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Autor Tema: El fin del trabajo  (Leído 504215 veces)

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Dan

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #30 en: Agosto 10, 2012, 17:31:57 pm »
El problema es que en la teoría la práctica es como la teoría, pero en la práctica no lo es.

Pregunta cabrona: ¿Para qué se usa internet el 99% de las veces?
Otra pregunta cabrona: ¿sustituye internet a las relaciones personales? Mi opinión es que quienes dicen "hoy en día con internet tienes a la gente siempre cerca" es que no tiene una verdadera relación con nadie porque no sabe lo que es.

La pregunta era si hace 30 o 40 anios hubo alguien que previese el impacto de internet, y lo hubo. Solo unos pocos quiza pero son de los que marcan las diferencias.

En cuanto a si uno se puede alelar con internet estoy de acuerdo. Pero internet tambien es por ejemplo este foro. El hecho de que la Red mayormente se use para trivialidades no tengo muy claro que sea del todo malo. Total siempre ha habido gente que ha matado el tiempo con chorradas, como tirarse horas jugando al solitario (no el de windows, el de los naipes Fournier).

Al fin y al cabo Tuenti es a internet lo que Bustamante es a la musica. Se ha echado la musica a perder por ello?. Pues no, no es un todo que puedas ponderar de la manera "tomemos toda la musica y midamos su valor", porque si incluyes el reggeton te sadria un valor incluso negativo, a pesar de incluir a Bach.

Маркс

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #31 en: Agosto 10, 2012, 17:37:25 pm »
Este es el hilo del fin del trabajo?

Es que con tanta nanotecnología, tecnologías nómadas (por dios que alguien le de una colleja al de marketing) y tanta historia me he perdido. Recuerdo que Sagan siempre que hablaba de los descubrimientos científicos y las aplicaciones técnicas del futuro acababa diciendo...Pero siempre, siempre los avances técnicos más importantes y los descubrimientos científicos que cambiarán nuestras vidas son aquellos del todo inesperados e imposibles de predecir.

Los analistos son eso...Analistos. A ver cuantos hace 30 o 40 años habrían predicho la aparición de algo como Internet. Que ha revolucionado el mundo...y lo que falta.


Volviendo sobre el tema del fin del trabajo. Aquí la cuestión, para mí, es cómo y en base a qué se redistribuirá la riqueza en un escenario en que cada vez se necesitará una parte menor de la sociedad en los procesos productivos. En un escenario en que cada vez más, esto no se suele decir mucho pero ya se empieza a vislumbrar, sectores antiguamente considerados productivos, en tanto que generaban beneficios económicos y puestos de trabajo remunerados, van de cabeza a la "amateurización".   
 

Por otro lado, y por dar un toque menos agorero. Creo que todo lo que nos va a permitir estos avances tecnológicos, muchos de los cuales ya están aquí, van a servir para mejorar enormemente cosas como la educación o la salud. Estos avances, incluida la tecnología nómada je je je, van a permitir una mayor adaptabilidad de las necesidades de cada individuo y una mayor independencia del sistema. Por lo tanto mayor capacidad de ser libre, haya donde más importa: en la cabeza.

Me parece que no ver esto es no ser realista. Piensen en no hace tanto tiempo. Cuando tu circulo de amistades y conocidos, junto al lugar donde vivías condicionaba tu capacidad de descubrimiento intelectual. Desde libros a películas. Desde ciencia a filosofía. Desde cultura a idiomas.
Eso simplemente a volado por los aires. No es fantástico tener una ventana, no ya al mundo, al conocimiento, a los intereses, a la ciencia, el arte, la literatura, la música...a personas con intereses como los tuyos, a personas que te pueden hacer crecer, en fin...

Que yo no veo ningún retroceso en el proceso, al contrario. Cada vez somos más independientes, o podemos serlo, del sistema. Y no creo que eso vaya a ir a menos, al contrario, se seguirá acentuando.


No se pierda, que es más sencillo que todo eso... usted tranquilo.

http://derecho-ntic.blogspot.com.es/2012/02/objetos-nomadas-ubicuidad-y-datos.html
http://www.opti.org/publicaciones/pdf/resumen24.pdf
http://www.ucm.es/info/nomadas/9/giandelgado.htm#%2819%29
Que ese teléfono que lleva ya puede considerarse un producto nómada. Que no es tan complicado.

Y con respecto a su afirmación sobre la futura mejora sobre la educación y salud no depende sólo de la tecnología sino de voluntad política. Pero es más, no sé en qué país vive pero en el mío cada día va a peor  :roto2:.

Ah, y a mí también me gustaba y mucho Carl Sagan. Ahora puede disfrutar si quiere de su sucesor el físico Jim Al-Khalili. Su divulgación sobre física cuántica (de ahí la nanotecnología  :biggrin:) para la comunidad no científica es de un accesible al nivel de Sagan.
Se lo recomiendo.
Lo que está sucediendo es que nos están sometiendo a un proceso de *saqueo* CALCADO, a los procesos neoliberales que practicaron con latinoamérica con la excusa de la "crisis de la deuda" desde los 70, 80 y 90

Dan

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #32 en: Agosto 10, 2012, 18:13:47 pm »
Rossum Universal Robots. Los primeros robots de la ciencia ficcion en la novela de Carel Capek.



La novela es de 1920 y ya empieza con el problema del desempleo estructural por la via de la tecnologia. Los robots mandan al paro a todo el mundo.
El tema lleva estando con nosotros desde hace mucho. Por un motivo u otro al final siempre se ha encontrado algo en que ocupar al excedente laboral, no sin problemas pero se ha ido haciendo.

Multitud de factores de por medio, el petroleo, la energia, el hecho de que las economias todavia tuviesen espacio para crecer y se hubiesen destruido de vez en cuando en grandes guerras, han hecho que no nos hayamos encontrado hasta ahora con ciertos topes.
La muerte de la demanda por dos motivos, saturacion y una acumulacion de capital que no permite a los productores acceder a sus propios productos.

En general yo soy partidario del ocio, pero creo que o se transiciona con una buena base cultural o los ghettos van a ser de campeonato. Tu dale mucho tiempo libre a alguien que no es capaz de extraer satisfaccion de leer un libro, hacer deporte o tocar un instrumento y estas acumulando papeletas para que las mafias y bandas campen por sus respetos. Sobre todo si hay grandes desigualdades y los pobres tengan idealizado el nivel de vida de los ricos.

Yo es que algo parecido puedo ver aqui en Londres, con los "council houses" de la gente de los benefits a escasos 4 km de Chelsea con sus Bentleys y Lamborghini aparcados en la calle. Luego hay un altercado con una banda y se arma la marimorena como paso el anio pasado con los riots, que desde mi casa podia oler como ardian los comercios.

Xoshe

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #33 en: Agosto 10, 2012, 18:26:18 pm »
Filosóficamente hablando eliminar el trabajo no plantea ningún problema. En ninguna cultura, nunca jamás, se ha considerado el trabajo como algo positivo. El que la Biblia lo llame maldición será por algo. El problema es otro. El problema es que si no trabajas (salvo que seas rico por tu casa o noble o algo así) no hay ni posición social ni autoestima ni, lo que es peor, dinero para lo más elemental. Vamos, no trabajo, paria total. Estamos en una situación claramente transicional. La caida de la rentabllidad del capital por diversos factores lleva la manufactura al 3 Mundo. El 1 Mundo se queda sin la fuente de todas las cosas mientras que la deslocalización distribuye la renta de manera contraria al paradigma de la ciudadanía universal y del sufragio id de id. ¿Qué hacer? Pues dadas las condiciones del modelo, nada. Peor aun. Como estamos endeudados hasta las cejas viene la deflación a empeorar las cosas. Estamos, bueno, están las elites, en un lio monumental. Y no hay respuesta económica. Yo, modestamente, creo que a la economía como ciencia le falta un hervor. En fin, de lo que se trata es ver como se reparte lo que hay sin trabajo que lo distribuya. Lo veo mal, la verdad.

Game Over

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #34 en: Agosto 10, 2012, 19:08:53 pm »
http://dedona.wordpress.com/2012/08/08/la-teoria-moderna-de-la-colonizacion-karl-marx-capitulo-xxv-el-capital/

Citar
La teoría moderna de la colonización / Karl Marx (capítulo XXV «El capital«)

En este capítulo Karl Marx analizó el problema del colonialismo y el de la acumulación primaria de capital en esas circunstancias. Analizando un caso concreto (la empresa de Mr. Wakefield en la Australia colonial), expone meridianamente que el capital no es una «cosa», sino una relación social entre personas mediada por cosas y el acceso diferenciado a estas regido por normas establecidas socialmente.
 
