Lo ha denunciado hoy el papa León XIV en Madrid, insistiendo en que hay que poner la economía al servicio de la persona, no al revés.
Y por eso Prevost cae igual de mal a ciertos cristianos de pacotilla que Bergoglio. O incluso peor, Bergoglio era mucho menos protocolario. Prevost es más ceremonial, pero el fondo del mensaje sigue siendo el mismo.
Recuerden que a Montini, el Papa Pablo VI, más de un franquista le llamaba "Tontini". ¿Su crimen? Dar órdenes a la iglesia católica española de dejar de ser el felpudo del Pantanos. Con el peligro de la quema de conventos y el asesinato de religiosos más que superado, la iglesia católica ya no tenía ningún motivo para seguir del lado del régimen. Todo lo contrario, despegarse de él era una cuestión de supervivencia táctica y estratégica. Más de uno se quedó de piedra al ver que Carrillo no tuvo ningún problema en pactar con la iglesia para poder pasar página.
Por sus frutos los conoceréis. Para el patriota que sólo lleva la pulserita de la bandera y va a misa por aparentar, Lucas 11:39 sigue valiendo.
Fariseos, que por fuera tienen el plato y la copa limpios, pero por dentro están llenos de rapiña y codicia.