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Jossot

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #120 en: Octubre 31, 2019, 09:46:55 am »
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El Homo Complexus
Lunes, 16 de julio de 2012

Han sido muchos posts en este blog exponiendo las auténticas barbaridades que los seres humanos se hacen los unos a los otros cuando conviven en la sociedad industrial,  sin ir más lejos en nuestro país y su medieval sistema político donde los damnificados abundan. La constante del maltrato y de la falta de humanidad se encuentra presentes en todas las civilizaciones desde que hace once mil años se desarrolló la agricultura en el Creciente Fértil. Se maltrata en todas partes, en los países pobres sin complejo alguno, en los países ricos mediante una sofisticada red de instituciones como los negocios, la psicopatía corporativa, los partidos políticos, la banca, la educación, el consumismo y la soledad.

Siendo simplistas podríamos decir que el ser humano es “malo” un depredador en toda regla, pero también es “bueno” en el sentido de que es capaz de expresar afecto, de sacrificarse por los suyos, de cuidar a sus hijos y de tener alguna que otra amistad. ¿ Pero qué es ser malo o ser bueno?. Hace cincuenta años fumar era “chic” y ahora es “malo”, hace quinientos años las religiones eran “buenas” y ahora más y más personas huyen de esos conceptos que consideran como poco deseables o “malos”, hace unos años los “bueno” era convivir estando casados ahora lo que se lleva es vivir juntos sin más atadura que el deseo de permanecer unidos. Los conceptos de “malo” y “bueno” son en realidad conceptos morales que se encuentran anclados en las movedizas arenas de la cultura la cual va cambiando con el tiempo. No son conceptos absolutos, dependen de la época histórica por lo que cualquier discusión que les involucre como calificativos irremediablemente se encuentra condenada a ahogarse en un mar de confusión donde cada quien defiende o ataca lo que considera “bueno” o “malo”. Estos conceptos son netamente culturales, los niños los adoptan sin rechistar durante su crianza para internalizarlos y convertirlos en algo que forma parte de sí mismos, en algo en lo que creen fervientemente. Pero no son más que otra expresión cultural de los tiempos como la moda, la música, la economía y la religión.

¿ Es el hombre malo o bueno ?, gigantesca pregunta que para desambiguar tendríamos que abordarla desde un punto de vista estrictamente amoral. El problema es que al calificativo “amoral” también se le atribuyen significados provenientes del campo de lo moral por lo que la confusión alcanza dimensiones cósmicas. En este caso por amoralidad nos referimos a estar desprovistos de juicios de valor tanto a favor como en contra y un buen lugar desde donde tratar este tema “amoralmente” es el comprender las bases biológicas que rigen al ser humano como especie.

El ser humano se diferencia de las demás especies por el tamaño y complejidad de su cerebro. Esto que suena a perogrullada tiene importantes consecuencias ya que este órgano constituye una importante ventaja así como desventaja evolutiva. El hombre no posee fuerza física para defenderse de sus depredadores, o velocidad para escapar de ellos, no puede volar y dejarles atrás, no posee potentes venenos para matarles o garras y poderosos dientes para atacarles. Lo que si posee es el cerebro, que le permite comprender las situaciones y reaccionar en consecuencia de una forma infinitamente adaptable.

El cerebro es una gigantesca máquina asociativa que permite al ser humano almacenar situaciones que le han sucedido junto con las emociones que esa situación desencadenó. Cuando esos recuerdos almacenados en la memoria son llamados a la palestra aparte de los hechos concretos son también traídas al presente las emociones asociadas a esos hechos. Inclusive los hechos pueden estar deformados, no ser exactos o estar alterados pero las emociones extraídas de la memoria son vívidas como el primer día. Es como un DVD donde trozos de vida pueden ser llamados a voluntad para ser revividos a todo color como si estuviesen sucediendo y experimentar todas las emociones asociadas al hecho como en aquel entonces. Esto es lo que conocemos como aprendizaje y confiere al ser humano una capacidad desconocida en la naturaleza, le confiere la capacidad de cambiar sus instintos de forma dinámica y en un relativo corto plazo a medida que nuevas situaciones van apareciendo. Los instintos de los otros animales se encuentran “cableados” de forma fija y van cambiando lentamente mediante un brutal proceso de selección natural a lo largo de generaciones, proceso al que el ser humano tampoco escapa. Digamos que el resto de la creación funciona con un programa fijo y el ser humano es reprogramable sobre la marcha. Esto es lo último de lo último en técnicas de evolución.

Así como el cerebro humano es una máquina asociativa hacia el pasado también lo es hacia el futuro. Es capaz de “imaginarse” situaciones que no están sucediendo y experimentar las mismas emociones y en la misma intensidad como si estuviesen sucediendo ahora mismo. Este órgano es también una increíble máquina de simulación que nunca para y constantemente se encuentra corriendo el programa “…y si pasara esto….y si pasara aquello” produciendo las emociones correspondientes que son almacenadas junto a las experiencias reales. El hombre con solo ver lo que el tigre le hace a la gacela es capaz de imaginarse y sentir vívidamente el terror asociado para acto seguido guardarlo en su memoria como si en realidad hubiese sucedido. De esta forma aprende a reaccionar ante el tigre así nunca haya sido atacado por tigre alguno.

Un increíble  órgano que es capaz de aprender del pasado, del futuro…y de lo que le dice el vecino, porque también lo que le entra mediante el lenguaje desencadena las emociones asociadas a lo que le cuentan como si de verdad estuviese sucediendo, para luego seguir con el mismo ciclo de almacenamiento en memoria y posterior recall cuando haga falta. Es decir: también aprende de lo que le cuentan. En este sentido evolutivo el cerebro es imbatible como herramienta de supervivencia, pero existe un precio a pagar por tan sofisticado accesorio.

En su estado desarrollado sería imposible que este órgano pasara por la pelvis de una mujer en el momento de dar a luz. Por lo que viene a este mundo en un estado totalmente no desarrollado, solo con las funciones básicas que permitan la supervivencia inmediata y las funciones vitales. El cerebro llega a este mundo sin programa, solo trae cargado un pequeño sistema operativo para las cosas más mundanas. Luego tarda años en alcanzar su madurez, tiempo durante el cual el vástago depende de sus padres. El disponer de un cerebro tan sofisticado impone unos requerimientos de crianza extremadamente exigentes comparado con el del resto de las especies. En esto reside su desventaja evolutiva: la cría de ser humano debe ser protegida y criada durante larguísimos períodos de tiempo y a dedicación completa si se pretende desarrollar plenamente sus capacidades de adaptación y por lo tanto de supervivencia.  Ninguna otra especie animal soporta estos descabellados requerimientos de crianza.

El cerebro humano nace desprovisto del programa que le permite ser adaptativo, este programa se encuentra enteramente basado en las emociones y es la madre la que se encarga de desarrollar estas capacidades es sus crías. Lo que Freud describió como el YO, no es más que el núcleo de ese sistema operativo, la identidad interna del individuo que le dice que sus emociones son válidas, que son algo serio a lo que hay que hacer caso y en base a las cuales aprenderá a aprender y a tomar decisiones en la vida. Es la madre mediante el contacto físico, la aprobación, la admiración, el celebrarle sus decisiones, el imponer límites, el soportar las rabietas, el calmar cuando toca, el consolar y el jugar quien poco a poco va permitiendo que el niño ejercite su musculatura emocional y poco a poco  vaya formando su YO. Los animales marsupiales vienen a este mundo en un estado físico no desarrollado, cosa que completan dentro de la bolsa que su madre tiene a tal efecto. Los seres humanos vienen a este mundo en un estado emocional no desarrollado cosa que completan dentro del saco emocional de su madre, en el sentido emocional son animales marsupiales. La madre completa el proceso de maduración del cerebro de sus crías prestándoles  su propio YO para que el niño “juegue” con él y ejercite el suyo propio y de esta forma desarrolle su aparataje emocional con el único fin de ser adaptable ante las situaciones externas y aumentar sus probabilidades de supervivencia, o en palabras mas conocidas: ser feliz.

El problema de todo esto es que el proceso toma años, requiere de la dedicación casi en exclusiva de la madre durante todo el período en el que debe de estar al lado de su vástago en todo momento por lo que atender el tema de la supervivencia material y la protección contra los depredadores se convierte en algo espinoso. No existe pareja más expuesta a las amenazas del medio que les rodea que la madre y su prole de tierna edad. Llegados a este punto es importante recalcar que la crianza materna no es algo social, cultural, deseable o no, o que tenga que ver con temas de igualdad de sexos, no: la crianza materna es algo enteramente biológico. En realidad así como solo la mujer es capaz de dar a luz, así solo ella es capaz de desarrollar el aparato emocional que confiere la adaptabilidad ante la vida a sus crías. En un increíble acto tan increíble como el alumbramiento la madre trae a la vida el YO interno de esos cuerpos que alumbra. Si esto no es evidencia de que dios existe, que baje él mismo y lo vea.

Entonces aquí  es donde interviene el hombre. Normalmente en el resto de las especies el macho aporta su carga genética durante las épocas de celo de la hembra y se desentiende del asunto. Luego la hembra se basta a sí misma para criar a la prole durante el corto período de crianza que no va más allá del próximo ciclo de celo y vuelta a comenzar. En el caso de los humanos ambos progenitores deben dedicarse en cuerpo y alma a la crianza de sus vástagos, la madre se encarga de desarrollar su complejo aparato adaptativo y es el hombre quien se debe de encargar del resto, sobre todo del espinoso asunto de la supervivencia material.

Surge el problema de cómo fijar al hombre al núcleo de crianza durante el exagerado tiempo que este dura y así evitar el posible abandono que en estas delicadas condiciones equivale a una sentencia de muerte y por lo tanto de desaparición de la especie. El ser humano es la única  especie  cuya hembra no experimenta los ciclos de celo comunes al resto de las especies animales. La hembra del Homo Sapiens siempre se encuentra  disponible sexualmente y de esta forma establece un vínculo con el hombre que aumenta las probabilidades de no abandono. El ser humano se convierte en el animal sexual por excelencia, permanentemente en celo desde su maduración sexual con el único fin de asegurar el vínculo que  su vez asegure la supervivencia de su prole. Aquí el sexo pasa a formar parte importantísima de la biología y por ende de la psique del ser humano y le define tal como Freud le describió por primera vez para escándalo y oprobio de la sociedad victoriana de finales del siglo XIX.

Este fue uno de los mecanismos que la naturaleza creo para asegurar la supervivencia de la especie, pero también construyó  otro mucho más sofisticado. Al ser la madre la desarrolladora del sistema emocional mediante eso que conocemos como “amor de madre”, produce un efecto diferente en niños y niñas. Para el niño la fuente de amor proviene del sexo opuesto, lo que le transmite un mensaje: son las mujeres las que dan amor…y eso me gusta. En el caso de las niñas es la madre también la fuente del amor materno, pero también está el padre por lo que el mensaje es algo diferente: lo de la madre está muy bien pero también existen los hombres. El resultado de todo esto es que el hombre se encuentra totalmente escorado hacia la mujer en el plano emocional, mientras que la mujer es más equilibrada, más a medio camino entre papá y mamá, más autocontenida emocionalmente.  La mujer se encuentra más completa en si misma  desde el punto de vista emocional y al hombre siempre le hace falta algo que percibe como que reside en la mujer. El hombre depende más emocionalmente de la mujer que la mujer del hombre y de esta forma se crea un poderoso lazo contra la posibilidad de abandono por parte de este último. Fue Freud el primero en describir este fenómeno, para mayor escándalo aun de sus contemporáneos que le juzgaban desde la óptica de la moralidad cultural imperante en aquellos tiempos y no desde lo que verdaderamente es el Complejo de Edipo: un formidable mecanismo evolutivo con el objetivo de aumentar las posibilidades de supervivencia de la especie ante los desproporcionados requerimientos que la crianza de niños con cerebro impone.

Desde el punto de vista estrictamente biológico, y sin ánimos de ofender sensibilidades, es la mujer quien lo organiza todo a su alrededor desde que el hombre es hombre. Es ella el centro, tal como lo preconizaban las antiguas religiones neolíticas adoradoras de la fertilidad y de la madre tierra como sublimación de la doble fertilidad física y emocional de la mujer. Es ella quien transmite los mecanismos adaptativos que permiten la supervivencia de la especie y el proceso de crianza se encuentra en el mismo centro de todo esto. Todo se encuentra condicionado a la crianza con la mujer como protagonista  indiscutible.

Es el proceso de crianza centrado en la madre quien introduce uno de los principios rectores de la psicología humana: el principio del placer, mediante el cual los seres humanos utilizando su increíble aparataje adaptativo guiado por las emociones buscarán en todo momento lo que les satisface íntimamente y así como la ameba huye de la luz y busca sitios con comida, así el ser humano se moverá inconscientemente por la faz del mundo en la búsqueda de lo que internamente le satisface en lo que hoy día llamamos la búsqueda de la felicidad. Esto incluye decisiones sobre la pareja, los compañeros de cacería (la profesión de hoy), con quien se llevará bien y con quien no, quienes serán sus amistades y cuál es su equipo de futbol. Automáticamente se acercará a lo que le hace sentir bien y se alejará de lo que le hace sentir mal. Luego vendrá el padre a introducir el principio del displacer que la supervivencia material impone, es decir: el principio del deber que no es más que aprender a tolerar la frustración del displacer mientras resolvemos el tema de la supervivencia.  Y con esto ya tenemos otro ser humano con unas capacidades de adaptación desconocidas en otras especies y cuyas posibilidades de supervivencia son órdenes de magnitud superiores.

La aparición del cerebro humano ha conferido una ventaja evolutiva importante al Homo Sapiens en cuanto a capacidades de adaptabilidad proporcionándole lo último de lo último en cuanto a armas evolutivas. Pero a la vez le ha conferido la desventaja evolutiva de un ciclo de crianza extremadamente largo, complejo y delicado; que requiere de toda la atención y energía de los progenitores durante media vida, que les pone en situación de debilidad ante el medio y los depredadores durante largo tiempo y que en definitiva lo ha condicionado todo. La crianza de los niños es en realidad el centro vital donde se crea la adaptabilidad humana y por lo tanto de aquí depende la supervivencia de la especie, es un proceso delicado, con múltiples riesgos  y que requiere tiempo.

Cualquier perturbación al mismo bien sea por causas naturales, culturales o sociales tendrá importantes consecuencias en las probabilidades de supervivencia de la raza ya que esto ataca las bases biológicas de la adaptabilidad que son estrictamente emocionales y que a su vez constituyen  la única ventaja competitiva del ser humano como especie sobre este planeta.

No somos la cumbre de la evolución, solo somos más complejos que las otras especies con todas sus ventajas e inconvenientes. La lavadora que tenía mi madre solo disponía de dos botones: uno para encender/apagar y el otro para vaciarla. Era una máquina muy robusta y lavó ropa durante décadas sin rechistar. Una moderna lavadora es muchísimo más inteligente que aquella antigualla ya que dispone del equivalente a un ordenador instalado en sus entrañas.  Pero también es verdad que debido a su complejidad tiene más probabilidades de averías, es más frágil ante perturbaciones eléctricas, variaciones en la presión y calidad del agua y no cualquiera la puede reparar. Nosotros no somos diferentes.

…continuará.

gentid

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #121 en: Noviembre 04, 2019, 07:48:32 am »
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El Homo Complexus juega con fuego….y se quema..vaya que se quema.
Miércoles, 1 de agosto de 2012


El cerebro humano confiere a la especie lo último en adaptabilidad al medio, es un proceso cuya raíz profunda reside en las emociones y el precio a pagar es el de una crianza larga y que requiere de la total involucración de los progenitores. Cualquier perturbación a ese orden natural traerá grandes y no deseadas consecuencias que pueden incluso poner en peligro la supervivencia de dicha especie.

La primera gran perturbación es la misma cultura, proceso que comienza hace once mil años con el descubrimiento de la agricultura, la sedentarización y la aglutinación del hombre en grandes grupos que pretenden convivir. El objetivo de la cultura es el de homogeneizar en los posible a sus integrantes, el hacerles pensar de forma similar de forma que compartan los mismos valores con el objetivo de conformar sociedades homogéneas-piramidales  fácilmente controlables desde la cúspide y que respondan de las misma manera a los mismo estímulos. Estos valores se inculcan mediante el mecanismo de reprimir el verdadero YO que surge del su interior del individuo. Es imposible que todos los individuos sean iguales, por lo que para obtener uniformidad necesariamente cada persona será “insertada” en el molde cultural así sea necesario hacerlo a martillazos. Solo esto ya impone importantes distorsiones en el proceso de crianza, alejando a  los humanos de su condición biológica que depende en gran parte de dicho proceso. Los niños pasan de ser queridos por “ser” a ser queridos por amoldarse a la cultura imperante y eso transmite un mensaje importante en cuanto a que no se es querido por lo que se “es”, por lo que hay dentro, sino por lo que se aparenta hacia afuera, por su conformidad a los patrones culturales imperantes. Un primer impedimento al pleno desarrollo de un YO sano y espontaneo.

Si tratásemos de explicar en un párrafo el proceso de crianza de los cachorros humanos podríamos decir que se trata de convertir al rey egocéntrico del universo temeroso de todo,  que depende de sus padres para sobrevivir por lo que no los suelta ni de día ni de noche ya que en eso le va la vida física y emocional en alguien autónomo, que no se sienta amenazado por el mundo, que vea que el también puede cambiar cosas ahí fuera, que sus decisiones son válidas, que es querido a pesar de todo y que los demás también existen. Esto se consigue mediante una largo proceso de apaciguamiento donde la madre va enseñando al niño en etapas tempranas que no hay nada que temer a la vez que soporta sus desplantes egocéntricos y de esa forma poco a poco la bestia se va aplacando y va entendiendo que el mundo no es una amenaza, que no va a morir si no está mamá, va perdiendo el miedo y comienza a aventurarse a temprana edad y por su cuenta en ese mundo al que tanto temió cuando era un recién llegado. Luego vendrá papá a enseñarle que también hay reglas, que también hay que colaborar con los demás para sobrevivir, que a veces hay que tragarse algún sapo y que los cazadores solitarios no tienen futuro. Cualquier interrupción a este proceso conlleva a que el individuo en mayor o menor grado se quede en etapas infantiles donde el miedo y la dependencia campan a sus anchas.

