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Cita de: asustadísimos en Ayer a las 20:13:46ENÉSIMO «RECETAS EQUIVOCADAS» EN EL AQUELARRE PERFORMATIVO ANUAL.—Expansión, 12/01/2026https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2638.msg254561#msg254561Editorial«Recetas equivocadas para la viviendaCuando hace unos años se empezó a hablar de la falta de vivienda, siempre era necesario acotar que esta se ceñía a las zonas más tensionadas de las grandes ciudades. Hoy, en cambio, este problema es generalizado en todo el territorio nacional y afecta a todos los tramos de edad, tipos de inmueble y niveles de renta. Los precios de la vivienda han subido en torno al 50% desde 2020, el triple que los sueldos. Y los principales expertos del sector, reunidos en el Panel de EXPANSIÓN, apuntan a que estas subidas se van a prolongar este año, aunque a ritmos más moderados, en torno al 7%, lo que a su vez llevará a que el número de compraventas se frene al 3,1%.Un creciente desequilibrio. Uno de los elementos que va a mantener la inercia de los precios, cuando el poder adquisitivo de las familias ya está enormemente golpeado y el Banco Central Europeo no va a realizar nuevas rebajas de tipos, es el desfase entre oferta y demanda. En los últimos cinco años se han creado tres nuevos hogares por cada nueva vivienda. Con ello, si en 2007 el 58,1% de hogares encabezados por menores de 29 años y el 74,3% de aquellos entre 30 y 44 años disponía de una vivienda en propiedad, ahora esta cifra cae hasta el 27% y el 52,9%, respectivamente, lo que genera una demanda embalsada de un millón de viviendas.Un sector atenazado. Sin embargo, el sector se ve incapaz de responder a estas necesidades, especialmente en lo referido a la vivienda más asequible. Por un lado, la falta de un relevo generacional para la mano de obra especializada y la destrucción del tejido empresarial durante la última crisis han lastrado la productividad de la construcción. Por otro, la escasez de suelo finalista y la creciente carga regulatoria e impositiva retrasan y encarecen las nuevas promociones. Todo ello hace que el sector prefiera concentrar sus esfuerzos en vivienda para rentas medias-altas y altas, donde hay un mayor margen de beneficio, lo que lleva a que los precios de las viviendas más modestas se disparen.Una demanda abocada al alquiler. Además, existe una realidad incómoda: buena parte de la demanda no es solvente. Se han creado muchos empleos en los últimos años, pero relativamente inestables, con jornadas laborales reducidas y sueldos bajos. Además, el incremento del coste de la cesta de la compra en los últimos años, junto con la subida de los alquileres, ha dificultado el ahorro de los más jóvenes. Todo ello, sumado al fuerte aumento de los costes de construcción, ha expulsado a buena parte de los posibles interesados del mercado de compraventa. Si bien es cierto que los expertos siguen apostando por un crecimiento algo más suave del número de transacciones, la mayor parte de la demanda es de reposición, no de nuevos propietarios. Con ello, buena parte de la población se ve abocada al mercado del alquiler, cuyas rentas se incrementarán un 7,5% este año.Recetas equivocadas. Los problemas se ven agravados por recetas planteadas en los últimos años, que han generado incertidumbre entre los inversores y ahuyentan a los arrendatarios, elevando a 136 el número de interesados por cada vivienda en alquiler, siete veces más que en 2021. Es el caso del Real Decreto antidesahucios, los límites a la actualización de las rentas o la declaración de zonas tensionadas en cada vez más municipios. Todo ello, además, ha cercenado el interés de los promotores por el 'build to rent', que podía haber sido la gran válvula de escape para la presión del mercado. Sin embargo, los errores no se limitan al alquiler, sino que se extienden también a la construcción, asfixiada por la falta de suelo y la carga burocrática e impositiva, lo que limita la oferta y eleva los precios de compra; y al mercado hipotecario, por el progresivo incremento de la cantidad inembargable a los propietarios morosos, lo que ha limitado las posibilidades de compra de las rentas bajas, incluso en pequeños municipios.Como siempre, se critica el intervencionismo público, pero se pide intervenir dos veces; una, para eliminar las intervenciones de este Gobierno de la Nación, y otra para que el próximo intervenga estimulando. Y, como siempre, se desvía el tiro para preservar a las comunidades autónomas y ayuntamientos, que es donde están de verdad las potestades administrativas en materia de vivienda.Ni que decir tiene que se repite el asqueante mensaje tranquilizador a los participantes