar generando una economía más equilibrada.

"Creo que es saludable que Nueva Zelanda tenga una historia inmobiliaria más equilibrada", afirma. "Y que los neozelandeses piensen más a largo plazo y en activos más productivos". Una encuesta de confianza inversora publicada por ASB Bank en marzo mostró que, por primera vez en años, poseer vivienda o propiedades de inversión ya no se considera la mejor inversión. Los fondos de pensiones KiwiSaver y otros fondos gestionados aparecen ahora mejor valorados.

Para los jóvenes, comprar vivienda ya no se percibe como un camino automático hacia la seguridad económica. Los baby boomers retrasan la venta de sus casas esperando una recuperación de precios, ralentizando el traspaso generacional de riqueza inmobiliaria. Cambios vitales que antes eran normales (pasar de un piso a una casa o de tres a cuatro dormitorios) empiezan a retrasarse porque muchos propietarios no quieren asumir pérdidas.

"¿Qué ocurre cuando la gente quiere reducir tamaño?", se pregunta el ex primer ministro John Key. "Aunque vendan una vivienda grande y compren otra más pequeña, muchas veces no se moverán si sienten que no están obteniendo un precio suficiente", según recoge la agencia Bloomberg.

Pero para algunos, la caída de precios ha traído justo lo que muchos países buscan desesperadamente, que es una entrada o accesibiliad más sencilla al mercado inmobiliario. Los compradores primerizos representaron el 27,5% de las compras de vivienda en Nueva Zelanda durante el primer trimestre, cerca del récord del 28,2% registrado a finales del año pasado. En Wellington llegaron al 37% de las transacciones.

Felicity Lane y Daniel Cleland, ambos de 25 años, planeaban viajar tras acabar sus estudios. Pero empezar a trabajar justo durante la pandemia les obligó a replantearse esos planes. Poco después ya estaban ahorrando para la entrada de una vivienda. "Es más fácil viajar más adelante que volver a ahorrar para una casa", explica Cleland. Además, Lane asegura que sabían que los precios estaban cayendo y que era un buen momento para comprar.

Encontraron un terreno de algo más de media hectárea en las afueras de New Plymouth, una ciudad de unos 60.000 habitantes situada bajo el monte Taranaki, y descubrieron que podían comprar el terreno y construir una pequeña casa de dos habitaciones por unos 700.000 dólares neozelandeses, aproximadamente el mismo precio que una vivienda antigua para reformar en la ciudad. "Cuando tengamos una situación financiera mejor y podamos construir un tercer o cuarto dormitorio, lo haremos", explica Lane. "No estamos construyendo para vender. Estamos construyendo para vivir".

« última modificación: Ayer a las 17:05:40 por Fomento Cemento »

sudden and sharp

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2209 en: Ayer a las 17:08:59 »
Tomasjos, entiendo que cada uno tiene sus tendencias políticas, pero de verdad que no veo como un cambio de gobierno afectaría al desarrollo de lo que tiene que ocurrir. Al fin y al cabo la historia tiene leyes objetivas, ¿no?

Por otra parte, ¿qué diferencia hay entre el PSOE y el PP? Elena Salgado, Pedro Solbes, Carlos Solchaga, Miguel Boyer podrían haber sido ministros del PP y nadie habría notado nada.

Es más, yo creo que es mejor que gobierne el PP para zanjar la burbuja de una vez por todas. Por un motivo que no es político sino sociológico: Con el gobierno actual muchísima gente entendería  que es normal que con un gobierno de comunistas corruptos e independentistas se vaya todo a la mierda. Pero confiarían en una recuperación, como ya ha ocurrido una vez.

Si El Pisito se va a la mierda con un gobierno del PP se acabó.

Pero si el razonamiento es incorrecto se agradecen los comentarios.
Un saludo.

Neutron_mortgages, es cierto que la historia tiene leyes objetivas, pero también es verdad que pueden atrasarse o acelerarse por la acción de los dirigentes. Que Roma iba a caer era de manual, pero hombres como Diocleciano  o Valentiniano I contribuyeron a retrasar lo inevitable.

Otro ejemplo, en el 43 se sabía que el Eje iba a perder la guerra, pero la declaración de Totalkrieg por parte de Goebbels, y la resistencia fanática nazi retrasó dos años el final. Sin embargo, Stauffemberg, de haber triunfado, habría acelerado el final de la guerra con menos muertes y destrucción.

En nuestro caso, semejante al anterior, lo inevitable sería, no solo el desplome del ladrillo sino de todo el modelo civilizatorio anglo, con su epónimo, Estados Unidos, en favor del modelo de capitalismo centralizado que viene de Eurasia. Sin embargo, una victoria del PP, y peor aún, de la resistencia fanática del "hacer haga" de los anglófilos españoles con Aznar a la cabeza, retrasaría a costa de mucho dolor, ese cambio de modelo. Mucho dolor porque tratarían de mantener al coste que fuera, el modelo muerto, exacerbando las desigualdades que genera, además de colocarnos al lado del bando perdedor, el anglo, en un vano intento de dar la vuelta a la situación sumando fuerzas con este último- no en vano los intereses de la facción anglofila, su presente y futuro económico y posición dominante están unidos a esa subordinación a Washington y Londres . Sin embargo, con toda la corrupción que se quiera, que no la niego, lo único que esta haciendo bien Sánchez es colocarnos del lado del ganador en esta III Guerra Mundial, a la que no le puede quedar mucho antes de la implosión estadounidense, que debería empezar en las midterms. Si se aguanta hasta abril o mayo del próximo año, probablemente los anglófilos no tendrán ya el apoyo del otro lado del Atlántico, que tendrá sus propios problemas ,con lo que no podrán evitar el cambio de modelo y la muerte definitiva no solo del ladrillo, sino de toda la "civilización" popularcapitalista que adopto Europa y el mundo anglosajón.

Además, una vez agotado el PSOE, desaparecerá como traidor que ha sido a la clase trabajadora, y habrá una nueva formación auténticamente socialdemócrata que represente los intereses de las clases trabajadoras - se que suena naif, pero será necesario siempre esa formación - y comparta el gobierno con una derecha depurada de neoliberalismo y de anglófilos.

Esas son las razones por las que pienso que esto tiene que aguantar.

No, no es cierto. Es más, es radicalmente FALSO.

No hay leyes. No, en la Historis. Lo de hobjetivas ya es de pitorreo.




Sí hay propaganda. Repite mil veces lo de las LOHs y lo de las LOHs será una milonga mil veces repetida.

De primero de goebbelsianismo.  :roto2:
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patxarana

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2210 en: Ayer a las 19:46:07 »
Ojito con esta noticia. Tiene de todo:

https://www.elconfidencial.com/inmobiliario/residencial/2026-05-27/ladrillo-frena-proyectos-ley-vpo-madrid_4361043/

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FRICCIONES POR EL LÍMITE DEL SUELO PROTEGIDO
El ladrillo contiene el aliento y frena proyectos a la espera de la ley de VPO en Madrid
Promotores, gestoras de vivienda en alquiler y, especialmente, cooperativas y gestoras de cooperativas, han echado el freno a sus proyectos de vivienda protegida y vivienda asequible en la Comunidad de Madrid

Promotores, gestoras de vivienda en alquiler y, especialmente, cooperativas y gestoras de cooperativas han echado el freno a sus proyectos de vivienda protegida y vivienda asequible en la Comunidad de Madrid. En un momento de emergencia habitacional en todo el territorio nacional y, especialmente, en la capital, lo cierto es que el sector contiene el aliento, paradójicamente, ante la ley que va a permitir construir más vivienda protegida en la comunidad.