CAPITULO XXV  : LA TEORIA MODERNA DE LA COLONIZACION 1
 
La economía política procura, por principio, mantener en pie la más agradable de las confusiones entre la propiedad privada que se funda en el trabajo personal y la propiedad privada capitalista diametralmente contrapuesta , que se funda en el aniquilamiento de la primera [a]. En el occidente de Europa, patria de la economía política, el proceso de la acumulación originaria se ha consumado en mayor o menor medida. En esta región, o el modo capitalista de producción [ b] ha sometido directamente la producción nacional en su totalidad, o, allí donde las condiciones aún no están desarrolladas, por lo menos controla indirectamente las capas sociales que siguen vegetando a su lado, capas degenerescentes que corresponden al modo de [955] producción anticuado. El economista aplica a este mundo acabado del capital las nociones jurídicas y de propiedad vigentes en el mundo precapitalista, y lo hace con un celo tanto más ansioso y con tanta mayor unción, cuanto más duro es el choque entre su ideología y los hechos. No ocurre lo mismo en las colonias. El modo capitalista de producción y de apropiación [c] tropieza allí, en todas partes, con el obstáculo que representa la propiedad obtenida a fuerza de trabajo por su propio dueño [d], con el obstáculo del productor que, en cuanto poseedor de sus propias condiciones de trabajo, se enriquece a sí mismo en vez de enriquecer al capitalista. La contradicción entre estos dos modos de producción y de apropiación, diametralmente contrapuestos, existe aquí de manera práctica e. Allí donde el capitalista tiene guardadas sus espaldas por el poder de la metrópoli, procura quitar de en medio, por la violencia, el modo de producción y de apropiación fundado en el trabajo personal. El mismo interés que en la metrópoli empuja al sicofante del capital, al economista, a explicar teóricamente el modo de producción capitalista por su contrario, ese mismo interés lo impulsa aquí “to make a clean breast of it” [a sincerarse], a proclamar sin tapujos la antítesis entre ambos modos de producción. A tal efecto, pasa a demostrar cómo el desarrollo de la fuerza productiva social del trabajo, la cooperación, la división del trabajo, la aplicación de la maquinaria en gran escala, etcétera, son imposibles sin la expropiación de los trabajadores y la consiguiente transformación de sus medios de producción en capital. En interés de la llamada riqueza nacional, se lanza a la búsqueda de medios artificiales que establezcan la pobreza popular. Su coraza apologética se desmigaja aquí como yesca echada a perder.
 
El gran mérito de Edward Gibbon Wakefield no es el de haber descubierto algo nuevo acerca de las colonias [2], [957] sino el de haber descubierto en las colonias la verdad acerca de las relaciones capitalistas de la metrópoli. Así como el sistema proteccionista, en sus orígenes [3], pugnaba por la fabricación de capitalistas en la metrópoli, la teoría de la colonización expuesta por Wakefield y que Inglaterra durante cierto tiempo procuró aplicar legislativamente aspiraba a la fabricación de asalariados en las colonias. A esto lo denomina Wakefield “systematic colonization” (colonización sistemática).
 
En primer término, Wakefield descubrió en las colonias que la propiedad de dinero, de medios de subsistencia, máquinas y otros medios de producción no confieren a un hombre la condición de capitalista si le falta el complemento: el asalariado, el otro hombre forzado a venderse voluntariamente a sí mismo. Descubrió que el capital no es una cosa, sino una relación social entre personas mediada por cosas [4]. El señor Peel nos relata Wakefield en tono lastimero llevó consigo de Inglaterra al río Swan, en Nueva Holanda [5], medios de subsistencia y de producción por un importe de [sterling] 50.000. El señor Peel era tan previsor que trasladó además 3.000 personas [6] pertenecientes a la clase obrera: hombres, mujeres y niños. Una vez que hubieron arribado al lugar de destino, sin embargo, “el señor Peel se quedó sin un sirviente que le tendiera la cama o que le trajera agua del río” [7]. [exclamdown]Infortunado señor Peel, que todo lo había previsto, menos la exportación de las relaciones de producción inglesas al río Swan!
 
Para que se comprendan los siguientes descubrimientos de Wakefield, formulemos dos observaciones previas. [958] Como es sabido, los medios de producción y de subsistencia, en cuanto propiedad del productor directo, no son capital. Sólo se convierten en capital cuando están sometidos a condiciones bajo las cuales sirven, a la vez, como medios de explotación y de sojuzgamiento del obrero. Pero en la cabeza del economista, el alma capitalista de esos medios está tan íntimamente compenetrada con su sustancia material, que en todos los casos los bautiza con el nombre de capital, incluso cuando son exactamente lo opuesto. Ocurre así con Wakefield. Y además: a la fragmentación de los medios de producción, en cuanto propiedad individual de muchos trabajadores recíprocamente independientes que trabajan por su cuenta, Wakefield la denomina división igual del capital. Al economista le ocurre lo mismo que al jurista feudal. Este también adhería sus rótulos jurídicos feudales a relaciones puramente dinerarias.
 
“Si el capital”, dice Wakefield, “estuviera distribuido en porciones iguales entre todos los miembros de la sociedad [...], a nadie le interesaría acumular más capital que el que pudiese emplear con sus propios brazos. Es este el caso, hasta cierto punto, en las nuevas colonias norteamericanas, donde la pasión por la propiedad de la tierra impide la existencia de una clase de trabajadores asalariados“ [8]. Por tanto, mientras el trabajador puede acumular para sí mismo y lo puede hacer mientras sigue siendo propietario de sus medios de producción , laacumulación capitalista y el modo capitalista de producción son imposibles. No existe la clase de los asalariados, indispensable para ello. ¿Cómo, entonces, se llevó a cabo en la vieja Europa la expropiación del trabajador, al que se privó de sus condiciones de trabajo, y por tanto la creación del capital y el trabajo asalariado? Mediante un contrat social de tipo absolutamente inédito.
 
“La humanidad… adoptó un sencillo método para promover la acumulación del capital“, misión que, naturalmente, desde los tiempos de Adán espejeaba en la imaginación de los hombres como fin último y único de su existencia: “se dividió en propietarios de capital y propietarios de trabajo… Esta división fue el resultado de un concierto y combinación voluntarios“ [9]. En una palabra: [959] la masa de la humanidad se expropió a sí misma para mayor gloria de la “acumulación del capital”. Ahora bien, habría que creer que el instinto de este fanático renunciamiento de sí mismo debería manifestarse sin trabas especialmente en las colonias, pues sólo en éstas existen hombres y circunstancias que podrían transferir uncontrat social del reino de los sueños al de la realidad. ¿Pero para qué, entonces, la “colonización sistemática“, antitéticamente contrapuesta a la espontánea y natural? Pero, pero, pero: “En los estados septentrionales de la Unión norteamericana es dudoso que una décima parte de la población pertenezca a la categoría de los asalariados… En Inglaterra… la gran masa del pueblo está compuesta de asalariados” [10]. El impulso autoexpropiador de la humanidad laboriosa, en efecto, para mayor gloria del capital, tiene una existencia tan tenue que laesclavitud, según el propio Wakefield, es el único fundamento natural de la riqueza colonial. La colonización sistemática de Wakefield es un mero pis aller [paliativo], ya que tiene que vérselas con hombres libres, no con esclavos. “Sin esclavitud, en las colonias españolas el capital [f] 11 habría sucumbido o, por lo menos, se habría contraído, reduciéndose a las pequeñas cantidades que cualquier individuo puede emplear con sus propios brazos. Esto ocurrió efectivamente en la última colonia fundada por los ingleses [12], donde un gran capital en simientes, ganado e instrumentos pereció por falta de asalariados, y donde ningún colono posee más capital que el que puede emplear con sus propios brazos” [13].
 
