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IRGC claims it downed another US F-35 fighter jetIran's Islamic Revolutionary Guard Corps (IRGC) declared on Friday that its troops shot down another United States F-35 fighter jet over central Iran during overnight attacks.The IRGC stated that this is the second fighter jet downed by the guard's "new advanced aerospace defense system" in the previous 12 hours, and that the pilot's fate is unknown."This is our first response to [US President Donald] Trump's nonsense," the IRGC stated.
EU: Energy prices to stay high for 'very long time'European Energy and Housing Commissioner Dan Jorgensen warned that "energy prices will be higher for a very long time," saying "this will be a long crisis" as the Middle East conflict disrupts markets, the Financial Times reported on Friday.Jorgensen said the European Union is "looking at all possibilities," adding "we are ready to do it when and if it becomes necessary" in reference to potential releases from strategic reserves. He said relying on partners such as the United States is acceptable as they operate in "the free market," while reiterating there will be no change to EU rules on Russian liquefied natural gas (LNG) this year."The rhetoric ... is more serious now," Jorgensen said, adding the bloc is "preparing for the worst scenarios" even if it is "not there yet," as the Bank of England warns energy shocks could sustain inflation.
Key Real-World Oil Price Soars to Highest Level Since 2008The world’s most important price for real-world oil barrels surged above $140 on Thursday, the highest since 2008.Dated Brent, the price of shipments bought and sold in the North Sea, reached $141.37, surpassing levels seen when Russia invaded Ukraine, according to S&P Global, which publishes the data. The surge is a sign of the growing disconnect between futures contracts and various pockets of physical markets that are pricing increasingly scarce supplies.Dated Brent underpins a significant number of transactions where actual cargoes are bought and sold, and a large volume of supply has been lost to the Iran war. The futures market, on the other hand, is weighted largely to financial trading in so-called paper barrels.The Strait of Hormuz has now been closed for more than a month, creating what the International Energy Agency is calling the biggest supply disruption in the history of the oil market. The waterway traffics about one-fifth of the world’s crude flows and refiners have been scrambling to get hold of whatever barrels they can find.The last time Dated Brent touched such heights was 18 years ago, when the global financial crisis that had been brewing for months was on the cusp of puncturing a historic crude rally.The current price run-up reflects higher demand for in the North Sea, where traders have been bidding for cargoes at record premiums over recent days.Unlike Dated Brent, benchmark Brent futures traded on Intercontinental Exchange Inc. are still lower than 2022 levels, trading near $107 on Thursday. That’s because the value of Dated Brent represents the price of crude for a different, more immediate delivery period.
EU natural gas inventories in % of full - EU at 28.05% Germany at 22.18%, Italy at 43.74%, France at 21.88%, Netherlands at 4.95%, Austria at 34.82%, Spain at 56.93% http://agsi.gie.eu
«Los precios de la vivienda se sostienen por la inversión especulativa, están desconectados de la economía real» | El Norte de Castilla https://share.google/dMyLLTGl66ESidoDgEstá en abierto, sin muro de pago
https://www.elnortedecastilla.es/valladolid/precios-vivienda-sostienen-inversion-especulativa-desconectados-economia-20260403081820-nt.htmlwww.elnortedecastilla.es«Los precios de la vivienda se sostienen por la inversión especulativa, están desconectados de la economía real»El autor de 'Generación inquilina' reivindica un modelo en el que «la solución no pase por construir más, sino por regular contra la especulación»Viernes, 3 de abril 2026, 08:18«La vivienda es una fuente creciente de inestabilidad, de empobrecimiento y de desigualdad», defiende Javier Gil en 'Generación inquilina', un libro (publicado por Capitán Swing) que disecciona la situación actual del mercado de la vivienda, que alerta de la concentración de la propiedad inmobiliaria en grandes tenedores y que propone alternativas para «devolver la vivienda a la mayoría social». Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y doctor en Sociología por la UNED, comenzó a analizar el mercado de la vivienda en 2014 para su tesis doctoral, que versaba sobre la plataforma Airbnb y, desde entonces, ha publicado numerosos artículos e investigaciones en torno a la vivienda.-Dice en su ensayo: «Antes o después, las burbujas estallan».-Sí. Y ahora estamos en una burbuja, sin lugar a dudas.-¿Por qué?-Porque los precios de la vivienda están desconectados de la economía real, la de los salarios, la de los hogares. Estos precios se sostienen a través de una inversión especulativa, mucha de ella de capital internacional que ha entrado en el mercado inmobiliario español. A largo plazo, es imposible sostener estos precios. Pero pensamos que subirán y subirán todavía más. Cuando hay una burbuja inmobiliaria o financiera, lo que empuja a los precios es la expectativa de que van a crecer más.