Una observación (que será acertada o sesgada) que llevo tiempo barruntando. Durante la Guerra Fría y más concretamente la guerra de Vietnam hubo una financiación extraordinaria de Hollywood y muchos pasamos horas frente al televisor viendo a John Rambo (Stallone), al Mayor McCoy (Chuck Norris), a Comando (Schwarzenegger) y demás actores. Cualquiera que fuera chaval en los 80 se veía a sí mismo como el próximo Delta Force pasando a cuchillo a los comunistas.
Uno de mis pocos vicios es Netflix. Durante el covid y por salud mental dejé de ver la televisión. Lo que me relaja es mi serie/película ocasional y no pensar durante un hora ó dos. Últimamente no hacen más que salirme películas y documentales (actuales) bélicos. Entrenamientos de los Marines, fuerzas especiales, misiones especiales, etc. etc. Por supuesto todo lo que sale te inspira a ponerte en formación y gritar Semper Fidelis.
No sé si hay relación, si es casualidad o causalidad, si se está tratando de remilitarizar a una sociedad que ya está de por sí muy militarizada, si se busca mandar un aviso a la población del resto de países (si os metéis con los EEUU mirad qué tios más grandes y más bien entrenados os van para allá), o si tengo que quitarme el papel de plata de la cabeza.
Me ha gustado mucho una interveción unos posts más atrás que menciona la reconstrucción de Alemania y Japón y su conversión en gobiernos pacifistas. Una inversión a largo plazo para asegurar la supervivencia del hegemón. Si han estado en Polonia verán que es todo lo contrario, se muestra con orgullo la dureza de sus FFAA.
Si en España hicieran un documental del estilo sobre nuestros Infantes de Marina, o nuestros Zapadores, o las GOEs/BOEL, o tantos otros, el número de alistados se multiplicaba en dos meses.