La expropiación de la masa del pueblo despojada de la tierra, como vemos, constituye el fundamento del modo capitalista de producción (DEDICADO A PPCC HACE MAS DE 100 AÑOS). La esencia de una colonia libre consiste, a la inversa, en que la mayor parte del suelo es todavía propiedad del pueblo, y por tanto en que cada colono puede convertir una parte de la misma en su propiedad privada y en medio individual de producción, sin impedir con ello que los colonos posteriores efectúen la [960] misma operación [14]. Este es el secreto tanto de la prosperidad de las colonias como del cáncer que las roe: su resistencia a la radicación del capital. “Donde la tierra es muy barata y todos los hombres son libres; donde cualquiera que lo desee puede obtener para sí mismo un pedazo de tierra, no sólo el trabajo es muy caro en lo que respecta a la parte que de su propio producto toca al trabajador, sino que lo difícil es obtener trabajo combinado, a cualquier precio que sea“ [15].
 
Como en las colonias no se da aún la escisión entre el trabajador y sus condiciones de trabajo, entre aquél y la raíz de éstas, la tierra, o como sólo se da esporádicamente o sólo dispone de un campo de acción restringido, tampoco existe aún el divorcio entre la agricultura y la industria ni se ha aniquilado todavía la industria doméstica rural; ¿de dónde, entonces, habría de surgir el mercado interno para el capital? “Ninguna parte de la población de Norteamérica es exclusivamente agrícola, a excepción de los esclavos y sus dueños, que combinan el capital y el trabajo para efectuar grandes obras. Los norteamericanos libres, que cultivan el suelo por sí mismos, se dedican al mismo tiempo a otras muchas ocupaciones. Comúnmente ellos mismos producen una parte del mobiliario y del instrumental que utilizan. Suelen construir sus propias casas y llevan los productos de su propia industria al mercado, por distante que esté. Son hilanderos y tejedores, fabrican jabón y velas, hacen los zapatos y vestidos para su uso personal. En Norteamérica la agricultura constituye, a menudo, la actividad accesoria del herrero, del molinero o el tendero” [16]. Entre individuos tan estrafalarios, ¿dónde queda campo para el “renunciamiento” del capitalista?
 
La gran belleza de la producción capitalista no sólo estriba en que reproduce constantemente al asalariado como asalariado, sino en que, proporcionalmente a la acumulación del capital, produce siempre una sobrepoblación relativa de asalariados. De esta suerte se mantiene en sus debidos carriles la ley de la oferta y la demanda [961] de trabajo, la oscilación de los salarios queda confinada dentro de límites adecuados a la explotación capitalista y, finalmente, se afianza la tan imprescindible dependencia social del trabajador respecto del capitalista,relación de dependencia absoluta que el economista, en su casa, en la metrópoli, puede transformar falaz y tartajosamente en relación contractual libre establecida entre comprador y vendedor, entre dos poseedores de mercancías igualmente autónomos: el poseedor de la mercancía capital y el de la mercancía trabajo. Pero en las colonias esa bella fantasmagoría se hace pedazos. La población absoluta crece aquí mucho más rápidamente que en la metrópoli, puesto que muchos trabajadores hacen su aparición ya maduros, y sin embargo el mercado de trabajo está siempre insuficientemente abastecido. La ley de la oferta y la demanda de trabajo se desmorona. Por un lado, el viejo mundo introduce constantemente capital afanoso de explotación, ávido de renunciamiento; por otra parte, la reproducción regular de los asalariados como asalariados tropieza con los obstáculos más desconsiderados y, en parte, insuperables. [exclamdown]Y no hablemos de la producción de asalariados supernumerarios, proporcional a la acumulación del capital! De la noche a la mañana, el asalariado se convierte en campesino o artesano independiente, que trabaja por su propia cuenta. Desaparece del mercado de trabajo… pero no para reaparecer en el workhouse. Esta transformación constante de los asalariados en productores independientes que en vez de trabajar para el capital lo hacen para sí mismos, y que en vez de enriquecer al señor capitalista se enriquecen ellos, repercute a su vez de manera tremendamente perjudicial en la situación del mercado de trabajo. No sólo el grado de explotación del asalariado se mantiene indecorosamente exiguo, sino que éste, por añadidura, con la relación de dependencia pierde también el sentimiento de dependencia respecto al capitalista cultor del renunciamiento. De ahí surgen todos los males que nuestro Wakefield describe tan gallardamente, con tanta elocuencia y de manera tan conmovedora.
 
La oferta de trabajo, deplora Wakefield, no es ni constante, ni regular, ni suficiente. “Es siempre no sólo reducida, sino además insegura” [17]. “Aunque el producto a [962] dividir entre el obrero y el capitalista sea grande, el obrero se apropia de una parte tan considerable que pronto se convierte en capitalista… Pocos, en cambio, aunque alcancen a una edad inusualmente avanzada, pueden acumular grandes masas de riqueza” [18]. Los obreros, sencillamente, no toleran que el capitalista renuncie a pagarles la mayor parte de su trabajo. De nada le sirve a éste ser muy astuto e importar de Europa, con su propio capital, también sus propios asalariados. “Pronto dejan [...] de ser asalariados, se [...] transforman en campesinos independientes, e incluso en competidores de sus ex patrones en el mercado mismo de trabajo asalariado” [19]. [exclamdown]Imagínese usted, qué atrocidad! El honesto capitalista ha importado él mismo de Europa, con su propio dinero contante y sonante, a sus propios competidores, [exclamdown]y en persona! [exclamdown]Pero es el acabose!. Nada tiene de extraño que Wakefield se queje de que entre los asalariados de las colonias falte la relación de dependencia y el sentido de dependencia. “Debido al alto nivel de los salarios”, dice su discípulo Merivale, “en las colonias existe un deseo apasionado de trabajo más barato y servicial, de una clase a la que el capitalista pueda dictarle las condiciones, en vez de tener que aceptar las que ella le dicta… En países civilizados desde antiguo, el obrero, aunque libre, depende del capitalista por una ley de la naturaleza; en las colonias debe crearse esa dependencia por medio de recursos artificiales“ [20] g 21.
 
[963] Ahora bien, ¿cuál es el resultado del sistema, imperante en las colonias, conforme al cual la propiedad privada se funda en el trabajo propio, y no en la explotación de trabajo ajeno? Un “sistema barbarizante de dispersión de los productores y del patrimonio nacional” [22]. La dispersión de los medios de producción entre innumerables productores que se apropian de los mismos y trabajan con ellos aniquila, con la concentración capitalista, el fundamento capitalista de todo trabajo combinado. Toda empresa capitalista de gran envergadura que se extienda a lo largo de varios años y requiera desembolsos de mucho capital fijo, se vuelve problemática [h]269 Nota idéntica a la 269 de la 2ª edición. 23. En Europa el capital no vacila ni un instante, pues la clase obrera constituye su accesorio vivo , siempre en abundancia, siempre disponible. [exclamdown]Pero en los países coloniales! Wakefield relata una anécdota extremadamente desgarradora. Ese autor conversó con algunos capitalistas de Canadá y del estado de Nueva York, donde, además, las oleadas inmigratorias a menudo [964] se detienen y depositan un sedimento de obreros “supernumerarios”. “Nuestro capital”, gime uno de los personajes del melodrama, “nuestro capital ya estaba pronto para efectuar muchas operaciones que requieren un lapso considerable para su consumación; ¿pero podíamos emprender tales operaciones con obreros que, bien lo sabíamos, pronto nos volverían las espaldas? Si hubiéramos estado seguros de poder retener el trabajo de esos inmigrantes, los habríamos contratado de inmediato, gustosamente y a un precio elevado. E incluso los habríamos contratado, pese a la seguridad de su pérdida, si hubiéramos estado seguros de contar con nuevos refuerzos a medida que los necesitáramos“ [24].
 
Después de cotejar, ostentosamente, la agricultura capitalista inglesa y su trabajo “combinado” con la dispersa agricultura campesina norteamericana, Wakefield nos deja ver también, en un desliz, el reverso de la medalla. Describe el bienestar, la independencia, el espíritu emprendedor y la relativa cultura de la masa del pueblo norteamericano, mientras que “el obrero agrícola inglés es un miserable zaparrastroso (a miserable wretch), un indigente… ¿En qué país, excepto Norteamérica y algunas colonias nuevas, los jornales del trabajador libre empleado en la agricultura superan de manera digna de mención lo que se necesita para que el obrero adquiera los medios de subsistencia más indispensables?… Sin duda alguna, a los caballos de tiro por ser una propiedad valiosa se los alimenta en Inglaterra mucho mejor que al jornalero agrícola” [25]. Pero never mind [no importa]: una vez más, la riqueza nacional es idéntica, por su propia naturaleza, a la miseria popular.
 