Hablamos del Proyecto de Ley de medidas urgentes para el incremento de la oferta de vivienda con protección pública que contempla aumentar un 20% la edificabilidad del suelo (los metros cuadrados que se pueden construir) y un 30% la densidad en las parcelas de vivienda protegidas (número de viviendas por unidad de superficie, generalmente una hectárea) dentro de la Comunidad de Madrid. Una ley con la que se estima que se podrán construir más de 18.000 viviendas protegidas —y, por tanto, asequibles porque su precio de venta y alquiler está limitado— en los próximos cuatro años. Tras el periodo de alegaciones, y a la espera de que la entrada en vigor de la normativa se produzca a lo largo del mes de junio, numerosos proyectos de vivienda protegida previstos en la región se encuentran paralizados.

Y es que, si bien sobre el papel, promotores y gestoras de cooperativas han valorado muy positivamente la ley, lo cierto es que, como reconocen a El Confidencial tanto desde la patronal de las gestoras de cooperativas (AGV) como desde la patronal de los promotores de Madrid (Asprima), son muchos los proyectos que se han visto paralizados a la espera de conocer la letra pequeña de dicha normativa, ya que los promotores tienen que decidir, con toda la información sobre la mesa, si les compensa económicamente aumentar la edificabilidad de sus proyectos, para lo cual, resulta clave conocer si los diferentes ayuntamientos de la comunidad donde están ubicados decidirán acogerse a la ley y aplicarla y lo que resulta más importante, cómo monetizarán el exceso de edificabilidad concedido.

Pero, vayamos por partes. El incremento de la edificabilidad genera, per se, un déficit en la cesión de redes públicas. Es decir, cuantas más viviendas se construyen y cuanto más denso es un ámbito, más infraestructuras, dotaciones o zonas verdes se necesitan. No es lo mismo una carretera o un colector de aguas pluviales para 20.000 que para 100.000 habitantes.

En todos los desarrollos y planeamientos, los promotores ceden suelo a la administración pública para todas esas dotaciones e infraestructuras, pero en este caso, el proyecto de ley permite a los ayuntamientos monetizar esas cesiones. Dicha monetización consiste, básicamente, en sustituir la obligación legal de ceder terrenos a los ayuntamientos (para dotaciones públicas o zonas verdes) por una compensación económica. Y esta es una de las grandes incógnitas con la que se encuentran los promotores actualmente: ¿cuánto dinero extra tendrán que abonar por acogerse a ese 30% de edificabilidad extra?, ¿saldrán las cuentas?

"Por cada metro cuadrado de más que construyamos gracias a ese aumento de la edificabilidad, ¿cuántos euros tendremos que pagar debido a esa posible monetización de la cesión de redes?", se pregunta Juan José Perucho, presidente de la Asociación de Gestoras de Vivienda (AGV) y director general de Grupo Ibosa. "Es algo que los ayuntamientos y, especialmente, el de Madrid, deberían ser muy rápidos en comunicárselo al sector. Mientras no sepamos ese coste, los promotores y cooperativas estamos paralizando proyectos. Tenemos que saber si nos va a merecer la pena incrementar o no la edificabilidad en los suelos que tenemos para construir vivienda protegida".

"¿Cuál es el problema?", se pregunta Perucho, "pues que, una vez aprobado el proyecto de ley, esperamos que antes de julio, los diferentes ayuntamientos de la Comunidad de Madrid tienen hasta cuatro meses para adherirse a esta ley o rechazarla. Y mientras se aprueba la ley, se adhieren los ayuntamientos y conocemos las monetizaciones, estamos parados", asegura en conversación telefónica con El Confidencial.

El proyecto de ley recoge que "los ayuntamientos podrán, en el plazo de cuatro meses desde la entrada en vigor de esta ley, mediante un acuerdo de Pleno, decidir no aplicar en su término municipal el régimen previsto en el presente artículo, así como establecer condiciones restrictivas adicionales o definir los ámbitos territoriales para su implantación. Los interesados podrán solicitar las licencias necesarias para la materialización del régimen previsto en este artículo transcurrido el plazo de cuatro meses desde la entrada en vigor de esta ley".

Por otro lado, tal y como manifiesta el presidente de la AGV, "si, como consecuencia de ese incremento de la edificabilidad, se requiere ejecutar nuevas infraestructuras, ¿a cargo de quién correrá ese coste?, ¿del promotor del ámbito, de la junta de compensación...?" Dudas todas ellas que pone sobre la mesa y que, hasta que no se despejen, han paralizado los nuevos proyectos de vivienda protegida en la región.

El foco de los promotores y cooperativas está puesto, como no podía ser de otra manera, en los ayuntamientos con mayores bolsas de suelo en desarrollo dentro de la Comunidad de Madrid, entre ellos, el de la capital, pero también el de Pozuelo de Alarcón, Alcobendas o Brunete, que es donde mayor vivienda protegida se podrá construir en los próximos años. "La petición que les hacemos desde la AGV es que no agoten los cuatro meses para adherirse o no a la ley y para comunicar cómo se va a hacer esa monetización por el aumento de la edificabilidad".

Aprobación prevista antes de julio
Todas estas incertidumbres han provocado que muchos de los proyectos que había sobre suelos protegidos hayan quedado en stand by y todos esos meses parados son mayores costes financieros para el promotor o para las cooperativas. "No es un daño económico irreparable, pero deberían ser más eficientes y reducir los plazos de incertidumbre. Dicho lo cual, desde la AGV pensamos que esta medida es muy acertada. Y si me dicen que es esta ley o nada, me quedo con la ley, claramente", añade Perucho, quien espera que la ley acabe siendo extensible a la vivienda libre.

Desde el conjunto del sector, el proyecto de ley ha sido recibido con los brazos abiertos también por su incidencia directa, no solo en la vivienda protegida para venta, sino también para alquiler, ya que entre las medidas más relevantes figura, asimismo, permitir determinados cambios de uso, por ejemplo, desde oficinas, hospedaje o dotacional privado, siempre que el resultado se destine a vivienda protegida en arrendamiento.

El director general de los promotores de Madrid, Jorge Ginés, valora muy positivamente el proyecto de ley, pero, al igual que Perucho, manifiesta "nuestra máxima preocupación porque pensamos que muchos ayuntamientos lo pueden ver desde el punto de vista de 'menudo lío'. Pero, a ver quién dice ahora que no lo aplica con la necesidad de vivienda asequible que hay en Madrid".

"Los ayuntamientos podrían aplicarlo casi de inmediato si quieren, mediante aprobación en Junta de Gobierno, el problema es que el silencio positivo es de cuatro meses. Habrá ayuntamientos que sean más rápidos que otros, y les azuzaremos para que se pronuncien cuanto antes", asegura a este diario.

"Por otro lado, y a pesar de que esta ley es estupenda porque necesitamos mucha vivienda y sobre todo mucha vivienda protegida, lo cierto es que todos los promotores están revisando sus proyectos para ver si les compensa aplicar la ley o no, mientras que muchos propietarios de suelo protegido también se están repensando las transacciones de venta, ya que la ley limita al 30% el precio de venta del suelo protegido, siempre y cuando ese promotor se quiera beneficiar de ese incremento del 20% en la edificabilidad".

