Me pregunto qué cara se le queda al John Smith americano de turno cuando lee estas cifras de billones y trillones de USD y ve que no puede pagar la gasolina a 6$ el galón. Esto ya no es economía en K, ni KK, ni KKK, esto son los estertores de un modelo que ha perdido la coherencia y no puede acabar bien.
Asustadísimos entiendo todo lo que nos dice sobre el valor del dinero, pero cuando leo en los últimos posts que se "han creado" gritones de USD de la nada y que Nvidia ya "vale" más que el mercado de plata global, pues me quedo con cara de tonto y pienso qué puedo hacer yo con mis miserables ahorros que cada día dan para menos (por esa inflación que no existe, pero que está mandando mi poder adquisitivo al garete). No es una crítica, sus posts tienen un razonamiento impecable. Es la realidad la que se empeña, a martillazos, en estirar la irracionalidad. El día que haya que recular, la hostia la van a oír hasta en Júpiter.
Mientras tanto usted nos explica una y otra vez que es imposible que las vacas vuelen pero de vez en cuando cuando estoy en la terraza una vaca hace un vuelo rasante y come las plantas que tengo en las macetas.
Me frustan mucho los posts del compañero Zugzwang porque reflejan una realidad que no debería existir. Que una persona de más de 25 (no sé que edad tienes compañero pero por tus posts imagino que los 25 los dejaste atrás hace tiempo) tenga que verse así, rechazando ofertas de trabajo porque tiene que elegir entre comer o pagar el impuesto revolucionario, teniendo que tirar de familia para poder llevar una vida decente ¡aun teniendo unas oposiciones aprobadas! me hace soltar bilis. Espero que encuentre pronto su lugar y pueda vivir (y no sobrevivir) de una vez.
Sobre el tema de camareros y otros trabajos de baja cualificación ya lo he contado muchas veces. Reconozco que soy un privilegiado y que por mi trabajo estoy en sitios y con compañías que no me corresponden por "clase social". En mis viajes a España desde que empezó el año he pasado de cenar en el Círculo Finanaciero con varios directivos a comer el menú del día en la tasca de la esquina, pasando de refilón por el Club de Campo. El nivel del servicio es lamentable. Donde mejor me atendieron fue en la tasca, un camarero con canas al que parece que no le queda mucho para jubilarse pero que estaba pendiente de todo, con una energía que no le he visto a ningún camarero joven desde hace años.
Comedor lleno, comandas de memoria y sin fallar ni una. En nuestra mesa de 6 recordaba quién había pedido cada cosa (primero, segundo y bebida) mientras la gente iba y venía y seguía atendiendo otras mesas. De verdad que salí de allí con muy buen sabor de boca tanto por comida como por servicio.
En el Círculo Financiero, uno de esos sitios a los que hay que llevar chaqueta para entrar -sí, todavía existen-, el servicio no estuvo a la altura. Los camareros no se coordinaban entre ellos, se equivocaron de mesa, tuvimos que pedir la cuenta 3 veces y la última hicieron como que no nos veían. Alguien de la mesa tuvo que levantarse e ir al camarero a decirle que por favor nos cobrara ya. La cuenta todavía tardó 10 minutos en venir. Ni una disculpa.
En otros oficios es igual o peor. Recepcionistas que no saben ni manejar el servicio de citas, empleados de tiendas que están con el móvil y que te ponen mala cara cuando les preguntas algo..
Y a esos empleados que no son profesionales hay que pagarles, como mínimo, un SMI (buena suerte para conseguir clientes con esa poca profesionalidad), y tampoco se les puede echar porque no hay nadie mejor en la cola.
Resumiendo, que aquí llueven billetes y hay billones de dólares por todas partes, pero luego no hay servicios básicos, y todo empieza a estar tan degradado que es cuestión de tiempo que salte por los aires.