¿Cómo curar, entonces, el cáncer anticapitalista de las colonias? Si se quisiera transformar de un solo golpe toda la tierra que hoy es propiedad del pueblo en propiedad privada, se destruiría la raíz del mal, ciertamente, pero también… la colonia. Las reglas del arte exigen que se maten dos pájaros de un tiro. Asígnese a la tierra virgen, por decreto gubernamental, unprecio independiente de la ley de la oferta y la demanda, un precio artificial que obligue al inmigrante a trabajar por salario durante un [965] período más prolongado, antes que pueda ganar el dinero suficiente para adquirir tierra [26] y transformarse en campesino independiente. El fondo resultante de la venta de terrenos a un precio relativamente prohibitivo para el asalariado, ese fondo de dinero esquilmado del salario, pues, mediante la violación de la sagrada ley de la oferta y la demanda, inviértalo el gobierno, a su vez, a medida que aumente, en importar pobres diablos de Europa a las colonias y mantener lleno así, para el señor capitalista, su mercado de trabajo asalariado. Bajo estas circunstancias tout sera pour le mieux dans le meilleur des mondes possibles 27. Este es el gran secreto de la “colonización sistemática“. “Si se aplica este plan”, exclama triunfante Wakefield, “la oferta de trabajo tendrá que ser constante y regular; primero, porque como ningún obrero puede obtener tierra antes de haber trabajado por dinero, todos los obreros inmigrantes, al trabajar combinadamente por un salario, producen capital a su patrón para el empleo de más trabajo, en segundo lugar, porque todo el que colgara los hábitos de asalariado y se convirtiera en propietario de tierras, precisamente al comprarlas aseguraría la existencia de un fondo destinado a transportar nuevos trabajadores a las colonias“ [28]. El precio de la tierra impuesto por el estado, naturalmente, tiene que ser “suficiente” (sufficient price), esto es, tan alto “que impida a los obreros convertirse en campesinos independientes hasta que otros estén allí para llenar su lugar en el mercado de trabajo asalariado” [29] 30. Este “precio suficiente de la tierra” no es otra cosa que un circunloquio eufemístico con el que se describe el rescate pagado al capitalista por el obrero para que aquél lo autorice a retirarse del mercado de trabajo asalariado y a establecerse en el campo. Primero tiene que [966] crear “capital” para el señor capitalista, de modo que el último pueda explotar más obreros, y luego poner en el mercado de trabajo un “sustituto” que el gobierno, a expensas del obrero independizado, habrá de expedir a través de los océanos a su antiguo señor capitalista.
 
Es extremadamente característico que el gobierno inglés haya aplicado durante años ese método de “acumulación originaria“, recetado expresamente por el señor Wakefield para su uso en los países coloniales. El fracaso, por supuesto, fue tan ignominioso como el de la ley bancaria de Peel [31]. La corriente emigratoria, simplemente, se desvió de las colonias inglesas hacia Estados Unidos. Entretanto, los progresos de la producción capitalista en Europa, sumados a la creciente presión del gobierno, hicieron superflua la receta de Wakefield. La caudalosa y continua correntada humana que año tras año fluye hacia Norteamérica, en parte deposita sedimentos estacionarios en el Este de Estados Unidos; en parte, la ola emigratoria procedente de Europa arroja hombres allí, en el mercado de trabajo, más rápidamente de lo que puede barrerlos la ola emigratoria que los empuja hacia el Far West. La producción capitalista, pues, prospera en los estados del Este, aunque la baja de salarios [j] y la dependencia del asalariado disten todavía de haber alcanzado los niveles normales en Europa. El desvergonzado despilfarro de tierras vírgenes coloniales regaladas por el gobierno inglés a aristócratas y capitalistas y tan enérgicamente censurado por [967] Wakefield, ha generado, particularmente en Australia 32, una “sobrepoblación obrera relativa” de suficiente volumen, resultado al que han contribuido también la corriente humana atraída por los diggins[k][yacimientos auríferos] y la competencia que la importación de mercancías inglesas significa hasta para el más pequeño de los artesanos; de ahí que casi cada vapor correo traiga la desalentadora noticia de que el mercado laboral australiano está abarrotado “glut of the Australian labour-market” , y de ahí, también, que en algunos lugares de Australia la prostitución florezca con tanta lozanía como en el Haymarket londinense.
 
Sin embargo, no nos concierne aquí la situación de las colonias. Lo único que nos interesa es el secreto que la economía política del Viejo Mundo descubre en el Nuevo y proclama en alta voz: el modo capitalista de producción y de acumulación, y por ende también la propiedad privada capitalista, presuponen el aniquilamiento de la propiedad privada que se funda en el trabajo propio, esto es, la expropiación del trabajador.
 
1 353 Se trata aquí de verdaderas colonias, de tierras vírgenes colonizadas por inmigrantes libres. Estados Unidos sigue siendo aún, hablando en términos económicos, una colonia de Europa. Por lo demás, también pertenecen a esta categoría esas antiguas plantaciones en que la abolición de la esclavitud ha trastocado totalmente la situación.
 
[a] a En la 3ª y 4ª ediciones esta frase dice así: “La economía política confunde aquí, por principio, dos tipos muy diferentes de propiedad privada, uno de los cuales se funda en el trabajo personal del productor, mientras que el otro lo hace sobre la explotación de trabajo ajeno. Olvida que el segundo no sólo es la antítesis directa del primero, sino que crece únicamente sobre su tumba”.
 
[ b] b En la 3ª y 4ª ediciones, después de la coma: “o el régimen capitalista”.
 
[c] c En la 3ª y 4ª ediciones; “El régimen capitalista”.
 
[d] d En la 3ª y 4ª ediciones se suprimen las palabras que figuran entre las dos últimas comas.
 
e e En la 3ª y 4ª ediciones esta frase dice así: “La contradicción entre estos dos sistemas económicos, diametralmente contrapuestos, se efectiviza aquí, de manera práctica, en la lucha entablada entre los mismos“.
 
[2] 254 Las pocas conjeturas certeras de Wakefield acerca de la esencia de las colonias habían sido anticipadas plenamente por Mirabeau père, el fisiócrata, y mucho antes aun por economistas ingleses.
 
[3] 255 Más adelante dicho sistema se convierte en una necesidad transitoria, dentro de la lucha competitiva internacional. Pero sean cuales fueren sus motivos, las consecuencias son siempre las mismas.
 
[4] 256 “Un negro es un negro. Sólo bajo determinadas condiciones se convierte en esclavo. Una máquina de hilar algodón es una máquina de hilar algodón. Sólo bajo determinadas condiciones se convierte en capital. Desgajada de esas condiciones, la máquina dista tanto de ser capital como dista el oro, en sí y para sí, de ser dinero y el azúcar de ser el precio del azúcar… El capital es una relación social de producción. Es una relación histórica de producción.” (Karl Marx, “Lohnarbeit und Kapital”, en “Neue Rheinische Zeitung”, nº 266, 7 de abril de 1849.)
 
[5] [306] El río Swan desemboca cerca de la actual ciudad de Perth. Nueva Holanda fue el nombre dado por navegantes holandeses a las costas australianas septentrional y occidental, visitadas por ellos durante la primera mitad del siglo XVII; sólo cuando Flinders (en 1801-1803) circunnavegó Australia, quedó demostrado que Nueva Holanda y Nueva Gales del Sur formaban parte del mismo continente. La primera de estas dos denominaciones, que durante cierto tiempo siguió aplicándose a Australia Occidental, ha caído en desuso.– 957.
 
[6] [307] Se trataba, en realidad, de 300 personas, como ha indicado H. O. Pappe en “Wakefield and Marx” (“The Economic Historical Review”, IV, 1951, nº I, p. 90, cit. por Rubel).– 957
 
[7] 257 E. G. Wakefield, “England…”, vol. II, p. 33.
 
[8] 258 Ibídem, vol. I, p. 17.
 
[9] 259 Ibídem, p. 18.
 
[10] 260 Ibídem, pp. 42, 43, 44.
 
[f] f En la 4ª edición, la cita comienza así: “<<Los primeros colonos españoles en Santo Domingo no obtuvieron trabajadores procedentes de España. Pero sin trabajadores>> (es decir,sin esclavitud) <<el capital>>”… {308}
 
11 [308] La corrección de Engels ajusta el texto al original inglés TI 768).– 959.
 