La monetización que se derive de ese exceso de edificabilidad también preocupa a Asprima. "Espero que los diferentes ayuntamientos sean muy claros en la monetización de ese 20% más de aprovechamiento. Para estos coeficientes, estos precios. Yo solo pido que, con la necesidad tan brutal que hay de vivienda, no sean timoratos". Respecto al coste de dicha monetización, a diferencia de Perucho, Ginés considera que, al menos desde Asprima, "tenemos herramientas para calcularlos, pero cuanta más seguridad jurídica, mejor".

Discrepancias sobre limitar el precio del suelo protegido
Mayores son las fricciones en el sector en lo que respecta al Reglamento de Vivienda Protegida, también en tramitación en la Comunidad de Madrid, y que podría incluir limitar el precio de venta de los suelos destinados a la vivienda protegida. Algo a lo que los propietarios del suelo se oponen frontalmente.

Al igual que sucede con la vivienda, en el mercado residencial hay diferentes tipos de suelos sobre los que se pueden construir diferentes tipos de viviendas: suelo libre, para vivienda libre; suelo privado protegido, para vivienda protegida; y suelo público, para vivienda protegida. Estos dos últimos tienen precios de venta limitados al precio de módulo. ¿Cuál es el problema? Ninguno de estos suelos tiene limitado el precio de venta. Es decir, los tres se pueden vender al mejor postor. Solamente el futuro Proyecto de Ley de medidas urgentes para el incremento de la oferta de vivienda con protección pública limita al 30% el precio del suelo protegido, pero solo si el promotor se beneficia del incremento del 20% en la edificabilidad.

Si el precio de venta de las viviendas públicas y protegidas se encuentra limitado, la lógica nos haría pensar que el suelo público o protegido nunca alcanzará el mismo precio de venta que un suelo libre, porque si no, no salen los números. O sí.

Y es que aquí entra en escena el 'enfrentamiento' entre promotores, gestoras de viviendas en alquiler y cooperativas. Ya que, si bien un promotor tradicional no puede vender la vivienda protegida por encima del precio del módulo, en el caso de las cooperativas, existe un truco financiero que les está permitiendo comprar suelos protegidos o públicos a precios muy elevados —casi de mercado— y cubrir el gap respecto al precio de venta de las futuras viviendas con aportaciones al capital de la cooperativa. De tal manera que, si bien 'oficiosamente' los cooperativistas adquieren una vivienda protegida con un precio máximo de venta, 'extraoficialmente' están pagando mucho más a través de dichas aportaciones.

Una trampa legal que permite operar bajo el paraguas de la legalidad a las cooperativas, pero que está generando un gran malestar en el sector promotor —tanto entre quienes compran para vender como para alquilar—, ya que no pueden competir con ellas en cuanto a precio para que sus proyectos sean rentables. Una táctica que genera varios efectos bastante perversos en el mercado, ya que, por un lado, se están inflando los precios de los suelos públicos y protegidos dejando fuera a los promotores tradicionales y promotoras de vivienda asequible en alquiler, que no pueden competir en precio por el suelo sin que salten por los aires sus rentabilidades, y, por otro lado, están provocando que el propio cooperativista compre por encima del módulo, lo cua implica que si decide vender su casa antes de 15 años, es decir, antes de que se descalifique, dicha vivienda valdrá mucho menos en el mercado de lo que realmente desembolsó por ella, lo que podría dar lugar al cobro de dinero negro, por ejemplo, para compensar dicha pérdida.

Y es, precisamente, en esa necesidad de limitar el precio de venta del suelo protegido o público donde han surgido las fricciones entre promotores, propietarios del suelo y cooperativas. Los primeros quieren acabar con anomalías como que la vivienda protegida se venda por encima del módulo, incluso en suelo público, ya que las propias administraciones subastan el suelo público sin límite de precio y las cooperativas son las que mayores precios pueden pagar por estos suelos.

"Cuando se trata de suelos para vivienda protegida en manos de privados, la Administración debería controlar que se cumpla la ley y la función social de la vivienda protegida, la Administración cuenta con herramientas para que no se venda este tipo de vivienda por encima del módulo", destaca Jorge Ginés.

Esta 'trampa' es la que explica por qué la inmensa mayoría de la promoción de vivienda protegida en la Comunidad de Madrid está siendo promovida por cooperativas. "Nosotros, como gestores, entendemos que limitar el precio del suelo es necesario. Sobre la figura del capital social de las cooperativas, lo cierto es que tiene sentido cuando se producen retrasos en las obras, subidas de tipos de interés o incrementos imprevistos en los costes de construcción. Gracias a esas aportaciones se pueden absorber esos imprevistos con 10.000 o 15.000 euros. Sin embargo, hay suelos muy codiciados que se venden a precios muy elevados, y esas aportaciones de capital no surgen tanto para cubrir imprevistos, sino porque se paga demasiado por el suelo", reconoce Perucho.

"Nosotros, desde luego, estaríamos más cómodos si se pusiera un límite al capital social de las cooperativas. Creo que hay pocos casos, en general, pero desde la AGV estamos incómodos con ese tema, y por eso estamos a favor de esta limitación, de que se establezca un porcentaje", concluye.

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2211 en: Ayer a las 21:26:01 »
https://www.eleconomista.es/vivienda-inmobiliario/noticias/13938642/05/26/la-caida-sin-fin-de-los-precios-de-la-vivienda-se-convierte-en-la-mayor-pesadilla-de-la-indestructible-economia-de-nueva-zelanda.html

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Vivienda - Inmobiliario
La caída sin fin de los precios de la vivienda se convierte en la mayor pesadilla de la 'indestructible' economía de Nueva Zelanda
El 'efecto riqueza' está afectando al consumo y a la inversión de la economía
Con un elevado porcentaje de propietarios, la caída del precios castiga la economía
El mercado parece haberse congelado en algunos puntos: ni se vende ni se compra


27/05/2026


La subida del precio de la vivienda se ha convertido en la gran amenaza para la economía de cientos de miles de familias en buena parte del mundo desarrollado. Hasta hace muy poco Nueva Zelanda era un claro ejemplo, es más, era uno de los más llamativos, puesto que este pequeño país situado en las antípodas de España fue escenario de uno de los mayores booms inmobiliarios del mundo. El boom ha terminado, lo que a primera vista parece algo positivo (por fin la vivienda empieza a caer de precio), pero sin embargo ahora se encuentra ahora atrapada en una prolongada crisis del mercado de la vivienda, dejando al descubierto hasta qué punto la economía del país dependía de la continua subida del precio de las casas. El desplome, provocado por años de crecimiento de la oferta, el aumento de los costes de financiación y una menor inmigración, está frenando el crecimiento económico, golpeando la riqueza de los hogares y cambiando la forma en la que la población percibe la vivienda.

En una sociedad donde buena parte de la población es propietaria e casero, la caída del precio de la vivienda se convierte en una bendición para los nuevos compradores (inmigrantes que llegan, jóvenes que se emancipan...) y para los inquilinos, pero al mismo tiempo puede ser una pesadilla para esa otra parte del país que había comprado vivienda para obtener una renta extra o impedir que la inflación erosionase su poder adquisitivo. Desde 1992 hasta hoy, la economía de Nueva Zelanda solo se ha estancado o retrocedido en dos años (2008 y 2020). Este país parece indestructible en términos económicos, sin embargo, la caída de precios de la vivienda está generando un estancamiento de la actividad casi inédito.