El proceso de aculturación, debido a su carácter represor, impone al ser humano restricciones de crianza que pueden hacerle no superar el miedo y la dependencia que caracteriza a las edades tempranas.  Que tanto o que tan poco depende de la severidad del proceso, depende del tamaño del martillo que se haya utilizado para encajarle en el molde cultural.

La civilización-cultura también impone al hombre una carga para la que no está preparado: vivir en grandes grupos. Es cierto que el ser humano es un animal sociable, pero es sociable en la distancia corta tal como lo aprendió en el seno materno. Los sentimientos  de cariño, aprecio, empatía y el cuidar  al otro solo existen si hay contacto físico, si las personas se conocen y se tratan personalmente. En una civilización que aglutine a  varios millones esto es imposible, lo más que llegaran a sentir por las personas que no formen parte de su grupo inmediato es indiferencia. Indiferencia en el sentido de que no les importa los que les pase, sea bueno o malo, pero esto también les permitirá causar daño a estos otros seres anónimos sin sentir mayor remordimiento. Este es el mecanismo que genera la violencia y a tal efecto existe otro artículo del blog que lo trata.

Una civilización en estas condiciones pronto se desintegraría en un mar de caos por lo que la solución es más represión cultural para inculcar al individuo una especie de “amor” por aquellos a quien no conoce personalmente, bien sea basado en temas raciales, de país, de religión, del equipo de fútbol o de cualquier valor que les pueda identificar como una unidad mas allá de que realmente existan lazos emocionales cercanos.  Para que una sociedad desde el punto de vista económico pueda funcionar medianamente bien sus individuos deben ser capaces de relacionarse de forma más o menos correcta sin que existan mayores lazos emocionales entre ellos.

Aquí reside toda esa gama que existe entre las sociedades que hoy calificamos de avanzadas y las que no. Desde la violencia generalizada de las sociedades que consideramos primitivas donde el individuo ni considera al prójimo y solo considera suyo su clan inmediato, hasta las sociedades muy productivas de la Europa del norte donde son altamente funcionales como sociedad pero a costa de una represión emocional importante, pasando por las sociedades intermedias (como las del sur de Europa) donde el núcleo de solidaridad se limita a la familia inmediata tal como lo describió Edward Banfield en su esclarecedor estudio de 1958 “The Moral Basis of a Backward Society”.  La funcionalidad social se consigue en base a represión emocional, una sociedad no reprimida degeneraría en el caos disgregador y una sociedad perfectamente engrasada y por lo tanto productiva implicaría importantes dosis de represión. En un extremo la supervivencia física se encontraría en peligro, en el otro extremo el individuo estaría tan alejado de su condición biológica que los efectos en su psique serían evidentes, con la soledad y sus devastadores efectos como protagonista. No hay escapatoria y todo depende de encontrar un cierto equilibrio bien sea como sociedad o como persona.

Si existe algún modelo social cuyo funcionamiento exija al ser humano apartarse de su condición biológica es el modelo de sociedad industrial, el cual la humanidad ha tomado como modelo a perseguir. El modelo de sociedad industrial llevado a los extremos que hoy observamos equivale a sacrificarlo todo por el bienestar material y aplicar el grado de represión emocional que haga falta con tal de conseguir que todo funcione como un reloj. Evidentemente se consiguen importantes cotas de bienestar material, pero mientras más altas son estas cotas más importantes es el nivel represor llegándose a las cotas alemanas donde la palabra Einsamkeit (la soledad) es legendaria y donde la población sociológicamente muestra importantes síntomas obsesivos compulsivos. En el otro extremo tenemos a las sociedades pobres, donde el caos material campa a sus anchas, el crimen está a la orden del día pero extrañamente y estrictamente a nivel individual poseen una vida social mucho más rica. En algún punto intermedio de todo esto debe de existir un equilibrio que nadie ha sabido encontrar.

Una vez establecida la cultura alrededor de esos principios se generan formidables intereses creados de forma de perpetuar en lo posible el esquema, ya que el mismo es la base de la pirámide social. Toda la represión emocional aplicada en las sociedades industriales va encaminada a que los individuos no se relacionen espontáneamente entre ellos sino que lo hagan a través de los protocolos establecidos que conducen a la eficiencia económica. El área de las necesidades humanas de relación cercana, de tu a tu y de forma espontanea se ve notablemente reducida y toda esa energía se desvía hacia la posesión de bienes materiales. Se intenta substituir la satisfacción y la seguridad que aporta la vida social por la  posesión de dichos bienes. La población mantenida en un cierto estado infantil debido al proceso culturizador buscan la seguridad y  el sentirse bien mediante la acumulación de bienes o dinero. Es verdad que no se puede vivir sin ingresos, sin agua potable, comida, vestido y un lugar donde vivir pero tampoco se puede vivir teniendo cinco coches,  ninguna amistad y permanentemente preocupado por el futuro hasta tal punto que se convierta en una obsesión. Este es un vector que siempre se manifiesta en cualquier estudio sociológico: a mayor riqueza material más preocupados se encuentran los ciudadanos por su futuro.

Biológicamente la psique del ser humano no se encuentra cableada para convivir en grandes conurbaciones, durante casi tres millones de años la humanidad evolucionó en pequeños grupos  y solo desde hace once mil años que convive en las multitudes que hoy conocemos. Es el mismo proceso culturizador y su interferencia en el proceso de crianza, en su afán de crear sociedades homogéneas que no se disgreguen, quien poco a poco va enloqueciendo al animal humano. Esto se ha visto exacerbado desde hace doscientos años con la aparición de la sociedad industrial la que exige que a más de convivir en grandes grupos se conviva de forma económicamente eficiente como culminación del proceso protestante y de individualización del hombre aparecido hace quinientos años. Digamos que el hombre ha desarrollado una cultura que quiere maximizar sus posibilidades de supervivencia material pero que a su vez le aleja de su condición biológica, interfiriendo de forma importante en el proceso de crianza lo que a su vez le hace menos adaptativo y por lo tanto reduce esas mismas probabilidades de supervivencia, que trágicamente era lo que buscaba en un principio.  Es como si la naturaleza se burlase de él.

No es de extrañar bajo este concepto el que la generación que en los países desarrollados ha sido criada con más esmero, con más dinero, con más universidades, postgrados, coches, mimos y caprichos y que hoy se encuentra al mando de las principales instituciones que mueven a estas sociedades haya sido la generación que ha provocado el monumental desastre al que hoy asistimos. Desastre no solo económico sino moral, ideológico, ético humano, donde las cotas de egocentrismo, corrupción y desprecio por los demás a llegado a límites criminales y al día de hoy es causa de sufrimiento humano a escalas no vistas desde hace décadas. ¿ Cómo se explica que esta generación en medio de la abundancia material nunca vista haya conducido al mundo desarrollado a un estado de post guerra sin que haya mediado  guerra ni desastre natural alguno ?. Porque aparte de haber tenido todo lo material de la vida no tuvo otra cosa, porque fueron criados muy lejos de su base biológica donde se desarrolla eso que llamamos humanidad, porque fueron criados frente a la tele mientras papá y mamá trabajaban y trabajaban para poder pagarlo todo y dar una “vida mejor” a esos niños. Porque progresivamente la sociedad industrial se fue alejando más y más de sus principios biológicos y ha perdido la capacidad de adaptación  necesaria para afrontar los cambios que el agotamiento del sistema industrial, la llegada a la plenitud material y el excesivo consumo de recursos impone.  El resultado de esa crianza “abiológica-industrial” es lo que hoy vemos: un atajo de egocéntricos de cinco años enfundados en carísimos trajes italianos sin capacidad alguna de reaccionar ante los cambios que el medio impone. El problema es que la realidad (en otras palabras: la naturaleza) es muy tozuda y cuando alguien no se adapta generalmente aplica sus método expeditivos.

Nadie sabe cual tipo de sociedad es “mejor”.  Evidentemente vivir en un lugar donde no se puede sobrevivir materialmente o físicamente pero la vida social es un encanto como en algunos países latinoamericanos o africanos como que no. Por otra parte vivir bajo la férrea y castradora cultura altamente eficiente y solo material de los países hiperindustriales  trabajar-comprar-dormir-trabajar como que tampoco. Pareciera que depende de gustos personales, o por lo menos de rodearse de un pequeño oasis de relaciones cercanas que permitan sobrevivir en cualquiera de los casos.  Con toda probabilidad cualquier sistema social que no castre las capacidades adaptativas del hombre, le permita cierto bienestar material y no esté condenada a desaparecer en el medio plazo ahogado en crisis tras  crisis debería  de tomar en cuenta los siguientes aspectos.

El proceso de crianza es “sagrado” y nada debe de interferirlo. Se deben dar las condiciones más cercanas posibles a una crianza biológicamente sana.  Una sociedad  mejor debería internalizar que el proceso de crianza a tempranas edades corresponde a la madre por razones biológicas,  que esto es lo  ”más” importante y que nada tiene que ver con igualdad de sexos. No se deben confundir estos temas con el hecho que hombres y mujeres tienen los mismos derechos ante la ley pero no son iguales biológicamente.  En una sociedad mejor este sería el asunto central al que se le deberían dedicar los recursos que hagan falta y no al estar comprando i-Phones. Para la madre el proceso de crianza de los primeros años es agotador física y sobre todo emocionalmente. Históricamente la familia extendida o la comunidad pequeña donde todos se conocían han ayudado mucho en este sentido en cuanto a proveer apoyo y ayuda o aunque solo sea consuelo a la joven madre acosada sin cuartel por el pequeño dictador. Pensamos que no hay ley de protección o derechos que valgan si las madres tienen que criar a sus hijos solas, sin apoyo (y muchos apoyos), encerrada en un diminuto piso en medio de una inmensa y anónima ciudad donde no conoce a casi nadie y sobre todo sin que ese trabajo se valore como lo que realmente es: la base de nuestra adaptabilidad y por lo tanto de supervivencia como especie. No hay estado ni marido que pueda proveer la red social de apoyo que a una mujer le hace falta ante la crianza de un niño a tempranas edades. Este tema no es banal ya que aquí reside la capacidad adaptativa de los individuos. La situación actual equivale a la crianza en una inmensa y anónima granja de pollos. Nadie parece internalizar que no es la familia la base la sociedad, es la crianza, todo lo demás está condicionado por esto y es la mujer la protagonista.

Por otra parte, habría que reconocer que el ser humano no se encuentra preparado para vivir en grandes concentraciones anónimas. Pero a la vez la sociedad debe ser capaz de coordinarse entre sí para llevar a cabo las labores que la supervivencia material conlleva.
La tendencia a día de hoy es totalmente opuesta, a la mujer se le exige productividad industrial como si no tuviese que criar a nadie. Tal es el acoso que más y más mujeres adoptan valores  masculinos de vida y profesión, razón no les falta si al parecer es lo único que se valora. Por otra parte cada vez más y más población vive en inmensas ciudades y se estima que dentro de poco la mayoría vivirá en esos lugares.

Estamos jugando con fuego en esto de interferir de esta forma tan prepotente en el proceso biológico de crianza. Sin lugar a dudas aquí reside una buena parte de eso que conocemos como maldad humana cuya factura en la forma se sufrimiento contemplamos todos los días.

Y la locura no hace más que aumentar.








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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #122 en: Noviembre 05, 2019, 07:43:51 am »
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Schwarze Pädagogik
Domingo, 12 de agosto de 2012


 Es una historia enterrada sobre la que nadie quiere saber nada y la sociedad alemana actúa como si nunca hubiese ocurrido en el mismo sentido que en España la guerra civil, la dictadura de Franco y la España Negra nunca existió. El Santo Oficio que desde Tomás de Torquemada hasta su excelencia Rafael Merry del Val mejor conocido como Rafael María José Pedro Francisco Borja Domingo Gerardo de la Santísima Trinidad Merry del Val y Zulueta que era su nombre de pila y que tantos destrozos causó a la psique íbera tampoco existió. Todos los pueblos se avergüenzan de estas historias negras que sin lugar a dudas son las principales escultoras de su forma de ser.

Así como España tuvo su Santo Oficio así Alemania tuvo su “Pedagogía Negra” (Schwarze Pädagokik). Durante los siglos XVIII y XIX en esa zona del mundo que incluye Alemania, Austria, Suiza y todo lo que conocemos como el mundo germánico se desarrolló una forma de “educar” a los niños basada en su anulación como personas y sometimiento absoluto a la voluntad de sus padres utilizando cualquier método concebible. Fue la socióloga alemana Catherine Rutschky quien en 1977 trajo el olvidado tema a la palestra mediante la publicación del libro que da el nombre a este artículo. Luego en 1980 la psicóloga suiza Alice Miller basada en los trabajos de Rutschky publicó un libro que en la traducción al castellano fue titulado “Por tu propio bien” (título original: Am Anfang war Erziehung – En el principio era la educación) donde da cuenta de los destrozos que este tipo de educación (si así se la puede llamar) ha provocado. Mediante su obra tuve contacto por primera vez con esta historia que explica muy bien el por qué el pueblo germánico es como es, aparte de los incalculables daños sociales y sufrimiento humano a lo que esto conduce.

En sus respectivas obras Rutschky y Miller se limitan a transcribir textos extraídos de manuales y enciclopedias alemanas que versaban sobre la educación de los niños durante los siglos XVIII y XIX para darnos una visión aterradora de aquello.

Johan Georg Zulzer fue un teólogo de origen suizo nacido en 1720, profesor de matemáticas y prolífico escritor. Publicó la primera enciclopedia alemana entre 1771 y 1774. Era un intelectual importante por aquellas épocas que también llegó a escribir una obra ampliamente difundida sobre la educación infantil “Un ensayo sobre la educación y la instrucción en el niño” (Versuch vor den Erziehung und Unterweisung der Kinder) publicada en 1748 y de la que transcribimos algunas perlas tal como aparecen en las obras de Rutschky y Miller.

“Tan pronto como los niños desarrollan la conciencia, es esencial demostrarles con palabras y hechos que deben someterse a la voluntad de sus padres. La obediencia requiere de los niños (1) hacer de buen grado lo que se les dice, (2) de buen grado dejar de hacer lo que es prohibido, y (3) aceptar las reglas.”

“Una de las ventajas de estos primeros años es que la fuerza y la coacción se pueden utilizar libremente. Con los años los niños olvidan todo lo que les sucedió en la primera infancia. Si su voluntad puede ser rota en ese momento nunca más se acordará de que tuvo alguna y por esta razón la severidad requerida no tendrá ninguna consecuencia grave”

“…. cuestión importante a la que se deben dedicar los padres durante el segundo y tercer año de vida del niño es a inculcarle una estricta obediencia a los padres y superiores y a obligarle a aceptar todo lo que ellos hacen o dicen.”

“…..en cuanto a la voluntad se refiere, esto se expresa como un algo natural desde la más tierna infancia tan pronto como los niños son capaces de hacer ver su deseo de algo por medio de gestos. Cuando ellos ven algo que quieren pero no pueden tener aparece el grito de rabia y el llanto. O cuando se les da algo que no les agrada lo arrojan a un lado y empiezan a llorar. Estas son faltas peligrosas que dificultan su educación y fomentan cualidades indeseables. Si la voluntad y la maldad no son expulsadas a temprana edad es imposible darle a un niño una buena educación. En el momento en que estos defectos aparecen en un niño es hora de resistirse a este mal de manera que no se arraiguen a través del hábito y los niños adquieran un fondo depravado.”

“Por eso, aconsejo a todos aquellos cuya preocupación es la educación de los niños el que sea su ocupación principal el expulsar la voluntad y la maldad y que persistan hasta que se haya alcanzado el objetivo. Como ya se ha comentado anteriormente es imposible razonar con niños pequeños por lo tanto la voluntad debe ser expulsada de forma mecánica mostrando a los niños que uno es serio. Si uno cede a su voluntad una vez, la segunda vez será más pronunciada y más difíciles de controlar. Una vez que los niños han aprendido que la ira y lágrimas les permiten ganar a su manera no dejarán de usar los mismos métodos de nuevo. Finalmente se convertirán en los amos de sus padres y de sus niñeras. Pero si los padres tienen la suerte de eliminar la voluntad del niño por medio de la bronca y la vara, obtendrán un obediente, dócil y buen niño al que más tarde se le puede proporcionar una buena educación…….Una buena base para la educación requiere que esto sea establecido, entonces uno no debe dejar de trabajar duro hasta que toda la voluntad del niño se ha ido y entienda que no hay absolutamente ningún lugar para él…..Estos son, pues, son los asuntos más importantes que uno debe atender en el niño durante el primer año”

El autor de la primera enciclopedia alemana exhortaba a todos sus compatriotas a pegar y maltratar a los niños durante el primer año de vida hasta eliminar totalmente cualquier rastro de resistencia a la voluntad de sus padres. De esta forma se obtendría un “buen” niño al que en un futuro educar correctamente. Luego continúa:

“…poned su cuerpo a prueba en la medida en que su salud lo permita: dejad que sientan hambre, sed, calor, frío y que hagan trabajos duros, pero que todo esto ocurra con buena disposición de su parte…gracias a ellos los niños se volverán más valientes, pacientes, constantes y luego serán capaces de reprimir sus malas inclinaciones.”

