Quizá es porque me esté haciendo mayor y por mis circunstancias vitales pero me dan escalofríos el pensar qué bien se amolda mi trabajo a esto.
En la línea de Bullshit Jobs de David Graeber:
I did no work for a year and no one noticed
What my corporate experiment taught me about hard work, perceived performance and the path of least resistance
https://leylakazim.substack.com/p/i-did-no-work-for-a-year
Me recuerda a esto:
https://www.elmundo.es/economia/empresas/2026/02/20/69984a36fdddff67048b459d.html¿Quién se merece un bonus? ¿El analista que ha trabajado día y noche durante tres meses para probar si es viable un nuevo producto o el que ha utilizado la inteligencia artificial para lograr la misma conclusión en apenas unas semanas? ¿Premias el esfuerzo o el resultado?
No recuerdo dónde está el video pero recuerdo que el tema era bastante más profundo de lo que resume la edición en papel. Si se recompensa sólo el resultado, a medio plazo se pierde el conocimiento del proceso. Si premiamos el proceso (el esfuerzo), podemos caer en la trampa de ser menos eficientes, o peor aún, de los bullshit jobs.
Sin caer en tópicos, el mundo era mucho más fácil (y creo que feliz) cuando tenías a Bermúdez en la oficina rellenando hojas en su máquina de escribir y el botones llevaba el papeleo al mensajero para recibir una respuesta en a final de la semana. No había tanto interés en la optimización ni en exprimir a cada empleado (dentro y fuera del trabajo) hasta sacarle los hígados. Un botones podía vivir sólo, y hasta comprarse un zulito y tener novia. Con el tiempo el botones ascendía a ser el próximo Bermúdez, se casaba y podía crear una familia donde sólo trabajaba uno.
Si la IA viene a darnos otra vuelta de tuerca, no sé cuántas vueltas de tuerca nos quedan. Lo jóvenes ya se han plantado. Como se empiecen a plantar también los senior va a trabajar SPM.