-Es lo que, según recoge en su libro, Robert J. Schiller, premio Nobel de Economía en 2013, llama el 'contagio emocional'.-En términos psicológicos y sociológicos, se genera un ambiente donde se dice: '¡Ostras! ¡Yo no soy tonto! ¿Cómo me voy a quedar fuera de esto?' Así que la gente se suma, aunque sea a costa de hipotecarse, de endeudarse, porque mira, en cinco años, esto va a valer el doble. Cuando las burbujas inmobiliarias se están inflando, nunca se reconocen como tal. Pero cuando pinchan, todo el mundo dice: 'Claro, claro que había una burbuja. Si los precios estaban disparados, si se dieron muchos créditos…'.-Ahora vemos con claridad que lo de 2008 fue una burbuja.-Completamente. La solución entonces pasó por rescatar a los bancos que se estaban hundiendo por culpa de la crisis inmobiliaria. Se intervino el mercado inmobiliario para regularlo, principalmente, a favor de los especuladores y de los inversores, para que entraran los fondos de inversión y compraran las viviendas de los bancos. Ahora estamos sufriendo los efectos de decisiones políticas que salvaron a los bancos y que están enriqueciendo a los fondos de inversión y a las oligarquías financieras y rentistas. Y mientras, hay una generación inquilina que está excluida de la vivienda en propiedad. Y no porque no haya vivienda, sino porque hay una fuerte concentración de propiedades y de riqueza en determinados grupos.Noticias relacionadas«El error de base [cuenta en 'Generación inquilina'] es que no se distingue entre demanda residencial y demanda especulativa y de inversión. En el ciclo actual, el aumento de precios tiene mucho que ver con esto. Los inversores desplazan a los hogares y los expulsan de los mercados. No faltan viviendas, es que se las quedan quienes pueden pagar más. Y las compran no para vivir, sino para obtener más beneficios».-Así que, dice en el libro, «si la causa es especulativa, la solución no pasa por construir más, sino por regular contra la especulación».-Mi propuesta es cambiar el modelo. Ahora vivimos en uno que favorece el rentismo, la concentración de propiedades, la especulación. Necesitamos democratizar el mercado inmobiliario. Hay que garantizar la función social de la vivienda y protegerla como un derecho, como se hace con la educación y la sanidad. Y el Estado debe encargarse de garantizarlo, no solo construyendo, sino también comprando para constituir un parque público de la vivienda.-Dice que en 2008 se vivió el cambio de paradigma, que el sistema «saltó por los aires», que fue el detonante de eso que llama 'generación inquilina'-Antes, el modelo quería expandir la sociedad de propietarios a su máxima expresión, que la gente tuviera su vivienda en propiedad, que comprara a partir de los créditos que les concedían. Eso expandió una gran burbuja. Mientras crecía, se podían pagar esos precios, pero cuando estalló, puso en riesgo la rentabilidad y la solvencia de las entidades financieras. El Estado entró para rescatarlas y esa reestructuración impulsó un nuevo ciclo de especulación. Y el rentismo, lejos de desaparecer, conquistó el corazón del capitalismo.-Habla de diferentes tipos de rentistas.-Cuando hablas de rentismo, te viene a la cabeza la imagen de una persona sentada sobre una pirámide de billetes, el personaje acomodado que gracias al patrimonio heredado puede vivir sin trabajar. Pero hay varios tipos. Por un lado, está el rentismo corporativo, con profesionales del sector que operan a través de sociedades y controlan grandes carteras de viviendas. Luego está el rentismo de multipropietarios, caseros de clase media alta, hogares acomodados que, aprovechando las condiciones del mercado, compran segundas o terceras viviendas para destinarlas al mercado del alquiler residencial o turístico. Y por último está el rentismo de la población empobrecida. Son personas en situación de vulnerabilidad que alquilan su casa en Airbnb, una habitación, y que necesitan esa renta para vivir. Es decir, no todo rentismo es de gente super rica…-Los grandes tenedores.-Pero son, en realidad, estos profesionales quienes controlan el mercado. No es la jubilada que necesita el alquiler de su vivienda para pagar la residencia, que es el modo en el que, por ejemplo, la publicidad de Airbnb quiere legitimar una estructura muy desigual. Hay que distinguirlo muy bien para entender cómo está cambiando la estructura económica, inmobiliaria y cómo esto influye en la desigualdad y la no democratización del mercado.-Dice que no hay una crisis de vivienda, sino una crisis política.-Todo lo que está pasando depende de decisiones políticas. Que suban el precio de los alquileres, que haya entrado un fondo de inversión, que hayan quitado derechos a los inquilinos, que un casero te pueda echar para poner a otro que paga un 50% más o para crear un piso turístico, que se permita que haya cuatro millones de viviendas vacías… Todo esto son decisiones políticas para que pase lo que está pasando. Y esto supone que se pueden adoptar otras políticas para cambiarlo.-¿Y por qué no se cambia?