Como explican desde la agencia Bloomberg, la caída del precio de la vivienda está generando auténticos estragos en la economía del país. La corrección del mercado está generando pérdidas para propietarios como Rochelle Hikuroa, que compró una casa en Wellington en 2023 convencida de que era un camino hacia la prosperidad. Pero con un bebé en camino, ella y su pareja decidieron vender la vivienda y mudarse a su ciudad natal en Australia. No recibieron ninguna oferta y ahora alquilan la propiedad, aunque la renta mensual no basta para cubrir la hipoteca. "Estamos en una situación en la que nos encantaría vender la casa, pero no podemos", afirma Hikuroa, de 38 años. "Piensas que estás haciendo lo correcto: entrar en el mercado, pagar la hipoteca. Pero estamos atrapados".

Nueva Zelanda, un país de apenas cinco millones de habitantes, es un ejemplo extremo de lo que sucede cuando un boom inmobiliario llega a su fin. Los precios caen y eso termina contribuyendo a un malestar económico más amplio. Sus problemas reflejan el dilema al que se enfrentan gobiernos de todo el mundo de cómo hacer que la vivienda sea más asequible sin destruir riqueza ni perjudicar a la economía.

Ese equilibrio está en el centro del debate inmobiliario en EEUU o en España, donde el presidente Donald Trump y Pedro Sánchez en España han convertido el acceso a la vivienda en una cuestión clave. Canadá, cuya economía depende enormemente del sector inmobiliario al igual que Nueva Zelanda, ha sufrido una desaceleración similar tras la pandemia, afectando a la construcción y al crecimiento económico. El Reino Unido lucha por contener unos precios que siguen deteriorando la accesibilidad a la vivienda. Australia, inmersa en una crisis inmobiliaria histórica, empieza también a notar una desaceleración del mercado a medida que la inflación y los altos tipos de interés dañan la demanda.

Para los responsables políticos, las opciones son duras, por un lado está permitir que los precios caigan y asumir el golpe sobre el crecimiento y la riqueza de los hogares; dejar que el mercado mantenga los precios elevados y condenar a toda una generación a quedarse fuera; o intentar un aterrizaje suave mediante tipos más bajos y más oferta de vivienda, un equilibrio que hasta ahora ha resultado muy difícil de lograr.

En Nueva Zelanda, el precio medio de la vivienda ha caído un 16% desde el máximo de 2021 y hasta un 27% en Wellington, una de las regiones más afectadas. Los daños colaterales se acumulan. Más de 2.200 constructoras han quebrado desde 2022. Las viviendas en venta se acumulan mientras los vendedores son incapaces de "aceptar la realidad del mercado", al tiempo que los compradores esperan descuentos mayores. Entre el 15% y el 20% de las viviendas vendidas en Auckland y Wellington durante el primer trimestre se cerraron con pérdidas.

"Si miras nuestra historia, hemos tenido periodos en los que los precios subían o se mantenían planos", explica Bernard Hickey, veterano analista inmobiliario neozelandés. "Pero nunca habíamos vivido una situación como esta, con precios planos o cayendo durante más de cuatro años. No solo es algo inusual, es políticamente peligroso y tóxico para un país acostumbrado a que el precio de la vivienda siempre suba".

Una economía dependiente de la vivienda

Durante muchos años, la economía neozelandesa parecía inseparable de su mercado inmobiliario. Hickey ha llegado a describir el país como "un mercado inmobiliario con trozos de economía pegados alrededor".

Como ocurrió en buena parte del mundo, la demanda inmobiliaria se disparó durante la pandemia de covid-19, impulsada por unos tipos de interés extremadamente bajos y por el estatus de esta economía como refugio seguro a nivel regional (instituciones fuertes, una economía muy sólida y gobiernos relativamente estables) y global, lo que atrajo incluso a multimillonarios como Peter Thiel o Larry Page, según señalan desde la agencia Bloomberg. En 2021, el precio de la vivienda subía cerca del 30% anual, situando a Nueva Zelanda en lo más alto del ranking de Bloomberg Economics sobre países con mayor riesgo de burbuja inmobiliaria.

Los compradores corrían desesperadamente por entrar en el mercado realizando operaciones sin demasiado análisis comprando propiedades para invertir, segundas residencias, cualquier cosa con cuatro paredes. Las visitas estaban abarrotadas, las subastas llenas hasta la bandera y muchas viviendas se vendían mediante ofertas cerradas, obligando a los compradores a jugárselo todo a una sola propuesta.

Los precios llegaron a equivaler a 8,3 veces la renta media de los hogares en el pico de 2021, según la consultora Infometrics. Tradicionalmente, una vivienda se considera asequible cuando cuesta unas tres veces los ingresos familiares. El Gobierno neozelandés sufrió una enorme presión política para enfriar el mercado inmobiliario, aunque tenía pocas herramientas. El banco central empezó limitando los préstamos con bajos requisitos de entrada y, en octubre de 2021, inició una agresiva subida de tipos ante el repunte de la inflación, elevando las tasas oficiales en doce ocasiones.

La mayoría de los neozelandeses firman hipotecas a tipo fijo, pero por menos tres años, por lo que quedan rápidamente expuestos a los nuevos tipos de interés. Como consecuencia, las subidas de tipos se trasladaron rápidamente a las cuotas hipotecarias, hundiendo la demanda. El cambio ha sido brutal para profesionales como Alison Hawkes, asesora inmobiliaria en Wellington. "Hubo una época en la que habría vendido hasta una caja de cartón al borde de la carretera: cualquiera compraba cualquier cosa con tal de entrar en el mercado", explica. "Ahora la gente es mucho más exigente y cautelosa".

La crisis está destruyendo además el llamado 'efecto riqueza'. Cuando los precios de las viviendas subían, los propietarios se sentían más ricos y gastaban más dinero: reformaban cocinas, arreglaban jardines o mejoraban sus casas. Ahora, con los precios cayendo, esa confianza se ha evaporado y el consumo ligado a la vivienda también.

El constructor Paul Webster-Young asegura que solo la perseverancia le ha permitido sobrevivir estos tres años. El empresario, de 49 años, dirige Twin Solutions al norte de Auckland y nunca había visto una situación tan dura en sus 25 años de experiencia.

Antes del covid empleaba a nueve trabajadores; hoy solo tiene tres. Los proyectos que antes llegaban de forma constante a través de arquitectos prácticamente han desaparecido, mientras el sector atraviesa lo que algunos describen como su peor crisis en medio siglo. Ahora la mayoría de los encargos provienen de antiguos clientes que solo pueden permitirse proyectos pequeños: ampliaciones en vez de grandes reformas.

"Algunos trabajos que aceptamos ahora ni siquiera los habría mirado hace tres años", asegura. "Antes hacíamos reformas de entre 800.000 y un millón de dólares neozelandeses. Ahora estamos haciendo trabajos de entre 120.000 y 180.000". Y ni siquiera esos proyectos son seguros. "El año pasado tenía dos obras de unos 350.000 dólares listas para firmarse y ambos clientes fueron despedidos", recuerda.