“…junto a estos ejercicios generales es preciso cultivar también otros particulares destinados a refrenar directamente los sentimientos…”


Con posterioridad a este autor existieron otros muchos con el mismo discurso, que a su vez obsequiaron a las sociedades germánicas con más de estas perlas.

“….la desobediencia es una declaración de guerra en su contra. Su hijo está tratando de  usurpar su autoridad, por lo que se justifica la respuesta a la fuerza con la fuerza con el fin de garantizar su respeto, sin el cual no será capaz de entrenarle. Los golpes le que le administre deben convencerlo de que usted es su superior….”

“…las madres a las que normalmente se encomienda la educación de sus hijos, rara vez saben afrontar con éxito la impetuosidad…como ocurre con todas las enfermedades de difícil curación al tratar la tara psíquica de la impetuosidad hay que poner el máximo cuidado en la profilaxis y la prevención del mal. Y el mejor método será aferrándose en la medida de lo posible al principio de mantener a los niños lejos de todas las influencias capaces de estimular cualquier sentimiento sea este doloroso o benéfico.”

“…el pequeño debe sentir el orden y la disciplina antes de tomar consciencia de ellos…así pues hay que cultivar la obediencia mediante el ejercicio del poder por parte del educador, lo cual conlleva  miradas serias, palabras decididas y eventualmente coacción física o castigos….la voluntad del educador ha de ser una fortaleza inaccesible a la astucia y obstinación y solo deberá abrir sus puertas cuando a ellas llame la obediencia (del niño)..”

“…el niño en pañales tiene ya una voluntad y por lo tanto ha de ser tratado en consecuencia…”


En otras palabras hay que maltratar al niño hasta despojarle de su voluntad, luego hay que endurecerle el cuerpo haciéndole sufrir físicamente, evitar en lo posible el contacto con la madre ya que ella es “débil”, no dejarle experimentar sentimiento alguno e inculcarle un férrea disciplina y amor al orden.

Del “Manual para Padres y Madres de Familias y Naciones” de 1773 podemos extrae los siguientes pasajes.

“…. después de un castigo en que el dolor dura un tiempo es natural un cierto llanto o gemido. Pero si el castigado utiliza estos sonidos molestos como un medio para vengarse, entonces el primer paso es distraerlo mediante la asignación de pequeñas tareas o actividades. Si esto no ayuda, es lícito prohibir el llanto y castigarlo nuevamente hasta que finalmente desista después del nuevo castigo”.

“…hay que actuar con seriedad y comedimiento, anunciar el castigo, aplicarlo y no decir nada más hasta que el asunto haya concluido y el pequeño delincuente castigado sea otra vez capaz de entender nuevos concejos y nuevas órdenes….”

El clímax de todo este movimiento llegó a mediados del siglo XIX con la aparición en escena del doctor (médico) Daniel Gottlob Moritz Schreber, una especie de fenómeno mediático en la Alemania de aquel entonces que predicaba el ejercicio diario, la vida sana y la buena alimentación orgánica a tal punto que los huertos en la ciudades alemanas al día de hoy se llaman Schrebergarten. El doctor Schreber publicó libros que se vendieron durante cuarenta y cincuenta ediciones. Entre sus muchos libros también publicó material sobre la educación infantil donde indicaba que los niños deben comenzar a ser “enderezados” desde el quinto mes de existencia y de donde extraemos el siguiente pasaje.

“Las muestras de temperamento por parte de los pequeños al llorar sin causa deben ser consideradas como las primeras pruebas a las que los padres serán sometidos…..una vez se haya asegurado de no existe enfermedad, hambre o causa orgánica alguna, no espere a que el llanto se apague solo, actué de forma positiva…..mediante suaves golpes administrados a intervalos regulares…..hasta que el llanto cese”

“…si los padres son consistentes con estos métodos pronto se verán recompensados con la aparición de la situación donde el niño podrá ser controlado con solo una mirada….”


El hijo mayor del doctor Schreber se suicidó a los treinta y ocho años, otros dos hijos acabaron en un sanatorio mental, uno de ellos Daniel escribió un libro sobre sus alucinaciones que a su vez sirvió a Sigmund Freud en sus investigaciones mientras todo el mundo germánico seguía los sabios concejos de crianza del Dr Schreber. Daniel Schreber estaba perturbado mentalmente desde una tierna edad tal como atestigua en sus escritos, pero eso no le impidió el ejercer de juez y no de cualquier juez, fue presidente de la corte de apelaciones de Dresden hasta su definitivo “enloquecimiento” y confinación en una institución mental a la edad de cuarenta y dos años donde posteriormente falleció. Ni que decir que el doctor Schreber aplicaba al pie de la letra sus teorías pedagógicas en casa.

Durante más de doscientos años a las poblaciones del ámbito germánico en Europa se las educo desde la más tierna edad mediante métodos que con toda seguridad debieron de haber sido el infierno de los niños con el objetivo manifiesto de lograr ciudadanos totalmente obedientes y sumisos a sus padres y por ende a sus superiores, líderes religiosos y finalmente al estado. Esta educación se encontraba basada en un maltrato brutal a los pequeños, donde se les prohibía expresar cualquier sentimiento, cualquier acto espontaneo, donde no percibían muestra alguna de cariño que no fuese la aprobación de sus padres cuando cumplían estrictamente su voluntad, donde los castigos corporales, la humillación, el chantaje emocional la anulación de la personalidad y la manipulación se encontraban a la orden del día y donde la vida infantil debió de haber sido un continuo acto de supervivencia. Doscientos años son muchos años que permiten que estos valores se internalicen y luego sean transmitidos de generación en generación. Esto no fue un movimiento fortuito o espontaneo, fue un movimiento orquestado, impulsado y difundido desde las élites intelectuales y los líderes de opinión de la sociedad durante un largo periodo de tiempo. Fue algo sistemático, organizado y llevado a cabo hasta sus últimas consecuencias.

En un ensayo titulado “Child abuse Shame, Rage and Violence” publicado en “The Journal of Psycohistory verano 2003” Marie Katherine Armstrong escribe:

“Alemania ha sido la única nación del mundo que ha producido manuales detallados sobre como disciplinar a los niños, específicamente a los bebés mediante el miedo. Los niños alemanes eran criados en base a reglas detalladas diseñadas para eliminar la capacidad de pensar por sí mismos y llegar a sus propias decisiones. La humillación, profesaban estos expertos, es la clave para producir adultos que siempre obedecerán a las figuras de autoridad y que nunca actuaran según su propia voluntad.”

Y sigue:

“ Por supuesto que en otros países se ha maltratado y se maltratan niños pero nunca en la medida y con la despiadada sistematicidad que aplicaba la pedagogía prusiana. Durante las dos generaciones anteriores a la subida de Hilter al poder la implementación de estos métodos alcanzó cotas que rozaban la perfección”

Perfección en términos prusianos me imagino, todo esto posee una fuerte connotación a política de estado impulsada desde los más altos estamentos de la sociedad. Con toda probabilidad desde el estado se propició la masacre de los niños a manos de sus padres con el fin de producir obedientes y diligentes ciudadanos para ser insertados como otra pieza más en el incipiente complejo fabril.

El resultado es lo de esperar: personas que rayan en lo obsesivo compulsivo, que no sienten empatía por nadie, incapaces de expresar emociones, constantemente bajo control, con un toque de sadismo y que no tienen espontaneidad tal como se corresponde al estereotipo de personas en estas sociedades. Personas que por otro lado solo hacen trabajar y trabajar y de aquí su espectacular éxito material. Sin duda alguna esta tragedia basada en hechos históricos verificables explica mejor la actitud germánica ante la vida que aquellas basadas en el clima frío y el cielo nublado.

Es notable en Alemania y poco conocido en el exterior el hecho de que gran cantidad de jubilados por estas latitudes se dediquen casi todo el día a denunciar cualquier cosa que ellos consideran que están mal a la policía así la situación no tenga nada que ver con ellos. Coches mal aparcados, que si alguien tiró basura, que si vio un coche circular en dirección prohibida que si hay una bicicleta atada en un lugar que no toca, que si han ocupado la vía pública sin permiso y un largo etcétera que no hace más que consumir recursos de la policía quien se ve obligada a hacer algo ya que la ley le obliga. Obsesión con las reglas por los siglos de los siglos.

Con toda probabilidad el éxito material de estas sociedades proviene en gran parte del maltrato infantil como modo de producir una sociedad hiper disciplinada a cualquier precio. Y el precio es alto: una represión emocional internalizada profundamente. Las raíces profundas de todo este fenómeno son religiosas ya que se puede rastrear el origen de todos estos “pensadores científicos” hasta los pastores protestantes. Una cruzada religiosa disfrazada del cientificismo imperante, lo que le da credibilidad. El daño a la población ha sido de dimensiones cósmicas y el fenómeno hizo clímax tal como lo comenta Miller en su obra durante el ascenso de los Nazis al poder y la segunda guerra mundial. Aquello lo cambio todo para siempre pero el daño a la población fue gigantesco.

Con la segunda guerra mundial y una vez evidenciadas las consecuencias, estos “métodos” de crianza fueron abandonados. Quizás la socialdemocracia fue la forma de reparar tanto daño que este intento de creación  de los perfectos ciudadanos industriales causó. Solo han pasado algo más de sesenta años y el daño sigue ahí, cada vez en menor grado a medida que se avanza generacionalmente pero es evidente. Toda esta angustia generada fue canalizada hacia la posesión de bienes materiales y la compulsión de acumular característica del sistema capitalista industrial. Estas sociedades no se encuentran preparadas emocionalmente y no poseen redes de apoyo social alguno que les permitan afrontar la escasez y la incertidumbre, años de malos tratos así lo han determinado y de aquí la necesidad del crecimiento infinito. Ante el previsible futuro de escases de recursos de todo tipo que se avecina con toda probabilidad volverán a hacer crisis.

Todo esto hace pensar que no existen sociedades moralmente superiores a otras, sino que todas son producto de su patética historia. Así como España tuvo su Santo Oficio y su larga historia negra que dio al mundo ese estereotipo íbero del vividor sinvergüenza, así la historia de los pueblos germánicos ha dado como resultado ese personaje emblemático que es el obsesivo compulsivo que vive solo para trabajar-obedecer y es incapaz de disfrutar de la vida. El resultado visible: la melindrosidad tramposa de los primeros y la productividad obsesiva de los segundos no son más que manifestaciones de la cultura subyacente y son síntomas y no causas de su modo de vida. Ambos son el producto de procesos de ingeniería social llevados a cabo en base a ideologías (las que sean) la mayoría de las veces ejecutados con violencia explícita como en el caso español o soterrada como en el caso germánico. El resultado es el mismo: sociedades prisioneras de unos valores impuestos a punta de malos tratos y que no se corresponden con los deseos individuales de cada quien y para colmo de males ambos extremos insisten en formar una sociedad homogénea al día de hoy. Cada vez estoy más convencido que desarrollo y subdesarrollo son dos caras de la misma moneda: maltrato generalizado y destrucción de la infancia, solo que los primeros lo expresan de forma sádico-maníaca y los segundos de forma masoquista-depresiva tal como acertadamente señala José Luís Cano (www.psicodinamicajlc.com) al comentar este tema.

En nada se diferencia el maltrato a las poblaciones latinas por parte de la iglesia católica del maltrato organizado de los niños germánicos o del estado de terror en que vivían Mayas y Aztecas, cada tipo de maltrato produce unos síntomas que es lo que percibimos y en base a esto juzgamos si una sociedad es mejor que la otra, juicios que a su vez se encuentran basados en los valores morales imperantes que a su vez cambian con el tiempo. Por ejemplo al día de hoy los valores de eficiencia económica, productividad y acumulación son los valores imperantes.

Marx estaba equivocado, el motor de la historia no es económico o una dialéctica materialista de clases, el motor de la historia son estos horrores enterrados de los que nadie quiere saber nada.

En Alemania el derecho de los padres de castigar físicamente a sus hijos de forma libre fue abolido en el año 2000.

A lo mejor el mundo estaría mejor sin tantos pensadores.

gentid

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #123 en: Noviembre 06, 2019, 07:54:27 am »

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Control…o los Orígenes del Capitalismo
Domingo, 26 de agosto de 2012


 Mucho se ha escrito acerca de los orígenes del capitalismo con historias que nos remontan a inmensas fábricas de ladrillo rojo, chimeneas, máquinas de vapor, telares, montañas de carbón así como mujeres y niños trabajando en condiciones deplorables mientras los barones de la industria amasaban auténticas fortunas. En realidad estas imágenes no se corresponden con sus orígenes, más bien se corresponden con los efectos que un cambio tecnológico profundo (la aplicación masiva de maquinaria movida por vapor) tuvo sobre el aparato productivo y las relaciones de poder entre trabajadores y propietarios de las fábricas. La popularización de la máquina de vapor eliminó de un plumazo el valor económico de la fuerza humana para las labores de producción.  Ya no hacían falta hombres fuertes para realizar los trabajos propios dentro de la fábrica o dentro del taller del artesano, ahora pueden trabajar mujeres y niños que cobran mucho menos y así fue. En medio de un aumento de productividad enorme gracias a la utilización masiva de maquinaria movida por vapor el precio de la mano de obra se desplomó al incorporar a esta otra parte de la población que tradicionalmente no trabajaba. El fenómeno no es muy diferente al del actual cambio tecnológico debido a la automatización masiva de los procesos industriales y el uso intensivo de ordenadores e instalaciones robotizadas que ha provocado el descenso generalizado de los ingresos de las clases trabajadoras debido a que sus servicios ahora no son tan necesarios. Con toda probabilidad este es uno de los orígenes profundos de la crisis que arranca en el año 2007 .

En realidad las bases del capitalismo se establecieron mediante un largo proceso que arranca unos ciento cincuenta años antes de que las humeantes fábricas de ladrillo rojo dominaran el paisaje en los países industrializados. No fueron los industriales capitalistas quienes crearon el capitalismo fueron los comerciantes.

Por aquellos tiempos la producción se encontraba organizada alrededor de gremios que dominaban las grandes ciudades medievales. Estos gremios operaban exactamente igual que hoy lo haría un cártel de productores donde todos se ponen de acuerdo en limitar la producción, establecer precios uniformes y evitar la entrada de nuevos competidores. Todos los zapateros vivían en la misma calle de forma de poder vigilarse los unos a los otros, periódicamente tenían sus reuniones donde se fijaban calidades, volúmenes y precios. En el oficio se comenzaba de aprendiz y el aprendiz aventajado se casaba con la hija del zapatero para ser admitido en la gran logia de los zapateros mediante complicadas ceremonias donde el muchacho era introducido a las fórmulas magistrales de fabricación de betunes y colas. No todos los gremios eran tan pacíficos y poco ambiciosos como el anterior. Los comerciantes de especies de Venecia compraban la pimienta a “uno” en el cercano oriente y la vendían a “doce” al resto de Europa. Donde se compraba, con quien había que hablar y las rutas de transporte eran el secreto mejor guardado de todos los gremios de comerciantes de la ciudad.  Eran personas extraordinariamente ricas pero presos dentro de su propia ciudad. Si alguien quería marchar a otro lugar los demás interpretaban que se iba a montar el negocio por su cuenta y que sus secretos mejor guardados serían sabidos por lo que invariablemente la persona acababa apuñalada y arrojada a algún canal.  No muy diferente a cualquier gremio o cártel de drogas de hoy día.

Lo cierto es que muchos mercaderes comenzaban a estar hartos del dominio absoluto que los productores ejercían sobre la producción y los mercados, eso limitaba de forma determinante los márgenes de comercialización. ¿ Cual es el papel de un mercader en un lugar donde todos los zapatos son de la misma calidad y cuestan lo mismo ?. ¿ Para qué comprar zapatos en Brujas con la intención de venderlos en Gent si los productores de ambos sitios se han puesto de acuerdo en cuanto a precios ?. ¿ Para qué comprar paños en Lancaster y llevarlos a Chester si es más de lo mismo ?.

Muchos mercaderes vieron que existían oportunidades de negocio si lograban saltarse la cadena de producción controlada por los gremios y solo existía un lugar donde eso se podía hacer: fuera de las ciudades.  El fenómeno tuvo lugar en Inglaterra donde los mercaderes comenzaron a comprar partidas de lana y a llevarlas a las granjas que al estar fuera de las ciudades no eran controladas por los gremios, esto se llamo la “Cottage Industry”. Al granjero le dejaban la lana con el encargo de tejer paños por un precio acordado o por pago en paños. El negocio fue bien, al granjero le convenía el ingreso extra sobre todo en los tiempos en que no había cosecha y el mercader lograba su objetivo. Inclusive se popularizó la práctica de instalar telares propiedad del mercader en la granja y así aumentar el rendimiento.

Mientras más producían mas ganaba el mercader pero esto a lo largo de los años comenzó a tener un problema. A medida que el mercader pedía más y más los granjeros comenzaron a tener suficiente. Digamos que este ingreso para ellos era adicional pero para el mercader llegó a convertirse en su principal y muy lucrativa fuente de ingresos. Entonces comenzaron las discusiones. El mercader le deja al granjero tanta lana con el compromiso de producir tantos paños para el mes que viene, cuando regresa al mes solo hay la mitad de los paños por lo que le reclama al granjero que a su vez le dice que han tenido la vaca enferma, luego vinieron las fiestas del pueblo y si no le gusta ya se puede llevar el telar a otro lado que esta es su granja y aquí ni dios le viene a decir lo que tiene que hacer, que ya bastante tiene con el trigo, el cerdo y las gallinas. Y mientras tengamos para comer ya se puede usted irse yendo por donde vino.