[12] [309] Wakefield se refiere aquí a la colonización en el río Swan, mencionada más arriba.– 959.
 
[13] 261 Ibídem, vol. II, p. 5.
 
[14] 262 “La tierra, para llegar a ser un elemento de la colonización, no sólo ha de ser inculta, sino propiedad pública convertible en propiedad privada.” (Ibídem, vol. II, p. 125.)
 
[15] 263 Ibídem, vol. I, p. 247.
 
[16] 264 Ibídem, pp. 21, 22.
 
[17] 265 Ibídem, vol. II, p. 116.
 
[18] 266 Ibídem, vol. I, p. 131.
 
[19] 267 Ibídem, vol. II, p. 5.
 
[20] 268 Merivale, “Lectures on Colonization…”, vol. II, pp. 235-314 y pássim. Incluso el dulce economista vulgar, el librecambista Molinari, dice: “En las colonias donde se ha abolido la esclavitud sin remplazar el trabajo forzoso por una cantidad equivalente de trabajo libre, se ha visto operar la contrapartida del hecho que todos los días tiene lugar ante nuestros ojos. Se ha visto cómo los simples trabajadores, por su parte, explotan a los empresarios industriales, al exigir de éstos salarios totalmente desproporcionados con la parte legítima que les toca del producto. Como los plantadores no están en condiciones de obtener por su azúcar un precio suficiente para cubrir el alza de los salarios, se han visto obligados a cubrir el excedente recurriendo primero a sus ganancias, y luego a sus capitales mismos. Multitud de plantadores se arruinaron de esta manera, mientras que otros cerraban sus establecimientos para escapar a una ruina inminente… Indudablemente, más vale ver perecer acumulaciones de capital que generaciones de hombres” ([exclamdown]qué generoso es el señor Molinari!), “¿pero no sería mejor que ni las unas ni las otras sucumbieran?” (Molinari, ibídem, pp. 51, 52.) [exclamdown]Señor Molinari, señor Molinari! ¿Qué será de los diez mandamientos, de Moisés y los profetas {216}, de la ley de la oferta y la demanda, si en Europa el “entrepreneur” [empresario] puede retacear al obrero y en las Indias Occidentales el obrero al entrepreneur su part légitime? ¿Y cuál es, háganos el favor, esa “part légitime” que en Europa, según usted admite, el capitalista deja todos los días de pagar? Allá, del otro lado del mar, en esas colonias donde los obreros son tan “simples” que “explotan” a los capitalistas, el señor Molinari siente la fuerte tentación de encarrilar debidamente, por medio de la policía, la misma ley de la oferta y la demanda que en otras partes opera de manera automática.
 
g g En la 4ª edición la cita de Merivale no figura entre comillas.
 
21 [216] [exclamdown]He allí a Moisés y los profetas!. –Vale decir: [exclamdown]eso es lo esencial, el precepto al que hay que atenerse! La expresión procede del “Evangelio de Lucas”, XVI, 29-31: desde el infierno el rico pide que Lázaro, que está en el cielo, prevenga a los hermanos del primero acerca del terrible futuro que les aguarda si siguen viviendo en el pecado, a lo que responde Abraham: “A Moisés y los profetas tienen; óiganlos. [...] Si no oyen a Moisés y los profetas tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos”.– 735; 963.
 
[22] 269 Wakefield, “England…”, vol. II, p. 52.
 
[h] h En la 4ª edición el párrafo comienza así: “Ahora bien, ¿cuál es, según Wakefield, la consecuencia de esa penosa situación en las colonias? Un <<sistema bárbaro de dispersión>>{310} de los productores y del patrimonio nacional (269). La fragmentación de los medios de producción entre innumerables propietarios que trabajan por su cuenta aniquila, con la centralización del capital, todo fundamento de trabajo combinado. Toda empresa de gran envergadura que se extienda a lo largo de varios años y requiera una inversión de capital fijo, tropieza con obstáculos para su ejecución”.
 
23 [310] En TI 771 sólo figuran entre comillas las palabras “barbarising tendency of dispersion” (“tendencia barbarizante a la dispersión”).– 963.
 
i En la 3ª y 4ª ediciones se agrega: “allí”.
 
[24] 270 Ibídem, pp. 191, 192.
 
[25] 271 Ibídem, vol. I, pp. 47, 246.
 
[26] 272 “Añadís que, gracias a la apropiación del suelo y de los capitales, el hombre que no posee más que sus brazos encuentra ocupación y se procura un ingreso… Por el contrario, es precisamente a la apropiación individual del suelo que se debe el que haya hombres que sólo poseen sus brazos… Si colocáis a un hombre en el vacío, lo despojáis del aire. Así procedéis también cuando os apoderáis del suelo… Es como ponerlo en el vacío de riquezas, para no dejarlo vivir más que si se somete a vuestra voluntad.” (Colins, “L’économie politique…”, t. III, pp. 267-271 y pássim.)
 
27 [90] Tout [est] pour le mieux dans le meillellr des mondes possibles (todo va de la mejor manera en el mejor de los mundos posibles).– Con variantes, esta frase aparece reiteradas veces en “Cándido” (caps. I, IlI, VI, XXX); Voltaire satiriza con ella la tesis de Leibniz (“Teodicea”, I, 8), según la cual “Dios no habría creado el mundo si éste no fuera el mejor de todos los posibles”.– 236; 965.
 
[28] 273 Wakefield, “England…”, vol. II, p. 192.
 
[29] 274 Ibídem, p. 45.
 
30 [311] En TI 772 la cita de Wakefield finaliza así: “hasta que otros hayan llegado a ocupar su lugar”.– 965.
 
[31] [312] Ley bancaria de Peel. –En 1844 se aprobó, por iniciativa de lord Overstone y Robert Peel, una ley de reforma del Banco de Inglaterra. Se creaba un fondo áureo especial de reserva y se limitaba a [sterling] 14.500.000 la emisión de billetes de banco no cubiertos por el fondo metálico. Para evitar la quiebra del Banco de Inglaterra y la paralización del comercio, sin embargo, el gobierno se vio obligado a suspender la vigencia de la ley durante los pánicos provocados por las crisis comerciales de 1847 y 1857, esto es, debió aumentar considerablemente la cantidad de papel moneda carente de respaldo áureo. Cfr. el artículo de Marx “La ley bancaria inglesa de 1844″, publicado el 23 de agosto de 1858 en la “New-York Daily Tribune” (MEW t. XII, pp. 539 y ss.)– 966.
 
[j] j En la 3ª y 4ª ediciones, en vez del texto que va desde el comienzo de la frase anterior hasta aquí, se lee; “Por una parte, la caudalosa y continua correntada humana que todos los años fluye hacia Norteamérica, deposita sedimentos estacionarios en el Este de Estados Unidos, puesto que la ola emigratoria procedente de Europa arroja hombres allí, en el mercado de trabajo, más rápidamente de lo que puede barrerlos la ola emigratoria que los empuja hacia el Oeste. Por otra parte, la guerra norteamericana de Secesión ha traído como consecuencia una deuda pública colosal, y con ella una sobrecarga impositiva, el surgimiento de la más ordinaria de las aristocracias financieras, la donación de una parte inmensa de las tierras públicas a sociedades de especuladores dedicadas a la explotación de los ferrocarriles, de las minas, etc., en una palabra: la más acelerada centralización del capital. La gran república, pues, ha dejado de ser la tierra prometida de los obreros inmigrantes. La producción capitalista avanza allí a pasos de gigante, por más que la rebaja de salarios”…
 
32 275 No bien Australia se convirtió en su propio legislador, promulgó, como es natural, leyes favorables a los colonos, pero subsiste el obstáculo del despilfarro inglés de la tierra, ya consumado. “La finalidad primera y principal que persigue la nueva ley de tierras de 1862 es otorgar mayores facilidades para el asentamiento del pueblo.” (“The Land Law of Victoria, by the Hon. G. Duffy, Minister of Public Lands”, Londres, 1862, p. 3.)
 
[k] k En la 3ª y 4ª ediciones, “gold-diggings” [yacimientos auríferos].





La época de las COLONIAS se termina, esta crisis me da que son sus últimos coletazos. La humanidad, y por ende el Capital, necesita de nuevos horizontes para seguir expandiéndose. Me temo que al menos hasta que en unas decadas sea posible colonizar el sistema solar, empezando por Marte imagino, no se volvera a dar el escenario económico vivido estos últimos 130 años al menos.

