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¿Y qué ventaja nos dan ellos, salvo meternos en follones y amenazar la integridad territorial de naciones europeas?En su dialéctica ya no somos aliados sino enemigos o como mínimo "rivales" a los que lo mínimo que se les hace es ponerles aranceles.Cuando nos ponemos a hablar de posibles amenazas de seguridad contra España empezamos a elucubrar sobre una posible acción de Marruecos contra la que ellos, si a caso, apoyarían a los otros.E insisto, por debajo de la dialéctica trumpiana corre la estrategia general. -Fuck the EU!.
La religión está adquiriendo un papel relevante en la guerra de Irán. No puede ser de otra manera, podríamos añadir, si tenemos en cuenta que los dos principales contendientes, Israel e Irán, están dirigidos por sendos gobiernos de orientación religiosa, y que la tercera fuerza en presencia, la presidencia de los Estados Unidos, tiene en estos momentos una fuerte impregnación mesiánica.El régimen iraní es una teocracia, nacida de la revolución islamista de 1979. Y en el Parlamento de Israel tienen un peso determinante diversos partidos religiosos que ofrecen un apoyo intermitente al primer ministro Benjamín Netanyahu. Los partidos religiosos presentes en el Gobierno israelí son expresión del fundamentalismo judío. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvirk, representa la línea de mayor intransigencia. Israel ha dejado de ser hace años el país laico, de marcada inspiración occidental, cuya dirección política intentaba mantener una cierta distancia del discurso explícitamente religioso. Enfrente, el régimen teocrático iraní, dirigido por clérigos chiitas, la rama del islam que tiene una estructura clerical más orgánica. En el chiismo, la adoración al martirio es fundamental. Su principal celebración, la Ashura, recuerda la muerte de Husain ibn Alí, nieto de Mahoma, en la batalla de Karbala frente al clan de los omeyas que se habían apoderado de La Meca y se habían convertido al islamismo. Los sunitas consideraban que el sucesor de Mahoma debía ser elegido por la comunidad y los chiítas defendían una línea dinástica. Fue una batalla muy desigual, en la que Alí acabó siendo decapitado. Desde entonces es recordado como el Príncipe de los Mártires. Ello explica que el principio de resistencia sea uno de los pilares de la confesión chiita. La resistencia es hoy el gran mito religioso de Irán. Cabe suponer que los programas de IA habrán informado al respecto al Pentágono. Cuando en 1990 dio comienzo la primera guerra del Golfo, después de que tropas iraquíes invadiesen Kuwait, George Bush padre pidió un gesto de apoyo del Vaticano. Juan Pablo II, que tenía algunas cosas que agradecer a Estados Unidos -el apoyo norteamericano al sindicato católico Solidaridad durante los últimos años del régimen comunista en Polonia-, dijo que no. La Santa Sede no tenía la más mínima intención de efectuar ningún gesto que pudiese ser interpretado como el llamamiento a una ‘cruzada’ contra un país musulmán. En Irak había una destacada comunidad cristiana, de orígenes antiquísimos, que era respetada por el régimen de Saddam Hussein, y el Vaticano no quería ponerla en peligro. El ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Tarik Aziz, era cristiano caldeo.Cuando George W. Bush hijo ordenó la invasión de Irak en 2003, el anciano papa polaco redobló su condena a la guerra. Sus temores se vieron cumplidos. Consumada la invasión, el ejército iraquí se disgregó rápidamente y una parte de sus efectivos se reagruparon alrededor del Estado Islámico, organización fundamentalista que pronto se expandiría a Siria, iniciando una persecución sistemática y violenta de las comunidades cristianas de ambos países. Más de veinte años después, la comunidad cristiana de Irak ha pasado a 1,5 millones de personas a 150.000. Una reducción brutal. En Siria, los cristianos eran casi dos millones de personas y hoy no sobrepasan el medio millón. El Vaticano no pudo evitar que los cristianos de Irak y Siria fuesen objeto de persecución. Ahora quiere proteger a los cristianos del Líbano, que siguen representando al 30% de la población de ese país, repartidos en diversas confesiones. La principal de ellas es la maronita, que se mantiene en comunión con Roma. Los cristianos palestinos son muchos menos, pero son objeto de una especial atención por parte del Vaticano. Estamos hablando de comunidades religiosas muy antiguas. Ha estallado ahora la guerra de Irán y la coalición atacante no deja de invocar a Dios. Días después del inicio de la ofensiva, un grupo de pastores evangélicos se reunió en el despacho del presidente de los Estados Unidos para darle su bendición mediante la ‘imposición de manos’. En la ceremonia no participó ningún obispo católico. El video de la ‘imposición de manos’ a Trump ha dado la vuelta al mundo. El secretario de Defensa de Estados Unidos -secretario de la Guerra, de acuerdo con la nueva nomenclatura oficial-, Pete Hegseth, invoca a Dios en todas