FICHA ||
EN EL MUNDO MANDA LA DERECHA ECONÓMICA.—
(Esta ficha está relacionada con las tres siguientes:
• «La derecha-CEO no es derecha económica».
https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2625.msg244464#msg244464
• «Hay cuatro relatos».
https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2628.msg247199#msg247199
• «La satanísima trinidad de la derecha».
https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2630.msg252701#msg252701)Combinando la taxonomía política con el mapa del poder económico (vid.
https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2646.msg257426#msg257426), tanto las izquierdas como las derechas, presentan tres grandes agrupaciones con ecuaciones de intereses diferentes:
• económica
• política
• sociológica.
Entendemos por derecha económica los
cuarteles generales del capitalismo-como-ortopraxia: el capital contable no aproductivo, entendido como Activo menos Pasivo —sin contar los activos ficticios y considerando el sobreendeudamiento—.
Se trata de la fracción dominante en el capitalismo-como-sistema. Está interesada en la
solvencia y orientada a la preservación del capital y la estabilidad sistémica. Opera como núcleo disciplinario.
Donde más poder tiene la derecha económica es en la
República Popular China, que es donde la acumulación de capital está más concentrada y planificada; además, su economía está poco o nada endeudada con el exterior y tiene poco o ningún lastre de activos ficticios.
En el capitalismo-como-sistema (Occidente, UE...), los procesos históricos de cambio estructural son más caóticos, contradictorios y descoordinados de lo que debieran. Sus actores carecen de intención estratégica unificada. Pero eso no quiere decir que no haya dinámicas o leyes objetivas que los rigen o condicionan.
En los años 1990, triunfa en Europa el proceso de unificación monetaria en oposición al dólar. Primero fue el
ecu, unidad de contabilidad interna (13/03/1989-01/01/1999). Finalmente, el
euro entró en circulación el 01/01/2002.
En los años 2000 triunfa en China el reformismo ('La Cuarta Generación'). El país, sin contar ni Hong Kong ni Macao, se convierte en líder mundial de reservas de divisas. Al mismo tiempo, se formaliza el núcleo duro del que acabaría siendo el grupo BRICS, igualmente que la UE, en oposición al dólar.
También en los 2000, en Occidente y la UE, la derecha económica (ni la política ni la sociológica) impone la ejecución del
proceso de sustitución del patrón de Producción-Renta-Gasto vigente desde que triunfara el antiinflacionismo en los 1980 (popularcapitalismo).
Tras la correspondiente
transición estructural, que habría de durar una generación (15 años),
en 2026 tiene lugar la suelta de un nuevo modelo, más planificado centralmente y estable, tanto en lo fiscal como en lo monetario, sin burbujas.
Se inicia dicha transición estructural, entre otras cosas, revisando y endureciendo el llamado
Acuerdo de Basilea, sobre requisitos de capital para los bancos que operan internacionalmente.
Acto seguido, se pinchó la burbuja inmobiliaria de forma administrada (2006-2010).
Pero la derecha sociológica occidental o europea, ajena a los cambios sistémicos que estaba habiendo, permaneció aferrada al patrón estructural económico perdedor y
desvió su conservadurismo del sistema capitalista hacia el modelo popularcapitalista sentenciado de muerte por el propio sistema.
La derecha sociológica occidental y europea traicionó a la derecha económica y desquició la aproductiva «
economía de activos» (
The asset economy) transformándola en una descarrilada «
economía de activos ficticios» frontalmente contraria de la ecuación de intereses del Capital & Dinero.
En España, la traición antisistema degeneró en
felonía del euro.
Finalizada la transición estructural, en 2026 la derecha sociológica sigue aferrada a la «economía de activos ficticios». Pero ya sin inocencia. Ahora, instalada en el delirio de creer que sus valores de catálogo tienden a infinito, si es que fuera cero esa abstracción metafísica que es la oferta. Se revela, así, la verdadera esencia de estafa del gran timojuego de dinero sin trabajar popularcapitalista.