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« última modificación: Agosto 10, 2012, 19:12:07 pm por Game Over »
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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #35 en: Agosto 10, 2012, 19:15:31 pm »
Filosóficamente hablando eliminar el trabajo no plantea ningún problema. En ninguna cultura, nunca jamás, se ha considerado el trabajo como algo positivo. El que la Biblia lo llame maldición será por algo. El problema es otro. El problema es que si no trabajas (salvo que seas rico por tu casa o noble o algo así) no hay ni posición social ni autoestima ni, lo que es peor, dinero para lo más elemental. Vamos, no trabajo, paria total.

Como comentaba cuando sugerí a Mapkc abrir un hilo independiente para comentar "el futuro del trabajo"...
http://www.transicionestructural.net/transicion-estructural/rescate-de-espana-la-travesia-del-desierto-ha-comenzado-%28v%29/msg42297/#msg42297
Me hace gracia cómo ha permeado el lenguaje y pensamiento de las élites, que hasta los currelas acabamos interiorizando y hablando de "la caida de la rentabilidad del capital por distintos factores"  :roto2: como forma de justificar lo que la oligarquía está haciendo con nosotros... no te cabrees (a mi también me pasa) pero me ha recordado a esta viñeta...



Si vamos a acabar hablando en la neolengua de los oligarcas, dispongamos al menos de un diccionario:
http://www.transicionestructural.net/transicion-estructural/diccionario-colectivo-de-neolengua-%27cristiano%27/msg42301/#msg42301

Más autosuficiencia, joder... ¿parias totales? yo veo a gente que es más libre que muchos con su trabajito "estable"....

http://www.abc.es/20120804/sociedad/abci-schewemer-dinero-trueque-201208040451.html

De esta mujer y muchas otras personas hablan en este vídeo: Ya se lo que muchos van a pensar, cuando vean al primer entrevistado perroflauta vistiendo al estilo "Carlos Jesús", pero mirad el resto del documental... (a ver con qué me salís, eh, que ya lo veo venir...)  :biggrin:

Bajarse del mundo, de Rául Fernandez (2004) Small | Large


Por supuesto, para poder hacer esto hay que a) ser valiente. b) estar lo menos entrampado (no solo económicamente, también emocionalmente) posible...  no se a vosotros pero a mi desde luego me da que pensar... ::)

Los biodigestores llevan utilizándose desde hace muuuucho tiempo... es simplemente una cuestión de que no conviene a la oligarquía parásita que la población sea autosuficiente, ni en el ámbito energético, ni en el ámbito alimentario ni en el ámbito financiero o laboral. Por eso, iniciativas como la autoproducción energética y alimentaria son desalentadas y dificultadas -cuando no prohibidas- con todo tipo de trabas burocráticas destinadas a blindar las posiciones de privilegio de los intereses establecidos, ídem con las cooperativas de trabajo o las monedas locales y otras muchas cosas...

Aqui teneis instrucciones para fabricar un biodigestor:

http://www.utafoundation.org/publications/botero&preston.pdf

Y más recursos interesantes:

http://www.sagarpa.gob.mx/desarrolloRural/Documents/fichasaapt/La%20granja%20ecol%C3%B3gica%20integral.pdf

http://www.ecoescuela.cl/node/3616

En el ya clásico e imprescindible libro de John Seymour "La vida en el campo y el horticultor autosuficiente" también explican el funcionamiento de uno de estos para generar electricidad a partir del metano de los excrementos del ganado y otra materia orgánica en descomposición.

http://www.casadellibro.com/libro-la-vida-en-el-campo-y-el-horticultor-autosuficiente-15-ed/9788487535680/402719

http://www.casadellibro.com/libro-vida-autosuficiente-un-clasico-para-realistas-y-sonadores/9788480768856/1766886


De todos modos, es muy posible que nos veamos obligados a cambiar de forma de vida y a optar la autoproducción por intercambios de trabajo y bienes alternativos para sobrevivir como pasó en Argentina cuando su economía colapsó...

http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ar/2005/br-trueque.htm

Trueque: Economía sin dinero. Small | Large
« última modificación: Agosto 10, 2012, 19:37:58 pm por NosTrasladamus »
No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #36 en: Agosto 10, 2012, 19:54:05 pm »
[Esto no va de trabajo, sino de tecnología]

Que no, coño, que internet NO AISLA.

Lo que aísla y devalúa las relaciones es una web en la que puedes hacer un grupo de 1000 personas bajo el calificativo único de "amigos".

Miren, si internet aísla, entonces este foro les aísla. En este foro están perdiendo tiempo que podrían dedicar a su vida social de verdad. Entonces, ¿qué hacen aquí?

Lo que hacemos en este foro es socializar. Mejor que socializaban las familias delante del televisor. Mejor que socializaban las amistades epistolares en el siglo XIX. Es aprovechar una de las mejores tecnologías socializadoras que se han inventado. Pero es que internet también sirve para incrementar la socialización a nivel local, investiguen, Juan Freire por ejemplo lleva años hablando de la hiperlocalidad.


Por otra parte, veo como otras veces que se centran en el desarrollo tecnológico per se. Que no, coño, que el desarrollo tecnológico per se es totalmente secundario. Lo importante es la apropiación social de la tecnología.

Pongamos las nanotecnologías vigilantes. Si el Estado o las corporaciones nos pueden poner chips de vigilancia a céntimo cada uno... ¿no podemos comprarlos nosotros mismos y usarlos para otra cosa? Una tecnología distribuida, no centralizada, no puede ser utilizada con fines totalitarios con éxito. Son las tecnologías centralizadas, como la televisión, las que pueden ser pervertidas para esos fines.

Pero internet, tecnológicamente, es lo más descentralizado que se ha inventado. Los esfuerzos disciplinarios se están centrando en los pocos cuellos de botella (sistemas operativos propietarios, infraestructura física, servicios hypeados en los que 'está todo el mundo'), con unos resultados más bien discretos. Es prácticamente imposible impedir que la minoría que quiere un internet libre tenga un internet libre: lo peor que pueden hacer es una gran muralla china o un internet paralelo iraní, dentro de los cuales también habrá hackers que mantendrán la libertad para una minoría por ínfima que sea.

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #37 en: Agosto 10, 2012, 23:02:26 pm »


Creo que una de las primeras cosas que habría que hacer es acabar con la obsolescencia planificada y los productos "de usar y tirar" y la ausencia de estandarizacion.


Estoy de acuerdo, pero eso está muy en relación con el "keynesianismo mal llevado", donde construir, fabricar, etc. mueve la economía por sí solo, y por tanto genera riqueza. Es mentira, por supuesto, por eso la necesidad de aclarar conceptos que se han politizado.

Fabricar una cosa que no es útil nos empobrece. Construir algo que no se necesita nos empobrece, pese a que haya personas que se levantan temprano para operar en la fábrica correspondiente.

Punto dónde tanto el auténtico liberalismo como el ecologismo consecuente deberían coincidir, cada uno desde sus motivaciones, que en éste caso se complementan.
« última modificación: Agosto 10, 2012, 23:45:29 pm por wanderer »
"De lo que que no se puede hablar, es mejor callar" (L. Wittgenstein; Tractatus Logico-Philosophicus).

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #38 en: Agosto 10, 2012, 23:20:27 pm »


Creo que una de las primeras cosas que habría que hacer es acabar con la obsolescencia planificada y los productos "de usar y tirar" y la ausencia de estandarizacion.


Estoy de acuerdo, pero eso está muy en relación con el "keynesianismo mal llevado", donde construir, fabricar, etc. mueve la economía por sí solo, y por tanto genera riqueza. Es mentira, por supuesto, por eso la necesidad de aclarar conceptos que se han politizado.

Fabricar una cosa que no es útil nos empobrece. Construir algo que no se necesita nos empobrece, pese a que haya personas que se levantan temprano para operar en la fábrica correspondiente.

Punto dónde tanto el auténtico liberalismo como el ecologismo consecuente deberían coincidir, cada desde sus motivaciones, que en ése caso se complementan.
¿¿¿Y quien se supone que es el tio listo que decide sobre la utilidad de las cosas a fabricar y su supuesta necesidad???