Los mercaderes comprendieron que si querían asegurar la producción deberían tener más poder sobre los granjeros y esto nos trae al origen profundo del capitalismo: para producir más y más hay que tener dominio absoluto sobre el que produce. De esto se trata y este es el sentido profundo del sistema capitalista: dominio absoluto sobre el que produce en aras de aumentar la producción al máximo con la tecnología (que determina la productividad)  y los medios disponibles. Esto tiene la indudable ventaja de aumentar la producción  y por lo tanto de elevar notablemente el nivel de vida material de la población cosa que ha sido evidente a lo largo de la historia, pero tiene el serio inconveniente de convertir al ser humano en una pieza de maquinaria con todas las consecuencias que eso tiene y que también son evidentes hoy día.

Antes del advenimiento del capitalismo el trabajo asalariado casi no existía, es más no existían “puestos de trabajo” tal como lo conocemos hoy día. Todo el mundo se “buscaba la vida” bien sea como agricultor porque su padre también lo era o aprendiz de un oficio con la esperanza de llegar a tener su propio taller, aprendiz de mercader o bien como soldado o fraile si no había tenido la suerte de nacer en alguna familia noble. Digamos que el trabajo y la vida eran una misma cosa. El agricultor llevaba vida de agricultor, el carpintero de carpintero, el zapatero de zapatero, el soldado de soldado y el picador de piedra de picador de piedra. No existía separación entre el oficio y el resto de la vida, no habían vacaciones, ni puentes, ni horario de oficina ni nada de eso de lo que hoy damos por sentado. Vida y trabajo eran la misma cosa y muchísimas transacciones se hacían por trueque, tú me arreglas estas ventanas y yo te doy un par de zapatos.

El nacimiento de las ideas capitalistas llevó a replantear toda esta situación en la que se producía poco pero digamos que cada cual era más o menos dueño de su vida. En aquellas épocas los terrenos se cultivaban en base a la tradición, existían muchísimas tierras comunales o privadas donde desde hacía siglos generaciones de campesinos provenientes de la misma familia las habían trabajado sin más títulos de propiedad que el que la tradición marcaba.  Todo eso comenzó a cambiar en el siglo XVI completándose el proceso a comienzos del XIX. Cientos de miles de campesinos ingleses fueron desalojados de sus tierras al establecerse el sistema de “enclosures”, es decir de terrenos agrícolas vallados y de uso no público de forma de poder criar los cientos de miles de ovejas que la incipiente industria textil venia demandando. A lo largo de décadas cientos de miles de familias campesinas se quedaron sin las tierras que les permitían subsistir y esto se extendió por toda Europa. Al final del camino la fábrica les esperaba.

El proceso de formación del capitalismo no es más que el proceso de tomar a la mayoría de las personas y moverlas desde la vida poco productiva en el campo, vida sujeta a los ritmos naturales de la tierra y trasplantarla al ambiente artificial de alta productividad de la fábrica. El que la fábrica disponga de maquinaria manual, automática, a vapor o no disponga de maquinaria alguna solo depende de la tecnología disponible en ese momento, lo importante es que es la propiedad es quien organiza el trabajo de los demás exprimiendo hasta la última gota de productividad con los medios técnicos de que se disponga.  La vida en el campo medieval no era precisamente fácil y bucólica por lo que es extraño ese sentimiento que flota sobre la sociedad industrial que insiste en una visión romántica e idealizada de dicha vida. Como diría Jung: el inconsciente colectivo añora la vida sujeta a los ciclos naturales y no al actual reloj de fichar.

El capitalismo no es más que  el tomar consciencia de que para acumular capital hay que controlar las vida de las personas hasta sus últimos detalles, de forma que produzcan lo máximo posible con los medios disponibles.  Esto es un incentivo al control de las vidas de las personas que ni siquiera el mas absolutista de los reyes tenía. En realidad es una forma de violencia de todos contra todos al llegar a generalizarse la creencia de que de que “mí” acumulación de capital depende de que “té” someta.

La formación del capitalismo ha traído como compañero inseparable el fenómeno de la individualidad.  En los tiempos medievales el andar solo y sin compañía se consideraba como enfermedad mental. Para hacerse una idea de la vida medieval imagine una comuna hippy extremadamente pobre donde todo se comparte. Era práctica común en las comidas el beber todos del mismo cuenco de sopa pasándoselo unos a los otros, no causaba vergüenza el que a uno le vieran defecando u orinando, corporalmente no se tenían asco sobre todo considerando el que las medidas higiénicas de la época dejaban mucho que desear. La vida medieval era una vida eternamente en grupo las veinticuatro horas del día y sujeta a los relojes naturales de las cosechas. En realidad no se trabajaba mucho: durante el invierno bien poco, durante la época de crecimiento una “ronda” de un par de horas por la mañana y otro tanto por la tarde, la ropa se lavaba poco, el cuerpo también. Solo durante las épocas de cosecha se trabajaba de forma extenuante. Si no podía cuidar a la niña la cuidaba la vecina, si faltaba de esto se lo cambio por aquello al otro vecino. No era una vida bucólica era una vida de escases extrema, enfermedades y privaciones materiales donde el crimen y los asesinatos estaban a la orden del día pero no era una vida solitaria.

El proceso de individuación de la población alcanza su esplendor en el siglo XVIII con las tesis de Hobbes y Locke donde cristaliza la idea de que la sociedad se compone de individuos que persiguen sus propias metas, proyectos y fines. El individuo acepta el vivir en sociedad porque esta le ayuda a conseguir sus propias metas. Aquí culmina el movimiento de individuación de la población que se expresa en la sucesiva transformación de la comuna medieval a la familia extendida donde bajo el mismo techo conviven varias generaciones, llegándose a la familia nuclear de hoy compuesta por papa, mama e hijos hasta las familias mono parentales y sin mayores lazos con las generaciones pasadas de mañana. Este vector histórico cada vez ha dejado al individuo sin una red personal de supervivencia social, dejándole totalmente a merced del altamente eficiente aparato productor industrial no dejándole otra alternativa que acoplarse al mismo si quiere sobrevivir. Al disponer cada vez menos de alguna red de soporte social al individuo solo le queda el buscar su posición dentro del sistema el cual le provee de sustento y donde hasta los antiguos mecanismos de solidaridad intergeneracional tal como el cuidado de los ancianos han sido delegados a otros sistemas como el de las pensiones. La internalización y posterior exacerbación de los valores individualistas es lo que hace posible que la persona acepte verse reducida a la condición de pieza de maquinaria ya que no tiene otra posibilidad, todo en aras a aumentar la eficiencia económica y el bienestar material con dramáticos efectos en la psique de las personas. Ese es el precio a pagar por la abundancia material.

En realidad el sistema capitalista poco tiene que ver con la máquina de vapor o con los ordenadores de hoy día. Tiene más que ver con el forzar a las personas a trabajar en un ambiente no natural y de alto rendimiento, de separar su oficio de su vida de forma que se vean obligadas a vender su trabajo por un salario, todo esto arropado por el surgimiento del individualismo como forma de realización personal. Desde el punto de vista estrictamente material este proceso ha tenido un éxito desmesurado, es evidente la abundancia material que esta forma de hacer las cosas ha traído. Por otra parte el ser humano ha pagado un alto precio psicológico al verse forzado a vivir de una forma muy poco natural. Con toda probabilidad este sea el origen de la enfermedad universal del mundo industrial desarrollado: la soledad. Ese mal que llamamos soledad y que es endémico a las sociedades industriales es la contrapartida al altamente eficiente aparato productor que tan bien nos permite vivir desde el punto de vista material. Los seres humanos por diseño biológico somos animales sociables, necesitamos del contacto cercano de otros humanos para vivir y nos sentimos solos cuando se nos intenta convertir en piezas de maquinaria y se nos deja sin tiempo para cultivar relaciones al apropiarse el aparato productivo de casi todo el tiempo disponible. El individuo tiene de todo pero se encuentra solo y su malestar no hace más que aumentar debido a que vive en un sistema de relaciones humanas basado en una contradicción.

Desde aquel entonces la necesidad de control de los unos por los otros solo ha ido en aumento.





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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #124 en: Noviembre 07, 2019, 07:22:12 am »
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Los robots no tienen YO
Lunes, 10 de septiembre de 2012

El objetivo de las civilizaciones, tal como acertadamente apuntaba Sigmund Freud, es el de lograr grupos humanos homogéneos de forma que respondan de forma uniforme ante los mismos estímulos. Al eliminar la diversidad psicológica por los métodos que sean, las sociedades se convierten en controlables desde la cúspide.

El paradigma del control social han sido las sociedades industriales que así como ha creado un vasto y extenso sistema de máquinas para producir, así mismo ha manufacturado a las personas que las operan  y en la medida en que nuevos conocimientos  sobre la psique humana han ido apareciendo la forma de control ha ido evolucionando con el tiempo, pero siempre con un mismo objetivo: obtener individuos psicológicamente desvalidos que necesitan del sistema y de sus protocolos establecidos para relacionarse entre ellos y funcionar en la vida. Estos protocolos son impuestos a tempranas edades mediante el proceso educativo que no es más que matar la espontaneidad del individuo.

La primera fase surge junto con las ideas capitalistas en la Inglaterra de hace trescientos años. Aquí se trató de no dejar escapatoria posible a participar en el sistema capitalista mediante la expropiación generalizada  y privatización de las tierras de cultivo comunales tal como aquí se describe, no dejando alternativa al individuo que no fuese trabajar en alguna fábrica y depender del sistema para su subsistencia.

La segunda fase fue mediante la destrucción indiscriminada de la infancia en la Prusia de los siglos XVIII y XIX mediante la aplicación de la pedagogía negra simultáneamente a la aparición del sistema industrial germánico. Aquí se inventó la escolarización obligatoria que fue rápidamente adoptada por el resto de los países así como los métodos prusianos de sometimiento de la infancia. Se trató de imponer el control dentro del individuo matando toda resistencia a la autoridad desde tempranas edades. El resultado fue la catástrofe de las guerras mundiales. Los inhumanos métodos prusianos son la base hoy día de los sistemas educativos oficiales.

La tercera fase fue en los Estados Unidos mediante la aplicación de los descubrimientos de Sigmund Freud magistralmente orquestados por su sobrino Edward. Tengo un amigo en los USA que describe perfectamente el resultado del experimento en cuanto a que la sociedad norteamericana es como un gas ideal dentro de un recipiente de acero. Las moléculas se sienten libres ya que pueden chocar a placer las unas contra las otras pero es el señor en bata blanca quien desde afuera controla absolutamente todo lo que sucede dentro del recipiente. Con Freud se vio que no hace falta la coaxión externa de la Inglaterra del siglo XVII ni la brutalidad aplastante de la Prusia del XVII y el XIX. Ahora se puede controlar al individuo y a la vez hacerle creer que es libre. Así como los métodos prusianos se extendieron a todo el mundo occidental así los métodos norteamericanos siguieron el camino.

La destrucción del  YO (en términos Freudianos)  de las personas es lo que se encuentra en la base de todo esto. Se trata de debilitar el YO lo suficiente para que el individuo acepte convertirse en pieza de maquinaria pero no tanto como para que se deprima y no salga de su casa. Se trata de doblegar el espíritu humano hasta hacerle producir, consumir y dormir. Llegados a este punto no deberíamos perder de vista que todo esto ha traído una inmensa prosperidad material, pero a costa de convertir al hombre en una pieza más del sistema. La destrucción del YO conlleva importantísimas secuelas psicológicas, la primera de ellas la incapacidad de relacionarse espontáneamente y de una forma sana con las otras personas. Todas las relaciones entre  personas con su YO notablemente debilitado son substituidas por protocolos de conducta establecidos “científicamente” para aumentar al máximo la eficiencia económica. Todas las relaciones (incluyendo a las personales) dentro del sistema capitalista se ven como una transacción: cuanto gano y cuanto pierdo. El precio a pagar es el de siempre: la soledad del alma tal como la describe Fromm , lo que va más aún a favor del control sistémico ya que el sistema  ofrece a las personas toda una plétora de placebos tales como el consumo, el dinero, el poder, el sexo, el ser envidiado y toda una batería de medias tintas dirigidas a formar un falso YO que no hace mas que atraparles en la rueda sin fin.

Esta ha sido la culminación de casi trescientos años de ingeniería social consciente o inconsciente (nunca lo sabremos pero da igual en cuanto al resultado) donde junto con la maquinaria se ha reformado al hombre para a su vez convertirlo en otra. El trabajo ha sido tan bien hecho que la mayoría no son capaces de imaginar vivir en otro sistema en el mismo sentido en que una persona del siglo XII no podía concebir otra cosa que no fuese la salvación del fuego eterno.  Hombre y máquina se mezclan perfectamente en el piso de la fábrica o la oficina dando como resultado una eficiencia y productividad material  que salta a la vista.

Al ser el hombre parte de esa máquina y no estar la máquina a su servicio el tema de la plenitud material pierde su sentido estricto de satisfacción de necesidades materiales y pasa a ser un interés creado en el sentido que la máquina cada vez debe ser más y más grande para que el sistema (con el hombre incluido) sea estable.  Para esto se han creados instituciones como la banca que fuercen el eterno crecimiento y para esto al hombre se le ha programado desde una tierna edad con un fuerte sentido del deber, de progresar, de ser “alguien” en esta vida basado en la posesión de símbolos y objetos externos,  de ser un hombre de provecho, de identificarse con su posición laboral, es decir: de ser incapaz de saber o  imaginarse quien es en realidad.  Todo el aspecto lúdico-espontaneo, empático y emocional que es donde reside eso que llamamos humanidad ha sido relegado a un cuarto o quinto plano. La sociedad industrial es la negación del principio de vida materno y la exacerbación del principio paterno, por esto es una sociedad marcadamente masculina donde lo que predominan son esos valores. Solo hay que ver cómo se trata  el tema de la maternidad y el cuidado a edades tempranas. Hasta las mujeres quieren ser hombres.

Todo esto funciona muy bien mientras exista leña para alimentar las inmensas calderas que mantienen a las chimeneas emitiendo humo al todo gas.  Debido a su configuración el sistema solo es estable si siempre crece, sin importar en lo más mínimo si la supervivencia material está asegurada o si el nivel de riqueza y confort material es el apropiado o no. Los seres-máquina con su YO debilitado por diseño  insisten en tener más y más cosas tanto materiales como psicológicas fabricadas por el sistema en un intento inútil por llenar ese agujero que sienten que tienen. Pero ese agujero no se llenará nunca con esas cosas, hacen falta otras, de aquí el vector de crecimiento infinito.

El sistema industrial debilita el YO de las personas para forzarles a actuar como máquinas, para hacer que obedezcan, para apartarles de su naturaleza y de la naturaleza  y a su vez ese mismo proceso provoca que lo que el sistema produce sea demandado sin límites y eso que produce a medida que el tiempo pasa se convierte más y más en algo psicológico llegándose a la situación actual donde se desperdician recursos materiales de forma generalizada con el único fin de que la mayoría de las personas se construyan una falsa identidad basada en símbolos y objetos externos. Por esto a la gran mayoría les resulta muy difícil desembarazarse de todo esto y aceptan silenciosamente su destino de hombres-máquina.

Hay que admitir que el sistema operativo implantado a nivel inconsciente es sólido como una roca. “Sólido como una roca” siempre y cuando los recursos materiales sean inagotables cosa que evidentemente no es cierta. El impacto material que una previsible escasez de recursos tendrá sobre la sociedad industrial  palidecerá al lado del impacto psicológico que producirá. Millones de personas “educadas” desde la más tierna edad en esa cultura y que buscan construirse un YO de la forma descrita se enfrentarán a una situación de vacío existencial de proporciones cósmicas, de pronto se encontraran a años luz de su verdadera naturaleza mientras el sistema que psicológicamente les mantiene poco a poco dejará de existir.

Las consecuencias serán inconmensurables.

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #125 en: Noviembre 07, 2019, 17:47:44 pm »
Menuda empanada: primero critica el proceso de individuación "con Hobbes y Locke" y en el siguiente la destrucción del YO. El caso es criticar.

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #126 en: Noviembre 08, 2019, 07:34:20 am »
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Los hijos del industrialismo
Domingo, 16 de septiembre de 2012


 Tal como hemos visto a lo largo de los diferentes artículos:  capitalismo industrial, estado nación y educación obligatoria aparecieron de forma conjunta. Esto no es mera coincidencia. El sistema capitalista industrial fue impuesto a las poblaciones mediante la expropiación de bienes comunales como las tierras de cultivo, mediante la prohibición de asociación sindical, mediante sistemas electorales no representativos, mediante leyes específicas y mediante el adoctrinamiento y la destrucción de la infancia en las escuelas obligatorias, cosas que solo un estado fuerte puede llevar a cabo en beneficio del modelo capitalista de producción industrial.

El objetivo es el tantas veces comentado: la producción de ciudadanos sumisos, acríticos, sin capacidad de análisis,  cuya vida sea la fábrica y el esparcimiento, que no se cultiven intelectualmente, que no cuestionen nada.  El proceso ha sido de un éxito arrollador, los resultados saltan a la vista. La gran mayoría de la población en occidente ha sido reducida a la condición de hombres-nada.

Cuando este proceso se lleva hasta las últimas consecuencias, cuando las no-personas ya no son capaces ni de pensar por sí mismas y cuando ya en el límite el proceso las acorrala, entonces aparte de ser ciudadanos sumisos y acríticos también dejan de ser productivos,  inteligentes y eficientes;  hiriendo de muerte al mismo aparato productivo al que sirven. Este sistema productivo en su afán de control se suicida al reducir a las personas a las que utiliza a la condición de meros zombis que no son capaces ni de servirle.

Esto se parece bastante a la crisis sistémica que hoy vive occidente.