La vivienda y su impacto

Para los neozelandeses, esta crisis está provocando una reflexión más profunda sobre cómo se crea riqueza y hasta qué punto la economía debería depender de la vivienda. Karen Silk, subgobernadora del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda, cree que el ajuste podría acabar generando una economía más equilibrada.

"Creo que es saludable que Nueva Zelanda tenga una historia inmobiliaria más equilibrada", afirma. "Y que los neozelandeses piensen más a largo plazo y en activos más productivos". Una encuesta de confianza inversora publicada por ASB Bank en marzo mostró que, por primera vez en años, poseer vivienda o propiedades de inversión ya no se considera la mejor inversión. Los fondos de pensiones KiwiSaver y otros fondos gestionados aparecen ahora mejor valorados.

Para los jóvenes, comprar vivienda ya no se percibe como un camino automático hacia la seguridad económica. Los baby boomers retrasan la venta de sus casas esperando una recuperación de precios, ralentizando el traspaso generacional de riqueza inmobiliaria. Cambios vitales que antes eran normales (pasar de un piso a una casa o de tres a cuatro dormitorios) empiezan a retrasarse porque muchos propietarios no quieren asumir pérdidas.

"¿Qué ocurre cuando la gente quiere reducir tamaño?", se pregunta el ex primer ministro John Key. "Aunque vendan una vivienda grande y compren otra más pequeña, muchas veces no se moverán si sienten que no están obteniendo un precio suficiente", según recoge la agencia Bloomberg.

Pero para algunos, la caída de precios ha traído justo lo que muchos países buscan desesperadamente, que es una entrada o accesibiliad más sencilla al mercado inmobiliario. Los compradores primerizos representaron el 27,5% de las compras de vivienda en Nueva Zelanda durante el primer trimestre, cerca del récord del 28,2% registrado a finales del año pasado. En Wellington llegaron al 37% de las transacciones.

Felicity Lane y Daniel Cleland, ambos de 25 años, planeaban viajar tras acabar sus estudios. Pero empezar a trabajar justo durante la pandemia les obligó a replantearse esos planes. Poco después ya estaban ahorrando para la entrada de una vivienda. "Es más fácil viajar más adelante que volver a ahorrar para una casa", explica Cleland. Además, Lane asegura que sabían que los precios estaban cayendo y que era un buen momento para comprar.

Encontraron un terreno de algo más de media hectárea en las afueras de New Plymouth, una ciudad de unos 60.000 habitantes situada bajo el monte Taranaki, y descubrieron que podían comprar el terreno y construir una pequeña casa de dos habitaciones por unos 700.000 dólares neozelandeses, aproximadamente el mismo precio que una vivienda antigua para reformar en la ciudad. "Cuando tengamos una situación financiera mejor y podamos construir un tercer o cuarto dormitorio, lo haremos", explica Lane. "No estamos construyendo para vender. Estamos construyendo para vivir".


Esa resistencia de los propietarios a vender hasta que suban los precios, en España será extrema, e insisto que veremos asociaciones de propietarios exigiendo que el Estado les compre las viviendas a precio de máximos acusándole de que con sus políticas ha causado la perdida de su inversión, llevándole a los tribunales por manipulación del mercado, o reclamando que por ley orgánica nadie pueda vender un piso por menos dinero de lo que se compró. Y si no el tiempo.
La función de los más capaces en una sociedad humana medianamente sana es cuidar y proteger a aquellos menos capaces, no aprovecharse de ellos.

Ceterum censeo Anglosphaeram esse delendam

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2212 en: Ayer a las 22:17:30 »
Algo raro está pasando con el caso este de Plus Ultra.

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Plus Ultra accedió al rescate de la SEPI pese a sus deudas con la Seguridad Social

    La empresa negó esa obligación y contó con dos informes oficiales que la

https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13929880/05/26/plus-ultra-accedio-al-rescate-de-la-sepi-pese-a-sus-deudas-con-la-seguridad-social.html

El profano o el enteradillo (qu ese quede en el titular) entiende de esta noticia que dos funcionarios de la seguridad social, con nombre y apellidos generaron documentos falsos en los que se sostenía que la empresa no tenía deudas con la seguridad social. ¡En uno de ellos hasta aparece un NO con maúsculas!.

No sólo eso sino que Deloitte en su auditoría periódica anual "descubrió que en realidad tenía una deuda". ¡
Ja, ja, ja, malditos, nos hemos leído la memoria de las cuentas y hemos econtrado información sobre un aplazamiento de deuda!
¡Y a pesar de ello, dos funcionarios de la seguridad social emiten documentos diciendo que tal deuda no existe!.

Bien, esos documentos en realidad se emiten de forma automática, la firma de esa gente sale por defecto porque lo que hacen es certificar lo que consta en la base de datos de la seguridad social. No hubo ninguna funcionaria escribiendo un NO con negrita. El NO sale así siempre proque es la única diferencia entre "mantiene deuda con la seguridad social" y "NO mantiene deuda con la seguridad social".
Es como si entras en la web y te pides para ti un certificado de estar al corriente con ellos o un certificado de residencia fiscal.

El fondo del asunto. Estás en deuda con la seguridad cuando alguna liquidación no ha sido pagada en fecha. En cualquier momento puedes solicitar un aplazamiento de dueda tanto de cuotas ya vencidas como de cuotas del futuro. Justificas la razón, presentas garantías y se acuerda un calendario de pagos.
Incumplir el calendario de pagos supone cancelar el acuerdo de aplazamiento.

Una deuda aplazada no es considerada deuda con la seguridad social. Si tienes cuotas aplazadas y estás pagando las cuotas del aplazamiento y las cuotas corrientes que correspondan en fecha, el certificado de la seguridad social pone que estás al corriente. Y ningún funcionario tiene que poner nada en ningún sitio. Te pides el certificado y lo sacas diciendo que no tienes deudas con la seguridad social porque eso es lo que establece el reglamento de recaudación.

Deloitte lo pone en la memoria porque considera que es un hecho suficientemente importante. La empresa tuvo algún problema para ir pagando las cuotas conforme vencían y en un determinado momento firmo un aplazamiento de cuotas. No solo eso sino que el aplazamiento es un pasivo que aparecerá en las cuentas como deudas con la seguridad social a corto o a largo, cuando normalmente, a fin de ejercicio, sólo suelen aparecer las cuotas de diciembre que se pagan en enero.

Supongo que los funcionarios citados estarán intentando empapelar al medio. Es broma, sé que eso no se puede hacer en este país. El whatsapp de los padres del colegio está que echa humo  y tu te jodes.

Sí, pero también la UCO (o la UDEF, no recuerdo) se quejó en varias ocasiones de que la documentación entregada era muy deficiente. Archivos incompletos, ficheros que daban error al abrirlos, etc. etc.

En un proceso tan importante que hasta tiene que estar aprobado por el Consejo de Ministros toda la documentación debería ser pública y estar impecablemente organizada. Me encantaría que se empapelara a todos los firmantes, así la próxima vez los que estén se lo pensarían mejor y no firmarían sólo porque lo dice el Amado Líder.

No estoy valorando si el rescate a Plus Ultra fue correcto o no. Porque no lo puedo saber.
Ni siquiera conozco la norma que dice como funcionan El Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas y eso sólo requiere leer (cosa que no he hecho).
No puedo valorar si Plus Ultra presentó lo que tenía que presentar y si lo que presentó justificaba la ayuda en función de la norma. Porque no he visto tales papeles.

