Sé que va a sonar raro, pero lo único que tiene que hacer cualquier administración pública que quiera solucionar el problema es construir. Construir como si no hubiese un mañana.
Construir vivienda protegida a perpetuidad, vivienda que podría comprar ya mismo el 30%-40% de la población que la necesita. No hace falta que sea muchísima. Lo importante no es eso. Lo importante es que se vean las grúas y los carteles con el escudo de España o de la comunidad autónoma correspondiente por todas partes. Lo que importa es el mensaje: se acabó. Espera dos o tres años y tendrás tu casa. Apúntate a la lista y enseguida se empieza a construir.
No hay falta de suelo. En prácticamente todas partes hay suelo público por un tubo. No es un problema de financiación: si los precios son razonables, los propios compradores pueden hipotecarse. No es un problema de costes de construcción, como ya hemos hablado cientos de veces.
¿Que van a quedar miles de viviendas vacías? Por supuesto. Es el precio a pagar. De hecho, es una oportunidad para derribar viviendas obsoletas, con malos aislamientos, malas distribuciones y sin ascensor. Es la oportunidad para que el estado pueda adquirirlas a precio de saldo.
A largo plazo se puede crear un parque público de vivienda en alquiler, pero para eso sí hace falta mucho dinero. Pero, para venderlas, la financiación ya la pone el que las compra. Puede hacerse mucho más rápido.
Todo lo demás son parches.