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[No es tan verdad que el mundo sea tan distópico como cacarean algunos, normalmente comemierdas.Hay que ver a Trump, Milei, Ayuso... como los residuos del 'todos capitalistitas', no como los artífices de la suelta de un nuevo nuevo modelo distópico de sustitución o protagonistas de un cambio a mucho peor. Antes al contrario, representan el apego al modelo muerto.Sonroja escuchar: «Hay que ver, Marujita, cuánto están cambiando las cosas con Trump, Milei, Ayuso...».No. Las cosas están cambiando a pesar de Trump, Milei, Ayuso... Y no están cambiando a peor, sino a mejor. Parece que son ellos los que están marcando el antes y el después, e imponiendo su irracionalidad. Pero, no. Son histriones donnadies a los que les han tocado estas circunstancias históricas. Eso sí, ellos lo están haciendo tan mal en sus ámbitos que la vacuna va a ser potentísima.Se creen importantes y forcejean contra la realidad. Pero como pasa en toda crisis estructural, inmediatamente después del umbral crítico todo intento por volver al pasado aumenta las fuerzas por el cambio en marcha.Si no fuera por el sufrimiento que provocan, habría que rezar para que Trump, Milei, Ayuso... aguantaran todo lo que fuera posible porque cuanto más lo hicieran, más atrás dejaríamos la pesadilla.Lo peor podría habría pasado. ¿O no ven a Trump, Milei, Ayuso... un poco boxeadores sonados?]
[Aclaración al comentario... https://www.transicionestructural.net/index.php?topic=2638.msg255614#msg255614... y a otros sobre el concepto facha, usado tal cual o en palabras compuestas, como fachosfera:DRAE:facha(...)2. De ideología política reaccionaria.fascista(...)3. adj. Excesivamente autoritario.No lo digo yo. Lo dice la Real Academia.][José Luis Arrese fue un arquitecto con profunda convicción política socialista-de-derecha. Estaba casado con una prima hermana de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, versión española, en el período de entreguerras, del fascismo italiano, del nacionalsocialismo alemán, del francismo francés, del justicialismo argentino, etc. (lo que hoy la Seguridad Estratégica estadounidense llama 'los patrióticos').Al terminar la Guerra Civil, Arrese fue nombrado nada más y nada menos que ministro-secretario general de FET y de las JONS, el ministerio más ideológico de todos, aunque no el único. En particular, encarnaba la doctrina oficial del Régimen y sus funciones eran: convertir el nacional-sindicalismo en ideología de Estado; controlar la movilización política, la propaganda y el encuadramiento social; supervisar organizaciones clave (Frente de Juventudes, Sección Femenina, sindicatos verticales, etc.); asegurar la identificación simbólica entre el régimen, el partido único y la persona del Generalísimo.Durante la evolución de la Autarquía al Desarrollismo, Arrese fue rebajado a ministro de la Vivienda, cartera que siempre ha sido secundaria en la historia de España.Es famoso para nosotros porque a él pertenece la gran frase socialista, ya de derecha, ya de izquierdas: «No queremos proletarios, sino propietarios».¡Propietarios del mundo, uníos!Mi padre no era amigo de Arrese. Era amigo de Alberto Ullastres: España entra en el BM-FMI y la OCDELa frase se refería a la dictadura del proletariado, concepto central de los partidos que se renombraron como comunistas en los años 1910, aunque las raíces profundas de la división en las izquierdas entre revolución y reforma se remontan al llamado Programa de Gotha, en 1875, cuando la derecha se hace bienestarista (gobierna Otto von Bismarck y se fusionan las corrientes socialistas de la época —lassalleanos, etc.