Hoy por hoy no existe ni una sola institución en occidente que resuelva el problema para la que supuestamente fue creada. Ni los bancos hacen su trabajo de administrar el capital, ni el estado el suyo de gobernar, ni la justicia imparte justicia alguna, ni el sistema impositivo redistribuye la riqueza, ni el complejo médico farmacéutico  cura a nadie que no tenga dinero, ni los militares imponen la paz, ni las escuelas forman, ni las universidades enseñan a aprender, ni la comida alimenta, ni las fábricas fabrican cosas útiles y necesarias, ni las obras públicas son las que hacen falta, ni los arquitectos resuelven el problema de la vivienda, el problema del tráfico no hace más que crecer, los aeropuertos se colapsan , el desempleo aumenta sin cesar y la crisis financiera sigue desatada mientras  el ciudadano se preocupa por nada y permanece apático ante su mundo que se desmorona.

Todo esto no es más que la conclusión lógica del proceso de deshumanización al que ha sido sometido el hombre desde hace doscientos años. Ahora toca crisis, ahora toca crisis ya que debido a su sometimiento total, a su conversión en hombre-nada mediante la educación los medios y los placeres mundanos el hombre occidental  ha llegado a un estado tal que no es siquiera capaz de ser económicamente eficiente, de innovar, de tener los pies sobre la tierra, de establecer un rumbo, de soñar, de inventar. Preso y programado por el sistema productivo hoy es incapaz de resolver cualquier problema ya que se encuentra imposibilitado de pensar o de tener alguna opinión propia.

Ahora millones de no-personas que no saben cuidar de sí mismas,  que han sido modeladas por el sistema para ser dependientes del estado y del sistema industrial mediante la educación, el aislamiento, la separación de la familia y el escapismo se enfrentan a la situación de que estas instituciones no poseen los recursos para seguirles proveyendo.  Luego que la familia ha sido destruida ahora le dicen que no hay pensiones, luego de amaestrarle como a un perro para que solo se le ocurra buscar un empleo ahora le dicen que no hay, luego de acostumbrarle a mirar al estado buscando la solución de sus problemas ahora le cierran la puerta, mientras paralelamente el estado ha crecido desproporcionadamente al haber asumido muchísimas funciones que en buen ver solo corresponden a las personas y a las relaciones entre ellas.  Luego de programados y anulados como personas la inmensa maquinaria les abandona cuando esa misma programación les ha incapacitado para seguir produciendo como venían haciendo o por lo menos cambiar el rumbo cuando tocaba.

Crisis sistémica.

Cada una de las instituciones occidentales, sin excepción ha llegado a convertirse en una mentira. Nombre usted cualquier institución moderna, investigue a fondo que es lo que hace y con toda probabilidad verá que hace todo lo contrario de lo que su nombre indica o en el mejor de los casos no hará absolutamente nada. Desde el sistema electoral, pasando por la representatividad política, bancos centrales, palacios de justicia, organizaciones mundiales de la salud. Todos absolutamente todos o no hacen mayor cosa o hacen lo contrario de lo que supuestamente deben de hacer.

“La verdad es la mentira”, signo inequívoco de agotamiento sistémico.

Tomemos como ejemplo la moderna gran empresa. El discurso oficial es el del trabajo en equipo, somos una gran familia, equipo equipo y mas equipo, el ser un buen “team player”, lo importante es la eficiencia económica, racionalidad e innovación, altos valores éticos, responsabilidad corporativa, cuidado del medio ambiente, etc. En realidad una empresa es una organización piramidal comandada desde la cúspide donde todos sus miembros compiten  por acceder a los puestos superiores mejor remunerados en una clara lucha de los unos contra los otros. Inclusive al que no muestra mayores ambiciones y se conforma con lo que tiene es mal visto: no es ambicioso. Esto es así por diseño, es la dinámica que el mismo diseño organizacional impone.

Todo el que haya pertenecido o pertenezca a una gran organización estará al tanto del nivel de politiqueo, de puñaladas debajo de la mesa, de hacerle la cama al vecino, de hipocresía, de falta de ética con los compañeros de trabajo y de psicopatía que existe en estas organizaciones. También estará al tanto de la falta de innovación, estancamiento tecnológico y obsolescencia en que la mayoría se encuentra. Niveles absolutamente ridículos de irracionalidad donde millones y millones en recursos son despilfarrados en proyectos disparatados que solo satisfacen el ego de unos cuantos poderosos a los que nadie osa contradecir. A medida que el nivel corporativo es mayor, mayor es la psicopatía la egolatría y el tiburonismo, llegándose a los estratos superiores donde lo que importan son las stock options, el contrato blindado de mi amigo y mis contactos. Todo esto solo deja entrever una cosa: casi nadie está por el negocio, en realidad los beneficios y la eficiencia económica son solo una excusa, lo que importa es el poder y a mayor nivel dentro de la pirámide esto es más así.

Pero la cosa es mucho peor, ya que al mismo tiempo que se vive en ese mundo despiadado donde no se admite crítica alguna se debe simular que se vive en el mundo feliz que reza  la “descripción oficial”, de trabajo en equipo, hermandad, corporate renponsibility, etc,etc. Esto se me antoja a una dictadura comunista.  Alguien me decía hace algún tiempo que en cuanto a dictaduras él prefería la de derechas, ya que por lo menos podía ir con mala cara por la calle, la dictadura de izquierdas es igual pero debes demostrar en todo momento que eres feliz y que estas “convencido”.

La moderna corporación ha degenerado (o siempre lo fue) en una especie de dictadura soviética, donde una nomenklatura instalada en la cúspide se dedica al disfrute del poder, a sus torneos políticos y a defender el status quo, mientras millones de zombies producidos en escuelas y universidades hacen lo que pueden abajo, que al parecer al día de hoy no es mucho. Un remedo de la antigua Unión Soviética con sus jefes del partido, sus Dachas, sus tiendas especiales, sus coches importados mientras el pueblo ruso se dedicaba a simular que trabajaba en las fábricas, bebía vodka para olvidar y trataba de que aquel infernal sistema  no les pillase.

Ambos regímenes hijos del industrialismo finalmente se tocan justo antes de sus respectivas crisis terminales. Comunismo y capitalismo occidental no eran más que dictaduras, la primera pobre y la segunda rica….hasta ahora. Ambas una vez fracasadas abandonaron a sus programadas poblaciones a su suerte. En ambos casos  el bienestar de las personas era lo de menos, lo importante era el poder.

A la final ni los unos ni los otros eran libres.


saturno

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #127 en: Noviembre 08, 2019, 20:43:54 pm »
Menuda empanada: primero critica el proceso de individuación "con Hobbes y Locke" y en el siguiente la destrucción del YO. El caso es criticar.
se refiere primero al YO social, destruido por introduccion primero del individualismo YO=EGO (entre los letrados), y seguidamente por la oposición entre el EGO=poder del capitalista, y la destruccion-estabulación de la población con un EGO=proletario/consumerista (no-personas). Se ha anulado asi el YO moral que correspondía al super-YO socializado.

Sin embargo apunta bien a la transformación  de la propiedad (introducción del capitalismo), pero no recala en ello. Pasa directo a la revolucion freudiana y al control social. Muy marxista no es, desde luego,
 
Me quedé decepcionado, aunque en realidad creo que está condensando sus abundantes (y buenas) lecturas Pero el análisis moderno de la propiedad después de Marx (propiedad de los medios de producción) hay que reconocer que practicamente no existe, salvo para introducir el copyright usano. Pero está claro que escribe como haría un profesor, no lo hace como un investigador. Se nota porque  "no saca conclusiones". Es lo que llamas criticar por criticar, -- cuando no consigues elevarte a una visión integradora. Dicho de otro modo,  "no da soluciones", que supondría tener una grandeza de miras y humana que en realidad no alcanza, De ahi un poco la decepción cuando llegas al final de los posts.

Supongo que al darse cuenta de que no hacia sino repetír lo que habia asimilado gracias a (muchos)  otros, dejaria de escribir.  Quizás no llegó a decirse que con guiar a otros en esos conocimientos  (multidisciplinarios) que él asimiló  ya cumplía con creces su proyecto.

Y a mucha honra. Me alegro mucho de este hilo. Lo leo de verdad con gusto

La lectura del condensado es muy interesante, y a mi me parece de provecho. Yo me compraría libros suyos, sólo para el ejercicio crítico. Hay muchas cosas que surbraya, y tal y como las expone, que merecen leerse.
« última modificación: Noviembre 08, 2019, 21:29:18 pm por saturno »
Alegraos, la transición estructural, por divertida, es revolucionaria.

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #128 en: Noviembre 11, 2019, 07:50:09 am »

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Esa mentira llamada Automóvil
Lunes, 24 de septiembre de 2012


 Si hay algún producto que simboliza a la sociedad industrial es el automóvil particular. Se han escrito ríos de tinta sobre  ese hijo de la fabricación en masa y parece un tema redundante y muy trillado, pero el análisis de este fenómeno nos puede arrojar pistas sobre quien en realidad es la sociedad industrial. El coche es una síntesis de los principios sobre las que durante los últimos ochenta años se ha erigido todo esto.

Desde el punto de vista estrictamente económico el automóvil particular es un muy mal asunto tanto desde el punto de vista microeconómico de su propietario como desde el punto de vista macroeconómico .  Es un activo que se deprecia aproximadamente un treinta por ciento de su valor durante su primer año de vida. Normalmente un vehículo particular tiene un período de amortización de unos diez años, que se corresponde con un 10% anual. El propietario es penalizado severamente el primer año en una clara indicación de que lo que se valora no es el servicio de transporte que el aparato presta si no su condición de “nuevo”.  Solo con sacarlo del concesionario el vehículo pierde casi un tercio de su valor, al parecer lo importante del coche es su “virginidad”, una pésima inversión: apostar a la virginidad de algo.

En segundo lugar el vehículo particular es un activo con una rata de utilización extremadamente baja. Esto quiere decir que la mayoría del día se encuentra aparcado y nadie lo utiliza. Esto sería como si las aerolíneas comprasen aviones que solo hiciesen el vuelo Madrid-Barcelona de la mañana y luego estuviesen todo el día aparcados esperando el vuelo de regreso de la tarde, con el agravante de que el parking también hay que pagarlo. Imagínese una naviera con decenas de barcos aparcados en los muelles esperando a ser utilizados o una red de ferrocarriles operada con el mismo criterio, la ruina estaría asegurada, pero las personas constantemente adquieren coches inmovilizando su capital o asumiendo cuantiosos créditos solo para utilizarlo un par de horas al día. Solo hay que ver las calles repletas de coches sin utilizar.

En tercer lugar los costes de operación son bastante altos, para alguien que consuma un depósito medio a la semana la factura del combustible a precios del 2012 puede llegar a los 3.000 €/año, llegando a igualar la depreciación de un coche cuyo valor nuevo sería de 30.000 €. Es decir al agregar el combustible el coste de operar el vehículo se duplica. A esto debemos agregar los costes de revisiones, seguros e impuestos. Supongamos para el mismo coche de 30.000 Euros un seguro anual de 1000€. En este caso consideramos un seguro a todo riesgo, podríamos suponer  un seguro obligatorio pero para el análisis la diferencia de coste es irrelevante ya que con solo un seguro de responsabilidad civil el usuario asume el riesgo por lo que debería provisionarlo. Luego agregamos 300 €/año en revisiones, 150 €/año en impuestos y un juego de neumáticos nuevos cada dos años que representan otros 500 €/año.

Finalmente los costes de inversión y operación de este vehículo particular suponiendo una vida de  de diez años serían:
Depreciación                     3000 €/año
Combustible:                    3000 €/año
Seguro                                 1000 €/año
Revisiones                         300 €/año
Impuestos                         150 €/año
Neumáticos                       500 €/año

En total los costes anuales de operar un vehículo con un precio de compra de 30.000 € durante diez años son aproximadamente unos 8.000 €/año considerando que durante esos diez años el coche no requerirá reparaciones, ni cambio de batería, ni circulará por autopistas de peaje ni su conductor será multado ni tendrá que pagar intereses cercanos al 10% anual si ha financiado el vehículo. Ocho mil Euros/año son 667 €/mes.

Un análisis coste-beneficio racional concluiría en que la mayoría de las personas deberían decidirse por no tener coche particular, vivir en la ciudad e ir y venir del trabajo en transporte público. Una diferencia de alquileres de hasta 600 €/mes entre la ciudad y el extrarradio no justificaría el uso del coche particular como medio de transporte. Si se quiere ir de vacaciones o salir fuera el fin se semana, así  como se contrata un hotel  y un boleto de avión, así mismo se alquilaría un coche. En todo esto no hemos tomado en cuenta el tiempo perdido en embotellamientos, el gasto de una plaza de parking ni la contaminación producida. Seiscientos Euros al mes utilizados principalmente en ir y venir del trabajo arroja  un promedio de casi 17 Euros en cada trayecto, el transporte público cuesta dos.

En el área  macroeconómica  el transporte por carretera tampoco es la solución que más ventajas aporte a la economía, ni desde el punto de vista de la productividad ni desde el punto de vista energético.  El gasto en automóviles no contribuye a la formación de capital fijo en la sociedad, es simplemente algo que se va gastando con el tiempo. Por otra parte la red de carreteras si contribuye pero su vida útil es muy limitada y tienen considerables gastos de mantenimiento.  Digamos que si el gasto anual en vehículos a motor de cualquier país desarrollado fuese invertido en una red ferrocarriles, al cabo de los años dispondrían de  una red muy tupida que llegaría hasta el último rincón tal como hoy hacen las carreteras, con la diferencia de que las vías férreas duran siglos y no decenios como sucede con las autopistas y la eficiencia energética sería varias veces mayor. En este sentido el gasto anual se iría acumulando en buena parte como stock de capital fijo y no como una masa de vehículos  que si nadie hace nada a los diez años se encontraría inoperativa.

Un corredor de tren de dos vías tiene la misma capacidad de transporte que una autopista de cinco canales por sentido. Una autopista de dos carriles por sentido cuesta un promedio de seis millones de Euros/km, una vía doble de ferrocarril que permita circular a 200 Km/h tiene un coste promedio de 10-12 millones de Euros/km, cuesta el doble y transporta cinco veces más. Por el lado energético el ferrocarril vuelve a ganar por goleada: consume un 20% de la energía que consume un camión transportando la misma carga a las mismas distancias, cosa que se ve reflejada en la diferencia de costes medios entre los 1-2 Euros por container standard  de 40 pies y kilómetro del camión y los 0,4-0,5 del tren. Funcionando con electricidad, el ferrocarril  puede utilizar casi cualquier tipo de energía disponible: petróleo, gas, nuclear, viento, hidroeléctrica, etc. El coche requiere un tipo muy específico de carburante, cosa que coloca al sistema de transporte en una posición de baja resiliencia, esto posee importantes  implicaciones geoestratégicas.

En una sociedad racional la principal opción de transporte debería ser la marítima, bien sea aprovechando ríos navegables o mediante un sistema de puertos de cabotaje. La segunde sería el tren y la última el transporte con camión o coche.

Si se hubiese invertido todo lo que se ha invertido en el automóvil en trenes y puertos  seguramente hoy dispondríamos de una red bastante tupida. Solo los trece millones anuales de coches vendidos en el mercado europeo  suponen 800.000 mil millones de Euros al año, sin contar ventas de combustibles, seguros, neumáticos y todo lo que tenga que ver con el coche particular. Algunos autores estiman que los costes externos (accidentes, emisiones de CO2, contaminación, mitigación del ruido y saneamiento del paisaje) son en el caso del tráfico por carretera cuatro veces superiores a los del tren.
¿Entonces por que vivimos en la sociedad del automóvil y no en la sociedad del tren o del barco?, como siempre la historia aporta datos interesantes.

Durante los años 30 y 40 del pasado siglo se fundaron dos empresas de transportes en los USA, la National City Lines y la Pacific City Lines. Estas empresas se formaron con capital aportado por la General Motors, Standard Oil, Neumáticos Firestone, Camiones Mack y la petrolera Phillips. En esos años la National y la Pacific se dedicaron a comprar las redes de tranvías públicos en más de cien ciudades norteamericanas para acto seguido cerrarlas, no dejando opción a quien quisiera transportarse mas que ir en autobús o comprar un coche preferiblemente marca General Motors con neumáticos Firestone y abastecido en una gasolinera de la Standard Oil. En 1947 la fiscalía de los Estados Unidos les acusó de conspiración y fueron a juicio. En 1951 fueron condenados definitivamente en una corte de apelaciones, a cada empresa involucrada se le condenó a pagar la  astronómica multa de 5.000 dólares más 1 dólar a cada directivo a título personal. Esto santificó la destrucción del transporte público y el modelo fue exportado al resto del mundo bajo la atenta mirada de los ejecutivos de estas empresas. Poco más de treinta mil dólares fue el precio a pagar por destruir las redes de tranvía en los Estados Unidos.
 
 
XXXXX
El sistema de tranvía eléctrico de la ciudad de Los Ángeles luego de ser comprado por la Pacific Lines – 1956
 
Con el tiempo se percataron de que todo esto tenía un lado psicológico, mucho más efectivo para imponer el coche como medio de transporte que la ardua tarea de comprar tranvías y desguazarlos. Luego vino Le Corbusier y sus acólitos del Urban Renewal a separar el lugar de vivir del lugar de trabajar legándonos esa maravilla industrial conocida como Ciudad Dormitorio. Acabada la segunda guerra mundial el fenómeno comenzó a tomar proporciones serias, las personas animadas por los cambios de zonificación,  por la industria de la construcción, el sector automotriz y de  equipamiento del hogar comenzó un éxodo masivo hacia la vida en el campo, el resultado es lo que hoy conocemos como Suburbia, tal como fue bautizada por James Kunstler. Buscaban la libertad, pero cada vez se encontrarían más atrapados en una simulación industrial de una supuesta vida en el campo. Nunca accedieron a ese idílico paraíso  (que en realidad nunca existió) a la vez que perdieron la vida en la calle y eso les aisló más  que nunca. El fenómeno se originó en los USA y se extendió como reguero de pólvora, de pronto ese era el ideal de todos: la casita en las afueras. Solo algunas ciudades Europeas con gran tradición resistieron esto mientras que especuladores y fanáticos del  Urban Renewal se hacían con el espacio que iba quedando libre destruyéndolo y encareciéndolo hasta hacer imposible que nadie pudiese vivir allí.