Lo que me escandaliza es lo que escribe la prensa que sí que puedo ver que es una falsedad y además involucrando a unos pobres funcionarios con nombre y apellidos porque aparecen firmando unos certificados para cuya obtención alguien entró con el certificado digital de Plus Ultra y los solicitó a través del Sistema Red y un segundo después aparecieron en una ventana emergente del navegador.


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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2213 en: Ayer a las 23:13:33 »
30 años tarde, pero bueno. Queda claro que lo que hace falta es voluntad política para acabar con la estafa:

https://www.elcorreo.com/sociedad/cerco-fraude-compraventas-vpo-gobierno-vasco-elegira-20260527081527-nt.html

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Cerco al fraude en las compraventas de VPO: el Gobierno vasco elegirá al comprador
Vivienda prepara una «gran inmobiliaria pública» para gestionar las transmisiones de pisos protegidos y adjudicarlos entre las personas inscritas en Etxebide


27/05/2026

El Gobierno vasco se ha propuesto combatir en serio el fraude en las compraventas de viviendas de protección oficial (VPO), tanto por la constatación de que existe un porcentaje de dinero que se abona en 'B' en algunas transacciones para elevar unos precios que están limitados por ley, como otra práctica más sutil y también muy extendida que consiste en inflar el precio del piso valorando aparte el mobiliario, obligando al comprador a adquirirlo fuera de las escrituras, y adjudicándole valoraciones exageradas cuyo único propósito no es otro que generar un sobreprecio del inmueble.

Una operación ilegal según el artículo 26 de la ley vasca de Vivienda, que prohíbe taxativamente cualquier sobreprecio o percepción de cuantías que alteren el valor máximo permitido en la transmisión de viviendas protegidas.

La fórmula ideada para acabar con los chanchullos es radical: se va a acabar el mercado de VPO entre particulares y será el Gobierno vasco el que decida quién se hará con cada vivienda protegida de segunda mano entre las personas inscritas en Etxebide. Así lo ha anunciado este martes el consejero vasco de Vivienda, Denis Itxaso, en una entrevista en la cadena Ser, durante la que ha concretado que esa intervención se articulará mediante la creación de una «gran inmobiliaria pública vasca» cuya función será precisamente «gestionar las segundas y posteriores transmisiones de vivienda protegida, asumiendo la adjudicación de esos pisos entre los demandantes de VPO en propiedad inscritos en Etxebide».«Lo que queremos hacer es que sea el Gobierno vasco quien decida quién va a comprar esas viviendas», ha insistido el consejero, quien ha lamentado que la práctica de generar sobreprecios a través de la valoración exagerada de los muebles «se ha institucionalizado».

Este periódico ya informó de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) había dado por buena una sanción de 45.000 euros impuesta por el Ejecutivo autonómico a una inmobiliaria de Bizkaia por exigir a los compradores de una VPO un «sobreprecio encubierto», consistente en hacerles pagar no solo por los muebles de la vivienda, sino también por elementos que forman parte de la propia estructura del piso, como la bañera, el lavabo, el bidé o el inodoro.

De notario a intermediario

En este momento la intervención del Gobierno vasco en este tipo de operaciones se limita a comprobar que la persona compradora reúne los requisitos exigidos para acceder a una vivienda protegida. Esto es, una especie de notario que, una vez comprobado que el adquiriente reúne las condiciones, valida la operación. En caso de que existan indicios acreditados de fraude, sí se reserva un derecho de tanteo y retracto para anular la compraventa y, en su caso, ejercer como comprador.

Itxaso considera que la «generalización» de prácticas fraudulentas «obliga a introducir un mayor control público en este mercado para preservar la función social del parque de VPO». Con la reforma en preparación, ha explicado el consejero, «cualquier persona propietaria de una VPO que quiera venderla deberá comunicarlo a las delegaciones territoriales de Vivienda, que asumirán la intermediación del proceso. La adjudicación dejará de depender de acuerdos privados entre particulares y pasará a realizarse mediante un procedimiento canalizado a través de Etxebide, que será la que dirá quién se la va a comprar».

Según ha detallado, el sistema tomará como referencia a las personas inscritas en Etxebide que hayan manifestado interés por la modalidad de compra (en torno a 24.000 en Euskadi, el 20% del total) y valorará factores como la adecuación de la vivienda al tamaño de la unidad convivencial, su antigüedad en la lista de espera o las necesidades específicas de la familia. «Vamos a hacer una evaluación personalizada que permitirá escoger al candidato más adecuado para cada vivienda», ha resaltado Itxaso, quien ha calculado que el proceso llevará «entre tres o cuatro meses» desde que el vendedor presenta su determinación de vender la vivienda hasta que se le asigna un comprador.

El consejero socialista ha considerado que esta medida permitirá «garantizar que las viviendas protegidas continúen cumpliendo el objetivo para el que fueron promovidas. Se reforzará la transparencia y la justicia social, al cambiar las reglas de juego para impedir que se produzcan fraudes» en las compraventas de este tipo de inmuebles.

Mil al año

Itxaso ha apuntado que en Euskadi se producen cada año en torno a mil operaciones de compraventa de VPO. La futura modificación legislativa mantendrá la figura del tanteo y retracto para el Gobierno Vasco, aunque redefinirá el procedimiento. «No le vamos a pedir al vendedor que venga ya con un comprador, porque se lo vamos a dar nosotros», ha resumido.

El nuevo modelo, además, impedirá transmisiones discrecionales fuera del sistema de adjudicación pública, por ejemplo entre familiares, amigos o allegados. «El objetivo es que todo piso que se construyó sobre suelo público y con dinero público siga yendo a quien más lo necesite y a quien más se ajuste a las características de esa vivienda», ha concluido.

« última modificación: Ayer a las 23:17:00 por Fomento Cemento »

asustadísimos

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2214 en: Ayer a las 23:28:20 »
La ley de la oferta y la demanda no es una ley, sino una herramienta analítica inventada en el s. XIX, que hoy lleva décadas superada y refutada. Es unas gafas de ver ridículas». Eduardo Garzón, en «Por qué construir más casas NO BAJA los precios. La ley de la demanda y la oferta no funciona»:
https://www.youtube.com/watch?v=u81UtZ9BUz4
(visionado obligatorio).
Está pasando, señoras, señores.]

Benzino Napaloni

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2215 en: Ayer a las 23:55:57 »
Esa resistencia de los propietarios a vender hasta que suban los precios, en España será extrema, e insisto que veremos asociaciones de propietarios exigiendo que el Estado les compre las viviendas a precio de máximos acusándole de que con sus políticas ha causado la perdida de su inversión, llevándole a los tribunales por manipulación del mercado, o reclamando que por ley orgánica nadie pueda vender un piso por menos dinero de lo que se compró. Y si no el tiempo.

No hay que imaginarlo. Ya está pasando. Collboni es el enemigo número uno de los propietarios de alquileres turísticos, ya han demandado por lucro cesante.

Ni que decir tiene que la presión para que Collboni no gane la reelección como alcalde de Barcelona es máxima. Pero ahora mismo simplemente no hay nadie mas con posibilidades reales de ganar. Junts está en caída libre, y aunque el PSC esté muy lejos de la mayoría absoluta tiene ventaja holgada para ser la lista más votada. El pacto por mayoría absoluta en contra de él es una quimera ahora mismo.

