Cada época desarrolla y vive su propia narrativa.
A veces esta narrativa mira hacia el futuro y a veces, como la mujer de Lot convertida en estatua de cloruro potásico, mira hacia el pasado.
Me temo que Europa no solo está confirmando su naturaleza de ente inviable, sino que se regodea en ser fruto supervisado del diseño de los EEUU durante la guerra y la postguerra. La guerra caliente y la fría.
Con todas las incertidumbres del momento actual, creo que deberíamos aprovechar la oportunidad y desvincularnos emocional y simbólicamente de un cadáver que nos arrastra. Un cadáver cuyos dirigentes ni siquiera son capaces de percibir nuestro real predicamento.
¿En qué cabeza cabe tener a Rusia por enemigo estructural y servir de campo de batalla de las guerras instrumentales de los que financian el Trumpismo, la destrucción de Nord Stream y la desindustrialización de Europa.
Nosotros nos desindustrializamos por dos razones: Un coste fiscal y regulatorio propios de vasallos descerebrados (Brzezinsky) y un coste de la energía que compramos a USA a más del doble del precio de lo que nos costaba la Rusa.
Se comienza perdiendo el sentido común. Luego se pierde el resto.