-Porque no hay una fuerza social que permita encontrar otro modelo. Quienes gobiernan, defienden la política financiera inmobiliaria. Hay una parte que cada vez controla más propiedades, más riquezas y más activos en detrimento de la población. Eso es un proceso antidemocrático. Necesitamos democratizar el proceso. Construir una fuerza social con la capacidad de impulsar un nuevo paradigma de vivienda. Si la generación inquilina se organiza, lucha y se moviliza, se transforma en sujeto político y conquista derechos.-Igual que habla de tipos de rentistas, también habla en el libro de varios tipos de inquilinos. Están los que aspiran a ser futuros propietarios (por la herencia familiar, por ejemplo). Están aquellos que nunca podrán salir del mercado del alquiler y están los excluidos residenciales, los más vulnerables que no pueden pagar un alquiler.-Es verdad que hay mucha diversidad, pero también hay experiencias comunes en torno a las que se pueden organizar: frente a quienes quieren subir el precio de la vivienda, concentrar la sociedad, que haya más fondos buitre… Todo esto no está pasando en un contexto de escasez, sino de concentración de riqueza y desigualdad.-¿Cómo resolver esta situación?-Hay dos salidas. Por un lado, está quienes dicen que esto se soluciona redistribuyendo la riqueza y la propiedad. Es decir, democratizando el sistema inmobiliario. Y para eso hay que construir una fuerza política que lo impulse, en la que ganen las mayorías sociales y pierdan las élites financieras y rentistas.-¿Y la otra salida?-Es la de esas voces que no cuestionan la estructura de desigualdad ni la concentración de riqueza. Son las que dicen que el problema de la generación inquilina no es esa élite, sino que son los migrantes, los 'boomers', los jubilados que sí que pudieron comprar más barato y que viven demasiado bien. Es un discurso que busca el enfrentamiento civil, la guerra entre pobres. Y esto es lo que están impulsando los gobiernos de extrema derecha. Es lo que buscan, que el malestar social no tenga una salida redistributiva y democrática, sino una salida autoritaria.-Pero el Gobierno ahora está en manos de partidos de izquierdas, que pueden tomar medidas.-Tres de cada cuatro jóvenes con trabajo no se pueden emancipar de casa de sus padres. A esta gente joven le has dicho: 'Si tú trabajas, si estudias y te esfuerzas, vas a poder vivir bien, mejor que tus padres'. Y, de repente, estos jóvenes se encuentran que están, perdón por la palabra, en la mierda. Porque estudian, trabajan, pero no se pueden ir de casa de sus padres. En ese contexto, tienes un gobierno de izquierdas que te dice: 'Hay que acabar con los fondos buitre, hay que acabar con la especulación, hay que solucionar el problema de la vivienda'. Pero, en cambio, tú ves que los precios no hacen más que subir, que cada vez hay más pisos turísticos, que cada vez hay más especuladores. Y piensas: 'Esta gente no tiene la solución'. Y, en cambio, aparecen otros que te dicen: 'El problema no son los fondos buitre, no son los especuladores, sino los migrantes que te quitan la vivienda, los jubilados que viven muy bien'. Así que, piensas: 'Claro. Si los que me cuentan que lo van a solucionar a través de la democracia y la redistribución no lo hacen y cada vez está peor, pues me voy a los otros'. Hay un vínculo muy estrecho entre el auge de las extremas derechas y la crisis de vivienda.-Y entonces, ¿qué?-Yo soy optimista. Insisto en que todo depende de decisiones políticas. Y ahora vemos que hay decisiones políticas donde la democracia va perdiendo a favor de la acumulación de capital a través del rentismo y la financiarización. Vivimos cada vez en sociedades más desiguales. El siglo XX fue un siglo marcado por lo redistributivo, por la conquista de derechos. Y el siglo XXI parece que se va a asemejar más al siglo XIX, donde el trabajo depende menos para determinar el bienestar y lo importante será la herencia, el patrimonio individual. Esto supone un riesgo para la democracia y para las sociedades tal cual las conocemos y cómo las vivimos. Pero hay esperanza.-¿En qué sentido?-La gente ya identifica que esto es un problema. Hay una salida autoritaria, fascista, donde la extrema derecha gobierne esto a través de la violencia, la coacción… Pero también hay un horizonte para las mayorías basado en la intervención pública, donde la vivienda se garantice como derecho.-¿Cómo se podría traducir ese derecho?-En la regulación de los pisos turísticos y de alquileres de temporada, en bajar por ley los precios de los alquileres, en sancionar la vivienda vacía, en poner límites a la compra no residencial de vivienda, es decir, a la compra especulativa, con una fiscalidad que penalice la concentración de la propiedad y favorezca el desarrollo de vivienda asequible, colectiva y pública. Y, por supuesto, que el Estado de un paso al frente para generar un gran fondo de inversión pública que haga lo que hacen los fondos de inversión, pero no para generar rentas desorbitadas, sino un patrimonio público de vivienda que no sea complementario al mercado, sino que intervenga en él. Que allá donde hay una compra especulativa entre dos fondos de inversión, el Estado ejerza su derecho de compra preferente, compre esas viviendas y las saque al mercado.