Creo que ahí esta la madre de todas las preguntas. Hasta ahora se supone que es el mercado y la demanda la que decidía sobre estas cosas. Un producto si se vendía, si era demandado, era metido en la cadena de fabricación, por que oigan fabricar para no vender como que conozco a pocos que lo harían conscientemente.

Ahora bien otra cosa es la situación actual donde ha caido la demanda, en especial de productos que requieren de financiación para su adquisición, no por que no se quieran comprar, sino por la imposibilidad de conseguir dicha financiación. Esta situación ha parado en seco fabricaciones de muchos bienes, al menos en tanto no se vendan los almacenados ya fabricados y listos para su venta (el caso inmobiliario o de automoción son de libro en este tema), y diho parón ya se sabe que ha ocasionado, lo primero rejustes de plantillas pensadas para una fabricación que ya no se da.

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #39 en: Agosto 10, 2012, 23:54:28 pm »

¿¿¿Y quien se supone que es el tio listo que decide sobre la utilidad de las cosas a fabricar y su supuesta necesidad???


Hay objetos creados para responder a necesidades preexistentes, y otros tratan de crear la necesidad ex-novo (casi todos los objetos lorealistas chupiguays que nos por embudo con la publicidad están en esta categoría).

Con los primeros ningún tipo decide en crear la necesidad; ya está ahí, y se responde mejor o peor a ella con un producto del mercado.

Con los segundos un tipo o una pequeña camarilla trata de engatusarnos de lo bueno que es tener lo suyo, o de lo gilipollas y cutre que eres si no lo tienes, o cualquier otra estupidez similar. Y las gilipolleces deben renovarse continuamente. Debe ser que eso es la esencia del progreso económico.

"De lo que que no se puede hablar, es mejor callar" (L. Wittgenstein; Tractatus Logico-Philosophicus).

cipolla

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #40 en: Agosto 11, 2012, 00:26:12 am »
Los analistos son eso...Analistos. A ver cuantos hace 30 o 40 años habrían predicho la aparición de algo como Internet. Que ha revolucionado el mundo...y lo que falta.


Isaac Asimov previendo el impacto de Internet


Muy grande si señor. Lo conocía, lo conocía. En todo caso convendrá, entiendo que debe ser un admirador de sus libros, que en ningún caso Asimov es, o fue, un analista. Porque eso sería rebajar, y mucho lo que fue este señor. Como Clarke, Dick, Lem, Bradbury, etc. 

Esos son soñadores. Como el primero de todos ellos: Verne. Gente que sueña.


Una persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que puede existir.

Zelig

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #41 en: Agosto 11, 2012, 03:37:51 am »

La obsolescencia y la ausencia de estandarización son resultado ineludible del sistema capitalista, todo se hace para ganar dinero, y es lo más adecuado para ganar dinero. No es keynesianismo obcad, es capitalismo puro y duro. ¿Acaso piensas que en Apple cuando no pusieron cámara al primer ifon o video al segundo lo hicieron para mantener el trabajo de los pobres chinorris?? Claro que les genera riqueza, a manos llenas, y el mundo se va al guano y lo saben, pero mientras que les quiten lo bailao.

Nunca uso la palabra capitalismo si puedo evitarlo, porque capitalismo es todo aquello que viene después de la sociedad de cazadores recolectores  (hasta el comunismo, que es capitalismo de dirección central). Por eso, es obvio que estamos en el capitalismo desde hace tiempo y sólo podemos distinguir entre evoluciones u orientaciones dentro de él.

El keynesianismo no se practica por los agentes privados, sino por la inversión pública o estatal. El CEO de Apple, por muy odioso que pueda resultar a los ojos de muchos, no es el responsable de suministrar trabajo ni a los americanos, ni a los chinorris; lo es su gobierno de ellos. Y en España, lo es el nuestro.

Claro que el Iphone les genera mucho dinero. Pero es más, si pudieran, lo construirían automáticamente sin intervención humana para que aún les diera más.

Y lo que yo digo es que eso, tomado estrictamente, no es malo. El problema viene por que esos operarios chinos, al quedarse sin oportunidad de trabajar en esas fábricas, se quedan sin la oportunidad de ofrecer nada al sistema productivo, y por tanto, están perdidos. Lo mismo para muchos de los millones de parados de tenemos aquí.

En estos últimos cinco años, hemos podido tener la constatación empírica de que los dos millones de parados "extra" producto de la burbuja, en realidad no son necesarios para el sistema. El abastecimiento es perfecto, incluso mejora cada día al abaratarse cada vez más ciertos productos. En realidad, uno diría que toda esta gente estaba haciendo algo totalmente innecesario. Si no existiera la posibilidad de emigrar, a estas personas se les presenta el problema del que trata todo el hilo...


Citar
Es que esta crisis es ridícula, tenemos millones de casas vacias, concesionarios llenos de coches, supermercados llenos de todo tipo de productos tiendas de todo tipo de mongoladas y ni un duro por el lado de la demanda. En serio, es un sistema absurdo, tenemos de todo para todos en cantidades absurdas y estamos asfixiados agarrados a nuestros papelitos y moneditas...
Un marciano fliparía si viera España desde un ovni. ¡¡Pero si tienen de todo!!

Cuando dices "tienen" de todo,... ¿quién lo tiene? Ahí está el asunto, tomados como conjunto o como especie lo tenemos todo, pero evolutivamente estamos preparados para competir entre nosotros y lo hacemos (también podemos colaborar). En España hay de todo, hasta buenos trabajos  :roto2:, pero qué mala suerte tengo, yo nunca he pillado ninguno!
Sí, sí, yo por capitalismo entiendo la moneda, el uso de la moneda. Que ha funcionado de "puta madre" mientras faltaba de todo y "sobraba" trabajo. Ahora que sobra de todo y falta trabajo es cuando empieza a dar estertores.
Si estuviera en los genes competir en lugar de ser sociales, seríamos otra cosa de lo que somos. Somos animales completamente sociales, parimos a los cachorros más incapaces de todo el reino animal. Aquí me imagino que tendremos ideas muy opuestas. Sin tribu no habríamos bajado del árbol.

Los dos millones de parados del la burbuja inmobiliaria son el producto del sistema, ante la incapacidad de dar trabajo, necesita crear artificios uno tras otro, ya se van acabando. No es un problema español. Mira Alemania, exportando a saco, llenando los bancos pero sigue incapaz de dar trabajo si no es sub-sub-sub-empleo, una prorroga al problema que dará unos añitos de respiro.

¿Qué quien tiene las cosas? pues todos tenemos cosas, pero lo que no tenemos es comprador. Ese es el problema, todos tenemos cosas que vender, el trabajo es una "cosa", pero no hay comprador, ni lo habrá. Los que todavía vendemos estamos en una prorroga, tarde o temprano perderemos a nuestros compradores.
Y sí, yo he pillado curros de puta madre y en España, pero no me sirve de nada si nadie más tiene trabajo. Si no hay trabajo de peón, y no lo hay, ni tal y como vamos va a haberlo nunca más, que es de lo que va el hilo, y todavía no veo solución por ningún lado, nos vamos al guano. Se necesita pirámide social en este sistema. Sin base colapsa, ni siquiera la guatemalización es "solución" es solo prorroga.
« última modificación: Agosto 11, 2012, 17:27:59 pm por Zelig »

pollo

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #42 en: Agosto 11, 2012, 04:12:52 am »
[Esto no va de trabajo, sino de tecnología]

Que no, coño, que internet NO AISLA.

Lo que aísla y devalúa las relaciones es una web en la que puedes hacer un grupo de 1000 personas bajo el calificativo único de "amigos".

Miren, si internet aísla, entonces este foro les aísla. En este foro están perdiendo tiempo que podrían dedicar a su vida social de verdad. Entonces, ¿qué hacen aquí?

Lo que hacemos en este foro es socializar. Mejor que socializaban las familias delante del televisor. Mejor que socializaban las amistades epistolares en el siglo XIX. Es aprovechar una de las mejores tecnologías socializadoras que se han inventado. Pero es que internet también sirve para incrementar la socialización a nivel local, investiguen, Juan Freire por ejemplo lleva años hablando de la hiperlocalidad.


Por otra parte, veo como otras veces que se centran en el desarrollo tecnológico per se. Que no, coño, que el desarrollo tecnológico per se es totalmente secundario. Lo importante es la apropiación social de la tecnología.