—, programa que luego fue duramente criticado por Marx). Después de la 2.ª Guerra Mundial, la cuestión del abandono del concepto de dictadura del proletariado estuvo especialmente de moda. Se consolidó en todos los partidos socialistas de Europa. Y en los 1970, se extendió a los partidos del llamado revisionismo eurocomunista que imperaba desde el XX Congreso del PCUS (1956).De aquellos polvos, vienen estos lodos de la estafa del Ladrillo ochentera, de la que nos hemos librado el año pasado, aunque queda mucho por sufrir. Veamos por qué.El Ladrillo ha tenido la virtud de enervar el revolucionarismo del movimiento obrero. El marxismo-ladrillismo, en este sentido, ha sido lo que permite pavonearse a la derechita no cobarde, la contestataria, la de la fachosfera, la pobretona, la falsoliberal neoliberal, la de la señorita Pepis, la atea. Con su jactancia, se cerraba así la pinza socialista sobre la derecha canónica, la fetén, la del liberalismo clásico, el bienestarismo y la tradición. Pero, también, ¡cuidado!, la derechita no cobarde ha situado a la sociedad en un terreno peligroso en el que el movimiento obrero 'se diría todo hecho de algodón', como el burro Platero, pequeño, suave y blando... por fuera.Pero el Ladrillo no era una estafa eterna. Tenía sus límites objetivos, como bien sabemos en este blog. Un pisito no puede rentar más que las rentas productivas primarias del Trabajo & Empresa.Y es así como ha tenido lugar en la modernidad gaseosa un fenómeno típico de la fachosfera y que a mí, particularmente, me hace mucha gracia: los fachas van y se creen que el obrero no tiene ni media hostia, perdón, no es capaz de dar coces, porque está sublimado en propietariado, como si esa metamorfosis no fuera reversible. Sin embargo, el obrero actualmente con lo que más sufre es con el puto Ladrillo de las narices, porque ya casi no quedan trabajadores en activo que sean beneficiarios netos de la estafa, con la consiguiente presión sobre el Capital & Dinero.¿Qué papel juega en todo esto el tal Sááánchez? Primero hay que decir que este señor es socialdemócrata, es decir, que en principio es un marxista-ladrillista de la dictadura del propietariado, nada de proletariado: «al obrero y al gorrión, perdigón». Además, es presidente de la Internacional Socialista y candidato a presidente de la Comisión Europea después de la señora de derecha Ursula von der Leyen (y un servidor, que es español, encantadísimo de la vida con que otro español ocupe estos puestos políticos tan relevantes en el mundo).Además, sabido es que el Capital & Dinero, que es cosa de todos (lo de que es de una élite son pamplinas), pagamos a la socialdemocracia para que le tenga puesto el bozal al movimiento obrero y haga su papel en el 'pendant' neoclásico-keynesiano que es lo que nos hace felices mientras haya sistema capitalista. Pero, entonces, ¿qué leches hacen los descerebrados de la media hostia tocándole los cojones al poder profundo? La contestación está en lo psicosocial: el odio es una forma de erotismo y gracias al tal Sááánchez pueden montar escenitas sicalípticas en las, por unos instantes, se olvidan de sus micropenes.]