Y se prevé que en 2028 se extingan las últimas licencias, un año después de las municipales.

pollo

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2216 en: Hoy a las 00:09:35 »
Sin meterme en política nacional, pero si en clave geopolítica.

Teniendo en cuenta que USA está metido en lo de Zapatero, y que los usanos se quieren pelar a Sanchez por el acercamiento a China... tendría sentido?


* NO estoy intentando quitar culpas a Zapatero, si lo ha hecho mal, que se pudra en la cárcel.

Hay que entender una cosa de esto. España es un país muchísimo más importante de lo que parece. Como leí hace no mucho, los recursos son temporales pero la geografía es estable. España es un puente entre varios mundos, Europa y América, cristianismo e islam... y ahora también se ve que con China. China siente un gran respeto por civilizaciones milenarias, y el Galeón de Manila se recuerda allí. El imperio español no tuvo los roces con los chinos que sí tuvieron franceses e ingleses. Con lo que a China le resulta más fácil entenderse con España que con Francia o Gran Bretaña.

España está en una ligeramente mejor posición para elegir bando y hacer de puente entre bloques. Algo que, por supuesto, no es del agrado del Tío Sam.

Hay que tener en cuenta además que ni España ni EE.UU. son bloques homogéneos y tienen bandos internos. Dudo que los intereses de ZP tengan que ver con la administración actual (más bien con las demócratas) China también tendrá sus bandos, pero no son relevantes por motivos evidentes.

pollo

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Re:PPCC: Pisitófilos Creditófagos. Primavera 2026
« Respuesta #2217 en: Hoy a las 00:13:06 »
https://www.eleconomista.es/vivienda-inmobiliario/noticias/13938642/05/26/la-caida-sin-fin-de-los-precios-de-la-vivienda-se-convierte-en-la-mayor-pesadilla-de-la-indestructible-economia-de-nueva-zelanda.html

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Vivienda - Inmobiliario
La caída sin fin de los precios de la vivienda se convierte en la mayor pesadilla de la 'indestructible' economía de Nueva Zelanda
El 'efecto riqueza' está afectando al consumo y a la inversión de la economía
Con un elevado porcentaje de propietarios, la caída del precios castiga la economía
El mercado parece haberse congelado en algunos puntos: ni se vende ni se compra


27/05/2026


La subida del precio de la vivienda se ha convertido en la gran amenaza para la economía de cientos de miles de familias en buena parte del mundo desarrollado. Hasta hace muy poco Nueva Zelanda era un claro ejemplo, es más, era uno de los más llamativos, puesto que este pequeño país situado en las antípodas de España fue escenario de uno de los mayores booms inmobiliarios del mundo. El boom ha terminado, lo que a primera vista parece algo positivo (por fin la vivienda empieza a caer de precio), pero sin embargo ahora se encuentra ahora atrapada en una prolongada crisis del mercado de la vivienda, dejando al descubierto hasta qué punto la economía del país dependía de la continua subida del precio de las casas. El desplome, provocado por años de crecimiento de la oferta, el aumento de los costes de financiación y una menor inmigración, está frenando el crecimiento económico, golpeando la riqueza de los hogares y cambiando la forma en la que la población percibe la vivienda.

En una sociedad donde buena parte de la población es propietaria e casero, la caída del precio de la vivienda se convierte en una bendición para los nuevos compradores (inmigrantes que llegan, jóvenes que se emancipan...) y para los inquilinos, pero al mismo tiempo puede ser una pesadilla para esa otra parte del país que había comprado vivienda para obtener una renta extra o impedir que la inflación erosionase su poder adquisitivo. Desde 1992 hasta hoy, la economía de Nueva Zelanda solo se ha estancado o retrocedido en dos años (2008 y 2020). Este país parece indestructible en términos económicos, sin embargo, la caída de precios de la vivienda está generando un estancamiento de la actividad casi inédito.

Como explican desde la agencia Bloomberg, la caída del precio de la vivienda está generando auténticos estragos en la economía del país. La corrección del mercado está generando pérdidas para propietarios como Rochelle Hikuroa, que compró una casa en Wellington en 2023 convencida de que era un camino hacia la prosperidad. Pero con un bebé en camino, ella y su pareja decidieron vender la vivienda y mudarse a su ciudad natal en Australia. No recibieron ninguna oferta y ahora alquilan la propiedad, aunque la renta mensual no basta para cubrir la hipoteca. "Estamos en una situación en la que nos encantaría vender la casa, pero no podemos", afirma Hikuroa, de 38 años. "Piensas que estás haciendo lo correcto: entrar en el mercado, pagar la hipoteca. Pero estamos atrapados".

Nueva Zelanda, un país de apenas cinco millones de habitantes, es un ejemplo extremo de lo que sucede cuando un boom inmobiliario llega a su fin. Los precios caen y eso termina contribuyendo a un malestar económico más amplio. Sus problemas reflejan el dilema al que se enfrentan gobiernos de todo el mundo de cómo hacer que la vivienda sea más asequible sin destruir riqueza ni perjudicar a la economía.

Ese equilibrio está en el centro del debate inmobiliario en EEUU o en España, donde el presidente Donald Trump y Pedro Sánchez en España han convertido el acceso a la vivienda en una cuestión clave. Canadá, cuya economía depende enormemente del sector inmobiliario al igual que Nueva Zelanda, ha sufrido una desaceleración similar tras la pandemia, afectando a la construcción y al crecimiento económico. El Reino Unido lucha por contener unos precios que siguen deteriorando la accesibilidad a la vivienda. Australia, inmersa en una crisis inmobiliaria histórica, empieza también a notar una desaceleración del mercado a medida que la inflación y los altos tipos de interés dañan la demanda.

Para los responsables políticos, las opciones son duras, por un lado está permitir que los precios caigan y asumir el golpe sobre el crecimiento y la riqueza de los hogares; dejar que el mercado mantenga los precios elevados y condenar a toda una generación a quedarse fuera; o intentar un aterrizaje suave mediante tipos más bajos y más oferta de vivienda, un equilibrio que hasta ahora ha resultado muy difícil de lograr.

En Nueva Zelanda, el precio medio de la vivienda ha caído un 16% desde el máximo de 2021 y hasta un 27% en Wellington, una de las regiones más afectadas. Los daños colaterales se acumulan. Más de 2.200 constructoras han quebrado desde 2022. Las viviendas en venta se acumulan mientras los vendedores son incapaces de "aceptar la realidad del mercado", al tiempo que los compradores esperan descuentos mayores. Entre el 15% y el 20% de las viviendas vendidas en Auckland y Wellington durante el primer trimestre se cerraron con pérdidas.

"Si miras nuestra historia, hemos tenido periodos en los que los precios subían o se mantenían planos", explica Bernard Hickey, veterano analista inmobiliario neozelandés. "Pero nunca habíamos vivido una situación como esta, con precios planos o cayendo durante más de cuatro años. No solo es algo inusual, es políticamente peligroso y tóxico para un país acostumbrado a que el precio de la vivienda siempre suba".

Una economía dependiente de la vivienda

Durante muchos años, la economía neozelandesa parecía inseparable de su mercado inmobiliario. Hickey ha llegado a describir el país como "un mercado inmobiliario con trozos de economía pegados alrededor".