Hoy día en muchos lugares el coche es indispensable en vista a la insistencia de separar el lugar del trabajo del lugar de vivir y a los claramente deficientes sistemas de transporte público que conectan Suburbia con el centro de las ciudades. Estos sistemas nunca serán rentables ni suficientes ya que se deben dimensionar para transportar un considerable volumen de personas dos veces al día, estando el resto del día a baja utilización. El problema central es que a las personas se les ha obligado a vivir lejos de su trabajo a la vez que el fenómeno ha producido importantes aumentos del PIB del que todo el mundo saca tajada: fabricantes de coches, petroleras, empresas de construcción, el estado, los ayuntamientos y las grandes superficies comerciales. Todo un sistema de producción de beneficios creado alrededor del desperdicio de vivir lejos de donde se trabaja. Luego vienen las caras preocupadas de políticos y líderes de opinión ante el irresoluble problema de los atascos, la contaminación atmosférica y el ruido. Nadie habla sobre el verdadero impacto en la salud de todo esto.

Es verdad que en muchos lugares el coche es absolutamente necesario, el sistema se encuentra diseñado para que así lo sea, pero también es verdad que el mismo aporta otras cosas intangibles a su propietario que no tienen nada que ver con el transporte tales como sensación de libertad y afirmación de su ego. En algunas culturas el coche es un objeto inanimado al que se  “quiere”.

Es innegable la asociación del coche a la “libertad de ir a donde me apetezca” muy propia de los norteamericanos. Dentro del coche las personas se creen libres como el viento. Nada más falso, en realidad el coche es un mecanismo de fijación del individuo al sistema. Como mucho puede andar varios cientos de kilómetros antes de repostar, para lo que hay que tener dinero y por lo tanto ingresos, requiere que exista una red de gasolineras, que esas gasolineras sean abastecidas, que exista una red de grúas en caso de algún problema técnico, requiere de carreteras en buen estado, de vigilancia de tráfico. Ir “libre” en coche requiere que muchísimos sistemas funcionen de forma correcta al mismo tiempo y esto inequívocamente no es signo de libertad. En realidad el que se desplaza en coche va enteramente atado al sistema, no puede ir más lejos que unos cientos de kilómetros sin necesitarle, pero mientras conduce se imagina que es libre, libre como el viento, libre de las cuotas del coche, del seguro, de los gastos…libre.

Otro uso del coche es el obvio y comentado hasta la saciedad engrandecimiento del ego. Solo decir que muchas personas con el YO debilitado por la cultura y el sistema educativo ven en el coche una buena salida a su problema.

Un  aspecto poco comentado es que dentro del coche todo es perfecto, aséptico,  el conductor lo controla a placer.  No es como la calle: sucia, con manchas, basura, ajetreo, un cierto deterioro, el ruido, la gente con sus gritos, sus problemas,  empujones y olores. Dentro del coche todo es “perfecto”, silencioso, estático, limpio, controlable, entendible. Nada como estar separado de los demás, de ese mundo sudoroso tan humano y caótico y aislarse en una burbuja de perfección tecnológica, nada como estar en comunión con la fría máquina que obedece al instante sin discutir, sin argumentar, sin patalear. Nada como la soledad perfecta que la exacerbación del individualismo produce en el  interior del coche, dentro de esa coraza que protege al conductor del exterior. A lo mejor él quisiera ser parte de ese mundo perfecto que tanto le han prometido si se portaba bien, pero que no ve por ninguna parte.

Un ejemplo extremo de la cultura del coche es la sociedad alemana. Es poco conocido que en Alemania el 55% de las personas utilizan un nombre propio para referirse a su coche. También existe el culto semanal de invertir la mañana del Sábado o del Domingo limpiando el coche en una ceremonia que implica limpiar hasta el más recóndito agujero, pasarle un cepillito a todos los recovecos de las llantas de aleación, utilizar varios sprays específicos para limpiar tapicerías, alfombras, techos, neumáticos y maleteros finalizando con un escrupuloso encerado y pulido de la carrocería. Una especie de acto sexual con el coche hasta dejarlo inmaculadamente limpio. Luego en la tarde el orgulloso propietario lo saca a dar una vuelta por la autopista mientras disfruta de su libertad, de su aislamiento y de la perfección que existe dentro del vehículo donde todo se encuentra escrupulosamente limpio, los bordes son claramente definidos, cada cosa está en su lugar y el climatizador ronronea suavemente mientras se desplaza a gran velocidad dentro de su mundo perfecto.

El alemán medio siente que su coche es una extensión de su ser, le irrita que alguien se apoye en él cuando se encuentra aparcado, el simple tocar el coche de atrás cuando se está aparcando se considera una ofensa mayúscula en la que debe intervenir la policía ya que para gran cantidad de personas eso es un choque. Es común que las personas dejen ostensiblemente las llaves de su coche sobre mesas de reunión y escritorios con la clara intención de mostrar la marca. Esta actitud transmite muchísimas cosas sobre la relación con el coche que esta cultura posee y que hace palidecer a la norteamericana o a cualquier otra. En muchas culturas intensamente industriales se quiere más al coche que al vecino o al amigo o a los familiares. Este guión o alguno parecido lo podemos ver en casi cualquier lugar del mundo desarrollado.

Todo esto no es más que un pequeño ejemplo de cómo la sociedad industrial va generando negocios que suben el PIB en base a desperdiciar todo tipo de recursos. En este caso se convence a las personas o se les coacciona suavemente mediante distorsión de precios y proyectos de zonificación urbana a vivir lejos de donde trabajan causando un problema irresoluble que es el cómo mover cientos de miles de personas al mismo tiempo dos veces al día. Paralelamente se les persuade de que el aparato que les ofrecen para su transporte es parte de su vida, aprende a amarlo, a considerarlo parte de sí mismo, a depender de él y a defenderlo a capa y espada. Aprende a comprometerse emocionalmente con el aparato y no con las otras personas mientras el despilfarro de recursos y la locura prosiguen impasiblemente.

En Europa se producen 1.500 coches cada hora durante las veinticuatro horas del día, los 365 días del año.



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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #129 en: Noviembre 12, 2019, 07:50:25 am »
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El Miedo a la Libertad
Domingo, 30 de septiembre de 2012


 Esta es la obra insigne de Erich Fromm que nos acerca de una forma descarnada a la verdad que se esconde detrás de la sociedad industrial. A mi modo de ver es de lectura imprescindible para todo aquel que quiera acercarse al tema y poder comprender el “por qué”  la sociedad industrial hace lo que hace, por qué reduce a las personas a asumir una falsa identidad y por qué esa manía de producir, consumir y desperdiciar recursos. Fromm partiendo de su experiencia psicoanalítica la extiende de forma magistral para tratar de explicar el fenómeno de la deshumanización del hombre víctima del industrialismo.

La obra se encuentra escrita desde el punto de vista de alguien que vive en una sociedad industrial avanzada como la alemana. Nacido en Frankfurt-Alemania y posteriormente emigrado a los USA comprendió como nadie el funcionamiento profundo de estas sociedades y así lo describe en su obra. Vamos, como Jung pero a lo bestia.
De su obra se puede concluir que el industrialismo no es más que una expresión obsesivo compulsiva  de un desorden básico producido por la cultura protestante-capitalista en el ser humano. Es interesante este insight que ofrece y yo me atrevería a agregar que el subdesarrollo por su parte sería la expresión depresivo-masoquista del mismo desorden que en el fondo no deja más que entrever una humanidad enloquecida por el mismo proceso civilizador. La actual fase globalización no es más que la exacerbación del fenómeno que Fromm  describe, donde el hombre despojado de todo grupo de pertenencia y más solo,  aislado e insignificante que nunca se enfrenta muerto de miedo al planeta entero.

El miedo a la libertad no es un libro esperanzador, está escrito enteramente en ese lenguaje realista alemán, sin ningún tipo de concesión a la formalidad psicoanalítico-histórica pero nos permite comprender un poco más el marasmo en el que vivimos. En realidad se trata de un inmenso psicoanálisis de las sociedades desarrolladas capitalistas.

Recomiendo ampliamente su lectura, ya que permite comprender el asunto más allá de cualquier ideología o solución social al problema básico del hombre civilizado. También nos permite percibir en qué sentido debería caminar una supuesta sociedad que minimizase los efectos adversos del miedo a la libertad causado por la desconexión del hombre de su mundo humano.

Ya Buda hace 1500 años alcanzó una conclusión parecida pero por otros medios: el mundo es un valle de lágrimas.


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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #130 en: Noviembre 20, 2019, 11:11:00 am »
No tengo las imágenes de los graficos. Si alguien las tiene, que las publique en una respuesta y edito este mensaje metiendo las imágenes.
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No huele bien
Jueves, 11 de octubre de 2012

Habíamos pensado no publicar más sobre la crisis económica en España, ya que pensamos que el tema se encuentra excelentemente  tratado en otros blogs, pero es que hay cosas que claman al cielo.

Hay algo que no huele bien en las estadísticas oficiales del PIB que el estado español publica. Según estas estadísticas la economía española se ha contraído un 3,3%  en total desde que arranca la crisis en el año 2007. Al parecer una crisis donde el paro ha pasado del 8 al 25% de la población activa, donde el estado ha perdido casi la mitad de sus ingresos, donde ha quebrado la mitad del sector bancario, donde Cáritas alimenta a un millón y medio de personas, donde han desaparecido casi un cuarto de las empresas de este país, donde mas de un millón de hogares no tienen ingreso alguno se salda con una contracción económica de un 3,3% en cuatro años, es decir poco mas de un 0,8% anual.
 
XXXXXXX
 
No hace falta ser un economista de Harvard para ver que a simple vista esto no puede ser posible, la realidad en la calle salta a la vista. Pero a lo mejor es que nos dejamos impresionar por las noticias, por lo que haremos un análisis mas objetivo.

Unos de los indicadores que tradicionalmente correlacionan con el PIB en este país enganchado al transporte por carretera y construcción de autovías es el consumo de gasoil.
 


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 Como podemos ver del gráfico obtenido a partir de la información proporcionada por www.cores.es (organismo oficial dependiente del ministerio de fomento) el consumo de gasoil ha caído un 20% desde que comenzó la crisis.

Existe una correlación muy estudiada entre crecimiento económico y generación de empleo conocida como correlación de Okun, obtener los parámetros de la correlación es materia rutinaria en cualquier curso de economía. En el caso de España la economía española no genera ni crea empleo hasta que crece al 2,9 % anual, por encima o por debajo de esa cifra crea o destruye empleo a razón de 0,6% por cada punto de crecimiento o decrecimiento del PIB si medimos el empleo mediante las estadísticas del INEM. En caso de utilizar la estadística EPA esa razón es de 0,98% por cada punto de PIB.

Por todos es bien sabido que durante la crisis el paro se ha incrementado en 17 puntos porcentuales, desde el 8% hasta el 25% según cifras del INEM. Esto se correspondería con una destrucción de PIB del orden del 25%. Suponiendo que la mayoría de los empleos han sido destruidos en el sector de la construcción, que es un sector de baja productividad que crea y destruye mucho empleo por cada punto de variación porcentual un estimado conservador de destrucción de actividad económica sería del 20%.
El siguiente gráfico, extraído del INE muestra la destrucción de empresas durante esta crisis, poniendo como base 100 el número de empresas existente en el 2007 y siguiendo la tendencia como porcentaje.
 


XXXXXXX



De esta estadística, públicada por el INE, se desprenden cosas interesantes sobre la estructura empresarial en España. En el año 2007 cuando todo iba bien existían 3.3 millones de empresas registradas, de esas el 51% eran empresas sin empleados, es decir empresas instrumentales cuya misión es la de mover dinero. Precisamente este es el único segmento empresarial que ha crecido durante la crisis. El impacto de la crisis se lo han llevado el resto de las empresas donde las PYMES se han visto reducidas en un 28%, empresas medianas en un 19% y grandes empresas en un 8%. Una reducción de esta magnitud no se puede corresponder con una reducción del PIB del 3,3 % en cuatro años. Al día de hoy el 55% de las empresas en España no tienen empleados, es decir son meramente instrumentales. Quitando estas últimas empresas el número de empresas se ha reducido en un 19% desde el 2007.

Desde que comenzó la crisis en el 2007 el índice de producción industrial se ha visto reducido en casi un 30% tal como lo atestigua la información suministrada por el INE.
 
 


XXXXXXX




Indice de producción industrial España
 
¿ Como es posible que esto se correlacione con un 3,3 % de caída de PIB  ?.

Toda esta información apunta a que la caida del PIB durante estos años de crisis debería estar más cercana al 20% que al 3,3% pregonado por fuentes oficiales. Invito a los lectores a aportar más datos, ya que esto no cuadra y no huele bien ya que es bien sabido que un ratio que se toma muy en cuenta a la hora de prestar dinero a un estado es cuanto suma su deuda total como porcentaje de su PIB, claro y este PIB cuanto mayor mejor.


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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #131 en: Noviembre 29, 2019, 10:54:40 am »
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Fasten your seatbelts
Lunes, 22 de octubre de 2012

Parece que estamos en la calma que precede a la gran tormenta, signos de haberlos hay.

El más llamativo son las bolsas, siguen subiendo y bajando pero sin volumen. Esto quiere decir que las bolsas se han convertido en un becerro sagrado donde pocos invierten su dinero con la esperanza de mantener la ilusión. En lugar de ser la bolsa el lugar donde se financian las actividades productivas esta se ha convertido en un objeto de culto, sin ningún otro fin que el de mantener una ilusión de prosperidad que hace tiempo dejó de existir. Una institución que antaño tenía un fin útil ahora no es más que un lugar desierto donde unos pocos permanecen allí esperando algo que no va a suceder. Un testigo mudo de otros tiempos donde el crecimiento parecía infinito y que hoy toca su techo. De la bolsa solo quedan las formas al día de hoy. Élites financieras, industriales y políticos se afanan en mantener el “índice” a toda costa, cuando ya ese índice no tiene absolutamente nada que ver con la actividad real subyacente.

Luego están los PIGS de Europa, pareciera que fuesen el problema central del mundo, cuando en realidad son economías bastante endebles que le deben billones a otras economías no tan endebles. A finales del 2010 la deuda total de los PIGS ascendía a 2,5 billones de dólares, deuda evidentemente impagable y este es el problema del mundo. Nadie menciona el verdadero problema: las deudas acumuladas por los principales centros financieros del mundo: Londres, Frankfurt, New York. Existen estimados del valor del mercado de derivados que oscilan entre los 700 y 1200 billones de dólares, mercado principalmente “over the counter” sin ningún tipo de regulación. Solo la horquilla de 700 a 1200 indica lo evidente: nadie sabe cuánto es realidad, pero lo que si son evidentes son los signos de quiebra generalizada y que los créditos utilizados para inflar este desastre nunca podrán ser devueltos. Setecientos billones son más de diez veces el PIB mundial, mientras tanto el problema son los PIGS a la vez que la verdadera bomba atómica prosigue con su cuenta atrás.

La esperanza entonces era China quien iba a salvar el día, pero cada vez muestra más síntomas de averías en su máquina de crecimiento, aparte que el estallido de una burbuja inmobiliaria que hará palidecer a las occidentales es solo cuestión de tiempo.

En poco tiempo no quedará nadie que crezca y acumule capital y entonces vendrá la pregunta: ¿cuál es el sentido de un sistema capitalista industrial que no acumula capital ?, ¿ cuál es el sentido de un sistema industrial que no produce lo que de verdad se necesita ?, ¿ cuál es el sentido de este despilfarro de recursos comenzando por el capital ?. ¿ Cómo se van a devolver los billones de dólares invertidos en todo esto si no hay crecimiento ?.

El problema de España es muy simple: debe 4 billones de Euros y su economía tiene un tamaño de 1 billón por lo que es imposible devolver lo que debe. El mundo es una economía de 60 billones de dólares y debe aproximadamente 200 billones de dólares netos. Debe más de tres veces lo que produce y tampoco podrá devolver todos esos créditos. Lo de España multiplicado por cincuenta.

De esto se trata en estos días, de ir tirando como se pueda, de retrasar lo inevitable: occidente está en quiebra mientras se maquillan estadísticas, rescatan bancos, se mantienen índices bursátiles como sea mientras la atención se pone en los PIGS, Argentina y otras economías débiles. Pero la realidad es muy tozuda: el desempleo aumenta, la clase media desaparece y la concentración de riqueza aumenta, riqueza ficticia ya que no son más que papeles financieros equivalentes a más de tres veces la riqueza real que existe. Es decir: dos tercios de eso no tienen valor alguno.

Tarde o temprano saltará la chispa que derrumbará el castillo de naipes, cosa que será atribuida a que “se ha perdido la confianza” cuando no es más que el derrumbe de un esquema de Ponzi de magnitud sideral. En realidad lo que se va a perder es la credulidad y vendrá el sálvese quien pueda. Lo que hoy sucede en España es un tráiler de la película que pronto se estrenará a nivel mundial y el guión será el mismo: la crisis se intentará que la paguen los más débiles, mientras que sus causantes intentaran despiadadamente el preservar sus privilegios por todos los medios legales o ilegales posibles.

Millones de personas “fabricadas” en las escuelas y universidades para vivir en el mundo industrial de producir-dormir-consumir de pronto verán cómo ese mundo ha desaparecido dejando en su lugar un vació inmenso que nadie podrá llenar. Curiosamente los países más atrasados lo llevarán mejor ya que disponen de sociedades donde los vínculos entre las personas no son exclusivamente de trabajo la vida social es más intensa y eso hace a la vida más placentera.