del timojuego de dinero sin trabajar del Ladrillo: «Tranquilos: este año no va a bajar porque la oferta bla, bla, bla, y porque la demanda bla, bla, bla». Tú te jodes y te tragas la manida retórica engañosa ofertademandista.No hay que entrar a uno solo de los argumentitos y excusas de mal pagador de esta patulea de estafadorcillos del Ladrillo holgazanes, que no construyen porque no les da la gana trabajar. El Ladrillo es una estafa anticapitalista masiva y punto pelota.Pero hay una cosa nueva en el aquelarre: ¡hay unanimidad en torno al cansancio! Ya no hay solo miedo. Hay pánico. El chiste del picnic, el toro y el cojo: «No corráis que es peor».Además, hay un error que denota la falta de profesionalidad: en el editorial se confunde arrendadores con arrendatarios. Se lee: «Los problemas [que son meramente ofertademandistas —ni anticapitalistas ni morales—] se ven agravados por recetas planteadas en los últimos años, que han generado incertidumbre entre los inversores y ahuyentan a los arrendatarios».Finalmente, como es habitual, silencio absoluto en relación con el desprecio olímpico al dinero, dinero que siempre se venga.Yo, también, hago como siempre: mandarles a la mierda, esa misma mierda que ellos gustan tanto de dar de comer.Un discurso performativo es aquel que genera la realidad: realiza una acción al ser pronunciado. El titular es: «La vivienda subirá en torno al 7% y el alquiler un 7,5% en 2026». No hay porqués. Solo, los estribillos de siempre rodeando un futuro simple del modo indicativo: subirá. Es un objetivo, un mandato, una orden a cumplir.Pero hay una contradicción: los verdaderos expertos no hacen afirmaciones categóricas. ¿Forma suave, contenido rígido? ¿Esto qué es? Por cojones tiene que subir un 7%... ¡vísteme el muñeco!7, junto con 17 (lo que se ha apreciado el euro respecto del dólar en 2025), dos grandes números de la suerte en los juegos de azar. ¿A qué suena 7? ¿Por qué no 6 u 8?No estamos ante el estilo personal de determinados expertos. Se trata de un género discursivo particular, en la intersección entre el discurso falsoliberal neoliberal, la 'performance' de los expertos-en-la-materia ('Verstehen', no 'Erklären') y la cultura de los 'mass media'. Así es como se domina el mundo. Que se lo digan al payaso naranja horripilante.Los falsos paneles de expertos montados por el empobrecido periodismo económico no son información. Son desinformación y son instrucciones sobre cómo exponer dogmas como si fueran cosas de sentido común o verdades técnicas incuestionables.Se citan datos, estudios o ejemplos históricos de forma sesgada para respaldar afirmaciones categóricas, omitiendo deliberadamente debates académicos profundos y visiones alternativas, que las hay en abundancia. Niegan la complejidad. Presentan problemas multifactoriales como si tuvieran causa única ('falta oferta') y dan una solución simple 'de mercado'.Se reúne a 'los que sí saben' y se ridiculiza al oponente, ese que no llega «ni a 1.º de Económicas», como se atreven a decir literalmente.Se usa un lenguaje directo y provocador: «Esto es así, te guste o no; te lo explico porque yo lo entiendo, y tú debieras entenderlo también y pensar como yo». Simulan, así, honestidad intelectual y se diferencian de un supuesto discurso políticamente correcto.Construyen su falsa autoridad con su propia 'performance' discursiva, p. ej., el laxismo angloléxico (en el pasquín de hoy nos toca, entre otras mierdas, aguantar la abreviatura 'PBSA', de 'Purpose-Built Student Accommodation', es decir, las residencias de estudiantes de toda la vida).Se sitúan entre lo académico y lo divulgativo para naturalizar un discurso meramente ideológico, presentándolo como si se tratara de leyes técnicas o científicas. No hay parrafada suya que no contenga un juicio de valor. Crean, así, una comunidad identitaria contra un enemigo común.En suma, convierten la economía, una ciencia social con profundo disenso, en un catecismo.«La vivienda subirá en torno al 7% y el alquiler un 7,5% en 2026... y la culpa la tienen recetas equivocadas».¡A petardear a vuestras pocilgas, babosos!¡Vivan el Capital & Dinero! ¡Abajo los activos ficticios y el sobrendeudamiento!Ni oferta ni demanda ni leches. ¡ESTAFA!Asustadísimos, no por repetirlo más veces conseguimos que cambie nada.Han absorbido el golpe de que se les estigmatice como rentistas y les da igual. El gobierno del PSOE propone medidas como lo de la bonificación de IRPF, que son proestafa, y encima crítica a Sumar porque dice que no hay que enfrentar a caseros e inquilinos. ¡Pero si ya están enfrentados, si los primeros estan explotando a los segundos! Y el PSOE va de equidistante, cual PNV en los tiempos de ETA.Que les den por el saco de una vez, y que entre Vox y que reviente todo.