Como ocurrió en buena parte del mundo, la demanda inmobiliaria se disparó durante la pandemia de covid-19, impulsada por unos tipos de interés extremadamente bajos y por el estatus de esta economía como refugio seguro a nivel regional (instituciones fuertes, una economía muy sólida y gobiernos relativamente estables) y global, lo que atrajo incluso a multimillonarios como Peter Thiel o Larry Page, según señalan desde la agencia Bloomberg. En 2021, el precio de la vivienda subía cerca del 30% anual, situando a Nueva Zelanda en lo más alto del ranking de Bloomberg Economics sobre países con mayor riesgo de burbuja inmobiliaria.

Los compradores corrían desesperadamente por entrar en el mercado realizando operaciones sin demasiado análisis comprando propiedades para invertir, segundas residencias, cualquier cosa con cuatro paredes. Las visitas estaban abarrotadas, las subastas llenas hasta la bandera y muchas viviendas se vendían mediante ofertas cerradas, obligando a los compradores a jugárselo todo a una sola propuesta.

Los precios llegaron a equivaler a 8,3 veces la renta media de los hogares en el pico de 2021, según la consultora Infometrics. Tradicionalmente, una vivienda se considera asequible cuando cuesta unas tres veces los ingresos familiares. El Gobierno neozelandés sufrió una enorme presión política para enfriar el mercado inmobiliario, aunque tenía pocas herramientas. El banco central empezó limitando los préstamos con bajos requisitos de entrada y, en octubre de 2021, inició una agresiva subida de tipos ante el repunte de la inflación, elevando las tasas oficiales en doce ocasiones.

La mayoría de los neozelandeses firman hipotecas a tipo fijo, pero por menos tres años, por lo que quedan rápidamente expuestos a los nuevos tipos de interés. Como consecuencia, las subidas de tipos se trasladaron rápidamente a las cuotas hipotecarias, hundiendo la demanda. El cambio ha sido brutal para profesionales como Alison Hawkes, asesora inmobiliaria en Wellington. "Hubo una época en la que habría vendido hasta una caja de cartón al borde de la carretera: cualquiera compraba cualquier cosa con tal de entrar en el mercado", explica. "Ahora la gente es mucho más exigente y cautelosa".

La crisis está destruyendo además el llamado 'efecto riqueza'. Cuando los precios de las viviendas subían, los propietarios se sentían más ricos y gastaban más dinero: reformaban cocinas, arreglaban jardines o mejoraban sus casas. Ahora, con los precios cayendo, esa confianza se ha evaporado y el consumo ligado a la vivienda también.

El constructor Paul Webster-Young asegura que solo la perseverancia le ha permitido sobrevivir estos tres años. El empresario, de 49 años, dirige Twin Solutions al norte de Auckland y nunca había visto una situación tan dura en sus 25 años de experiencia.

Antes del covid empleaba a nueve trabajadores; hoy solo tiene tres. Los proyectos que antes llegaban de forma constante a través de arquitectos prácticamente han desaparecido, mientras el sector atraviesa lo que algunos describen como su peor crisis en medio siglo. Ahora la mayoría de los encargos provienen de antiguos clientes que solo pueden permitirse proyectos pequeños: ampliaciones en vez de grandes reformas.

"Algunos trabajos que aceptamos ahora ni siquiera los habría mirado hace tres años", asegura. "Antes hacíamos reformas de entre 800.000 y un millón de dólares neozelandeses. Ahora estamos haciendo trabajos de entre 120.000 y 180.000". Y ni siquiera esos proyectos son seguros. "El año pasado tenía dos obras de unos 350.000 dólares listas para firmarse y ambos clientes fueron despedidos", recuerda.

La vivienda y su impacto

Para los neozelandeses, esta crisis está provocando una reflexión más profunda sobre cómo se crea riqueza y hasta qué punto la economía debería depender de la vivienda. Karen Silk, subgobernadora del Banco de la Reserva de Nueva Zelanda, cree que el ajuste podría acabar generando una economía más equilibrada.

"Creo que es saludable que Nueva Zelanda tenga una historia inmobiliaria más equilibrada", afirma. "Y que los neozelandeses piensen más a largo plazo y en activos más productivos". Una encuesta de confianza inversora publicada por ASB Bank en marzo mostró que, por primera vez en años, poseer vivienda o propiedades de inversión ya no se considera la mejor inversión. Los fondos de pensiones KiwiSaver y otros fondos gestionados aparecen ahora mejor valorados.

Para los jóvenes, comprar vivienda ya no se percibe como un camino automático hacia la seguridad económica. Los baby boomers retrasan la venta de sus casas esperando una recuperación de precios, ralentizando el traspaso generacional de riqueza inmobiliaria. Cambios vitales que antes eran normales (pasar de un piso a una casa o de tres a cuatro dormitorios) empiezan a retrasarse porque muchos propietarios no quieren asumir pérdidas.

"¿Qué ocurre cuando la gente quiere reducir tamaño?", se pregunta el ex primer ministro John Key. "Aunque vendan una vivienda grande y compren otra más pequeña, muchas veces no se moverán si sienten que no están obteniendo un precio suficiente", según recoge la agencia Bloomberg.

Pero para algunos, la caída de precios ha traído justo lo que muchos países buscan desesperadamente, que es una entrada o accesibiliad más sencilla al mercado inmobiliario. Los compradores primerizos representaron el 27,5% de las compras de vivienda en Nueva Zelanda durante el primer trimestre, cerca del récord del 28,2% registrado a finales del año pasado. En Wellington llegaron al 37% de las transacciones.

Felicity Lane y Daniel Cleland, ambos de 25 años, planeaban viajar tras acabar sus estudios. Pero empezar a trabajar justo durante la pandemia les obligó a replantearse esos planes. Poco después ya estaban ahorrando para la entrada de una vivienda. "Es más fácil viajar más adelante que volver a ahorrar para una casa", explica Cleland. Además, Lane asegura que sabían que los precios estaban cayendo y que era un buen momento para comprar.

Encontraron un terreno de algo más de media hectárea en las afueras de New Plymouth, una ciudad de unos 60.000 habitantes situada bajo el monte Taranaki, y descubrieron que podían comprar el terreno y construir una pequeña casa de dos habitaciones por unos 700.000 dólares neozelandeses, aproximadamente el mismo precio que una vivienda antigua para reformar en la ciudad. "Cuando tengamos una situación financiera mejor y podamos construir un tercer o cuarto dormitorio, lo haremos", explica Lane. "No estamos construyendo para vender. Estamos construyendo para vivir".


A llorar a la llorería.

Quien haya comprado para vivir, no tiene absolutamente ningún problema. El que haya comprado esperando otras cosas que tome por el culo, que es lo que tienen las himbersiones.

Lo más escandaloso es cómo se ha normalizado (como la "pobre" parejita con su bebé, para dar pena) que es normal y aceptable poner una vivienda en alquiler para "sacarle" parte a la hipoteca. Vamos, que el inquilino, que tiene un trabajo en el que también produce algo útil para alguien, tiene que pagarte el alquiler y parte o totalidad de las cuotas porque tú lo vales. No es ningún misterio el por qué (entre otras cosas) los trabajos cualificados y básicamente cualquier cosa realmente productiva e útil esté totalmente devaluada (tanto económicamente como en prestigio) y en cambio toda la venta de humo se haya subido a los cielos.

Lo dicho, el problema es que hay demasiado hijo de puta y no se les escupe por la calle.
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