La única recomendación es la de tratar de estar lo mejor posible emocionalmente, resuelvan sus problemas internos y las cadenas mentales que arrastren, hagan psicoanálisis si hace falta, estén bien físicamente, sanos y rodéense de gente que les quiera y aprecie. Las curvas que vienen son las típicas de cuando se agota un sistema y solo hay que ver lo que sucedió en situaciones similares como la crisis de 1873 y 1929 aunque a se me antoja más a la caída del imperio romano.

Abróchense los cinturones.
« última modificación: Diciembre 03, 2019, 07:48:19 am por gentid »

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #132 en: Noviembre 29, 2019, 10:55:16 am »
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Capitalismo y Comunismo
Viernes, 26 de octubre de 2012


No es casualidad que treinta años luego de la caída del bloque comunista el bloque capitalista se encuentre en semejante crisis. Ambos son hijos del industrialismo y ambos recorren el mismo camino, que aunque de forma diferente, los lleva al mismo lugar: a la tiranía.

Ambos sistemas son producto del modo de producción industrial, de la división del trabajo hasta desposeerlo de todo significado, de la reducción del hombre hasta la condición de pieza de maquinaria. O en palabra de Erich Fromm, de alienar al hombre hasta desposeerlo de sí mismo y dejarlo solo frente a un sistema el cual o acepta o perece. Sistema que en ambos casos no es capaz de satisfacer verdaderas necesidades humanas como lo son la autonomía ante la vida, la espontaneidad y el desempeñar alguna labor productiva que de significado a su vida. En ambos sistemas al hombre se le reduce a trabajar y vivir en algo abstracto, repetitivo, que no entiende, que no le gusta pero que acepta para poder sobrevivir. Trabajo alienado dentro de una vida alienada y en ambos casos el resultado es el mismo: depresión y apatía, que se oculta detrás de todo tipo de evasiones tales como el Vodka y el escaqueo del trabajo comunista o la supuesta diversión sin fin temporal o de significado alguno expresada como infoentretenimiento, compras, sexo, turismo y parques temáticos del mundo capitalista. En ambos casos se repite el mismo libreto: personas que no saben ni quiénes son, haciendo cosas que les han hecho creer que son a las que aspiran en la vida, atrapados en un sistema fuera del cual no se puede sobrevivir. En realidad todos se encuentran solos y asustados, unos delante de su botella de Vodka y los otros delante de su última televisión extraplana con 1.500 canales en donde poder “entretenerse”….solos.

Ambos sistemas han formado a sus hombres-pieza en las escuelas regladas por el estado. En esos lugares se les ha enseñado a ser todos iguales, a no disentir, a memorizar como eufemismo de obedecer, a no ser espontáneos de forma que nunca sepan quienes en realidad son y se dediquen a lo que surja de su interior, a despreciar al débil o al diferente y a temer a la autoridad o al poderoso. En ambos sistemas los alumnos desde la más tierna edad no aprenden otra cosa que sea a no pensar y a obedecer. No es de extrañar que esto sea obligatorio tanto en el mundo comunista como capitalista y que el movimiento de escuelas libres sea tan cuestionado e inclusive abiertamente prohibido. Así como en la Unión Soviética los padres tienen la obligación de escolarizar a sus hijos bajo pena de prisión, así lo es en Alemania.

Luego la vida es reglada no por el individuo, sino por burocracias anónimas que manejan cifras que en realidad son vidas humanas. Existe poca diferencia en este sentido entre la burocracia soviética del Gosplán o cualquier burocracia dentro de alguna corporación occidental. Estas burocracias lo deciden todo, manejan personas como si fuesen piezas sin importar en lo más mínimo cualquier otra cosa que no sean las mismas cifras. Es verdad que el bienestar material del capitalismo es mucho mayor que el del mundo comunista, pero ese bienestar material no es un fin para el hombre: es un fin en sí mismo y no importa cuánto bienestar se alcance, lo seguirá siendo. No tiene nada que ver con el bienestar material de la población, sino con las necesidades del sistema en el mismo sentido que la supuesta ideología comunista no tenía nada que ver con la liberación de sus ciudadanos sino con la perpetuación de unas determinadas estructuras de poder.

En la cima de ambos sistemas se encuentran élites muy bien apoltronadas. Los del antiguo politburó con sus inmensos privilegios, tiendas solo-para-dirigentes-del-partido, Dachas y coches exclusivos, repartiendo las prebendas que les mantienen en el poder y donde estado y aparato productivo no se diferencian. Luego encontramos a las élites industriales y financieras del mundo occidental exactamente en la misma posición, donde en según qué niveles la línea que separa al estado de lo demás desaparece, los únicos intereses que son atendidos son los corporativos, a la comunidad financiera se la protege de sus propios desmanes con dinero de los demás sin importar las consecuencias y donde la democracia no es más que un simulacro, siendo los verdaderos mecanismo de poder en los partidos políticos más propios de la Unión Soviética que de otra cosa . Ambos sistemas solo se encuentran al servicio de sí mismos, uno dedicado a la supuesta revolución del pueblo por el pueblo y el otro dedicado a una supuesta prosperidad material sin límites.

En ninguna parte de los escritos de Karl Marx dice que el estado será un tirano que someterá a toda la población mediante métodos policiales mientras la élite vive como un rey en la cúspide. Es más la obra de Marx es una crítica acérrima al modo de producción industrial y al efecto que ese modo de producción tiene sobre el hombre. La obra de Marx es de un marcado carácter humanista y coloca al hombre en el centro de todo.

Por otra parte en ninguna parte de la obra de Adam Smith dice que el mundo liberal capitalista estaría dominado por unas cuantas corporaciones en clara connivencia con el estado y el sistema financiero, donde el hombre al igual que en el caso anterior, se encuentra reducido a ser una mera pieza más del sistema. Smith era enemigo acérrimo de la gran corporación y del gran estado debido al peligro que esas grandes concentraciones de poder implican. El mundo de Smith era un mundo de pequeñas empresas regentadas por sus propios dueños que se dedicaban a lo que les gustaba y que tenían la suficiente fuerza interna para hacerlo. No era el mundo de las personas sin YO, que trabajan en lo que les ordenan y luego hacen, desean y votan lo que les dicen en la tele.

Ambos sistemas, el comunista y el capitalista en realidad son la perversión de ideas profundamente humanistas sobre cómo deberíamos de funcionar. En ambos casos la ideas subyacentes se deforman, se citan selectivamente o se reescriben a conveniencia con el objetivo común de mantener un sistema dominado desde la cúspide donde el hombre en realidad es un esclavo. En el bloque soviético la situación era evidente, mientras que en el bloque occidental se ha cuidado de hacer pensar a la gente que son libres al mismo tiempo que se les hace creer lo que convenga en cada momento. En el mundo soviético a las personas no se les permitía intervenir en las decisiones, en el mundo occidental les es permitido siempre que la decisión no sea importante.

En la antigüedad se llamaban esclavos, hoy se llaman hombres-máquina y ambos comparten el no poder pensar por sí mismos ni tomar decisiones y por esto ambos sistemas ante importantes cambios en su entorno no pueden reaccionar adecuadamente para garantizar en lo posible la supervivencia. El bloque socialista nunca pudo acomodar la sed de libertad que su burdo sistema de control social provocaba, así mismo el bloque capitalista nunca pudo cambiar el rumbo a otro que no fuese la acumulación de capital ni la producción material y una vez llegado a un estado de plenitud en ese aspecto ha pretendido seguir y se ha encontrado con el inmenso muro de la escasez de recursos materiales. Así como el sistema comunista debió cambiar de rumbo desde hace décadas para evitar su colapso, así el bloque capitalista ha debido hacer lo mismo y dedicarse a lo que toca luego de asegurar la subsistencia material: ayudar al hombre a liberarse de sí mismo, a ser verdaderamente humano. En realidad todo el constructo ideológico era una farsa, los unos nunca pretendieron la revolución popular o como quiera que la llamasen y los otros nunca pretendieron el bienestar material. Ambos solo buscaban una excusa para someter al hombre, ambos pregonaban la libertad y acabaron en la tiranía y en el miedo.

Los dos sistemas nacidos simultáneamente del industrialismo fracasan porque nunca supieron poner a la poderosa herramienta industrial al servicio del hombre. El industrialismo no es más que un fenómeno tecnológico que nos libera de buena parte del problema de sobrevivir materialmente. Y ambos sistemas ante su fracaso arrojan a las personas a un vacío existencial inde******ible, donde todo los que les enseñaron y le han hecho creer ya no sirve mientras el miedo, el sálvese quien pueda y el gangsterismo se apropia de todo.

Y así de forma increíble el hombre descubrió la manera de sobrevivir materialmente sin tanto esfuerzo, pero nunca fue capaz de disfrutarlo porque aunque creía que esto le daría la libertad en realidad siempre ha estado preso de sí mismo. Y volviendo a citar a Fromm, no es lo mismo la “libertad de…..” que la “libertad para…..”. Logramos la primera, la segunda solo se encuentra en algún lugar dentro de cada quien.
« última modificación: Diciembre 03, 2019, 07:52:42 am por gentid »

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #133 en: Noviembre 29, 2019, 10:58:14 am »
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La sociedad sana
Miércoles, 7 de noviembre de 2012

 
Este blog ha hecho mucho énfasis en la crítica a la sociedad industrial, en desenmascarar sus verdaderos propósitos y mecanismos profundos de poder. En este artículo exploraremos como debería de ser una sociedad más sana.

Pero: ¿ qué es un sociedad sana ?. Quizás sea Erich Fromm quien mejor la ha definido, a mi modo de ver su obra ha trascendido el materialismo de Marx y el “biologismo” de Freud muy propios del siglo XIX para entregarnos una síntesis más propia del siglo XX que abarca y extiende las ideas de tan insignes autores.

En resumidas cuentas Marx decía que es el materialismo la causa de la angustia humana, razón no le falta ya que el ser humano necesita unos mínimos materiales para vivir. Por su parte Freud decía que el ser humano esconde en sus profundidades un instinto de destrucción, el cual le es innato. Esas ideas de encuentran basadas en las de Darwin, desembocando en una imagen del hombre como un animal básicamente asocial. Todo esto fue elaborado por los economistas de la escuela de Manchester, David Ricardo, Jobes y otros para definir al capitalismo como el sistema ideal que se adapta a una supuesta naturaleza humana que fundamentalmente es egoísta y competitiva.  Pero luego de doscientos años y llegado el momento cuando el mundo es más capitalista que nunca y el occidente desarrollado vive en una abundancia material desconocida hasta hoy, vemos como la angustia, el miedo y la neurosis de las personas no hace más que crecer. Ante esta evidencia se hace patente que las premisas sobre las que se ha construido esta sociedad no satisfacen la naturaleza humana.

Una sociedad sana sería aquella que satisfaga las necesidades básicas del hombre tanto desde el punto de vista material como desde el punto de vista psicoafectivo. Lo material es en lo único que se centra de forma obsesiva la sociedad industrial, el lado psicoafectivo tiene que ver con el problema humano de “existir”.  La tragedia del homo-sapiens es que ha sido expulsado de la naturaleza, su comportamiento no es gobernado exclusivamente por instintos tal como ocurre con los otros animales. El hombre sabe que existe, sabe que va a morir y se debe enfrentar al mundo para poder vivir. Un pájaro para vivir simplemente tiene que seguir su programación de pájaro, el hombre para vivir debe inventarse a sí mismo y para poder hacer esto debe de tener espontaneidad, debe saber quién es él, que es lo que le gusta, lo que le llena y apasiona y dedicarse a ello.

Quizás todo esto se comprenda mejor analizando lo que la sociedad industrial le hace al intento  del hombre de “ser”.

El hombre en la sociedad industrial es el ser alienado por excelencia, alienado no en el sentido de  Marx en cuanto  permanentemente expropiado (que también), pero alienado en el sentido de Fromm, es decir: es una persona que no sabe ni quién es.

Al hommo-industrialis se le inserta a temprana edad en un sistema educativo reglado por el estado, con el único objetivo de matar su espontaneidad y reducir su YO interno todo lo posible. De esta forma se obtienen ciudadanos dóciles muy apropiados para las labores de producción en masa.  Antes del advenimiento del industrialismo no existía la educación obligatoria y es verdad que con  esto se  ha eliminado gran parte del analfabetismo, pero no como algo para liberar al hombre. Simplemente las máquinas humanas que operan en el piso de la fábrica tienen que saber leer y escribir, de otra forma no se entiende que tiene que ver la anulación de la personalidad con la alfabetización. Este es el primer paso en la larga cadena de alienación.

Luego estas personas trabajan en puestos de trabajo abstractos producto de la especialización del trabajo, nunca comprenden la totalidad de la cadena en la que se encuentran insertados, nunca ven el producto final de su trabajo, simplemente se limitan a repetir incansablemente un libreto que les es entregado mientras una inmensa burocracia anónima lo controla todo. Trabajo  sin finalidad aparente, trabajo que no sale del interior de la persona ni brinda la oportunidad a cada quien de contemplar su obra acabada. Trabajo abstracto, sin objetivo evidente,  donde el trabajador hace y hace mientras su mente y su alma se encuentran lejos. Trabajo alienado. Nunca sentirán la satisfacción del artesano ante su obra acabada.

Sus necesidades también se encuentran alienadas, creen que desean lo que les dicen que deben desear o lo que es socialmente aceptable desear. Nunca se atrevieron a desear lo que de verdad deseaban porque nunca supieron que era eso, esto es un signo inequívoco de pérdida del YO. El hombre máquina desea lo que los medios, sus congéneres, sus modelos de comportamiento o sus superiores les dicen que deben desear. Desea lo que desea para no parecer diferente o “rarito”.  Este mecanismo lo domina todo, desde el deseo por cosas materiales, la elección de la profesión, la elección de pareja, el tener hijos, todo. No es de extrañar la altísima tasa de divorcios y separaciones: cuando las personas se unen por lo que les han hecho creer que desean y no por lo que de verdad quieren  la unión no es posible a largo plazo. Al alma no se la puede engañar indefinidamente, el malestar se hace insoportable.
Las idea políticas no son la excepción.  El hombre máquina cree en la opción política que le dicen que crea, no tiene mayor capacidad analítica, no sabe informarse y cultivar su propia opinión y cuando lo hace se  convierte en un desadaptado social y la soledad es el precio a pagar.  Inclusive piensa que votar y luego olvidarse de todo se denomina democracia, piensa que es normal que él no cuente en las decisiones importantes. Voto alienado, democracia alienada.

El hombre máquina no siente, no opina, no ríe, ni llora, ni se enrabia, ni se pelea, ni ama de forma genuina, simplemente posee una agradable máscara de cordialidad, dispone de un trato agradable aunque superficial, siempre es un buen “team player”, nunca disiente, nunca defiende su opinión, nunca se pelea por una causa, los argumentos morales no le hacen mella. Simplemente se encuentra agradablemente a salvo siendo igual a los demás, formando parte de una corriente humana mayoritaria y estandarizada.  Como nunca es EL, no puede cultivar relaciones profundas e íntimas, no puede sentirse acompañado ni acompañar, no puede cuidar ni ser cuidado, se encuentra solo, se piensa a salvo entre el rebaño pero en realidad siente miedo.

Como ni siente ni opina, entonces tiene la necesidad de sentir y opinar en la forma de sucedáneos como shows de televisión donde vive la vida ficticia de otros, donde adopta la opinión de otros, donde se emociona porque le cuentan lo que le pasó a otros.  Cine, televisión, novelas, deportes de masas, infoentretiniento, todos conforman un vastísimo mecanismo de evasión de forma que el hombre máquina imagine que siente algo, aunque sea algo prestado.

Este el retrato del hombre robot, que nunca supo quién era, que nunca pudo expresar desde tempranas edades sus preferencias, sus ideas, sus pataletas, sus sueños, sus amores y sus odios. Hombre con el YO reducido a su mínima expresión mientras ese inmenso espacio es ocupado por una personalidad que no es la suya pero que se adapta muy bien a las labores repetitivas, rutinarias y poco creativas de la producción y el consumo en masa.

Esto es diametralmente opuesto a las verdaderas necesidades del ser humano, que son el poder expresar su espontaneidad, el poder ser él mismo, el conocer de verdad que es lo que siente y sobre todo desea, el poder desarrollarse a lo largo de la vida hasta sentirse vivo y no morir sin siquiera haber nacido. Si algo debería de tener una sociedad más sana es el permitir a cada ser humano que la compone el poder expresarse, el poder poner en práctica su creatividad,  el poder dedicarse a lo que de verdad le apasiona.

Todos estos aspectos de la humanidad desde que vive en civilizaciones, han sido relegados debido a los perentorios requerimientos que la supervivencia  material impone.  El industrialismo no es más que un fenómeno tecnológico que permite aliviar esta carga de forma considerable, por lo que en una sociedad más sana esta herramienta debería de estar al servicio de la expresión individual de cada quién.

Una sociedad sana debería de estar constituida por individuos emocionalmente sanos viviendo en un ambiente lo más sano posible. La crianza de los niños debería de ser una actividad fundamental, donde la sociedad se tome muy en serio el cultivar su espontaneidad. Disponer de una población emocionalmente lo más sana posible y con una autoimagen fuerte es fundamental si no se quiere caer víctima del mismo sistema. La sanidad emocional se consigue en la infancia.

En el origen de todo está la maternidad, y en una sociedad más sana este aspecto así como la crianza de los niños debería de estar elevada a nivel de casi religión, es decir: el correcto desarrollo psicoafectivo de los niños es algo sagrado, y debería ser un objetivo social indiscutible. Para esto la sociedad debería de apoyar incondicionalmente a la crianza de los niños a edades tempranas. Los niños en estas edades necesitan ser  criados en un ambiente de afecto, donde sean respetados, donde se les dedique tiempo, donde les dejen expresar todo tipo de sentimientos tanto los agradables como los desagradables, es algo biológico y así debería de ser entendido. No se puede esperar una población sana proveniente de hogares donde la represión de las emociones, el abandono o la violencia sean la norma.