ENÉSIMO «RECETAS EQUIVOCADAS» EN EL AQUELARRE PERFORMATIVO ANUAL.—Expansión, 12/01/2026https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2638.msg254561#msg254561Editorial«Recetas equivocadas para la viviendaCuando hace unos años se empezó a hablar de la falta de vivienda, siempre era necesario acotar que esta se ceñía a las zonas más tensionadas de las grandes ciudades. Hoy, en cambio, este problema es generalizado en todo el territorio nacional y afecta a todos los tramos de edad, tipos de inmueble y niveles de renta. Los precios de la vivienda han subido en torno al 50% desde 2020, el triple que los sueldos. Y los principales expertos del sector, reunidos en el Panel de EXPANSIÓN, apuntan a que estas subidas se van a prolongar este año, aunque a ritmos más moderados, en torno al 7%, lo que a su vez llevará a que el número de compraventas se frene al 3,1%.Un creciente desequilibrio. Uno de los elementos que va a mantener la inercia de los precios, cuando el poder adquisitivo de las familias ya está enormemente golpeado y el Banco Central Europeo no va a realizar nuevas rebajas de tipos, es el desfase entre oferta y demanda. En los últimos cinco años se han creado tres nuevos hogares por cada nueva vivienda. Con ello, si en 2007 el 58,1% de hogares encabezados por menores de 29 años y el 74,3% de aquellos entre 30 y 44 años disponía de una vivienda en propiedad, ahora esta cifra cae hasta el 27% y el 52,9%, respectivamente, lo que genera una demanda embalsada de un millón de viviendas.Un sector atenazado. Sin embargo, el sector se ve incapaz de responder a estas necesidades, especialmente en lo referido a la vivienda más asequible. Por un lado, la falta de un relevo generacional para la mano de obra especializada y la destrucción del tejido empresarial durante la última crisis han lastrado la productividad de la construcción. Por otro, la escasez de suelo finalista y la creciente carga regulatoria e impositiva retrasan y encarecen las nuevas promociones. Todo ello hace que el sector prefiera concentrar sus esfuerzos en vivienda para rentas medias-altas y altas, donde hay un mayor margen de beneficio, lo que lleva a que los precios de las viviendas más modestas se disparen.Una demanda abocada al alquiler. Además, existe una realidad incómoda: buena parte de la demanda no es solvente. Se han creado muchos empleos en los últimos años, pero relativamente inestables, con jornadas laborales reducidas y sueldos bajos. Además, el incremento del coste de la cesta de la compra en los últimos años, junto con la subida de los alquileres, ha dificultado el ahorro de los más jóvenes. Todo ello, sumado al fuerte aumento de los costes de construcción, ha expulsado a buena parte de los posibles interesados del mercado de compraventa. Si bien es cierto que los expertos siguen apostando por un crecimiento algo más suave del número de transacciones, la mayor parte de la demanda es de reposición, no de nuevos propietarios. Con ello, buena parte de la población se ve abocada al mercado del alquiler, cuyas rentas se incrementarán un 7,5% este año.Recetas equivocadas. Los problemas se ven agravados por recetas planteadas en los últimos años, que han generado incertidumbre entre los inversores y ahuyentan a los arrendatarios, elevando a 136 el número de interesados por cada vivienda en alquiler, siete veces más que en 2021. Es el caso del Real Decreto antidesahucios, los límites a la actualización de las rentas o la declaración de zonas tensionadas en cada vez más municipios. Todo ello, además, ha cercenado el interés de los promotores por el 'build to rent', que podía haber sido la gran válvula de escape para la presión del mercado. Sin embargo, los errores no se limitan al alquiler, sino que se extienden también a la construcción, asfixiada por la falta de suelo y la carga burocrática e impositiva, lo que limita la oferta y eleva los precios de compra; y al mercado hipotecario, por el progresivo incremento de la cantidad inembargable a los propietarios morosos, lo que ha limitado las posibilidades de compra de las rentas bajas, incluso en pequeños municipios.Como siempre, se critica el intervencionismo público, pero se pide intervenir dos veces; una, para eliminar las intervenciones de este Gobierno de la Nación, y otra para que el próximo intervenga estimulando. Y, como siempre, se desvía el tiro para preservar a las comunidades autónomas y ayuntamientos, que es donde están de verdad las potestades administrativas en materia de vivienda.Ni que decir tiene que se repite el asqueante mensaje tranquilizador a los participantes del timojuego