En 2026, primer año de la nueva era pospopularcapitalista, se dan en toda su crudeza las contradicciones principales:
• capital sistémico vs. 'clases medias' supuestamente patrimonializadas;
• estabilidad vs. burbujas;
• disciplina financiera vs. expectativas sociales de revalorización perpetua.
¿Pero qué papel tiene la derecha política? La derecha política depende de ganar el voto de la derecha sociológica. Si fuera una persona, diríamos que carece de
locus de control interno.
La derecha política funciona como mediadora subordinada entre la derecha económica y la sociológica, pero su vida depende de esta última y, por tanto, es incapaz de alinearse con la racionalidad sistémica del Capital en situaciones en las que masivamente la sociedad ha sido engañada por los estafadores de los activos ficticios y se cree más pro-Capital que el Capital mismo.
Dicho de otra forma, la derecha política está estructuralmente condenada a prometer aquello que la reproducción del sistema ya no puede conceder: inflación perpetua
de activos y rentas aproductivas, es decir, divorciadas de la productividad.
La derecha política está atrapada entre la disciplina objetiva del Capital y las fantasías animadas de ayer y hoy de la derecha sociológica. Está obligada a administrar una contradicción irresoluble entre la solvencia sistémica y el popularcapitalismo nostálgico y resentido contra quienes, según la derecha sociológica, han usurpado el poder en el sistema —y supuestamente desvalorizan su falso ahorro—.
La derecha política se ve obligada a rendir pleitesía a una clientela electoral de
clases trabajadoras ilusas que se creen capitalistitas y que han sido
desamparadas por el capitalismo-como-sistema.
En suma, en Occidente y la UE, existe una ruptura entre la lógica sistémica del capital y las esperanzas artificiosas de amplias capas sociales; y la derecha política malvive aprisionada entre ambas, pero sometida a la dictadura de proximidad de las urnas electorales, con el consiguiente sacrificio de futuras
puertas giratorias individuales.
Lo importante no es ni China ni Basilea ni BRICS. La 3.ª guerra mundial en la que se ven involucradas las derechas sociológica y política —por su apego al modelo muerto— se pierde porque
la derecha económica está solo por el modelo de sustitución.
No obstante,
el Capital & Dinero no es una entidad unificada. Carece de inteligencia colectiva. Tiene contradicciones, conflictos internos. Esto hace que la guerra tenga elementos racionales y que el enemigo no tenga tan fácil ganarla. Pero perderla, se perderá.
P. S.: Reflexión política sobre
el fascismo español actual (2026, primer año pospopularcapitalista).— Influido por su padre y por Ortega y Gasset, el pensamiento de
José Antonio Primo de Rivera —fundador de la Falange— inicialmente fue teleológico providencialista en relación con la religión y la patria, y las leyes objetivas de la historia emanadas de estas. Hablaba del «destino universal» de España: una combinación del concepto de Nación (espíritu nacional) con el historicismo antiliberal, pero teniendo en su base conceptos orteguianos como
la circunstancia. Con la madurez, evolucionó al voluntarismo nacional y mítico («la Nación se realiza mediante la voluntad»), desplazando a la racionalidad histórica. Se alineó con el fascismo. Y sobrevino el antimarxismo visceral, como sucediera con Mussolini —este desde el socialismo-de-izquierdas, no desde el nacionalcatolicismo—. Tiene lugar, entonces, no solo en el falangismo, sino en todo el bloque fascista, la
injusta tacha de las leyes objetivas de la historia, como si se tratara de un concepto marxista y no hegeliano ('espíritu del mundo' y 'razón en la historia'), con el correlativo énfasis en la figura de
líderes mesiánicos nacionales capaces de guiar la energía de la Nación. Paradójicamente, con ello, el movimiento internacional acabó desnortado... y hubo millones de muertos (2.ª guerra mundial). Hoy padecemos una suerte de
fascismo novísimo en eso que llamamos
fachosfera, financiado por trabajadores-directivos de empresa —con mentalidad obrera de fondo— y soportado por el propietariado resentido —el proletariado sublimado por la estafa del Ladrillo—.