Pongamos las nanotecnologías vigilantes. Si el Estado o las corporaciones nos pueden poner chips de vigilancia a céntimo cada uno... ¿no podemos comprarlos nosotros mismos y usarlos para otra cosa? Una tecnología distribuida, no centralizada, no puede ser utilizada con fines totalitarios con éxito. Son las tecnologías centralizadas, como la televisión, las que pueden ser pervertidas para esos fines.

Pero internet, tecnológicamente, es lo más descentralizado que se ha inventado. Los esfuerzos disciplinarios se están centrando en los pocos cuellos de botella (sistemas operativos propietarios, infraestructura física, servicios hypeados en los que 'está todo el mundo'), con unos resultados más bien discretos. Es prácticamente imposible impedir que la minoría que quiere un internet libre tenga un internet libre: lo peor que pueden hacer es una gran muralla china o un internet paralelo iraní, dentro de los cuales también habrá hackers que mantendrán la libertad para una minoría por ínfima que sea.
¿Aquí? ¿Socializar? Ni de coña. Yo la única vez que he socializado con gente de aquí fue cuando quedamos a comer.

Sé muy bien de lo que hablo, he tenido que estar separado forzosamente con charco de por medio e internet no sirve de nada, es más, deteriora las cosas.
Desde que la gente se comunica online pasa lo que dice el artículo, empíricamente comprobado: no nos cuesta nada mantener amistades de chichinabo y nuestro esquema mental cambia. Las relaciones han de costar trabajo, si no se devalúan. Hay mucha gente que los únicos "amigos" que tiene son los del curro, pero no son relaciones reales (la relación se acaba cuando se acaba el curro, que hacía que la relación fuera automática e obligatoria, por tanto sin ningún trabajo para mantenerla).

Hay una razón por la cual los comentarios de la inmensa mayoría de webs tiendan al mundopiruletismo y al quehaydelomío: nos estamos transformando poco a poco en "hijos únicos", hacemos únicamente lo que nos interesa con quien nos interesa cuando nos interesa. Toleramos menos los detalles irritantes. Nos desocializamos y perdemos habilidad social. Este foro insisto, es excepcional porque somos bichos raros, pero en el resto de sitios se ostraciza y margina al que venga  a decir cualquier cosa que amenace la visión feliz del mundo de cada cual.

A ti te puede parecer que eso no tiene nada de malo, a mí me parece que esa es una visión hipersimplista de las cosas que se queda en lo obvio, en lo inmediato, como suele ser en los profetas tecnológicos, que se quedan en la superficie y no entran en la psicología de las personas a largo plazo (muchas veces porque ellos mismos son incompetentes emocionales y/o misántropos y no ven ningún inconveniente en que la gente se aisle de la incómoda e innecesaria presencia de los demás). En mi opinión los artículos que he posteado, pero en especial el segundo, dan completamente en el clavo.
Incluso en el dominio temporal, a mucha gente le ha fragmentado el tiempo de atención (típico caso de persona con la que estás hablando y se pone a atender el whatsapp cada 3 o 4 minutos).

Las únicas amistades (y recalco amistades, no "contactos") que conservo que merecen la pena son en el mundo real. Todas las que han pasado al espacio virtual están virtualmente muertas. Porque, como lo tienes a tiro de piedra, no haces ningún esfuerzo ni le das ningún valor (y la interacción es paupérrima y acaba siendo aburrida). Y por eso digo que el que crea que internet es un sustitutivo de las relaciones sociales o las amistades en el mundo real es que no sabe lo que es una relación social.

Lo que hacemos en este foro es por un lado, excepcional (ya que poca gente participa activamente en un foro que objetivamente es muchas veces desesperanzador y negativo) y por otro lado, muy lejano a una relación social de cualquier tipo. Eso sí, como medio de debate y de creación/rebote de ideas es excelente.
Cuando los foreros de tal o cual ciudad quedan a comer, se ven las caras, se ríen las gracias y debaten cara a cara, entonces llamémoslo por su nombre. Quienes lo hayan hecho seguro que me darán la razón en que es muy pero que muy diferente.
« última modificación: Agosto 11, 2012, 04:26:12 am por pollo »

The Resident

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #43 en: Agosto 11, 2012, 10:53:53 am »
Quienes lo hayan hecho seguro que me darán la razón en que es muy pero que muy diferente.

Esto es lo único en lo que le doy la razón.  :biggrin:

pollo, que estamos hablando de cosas totalmente diferentes. Usted habla de mantener relaciones amistosas y/o íntimas a través de internet. Yo hablo de socializar.

Saludar a la vecina en el ascensor: socializar. Soltarle un euro a un mendigo que te da las gracias: socializar. Hacer un debate en la facultad de Derecho sobre alguna ley abtrusa que acaba evolucionando en debate político: socializar. Hablar con los del trabajo: socializar. Escribir una carta al director: socializar. Comprarse tres periódicos para intentar ver cómo está la opinión pública: socializar. Insultar al conductor imbécil de al lado: socializar.

Socializar es cualquier interacción directa o indirecta entre gente.

E internet elimina infinita fricción en muchas de esas interacciones.

Lo que no quita que no sea la herramienta universal para todas ellas. Obviamente no. Y la buena noticia es que casi nadie piensa que lo sea, salvo cuatro nerdos, media docena de publicitarios y un par de directores de business school, que lamentablemente tienen mucho poder mediático.

Montar un foro con Simple Machines, un blog con Wordpress, una página personal en Facebook o un canal empresarial en Twitter, aunque superficialmente sean lo mismo, son actos social y políticamente muy distintos.

Gracias por este intercambio de ideas, un acto de socialización que hubiera sido tremendamente difícil hace solo quince años. Ahora, con su permiso, voy a buscar a mi novia (conocida en internet) y nos vamos al monte con los amigos. Al monte de verdad, el de tierra.  :biggrin:

pollo

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Re:El fin del trabajo
« Respuesta #44 en: Agosto 11, 2012, 12:23:37 pm »
Quienes lo hayan hecho seguro que me darán la razón en que es muy pero que muy diferente.

Esto es lo único en lo que le doy la razón.  :biggrin:

pollo, que estamos hablando de cosas totalmente diferentes. Usted habla de mantener relaciones amistosas y/o íntimas a través de internet. Yo hablo de socializar.

Saludar a la vecina en el ascensor: socializar. Soltarle un euro a un mendigo que te da las gracias: socializar. Hacer un debate en la facultad de Derecho sobre alguna ley abtrusa que acaba evolucionando en debate político: socializar. Hablar con los del trabajo: socializar. Escribir una carta al director: socializar. Comprarse tres periódicos para intentar ver cómo está la opinión pública: socializar. Insultar al conductor imbécil de al lado: socializar.

Socializar es cualquier interacción directa o indirecta entre gente.

E internet elimina infinita fricción en muchas de esas interacciones.

Lo que no quita que no sea la herramienta universal para todas ellas. Obviamente no. Y la buena noticia es que casi nadie piensa que lo sea, salvo cuatro nerdos, media docena de publicitarios y un par de directores de business school, que lamentablemente tienen mucho poder mediático.

Montar un foro con Simple Machines, un blog con Wordpress, una página personal en Facebook o un canal empresarial en Twitter, aunque superficialmente sean lo mismo, son actos social y políticamente muy distintos.

Gracias por este intercambio de ideas, un acto de socialización que hubiera sido tremendamente difícil hace solo quince años. Ahora, con su permiso, voy a buscar a mi novia (conocida en internet) y nos vamos al monte con los amigos. Al monte de verdad, el de tierra.  :biggrin:
Mi mujer es extranjera. Supe de su existencia por internet, pero hasta que no la vi en persona no tenía ni idea de qué tipo de persona era. Sólo sabía una pequeña parte. ¿Tú qué hiciste, mantuviste la relación por internet o la pasaste a la realidad? Pues eso. De hecho las relaciones para que sean significativas tienen que pasarse a la realidad.

E insisto, creo que sigues sin entender a qué me refiero (al efecto a largo plazo, similar al aislamiento paradójico de las grandes aglomeraciones y los cambios de carácter que aparecen sin que lo notemos y por tanto en la sociedad), y tu definición de "socializar" es tan amplia que vale para todo. Para mí no. Hay diferencias fundamentales y no llevan a lo mismo ni tienen las mismas consecuencias. Si los psiquiatras y psicólogos lo están investigando será por algo.


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