sus comparecencias públicas. Hace un par de días, Hegseth pedía a las familias estadounidenses que recen de rodillas en sus casas por la victoria de las fuerzas israelíes y norteamericanas en el golfo Pérsico. El ministro norteamericano de la Guerra dice combatir en nombre de Dios. El ayatolá Jamenei, hijo, nuevo líder supremo de Irán, llama a resistir en nombre de Alá y de Husain ibn Alí.Y el principal proveedor de programas de inteligencia artificial al Pentágono y a toda la Administración norteamericana llama a luchar contra el Anticristo. Ha sido muy comentado esta semana el viaje a Roma de Peter Thiel, fundador de la empresa Palantir, cuyos programas analizan los distintos escenarios de la guerra e indican cuáles son los objetivos que deben ser bombardeados. Thiel se inició en el negocio de la tecnología como fundador de la plataforma de pagos digitales PayPal y fue el financiador de la carrera política del actual vicepresidente de los Estados Unidos, JD. Vance, convertido hace unos años al catolicismo. Palantir, nombre que surge de la saga del Señor de los Anillos, es hoy uno de los principales contratistas de la Administración Trump. (Palantir son unas bolas de cristal capaces de ver el futuro y el pasado, que pueden comunicarse entre ellas y mostrar imágenes falsas). Nacido en Alemania, también converso al cristianismo, Thiel estudió filosofía en Stanford y le ha tomado gusto a la pose de hombre misterioso. Cree que libertad y democracia empiezan a ser términos contradictorios, en la medida en que las sociedades democráticas tienden a la regulación de la innovación técnica. Estados Unidos debería ser gobernado en el futuro, por una corporación autoritaria asistida por la IA. Esta es una de sus tesis. Sometidas al sufragio universal, las democracias fabrican diques para evitar riesgos y el hombre de Palantir cree que esos diques deben ser demolidos para que la innovación fluya con total libertad, aunque presente peligros y efectos indeseados.Podría explicarlo así: ‘Me interesa que mi negocio vaya más deprisa, sin cortapisas’, pero ha optado por el marketing y ha bautizado como Anticristo el deseo de establecer reglas humanísticas a la IA. El programa divino es cambio, perfeccionamiento y descubrimiento constante; quien lo retarde se enfrenta al verdadero significado de Cristo, y por tanto es el Anticristo.Thiel ha viajado a Roma en un gesto de clara provocación al papa León XIV, que está trabajando en una encíclica —su primera encíclica— sobre la relación de la humanidad con la IA, documento en el que planteará la necesidad de preservar la autoridad del hombre sobre la máquina. El Papa León piensa en una nueva doctrina social de la Iglesia que afronte los retos del desarrollo tecnológico. Thiel no quiere normas y evidentemente apoya la acción militar contra Irán. El Papa está efectuando llamamientos casi diarios al cese de los combates. La Iglesia católica, la Iglesia de Roma, actúa como el último gran resorte universalista, en pleno eclipse de la ONU. Y Thiel aborrece el universalismo. En su opinión, la máxima expresión del Anticristo sería un gobierno mundial que quisiese establecer regulaciones globales. El Papa dejó caer el siguiente comentario hace unos días, durante una misa en una parroquia romana: “Dios no puede ser reclutado por las tinieblas”. Dan Brown, supera esto.Finalmente ha entrado en escena el primer ministro israelí Beniamin Netanyahu con estas palabras: “Jesucristo no tiene ninguna ventaja sobre Gengis Khan. Porque si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el bien vencerá al mal.” Para asegurar el bien hay que ser despiadado, si las circunstancias así lo requieren. Cristo no ha tenido más fuerza a lo largo de la historia que el gran conquistador mongol, el jefe del imperio más extenso de la historia en las llanuras asiáticas. La empatía está por debajo de la fuerza. Con buenas palabras no se va a ninguna parte. He ahí otro trompazo al universalismo católico.a hostilidad del Gobierno de Israel contra la Iglesia católica es cada vez más manifiesta. Esta semana han anunciado el cierre de la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén durante la Semana Santa, invocando razones de seguridad. Será la primera vez en siglos que ese templo, regentado por diversas confesiones cristianas, estará cerrado durante el Viernes Santo. Hace una semana, tropas israelíes asesinaron a un sacerdote maronita (católico libanés) que intentaba auxiliar a un vecino herido por un disparo de artillería, en el sur del Líbano. Un carro de combate israelí volvió a disparar contra la casa mientras el sacerdote estaba dentro. El Papa condenó explícitamente esa muerte y fuentes vaticanas hablaron de ‘martirio’. Por su parte, el patriarca católico de Jerusalén, cardenal Pier Battista Pizzaballa, ha dicho que “la manipulación del nombre de Dios para justificar esta guerra es el peor pecado que hoy se puede cometer”. Netanyahu ha querido responderle sacando a pasear a Gengis Khan.Enric Juliana