En una sociedad sana el sistema educativo reglado por el estado o no debería de existir o debería existir en una forma totalmente diferente. Un título profesional otorgado por el estado solo debería certificar que la persona domina los conocimientos relativos a su profesión, pero no debe ser la excusa para someter a las personas a años de adoctrinamiento y anulación de su personalidad.  Los niños no deberían de asistir a ninguna clase estructurada hasta superada la infancia de forma que aprendan a expresar quienes en realidad son, en este sentido el movimiento de escuelas libres sería un modelo a adoptar. ¿ Cual es el sentido de que un niño de 8 años aprenda de memoria interminables listas de provincias y ríos ?, el sentido es que aprenda a aburrirse, a no ser creativo y a obedecer como le tocará hacer en su puesto de trabajo alienado y que nunca experimente que se siente hacer lo que de verdad le gusta.
En cuanto a mantener un ambiente lo más sano posible, algunos aspectos a considerar serían.
Cualquier forma de manipulación psicológica de la población debería de considerarse como un atentado a la salud pública. Las personas no poseen suficientes mecanismo de defensa ante la aplicación de técnicas que acuden al subconsciente en el mismo sentido que no tienen defensas antes virus diseñados para engañar al sistema inmune. Tanto la estimulación artificial de la demanda mediante la publicidad, como la manipulación político-mediática deberían de estar considerados como graves actos contra la salud emocional de la población.

Por otra parte una población más sana emocionalmente y con una autoimagen mayor percibiría todo intento de manipulación mediante la psicología de masas como lo que es: una maniobra burda y hasta risible. Sería muy difícil manipular a personas internamente fuertes y estructuradas con cosas como propaganda, religiones, ideologías y esperanzas en los políticos. Estas personas no creerían en ningún tipo de ideología, cualquier referencia a ella les daría urticaria. En su lugar creerían en su grupo de contacto más inmediato: la familia y los amigos. No buscarían conectarse a la sociedad a través de grandes construcciones ideológicas o abstracciones intelectuales,  lo harían casi exclusivamente a nivel de relaciones personales y profesionales. Las personas no funcionarían por emulación o envidia de los otros, básicamente funcionarían en base a sus procesos internos. La gran mayoría no necesitarían adoptar símbolos externos de status para sentirse bien consigo mismo. Eso no quiere decir que no existan personas que gusten del oro o los aplausos, pero no como una falsa identidad, sino como verdaderamente son.

La banca debería operar con un coeficiente de caja del 100%, es decir no debe permitírsele la creación de dinero fiduciario. Para impedir la constante expropiación de la población por parte de banca y clase política algún patrón de valor medible (oro, material primas, etc) contra el que referenciar el dinero debería de existir. Esto obligaría a que la inversión provenga exclusivamente del ahorro, o sea de la decisión consciente de las personas de dejar de consumir hoy para tener más mañana y no de burbujas infladas por bancos y políticos. Esto también provocaría que el interés dejara de estar regulado centralmente por los bancos centrales lo cuales serían necesarios solo en sus funciones de supervisión del sistema pero no como controladores de la masa monetaria, evidentemente los intereses aumentarían y mucho debido a la menor masa monetaria pero esto sería un filtro muy sano que evitaría las malas inversiones. Solo se invertiría  para lo que de verdad exista demanda.

Los estados deberían de tener prohibida cualquier forma de endeudamiento. Son meros administradores de unos dineros contribuidos por los ciudadanos por lo que deberían de ajustarse a lo recaudado. Cualquier variación en las prestaciones del estado debería de reflejarse en una variación acorde de los impuestos, bien sea al alza o a la baja. Esta sería la forma de cortar de raíz el contubernio banca-estado.

El sistema político sería entendido como lo que realmente es: un mecanismo de coordinación para grandes temas que afectan a todos. No existiría esa esperanza tan común hoy día de considerarle un elemento de salvación colectiva. Seguirían existiendo representantes pero estos serían algo así como negociadores que representan diferentes grupos y territorios y cada uno de ellos podría ser destituido en el acto si sus representados lo consideran conveniente. En este sentido desaparecerían las elecciones tal como las conocemos hoy y el proceso de renovación política sería  continuo a medida que los diferentes grupos de electores renueven sus representantes por una razón u otra.

Las personas aceptan trabajos alienados, trabajos que en realidad  no desean y por los que no sienten pasión alguna debido al imperativo de supervivencia. Una sociedad industrial más sana debería utilizar su inmenso fondo de productividad de forma de garantizar a todos sus integrantes un ingreso mínimo que garantice su supervivencia material. Liberada la persona del imperativo de supervivencia y liberada de si mismo mediante sistemas educativos más libres las personas  buscarían la actividad que de verdad les apasione y les conecte al mundo.
Esta postura es muy criticada en nuestra sociedad cuyo objetivo deseable es la moral de trabajo calvinista, efectivamente existirían personas que se limitarían a sobrevivir con lo mínimo, pero esa sería su decisión y no constituirían una carga para los demás que se dedican a lo que de verdad les apasiona.  Por otra parte existen evidentes signos de que esto es posible desde el punto de vista técnico. Solo hay que ver en un país no muy rico como España donde se han construido viviendas suficientes para toda la población, ahora se quiere que lo absorba un banco malo gestionado con recursos públicos. Esto quiere decir que en principio existen recursos suficientes en la sociedad para proveer a toda la población con viviendas casi gratis, pero se prefiere esterilizar esta oferta tal como se hace en Irlanda donde dicho banco público las compra para demolerlas.  ¿ Demolerlas ?, ¿ por qué no las regala o las sortea ?. Definitivamente la vivienda tiene más que ver con dominación social que con el problema técnico de disponer de un techo bajo el cual vivir. Se impide el acceso a los bienes a la población si primero no se somete al sistema, así se tengan que destruir.

Esta forma de renta pondría al sistema industrial al servicio de las personas y mientras más productivo,  automatizado y menos personas fuesen necesarias para operarlo mejoraría la vida de todos  al producir mayores excedentes con los que financiar la renta de supervivencia en lugar de crear desempleo masivo con la consiguiente imposibilidad de supervivencia material como al día de hoy. Esto también quitaría toneladas a la presión sobre el crecimiento infinito que no es más que el tratar de mantener el empleo, lo que es imposible en un escenario de productividad creciente debido al cambio tecnológico.

Esta sería una sociedad mucho más conflictiva que  las adormecidas ( ¿ deprimidas ? ) sociedades  occidentales de hoy. Las personas constantemente dirían lo que piensan como lo piensan y su nivel de indignación y por lo tanto de acción ante las tropelías sociales cometidas por algunos sería alto.  Por otra parte su actividad o su trabajo lo harían con gran pasión ya que se dedicarían a lo que de verdad les gusta que irrestrictamente sale de dentro de sí, por lo que lo defenderían y se arriesgarían personalmente como inversionistas o asociados. La agresividad se vería a menudo, pero cuando toca y contra quien toca, no como ahora que se encuentra permanentemente reprimida y solapadamente se practica contra el más débil. Solo hay que ver el nivel de violencia soterrada en la moderna organización empresarial, donde la puñalada trapera, la adulación  y el politiqueo están a la orden del día, donde no se discuten los verdaderos problemas, donde todos tienen miedo mientras muestran a los demás una cara afable y amable. Luego que nos digan que la alienación forzada no produce malestar.

Una vez puesto el sistema productivo básico al servicio del hombre, entonces cada quien se puede dedicar a lo que le en realidad le gusta hacer. Esto requiere conocerse a sí mismo y ser libre del imperativo de supervivencia. Desde quedarse en casa con las tres comidas aseguradas, hasta llegar a ser alguien famoso, rico  y reconocido. Pero en ambos casos sería lo que el individuo de verdad quisiera hacer, lo que le salga desde dentro y sin nadie que le coaccione o le juzgue por ello. Es en este otro mundo es donde las personas pueden realizarse.

Todas estas ideas deberían ser pulidas, pensadas, algunas desechadas y otras incorporadas. Las ciencias sociales no son ciencias exactas (la economía tampoco), pero el objetivo es tratar de esbozar que un mundo mejor es posible y sobre todo técnicamente posible. Quedaría el espinoso asunto político respecto a las cuotas de poder dentro de la sociedad, pero por el camino por el que hoy transitamos no quedará mucho por lo que pelearse en un futuro.
Una vez lograda la plenitud material, hay que ocuparse del hombre.

Es evidente y visto como están las cosas al día de hoy que esta visión no tiene la más mínima posibilidad de nada, pero las utopías también permiten organizar el pensamiento y ver que otro mundo es factible con los recursos disponibles hoy día. El rescate de bancos y clases pudientes con fondos públicos es aceptable pero no lo es la institucionalización de una renta de supervivencia para toda la población. Con toda probabilidad la civilización industrial colapsará, bien sea por agotamiento de recursos o por agotamiento de los hombres-robots que tarde o temprano o se sublevaran en una ola de rabia ciega y muerte o morirán lentamente de depresión.

Es triste ver como una vez dominada la tecnología que permite la supervivencia material el hombre no puede liberarse de sí mismo e increíblemente antes de ser libre prefiere la muerte y la destrucción. Y es entendible: enfrentarse a uno mismo es lo que más miedo da en este mundo. Y mientras tanto hombres y mujeres van con su máscara de robot por el mundo, preguntándose como debe ser vivir la vida.

Si deseáis tener una visión aterradora, aunque germánicamente realista  (es decir sin concesiones)  de la actual sociedad industrial os recomiendo el  libro “La Sociedad Sana” de Erich Fromm que da el título a este artículo.

Un saludo









gentid

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Re:Artículos de heterodoxia.info
« Respuesta #134 en: Diciembre 02, 2019, 07:46:11 am »
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Crisis y Dominación
Lunes, 7 de enero de 2013


 La crisis se nos presentan como que no se saben de dónde vienen, antiguamente se las llamaban “castigos de Dios”. Pero las crisis no son más que el resultado de seguir actuando del mismo modo  cuando las condiciones externas han cambiado, las crisis son el resultado de falta de adaptabilidad ante esas nuevas condiciones. El ser humano se encuentra culturalmente incapacitado para adaptarse a los grandes cambios que en su entorno se producen debido a que esos mismos cambios generan estructuras sociales donde existen grandes intereses creados alrededor de que esa estructura se perpetúe, por lo que ante cambios externos que hagan a esa estructura obsoleta se intenta seguir con lo mismo a pesar de que se requiere otra estructura, el choque entre los intereses creados y la realidad es lo que conocemos como crisis y es la única forma de romper con las antiguas estructuras y pasar a algo más adaptado a las nuevas condiciones.

Si el ser humano aprendiese a cambiar sus estructuras sociales poco a poco a medida que las condiciones externas van cambiando, es decir: si las estructuras sociales evolucionasen de forma orgánica como lo hace el resto de la naturaleza no conoceríamos crisis alguna. En el fondo de esta resistencia al cambio se encuentra el poder y el mantenimiento de privilegios y prebendas dentro de la estructura social. En otras palabras los de arriba siempre querrán estar arriba así sus servicios ya no sean tan necesarios y por nada del mundo dejarán, por lo menos de forma fácil, que otras personas con las habilidades requeridas antes las nuevas situaciones ocupen su lugar. Esto ha sido así desde que la civilización es civilización.

La nueva clase burguesa aparecida a partir del renacimiento tuvo que prácticamente masacrar a la clase noble proveniente del feudalismo para que desalojasen el poder, con todo y que hacía siglos que sus servicios de protección de la población y mantenimiento del orden ya no eran necesarios.  Pero no hay que ir tan lejos para encontrar estos ejemplos de resistencia al cambio debido a intereses creados. La moderna empresa ofrece una panoplia de estos ejemplos; la gran mayoría se empeña en seguir con lo mismo ante importantes cambios en sus mercados y en realidad lo que se defiende es el staus-quo interno así eso cueste el cese de la actividad. En la IBM de 1980 se ninguneaba y despreciaba a los que se encontraban desarrollando el ordenador personal, los que mandaban, los poderosos que ganaban mucho dinero, los vicepresidentes  eran los que se dedicaban al negocio de los grandes ordenadores. El resultado fue una crisis empresarial como nunca vista, ante el producto que ella misma había desarrollado pero que otros si supieron aprovechar. A esos vicepresidentes les importaba un pito la empresa, su motivación era el mantenimiento de su privilegiada posición dentro de la jerarquía que se veía amenazada por estos advenedizos del ordenador personal.  Este ejemplo se puede hacer extensible a cualquier cosa que se encuentre hoy día en crisis: detrás solo se encuentra el mantenimiento de un sistema de poder cueste lo que cueste.

La crisis entonces ponen al descubierto los verdaderos mecanismos de dominación subyacentes, ya que los defensores del status-quo tratando de salvar a como dé lugar sus posiciones de privilegio, comienzan a tomar acciones desesperadas muchas veces al límite de la legalidad. Falsificación de balances y contabilidad creativa en el caso de la empresa privada, medidas abusivas en contra de la población en el caso de los estados, rescates bancarios a la desesperada,  llegándose al uso de la violencia si es necesario.

Cuando el sistema en la antigua Unión Soviética colapsó a finales de la década de los ochenta lo que dejó al descubierto fueron inmensas redes mafiosas que eran las que en realidad gobernaban. Estas personas al verse sin la cobertura oficial de comunismo y patria no dudaron un solo momento en aplicar toda la violencia necesaria, muchas veces pistola en mano para seguir disfrutando de su privilegiada posición.  Cuando el sistema financiero en los países desarrollados se ha visto abocado a la extinción debido a sus propios desmanes, tampoco tuvo el menor miramiento para asaltar las arcas públicas sosteniendo en su mano la pistola que decía “si no me dais dinero habrá un colapso total del sistema”.  Tampoco tenemos que ir muy lejos, en España ante el colapso del sistema nacido en 1978 las  élites económicas y políticas constituidas en constructoras, bancos y partidos políticos, todos provenientes de estructuras franquistas, no han dudado un minuto en defender sus posiciones cueste lo que cueste.

Pero las crisis nos traen ejemplos mucho más claros de los verdaderos mecanismos de dominación subyacentes. Recientemente  ha salido la noticia de cómo grandes fondos de inversión se encuentran comprando hipotecas fallidas a las cajas de ahorro en España. Me llamó mucho la atención el que dichas hipotecas se transen a un valor de entre un cinco y un diez por ciento de su valor nominal. Por ejemplo, una hipoteca de 240.000 Euros fue vendida por una caja a uno de estos fondos por unos 20.000 Euros, con esta transacción la caja acepta una pérdida de 220.000 Euros.

Pregunta: ¿ por qué la caja no le vende la hipoteca al propio hipotecado ?.

Porque al parecer lo importante no es la pérdida financiera, lo importante es mantener el poder sobre la persona hipotecada quien no se beneficia ni un ápice del colapso que el valor de su propia hipoteca ha sufrido en el mercado. Esto pone sobre la mesa el verdadero valor que la deuda tiene en nuestra sociedad como mecanismo de dominación. Mecanismo donde el mismo hipotecado participa de forma activa, ya que él ciertamente pidió esa hipoteca, pero lo importante aquí es que ahora no se puede zafar de la misma así esté reconocido públicamente que dicha hipoteca no vale nada. Su hipoteca la puede comprar cualquiera menos él.

Por otra parte se ha constituido el SAREB (banco malo) para comprar pisos y terrenos invendibles a los bancos con descuentos que alcanzan el 70% en pisos y 90% en suelo.

Pregunta: ¿ por qué estos bancos no los venden directamente al público ?

Porque lo que se pretende es mandar millones de pisos y terrenos a una especie de limbo y retirarlos del mercado de forma que los precios no bajen y así defender unas cuantas grandes fortunas basadas precisamente en pisos y terrenos.

Un caso más flagrante lo encontramos en Irlanda, donde el banco malo ha comprado pisos a los bancos con inmensos descuentos y utilizando dinero público para luego proceder a DEMOLERLOS. Se prefiere destruir los pisos que regalarlos o venderlos a precios irrisorios para que la gente por lo menos tenga vivienda. Es verdad que el construir tantos pisos ha sido una mala inversión pero una vez construido físicamente  ¿demolerlos?. Esto es un claro mensaje a la población de que nadie tendrá acceso a ninguna vivienda si no pasa por el tubo de las constructoras y los bancos , así estas organizaciones se hayan excedido construyendo y construyendo y no se sepa qué hacer con tanta vivienda, ninguna será gratis y mucho menos sin hipoteca.  Ante un error del sistema que ha producido millones de viviendas sin ton ni son, se prefiere el destruirlas (que también tiene un coste no despreciable) que el regalarlas. Es verdad que financieramente esto es un desastre, pero físicamente las viviendas ahí están. Todo esto no evidencia más que otro mecanismo de dominación: si quieres vivienda debes someterte al sistema así las tengamos que destruir utilizando dinero público.

Y así los estados intentan reponer las enormes pérdidas que todo este disparate provoca a bancos y constructores mediante la socialización financiera, es decir: el estado asume buena parte de las pérdidas; pero a la vez esos mismos estados se niegan a beneficiar a sus poblaciones con la única parte buena de todo esto: la inmensa disponibilidad de viviendas. Todo esto nos indica que desde el punto de estrictamente físico y sin entrar en que es de quien y quien le debe a quien estas economías tienen los recursos materiales suficientes para proveer de vivienda asequible a toda su población por lo que en una economía basada en recursos existiría vivienda diga para todo el mundo.

Para pensárselo.
 






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