de dinero sin trabajar del Ladrillo: «Tranquilos: este año no va a bajar porque la oferta bla, bla, bla, y porque la demanda bla, bla, bla». Tú te jodes y te tragas la manida retórica engañosa ofertademandista.No hay que entrar a uno solo de los argumentitos y excusas de mal pagador de esta patulea de estafadorcillos del Ladrillo holgazanes, que no construyen porque no les da la gana trabajar. El Ladrillo es una estafa anticapitalista masiva y punto pelota.Pero hay una cosa nueva en el aquelarre: ¡hay unanimidad en torno al cansancio! Ya no hay solo miedo. Hay pánico. El chiste del picnic, el toro y el cojo: «No corráis que es peor».Además, hay un error que denota la falta de profesionalidad: en el editorial se confunde arrendadores con arrendatarios. Se lee: «Los problemas [que son meramente ofertademandistas —ni anticapitalistas ni morales—] se ven agravados por recetas planteadas en los últimos años, que han generado incertidumbre entre los inversores y ahuyentan a los arrendatarios».Finalmente, como es habitual, silencio absoluto en relación con el desprecio olímpico al dinero, dinero que siempre se venga.Yo, también, hago como siempre: mandarles a la mierda, esa misma mierda que ellos gustan tanto de dar de comer.Un discurso performativo es aquel que genera la realidad: realiza una acción al ser pronunciado. El titular es: «La vivienda subirá en torno al 7% y el alquiler un 7,5% en 2026». No hay porqués. Solo, los estribillos de siempre rodeando un futuro simple del modo indicativo: subirá. Es un objetivo, un mandato, una orden a cumplir.Pero hay una contradicción: los verdaderos expertos no hacen afirmaciones categóricas. ¿Forma suave, contenido rígido? ¿Esto qué es? Por cojones tiene que subir un 7%... ¡vísteme el muñeco!7, junto con 17 (lo que se ha apreciado el euro respecto del dólar en 2025), dos grandes números de la suerte en los juegos de azar. ¿A qué suena 7? ¿Por qué no 6 u 8?No estamos ante el estilo personal de determinados expertos. Se trata de un género discursivo particular, en la intersección entre el discurso falsoliberal neoliberal, la 'performance' de los expertos-en-la-materia ('Verstehen', no 'Erklären') y la cultura de los 'mass media'. Así es como se domina el mundo. Que se lo digan al payaso naranja horripilante.Los falsos paneles de expertos montados por el empobrecido periodismo económico no son información. Son desinformación y son instrucciones sobre cómo exponer dogmas como si fueran cosas de sentido común o verdades técnicas incuestionables.Se citan datos, estudios o ejemplos históricos de forma sesgada para respaldar afirmaciones categóricas, omitiendo deliberadamente debates académicos profundos y visiones alternativas, que las hay en abundancia. Niegan la complejidad. Presentan problemas multifactoriales como si tuvieran causa única ('falta oferta') y dan una solución simple 'de mercado'.Se reúne a 'los que sí saben' y se ridiculiza al oponente, ese que no llega «ni a 1.º de Económicas», como se atreven a decir literalmente.Se usa un lenguaje directo y provocador: «Esto es así, te guste o no; te lo explico porque yo lo entiendo, y tú debieras entenderlo también y pensar como yo». Simulan, así, honestidad intelectual y se diferencian de un supuesto discurso políticamente correcto.Construyen su falsa autoridad con su propia 'performance' discursiva, p. ej., el laxismo angloléxico (en el pasquín de hoy nos toca, entre otras mierdas, aguantar la abreviatura 'PBSA', de 'Purpose-Built Student Accommodation', es decir, las residencias de estudiantes de toda la vida).Se sitúan entre lo académico y lo divulgativo para naturalizar un discurso meramente ideológico, presentándolo como si se tratara de leyes técnicas o científicas. No hay parrafada suya que no contenga un juicio de valor. Crean, así, una comunidad identitaria contra un enemigo común.En suma, convierten la economía, una ciencia social con profundo disenso, en un catecismo.«La vivienda subirá en torno al 7% y el alquiler un 7,5% en 2026... y la culpa la tienen recetas equivocadas».¡A petardear a vuestras pocilgas, babosos!¡Vivan el Capital & Dinero! ¡Abajo los activos ficticios y el sobrendeudamiento!Ni oferta ni demanda ni leches. ¡ESTAFA!
[...]Han absorbido el golpe de que se les estigmatice como rentistas y les da igual. El gobierno del PSOE propone medidas como lo de la bonificación de IRPF, que son proestafa, y encima crítica a Sumar porque dice que no hay que enfrentar a caseros e inquilinos. ¡Pero si ya están enfrentados, si los primeros estan explotando a los segundos! Y el PSOE va de equidistante, cual PNV en los tiempos de ETA.Que les den por el saco de una vez, y que entre Vox y que reviente todo.