Big Tech’s ‘breathtaking’ $660bn spending spree reignites AI bubble fearsStocks tumble despite strong earnings reports from most Silicon Valley heavyweights© FT montage/Getty ImagesBig Tech stocks have sold off heavily after the companies unveiled plans to spend $660bn this year on AI, as investors fret that the “breathtaking” capital expenditures are outpacing the earnings potential of the new technology.Amazon, Google and Microsoft are set to lose a combined $900bn in market value since filing their quarterly earnings over the past week.Wall Street’s tech heavy Nasdaq Composite is on course for its worst week since April, despite a modest rebound in stock futures on Friday.Shareholders balked at the sector’s gargantuan capex plans — more than the GDP of Israel — which overshadowed strong revenue growth at the companies’ cloud arms.Along with social media giant Meta, their proposed outlay on data centres and specialised chips needed to train and run advanced AI models would mark a 60 per cent rise from the $410bn they spent in 2025 and a 165 per cent increase from $245bn in 2024.“The capex is breathtaking,” said Jim Tierney, head of the concentrated US growth fund at AllianceBernstein.Even a 14 per cent boost to their combined annual revenue to $1.6tn was not enough to overcome the pessimism. Apple, which has sat out the AI capex arms race, was the only Silicon Valley behemoth to emerge unscathed, with shares up 7.5 per cent since it reported record sales.Amazon fell 8 per cent in premarket trading on Friday after saying its capex will reach $200bn this year — $50bn more than expected — surpassing already eye-watering numbers from Google and Microsoft.Chief executive Andy Jassy said such large sums were needed to position the company for a boom in AI, chips, robotics and satellites. He pointed to a 24 per cent growth in revenue at Amazon Web Services as evidence investment was starting to pay off.Worst hit was Microsoft, which has fallen 18 per cent since it reported last Wednesday. Revenue at Microsoft’s cloud division rose 26 per cent to $51.5bn. But this was slightly slower than expected and the market reacted to a 66 per cent surge in quarterly data centre spending.Microsoft also laid out for the first time its exposure to OpenAI. It disclosed that 45 per cent of its $625bn book of future cloud contracts was from the start-up, leading analysts to flag its over-reliance on one customer.Anna Nunoo, a senior analyst at AllianceBernstein, said this quarter’s earnings had brought a “shock in terms of the increased capex”.“The onus is on Microsoft and Amazon to prove out the attractive returns on all the spending,” she added.Even record earnings at Google were not enough to override these concerns. Parent company Alphabet surpassed $400bn in annual revenue for the first time and made $132bn of profit in 2025. But plans to double capex to $185bn still knocked its shares.“AI bubble fears are settling back in,” said Brent Thill, an analyst at Jefferies. “Investors are in a mini timeout around tech, and nothing the companies say fundamentally matters.”The spending plans also indicate that more time and money will be required to deliver the full promises of AI.Higher capex “telegraphs that it may take longer for AI strategies to play out”, said Dec Mullarkey, managing director of $300bn asset manager SLC Management. “Not welcome news for investors that are already fixated on when AI-related revenue will start to show up.”Meta also said last week its capex would double to $135bn, but the stock rose 10 per cent as the social media network showed how AI was improving advertising efficacy. However, it has since given up those gains as it was caught in a wider market rout that has pushed the tech-heavy Nasdaq down 4 per cent in the past five days.Software stocks were hit due to fears about new AI coding tools from Anthropic and OpenAI disrupting their businesses.Markets have also been rattled by confirmation that OpenAI’s $100bn investment and infrastructure deal with Nvidia has not gone ahead.Oracle, which relies on OpenAI for a large share of its future cloud business, dropped 18 per cent over five days even as it raised $25bn in debt and insisted it was “highly confident in OpenAI’s ability to raise funds and meet its commitments”.Apple stood out as the winner from the round of earnings. The company reported a record $144bn in quarterly revenue driven by a surge in iPhone 17 sales in the US and China. Capex fell 17 per cent to $2.4bn in the final three months of the year, giving it an annual total of about $12bn.In January, Apple struck a deal to use Google’s Gemini to overhaul its AI features, including its Siri voice assistant.“Apple’s tiny capex is the AI dividend of partnering with Google for compute and frontier models,” said Dan Hutcheson, vice-chair of market intelligence firm TechInsights. “This shifts Apple’s AI capex to a pay-as-you-go model,” with the iPhone maker outsourcing most of the underlying infrastructure costs to Google.The partnership “absolutely” explained some of Google’s increased capex plans for 2026, Hutcheson added.Chipmaker Nvidia, the world’s most valuable public company, now faces a volatile market as it prepares to announce earnings later this month. After more than three years of being asked to stomach escalating capex, investors are looking for an imminent end to spending based on faith in AI.“These are wild times,” said Drew Dickson, founder of Albert Bridge Capital. “We’ve evolved from an environment where capex alone was enough to trigger euphoria to one where the market expects it to translate into revenue growth in a time horizon that makes little sense.”